sábado, 16 de junio de 2018

Soy testigo de la infidelidad de mamá

Hola a todos!!!

Hace varios años cuando yo tenía 13 años encontré a mi vieja corneando a mi papá.

Cuento antes, que mi viejo es ingeniero agrónomo y junto a su socio tenían una empresa de insumos agrícolas, mi viejo recorría las provincias ofreciendo los productos y Fernando que era socio y también mi padrino, encargándose de la oficina en esta ciudad.

Mi mamá se llama Mariela en ese entonces contaba con 32 años, mi papá 43 años y mi padrino 42 años.
Vivíamos en mar del Plata, en un departamento por la zona de Las Heras y Alberti, cerca de la vieja terminal de ómnibus.

Cuando sucedió todo, papá estaba de viaje por alguna provincia y
estábamos solos con mamá desde hacía más de una semana; cierta noche me desperté por una fuerte tormenta eléctrica y unos truenos de miedo, fui al cuarto de mi vieja para meterme en su cama y abrazarla como siempre que pasaba eso hacia y cuando abrí la puerta la encontré tirada en la cama boca arriba, desnuda y con un hombre arriba. Me quedé helado con la escena, solo atiné a entornar la puerta y quedarme observando, al principio pensé que papá había regresado, pero con el pasar de los minutos mi vista se fue acostumbrando a la obscuridad y pude distinguir que ese hombre era mi padrino, el socio de mi viejo.

A pesar del odio y bronca que tenía, me quedé clavado en el piso sin poder apartar la vista de ellos y con mi corazón latiendo a mil, sentía unas ganas de llorar y al mismo tiempo una excitación descomunal, por suerte las luces estaban apagadas y nunca se dieron cuenta que entré gateando a la habitación, ellos estaban ocupados en otra cosa. Me escondí detrás de un sillón y no sé por qué razón continué viendo como mi padrino le estrujaba las tetas a mi vieja y besaba de lengua mientras la clavaba con fuerza una y otra vez. Un manto de gemidos rebotaban en las cuatro paredes, por mi edad pensé que el tipo estaba lastimando a mamá por los chillidos y muestras de dolor de ella.

Mi vieja es morocha, de pelo largo casi ondulado, mide 1.75 mts., es delgada de buen cuerpo, ojos verdes, cintura estrecha, una cola bien dura gracias a que es profesora de educación física y vive entrenando y unos pechos que llaman la atención, siendo el blanco de atención de todos los hombres que se la cruzan y envidia de todas las mujeres, si hoy en día es muy linda en esa época estaba a punto caramelo.

Ella
gemía ahogadamente y las piernas las entrelazaba por arriba de la cintura de él. Estuvieron un buen rato así, la verdad que al día de hoy no sé si fueron minutos u horas, a mí me pareció eterno, luego él salió de ella y la acomodó sobre la cama en cuatro patas y la cogió violentamente a lo perrito. La cabeza de mi mamá estaba apuntando hacia la puerta y tenía mucho miedo que pudiera verme, pero a pesar del julepe, el movimiento de sus tetas bamboleantes al ritmo de las fuertes penetraciones me hipnotizaban. Fue la primera vez que ví a una mujer desnuda y también garchando, ¡Y esa mujer era mi mamá! Algunas veces escuché como mis padres tenían relaciones, ya que mi cuarto estaba pegado al de ellos y las paredes eran finas, pero ni por casualidad mamá gritaba tanto, eran ruidos guturales apagados y que a lo sumo duraban 15 minutos.

Les
confieso que esa escena porno me agradaba, pero también era testigo de la infidelidad en manos del mejor amigo de papá y me daba mucho odio, era una mezcla de sentimiento que sentía, por un lado excitación y por el otro, bronca, quería seguir espiando y que no terminen y al mismo tiempo que se murieran. Ese combo de sentimientos me obligaba a seguir viendo sin moverme, mientras las lágrimas de tristeza caían de mis ojos, pero algo que no sé si llamarlo, o describirlo, me hacía permanecer escondido disfrutando del espectáculo de ver el constante ir y venir de sus gordos pezones marcando surcos sobre la cama, los puños de ella estrujando la sábana y el musculoso cuerpo de Fernando golpeando incansablemente el culo en pompa de mamá con su pelvis.

- Metémela despacito amor que la tenés grande. (dijo mamá con una voz como si tuviera asma).

Escuchar que lo llamaba "amor" me provocó angustia, hasta ese momento el "amor" era exclusivo para mi viejo y para mí.

Lejos de hacerle caso, él bombeaba más violentamente, con profundas penetraciones.

De la boca de ella sólo se escuchaba
"Ayyy ay ayyy" y "Ahhh uhhhhh".

- Putita que cerradita la tenés mmmm, se nota que el cornudo te hace pasar hambre.

- Por eso me busqué un lindo machito pijudo…

No podía creer lo que estaba escuchando de mamá. Siguieron garchando así hasta que él le dijo que se venía.

- No me acabés adentro que estoy en mís días y no estoy tomando la pastilla.

Mami se bajó de la cama, se arrodilló en el suelo a poca distancia de donde yo estaba escondido y llevó la verga a su boca, que a pesar de la escasa luz que entraba por la ventana, pude apreciar lo gorda que era. Ella lo chupaba como su fuera un helado, le pasaba la lengua por todo el largo, con una manos le masajeaban las pelotas, besaba el glande suavemente y se lo pasaba por sus labios como si fuera un rouge. Fernando no pudo aguantar y su pija escupió grandes chorros que fueron a parar algunos dentro de la boca de mami y otros en su cara y tetas.

Fernando al eyacular bramaba como si lo estuvieran carneando.

- Shhh... callate que me vas a despertar al nene…

El cerró la boca y ella seguía chupando como queriendo sacarle hasta la última gota, cuando termi
nó, se la pasó por las tetas y jugó con la dura verga con sus pezones. Cuando vi que hacían el amague de levantarse, rápidamente fui a mi habitación y me metía a la cama haciéndome el dormido, como siempre duermo con la puerta abierta, al rato pude ver como ellos abrazados entraron al baño a ducharse. Cuando la puerta se volvió abrir salió mamá envuelta en una toalla y con el pelo mojado, sigilosamente entro a mi cuarto, me observó unos segundos hasta convencerse que dormía, me arropó y mientras se reclinaba para darme un besito en la frente, apareció Fernando en bolas y la abrazó de atrás, con el impulso del cuerpo de él sobre el de ella, hizo que la cabeza de mamá choque con la mía.

- ¿Qué hacés? Volvé a la pieza haceme el favor... mirá si se despierta mi hijo y nos ve... lo retó mamá susurrando.
- El favor te lo voy a volver hacer en unos minutos putita jajaja... me vuelve loco tu culito dijo Fernando quitándole la toalla que la envolvía y haciéndole sentir su hombría.
- Soltame... acá nooooo…

- Sentí que dura me la ponés...

Entrecerrando mis ojos y gracias a la luz que salía del baño no perdí detalle de lo que ocurría en mi pieza. Mamá se agachó para levantar la toalla y él agarrándola de los pelos le levantó la cabeza y le metió parte de su verga en la boca. Ella se resistió empujándolo pero no pudo mover el pesado cuerpo de él que ronda el metro noventa de altura. Fernado con fuerza acercó la cabeza de ella a su entrepiernas obligándola a tragar más centímetros de pija.

- Chupámela o te juro que lo despierto...

Mamá se calmó y varios minutos estuvo mamándolo con el redondo culo apuntando a mi cara,
permitiéndome ver la concha totalmente lampiña. Cuando Fernando se cansó la hizo levantarse y con sus manos le recorrió todo el cuerpo con especial interés en las erguidas tetas, ella agradecía los mimos masturbándolo. Mi padrino dobló un poco las rodillas para ponerse a la altura de ella y se besaron por un largo rato, las lengua de uno se perdían en la boca del otro. El ruido de esos besos húmedos me enloquecía.

- Papi, vamos a mi habitación, salgamos de acá que es peligroso... dijo mami tomándolo de una mano y saliendo de mi cuarto, detrás de ella la siguió Fernando apuntándola con su pija.

Esperé unos minutos y volví a espiarlos detrás de la puerta, él la estaba acostado boca arriba y ella lo montaba, haciendo rebotar sus tetas con cada sube y baja.

- Mmmmm que profundo me llega... es una locura... me estás reventando la concha.

Él no hablaba sólo tironeaba de los gordos pezones.

Estuvieron garchando hasta entrar la madrugada, pero en esta ocasión a pesar de la recomendaciones de mamá, Fernando le acabó adentro, inundando la vagina con su semen. Pensé que ella se iba a enojar pero pegó un gemido que lo habrá despertado a los vecinos.

Yo regresé a mi cuarto y pude dormir unas horas, cuando mamá me despertó para desayunar pensé que todo se había tratado de un mal sueño, excitante, pero mal sueño al fin. Ella llevaba un camisón blanco con breteles y largo hasta las rodillas,
dejando entrever que no tenía puesta su ropa interior.

Después de hacer pis, fui a la cocina y me dí cuenta que todo fue una pesadilla, una real pesadilla, porque estaba sentado a la mesa mi padrino, usando los pantalones cortos de tenis y una chomba de mi viejo.

- Gusti mirá que linda sorpresa... vino a desayunar tu padrino...

Me lo quedé mirando impávido.

- ¿No me vas a dar un beso, campeón? me preguntó el muy cínico hijo de puta.

- Disculpalo, debe tener sueño... es que por las mañanas es una momia dijo mami.

- Ehhh... siiii... ¿Cómo estás Fer? tuve que decir fingiendo entusiasmo.

El desayuno trascendió con normalidad, salvo que por dentro tenía una bronca que me revolvía las tripas, yo apenas comí y ellos se miraban cómplices, se hacían sonrisitas y decían cosas en doble sentido, como:

- No sabía Mariela que te gustaba tanto la leche…

- Me encanta... siempre le digo a mi hijo que es buena para la salud... por eso nunca dejo ni una gota... en la taza.

- La bebiste toda porque es la mía... digo... que yo te la preparé…

- Con razón es más rica que la que me da mi marido... ¿Hiciste el desayuno mientras yo despertaba a mi hijo, no?

- Antes jajaja, como toda la noche me llevó prepararte la leche... es que yo en la cocina soy un desastre, por eso me dejó mi mujer jajaja

- Yo pensé que te dejó porque te encontró con una loca... dijo mamá en tono sarcástico y con un dejo de celos.

Cuando ella se levantó para lavar las cosas, él dijo:

- Yo te recojo... la mesa

Fernando llevó todo lo usado al fregadero y mientras ella lavaba, él des
de atrás la rodeó con sus brazos y con la excusa de ayudarla le apoyaba el bulto, al principio sutilmente y luego en círculos.

- Te dejo a vos lavando, mientras yo arreglo mi cama dijo ella visiblemente acalorada.

Al escaparse de los brazos de su amente y girar hacia donde yo estaba pude ver que tenía el camisón mojado a la altura los pechos, dejando traslucir los erectos pezones. Me dí cuenta que mientras "lavaban" y me daban la espalda, las manos mojadas de él sobaron las exuberantes tetas.

Desde esa vez, me hice espía de mi vieja y no le dije nunca nada a mi papá, no sé por qué motivo, pero me gustaba verla con mi padrino, era una tentación muy fuerte que no podía controlar.

Los encuentros entre ellos siguieron a pesar que papá estuviera en casa, ellos buscaban la manera de estar juntos, y algunas veces sin que nadie se diera cuenta yo colaboraba para que los encuentros se llevaran a cabo, distrayendo a mi viejo, pidiéndole que me lleve a algún lado o que me fuera a comprar tal cosa.

Antes que me pregunten, nunca me cogí a mi vieja, no me da para pasar ese límite, pero me calienta enormemente verla en bolas con una verga dentro.

Más adelante me dí cuenta que Fernando no fue el único amante de ella. Si quieren se los cuento.


Saludos y gracias por dejarme desahogar. 

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Gus Becker & Marcel Milord ®

Tanto Marcel como yo llevamos alrededor 20 años escribiendo relatos, esto es mucho esfuerzo y nos agradaría que luego de leer la publicación, dejen un comentario que puede ser anónimo, a modo de agradecimiento.
El saber que hay un ida y vuelta entre nosotros, nos motiva a seguir trabajando.

sábado, 2 de junio de 2018

Un Tío Especial

Mi nombre es Luís y vivo sólo con mi mamá ya que hace años que papá se fue de casa y desde ese día nunca más supimos de él. Mamá es quien mantiene nuestro hogar trabajando de contadora en una empresa, entrando a las 8 de la mañana y saliendo a las 14 hs; Ella se llama Andrea, tiene 42 años, de tez blanca, cabellera rubia y lacia hasta pasar los hombros, a pesar que soy su hijo y la quiero mucho me enseñaron a no mentir y la verdad mami de cara no es muy agraciada, pero la belleza que le falta en el rostro la tiene en sus nalgas en forma de corazón invertido que arrancan suspiros a cuanto hombre se cruce, redondas, portentosas, marcándose más gracias a su cintura estrecha y vientre plano, su busto es pequeño pero cuando hace frio unos botones puntiagudos se le marcan bajo la blusa, mide 1,65 mts de altura, y vive para el trabajo y mi cuidado, es una típica nerd, cuando un nuevo libro de contaduría o economía se publica, ella corre a comprarlo y el tiempo que otras madres usan para ir shopping la mía lo utiliza para ir a la biblioteca, no hace falta remarcarles que no tiene casi nada de vida social, ni amigas. Desde que mi papá nos abandonó, mami no volvió a tener pareja.
Ella tiene un hermano mayor que se llama Ricardo y padece de retraso mental, es un hombre gigante de mide alrededor de 2 metros de altura, brazos morrudos con una fuerza que no controla, una espalda ancha como una heladera, casi calvo con una corona de pelos en los parietales y nuca que le crece desprolija, nariz de gancho, ojos saltones, mentón cuadrado y a pesar de dar miedo su apariencia tiene la mente de un mosquito, casi no habla porque sólo sabe algunas palabras. Vivía con mi abuelo materno, recluido en la casa, pues si bien es como una planta, las pocas veces que se enoja se vuelve bastante violento y el padre solamente podía calmarlo. Cuando mi abuela murió, mi abuelo lo sacó del asilo donde estaba internado para que le haga compañía, dado que se sentía muy solo y con él compensó la soledad que le produjo el fallecimiento de su esposa.
Mamá le tenía algo de miedo a su hermano, por ese motivo nunca íbamos a visitar a mi abuelo y unicamente lo veíamos cundo él pasaba a saludarnos.
Hay un refrán que reza “sobre llovido mojado” y es muy cierto, tras la muerte de mi abuelo, nos cayó la debacle, porque tuvimos que cargar con Ricardo, el sueldo de mamá no daba para pagar un internado. Para colmo nuestro departamento tenía dos cuartos, no había lugar para él, no nos quedó más remedio que mudarnos a la vieja casa de mi abuelo, alejándonos de nuestros amigos y conocidos del barrio. Fue un cambio muy grande para nosotros, tuvimos que turnarnos para cuidarlo, para eso me pasó mami al turno tarde en mi colegio, de esta forma, a la mañana lo cuidaba yo y cuando yo no estaba, ella lo hacía, solamente permanecía solo menos de dos horas, las cuales estaba encerrado con llave en su habitación para que no se escapara ni produjera un incendio ni nada parecido.
Mamá se acercaba a su hermano lo mínimo y necesario, teniendo yo que encargarme del aseo de él, por suerte conmigo se portaba bien y no me costaba trabajo meterlo a la ducha, pero era como una criatura de 4 años, había que enjabonarlo y fue precisamente ahí cuando me llevé la sorpresa de mi vida, al observar que su pene era de un tamaño inconmensurable, igual de deforme que él, muy ancho y sumamente largo, yo no se lo quería tocar, lo enjabonaba esponja mediante, y al sentir el contacto enseguida se le ponía morcillona, de pura curiosidad se la medí y así en semi erección esa cosa gigante alcanzaba los 26 centímetros de largo y 17 de circunferencia, con una vena del tamaño de mi dedo meñique que recorría a todo lo largo de la parte superior de su tronco, y lo peor era el glande, de mucho mayor tamaño que el resto de la verga, un gran sombrero de carne en forma de hongo. Con razón nació tarado, todo el desarrollo lo tenía en el pito en lugar del cerebro.
Cuando se lo conté a mamá abrió grande los ojos y me pidió que por favor me llamara a silencio, que no le informe sobre eso, que no le interesaba saberlo, que recuerde que ella era mi madre y no un amigo de de la cancha, para hablar tan chabacanamente. Luego del reto no volví a mencionarle nada sobre la grotesca anatomía de mi tío.
Algunas veces Ricardo se volvía muy violento, siendo imposible de contener por su desbordante fuerza, pero con el correr de los meses me dí cuenta que en la ducha él se relajaba y no jodía para nada, entonces cuando se irritaba, le mostraba la esponja y él solito se metía en la regadera y se tranquilizaba. Mamá era muy temerosa, le tenía pánico, cuando su hermano enloquecía ella se congelaba y no movía ni un músculo.
Para colmo de males, un día jugando fútbol en mi colegio me fracturé la muñeca derecha, en una mala caída y ya no podía bañar sin ayuda a mi tío. Antes, tres veces por semana duchaba a Ricardo porque sudaba mucho y por más perfume o desodorante, emanaba un olor nauseabundo que solo se quitaba con agua y jabón, pero después de mi fractura, pasó más de una semana sin bañarlo ya que a mamá le daba mucha vergüenza.
Como yo no podía hacer fuerza con mi brazo escayolado, ni mojarlo, junto con ella lo desnudamos, pero le dejábamos el calzoncillo puesto porque mi madre dijo que no estaba bien verlo desnudo. Su hermana usó una bikini para ducharlo, Ricardo se excitó observándola y su tremenda pija creció de tal forma que escapó del slip, mamá quiso irse pero él no la dejó y la abrazó por detrás haciéndole sentir su masculinidad en la cola, al intentar ayudarla de un manotazo me empujó hasta la puerta, le grité a mamá que le muestre la esponja, que era la única manera de tranquilizarlo, ella se agachó para levantarla del piso y sin proponérselo empinó su infernal culo como ofreciéndoselo y él intuitivamente intentó penetrarla, al sentir la cabeza acampanada de la verga golpearle la puerta de la vagina, se puso nerviosa y alejó de una patada la esponja, por más que estiraba sus dedos no la alcanzaba y por poco tiempo la fina tela de la tanga evitó que la pija venosa le rompiese la concha.
Me levanté rápidamente y cuando agarré la esponja un desgarrador grito me indicó que mi tío estaba violando a mamá.
- ¡¡¡AAAAAAAAAAYYYYYYYY!!! Ayudame Luís a sacármelo de encima.
Sujeté sus brazos y con todas mis fuerzas, tiré de ella pero fue imposible separarla de Ricardo quien la bombeaba duramente. La cara de mamá estaba frente a la mía y sus facciones era de un dolor infinito, el hijo de puta bramaba con cada estocada que le pegaba, la levantaba en vilo. Caí a un costado golpeándome la cabeza con el inodoro luego de empujarlo y que él me trompera. La monstruosa verga entraba casi en su totalidad y las lágrimas de ella se confundían con el agua. Ya sin tener de quien sujetarse ella se desplomó y el retrasado de mi tío la cabalgó a lo perrito con potentes pijazos, doblegándola, arrancándole gemidos de dolor, ya de nada servía que mamá le mostrase la esponja.
Ella era un cuerpo sin alma, esperando el momento que ese castigo culminara, una mano de Ricardo alcanzó una de las tetas y la sobó fuerte, poniéndola violácea. En las paredes del cuarto de baño retumbaba el “CHAPA- CHAPA- CHAPA” producido por el bajo vientre de ese desgraciado al golpear los voluptuosos cachetes del culo.
En determinado momento, mi tío la levantó y la apoyó de espaldas contra la pared y sosteniéndola de los muslos la dejó caer sobre su durísima verga, estaqueandola, mamá separaba los dedos de los pies durante la enérgica cogida y para que le dolieran menos los pijazos, se aferraba de su cuello y acompañaba las bombeadas. Desde donde me encontraba tirado, miraba sin poder moverme, como ella mostraba sus dientes con gesto adusto, cerrando los ojos, mientras sus los labios vaginales estrangulaban la descomunal anaconda cabezona cuando los fornidos brazos elevaban y descendían su pequeño cuerpo incansablemente, descosiendo su concha con cada embestida, mientras la boca de mi tío aprisionaba las puntiagudas tetitas alternadamente.
Por más que eyaculó copiosamente dentro de mamá, continuó cogiéndola como media hora más. Cuando por fin la dejó, ella como pudo, gateó escurriendo semen, hasta donde yo estaba para ayudarme.
Para evitar riesgo de embarazo mamá tomó la píldora del día después y desde aquel día Ricardo permaneció encerrado bajo llave en su habitación, sólo entrabamos para dejarle la comida. Por las noches golpeaba la puerta emitiendo sonidos guturales y nosotros intentábamos calmarlo sin éxito poniéndole música clásica.
Cada vez que Ricardo veía a mamá intentaba violarla, por tal motivo, volvió a estar limpió después de tres meses, cuando me recuperé de la fractura y para llevarlo a cagar o mear, en el trayecto de su cuarto hasta el baño y viceversa, ella se encerraba en la cocina y por nada en el mundo salía.
No volvimos hablar de lo ocurrido, pero ella ya no era la misma, estaba cambiada, apenas me hablaba, se sumergía en sus libros diarios y se aislaba del mundo.
En una oportunidad mi tío encontró una bombacha de mamá colgando de la llave de la ducha y se enajenó, como un perro de presa se la llevo a la cara para olerla y su erección superaba las medidas habituales, estaba que explotaba de gorda. No hubo forma que soltara la prenda, se la llevó con él como un souvenir.
Cada día estaba más enfurecido, era un animal desando volver con su hembra, no le quedaba cosa que romper en su cuarto, hasta los vecinos se quejaban de los ruidos.
Gracias al cielo, Adela, una vieja curandera de casi 80 años, que vivía en la esquina, se enteró de la enfermedad de mi tío y de todas las vicisitudes. se ofreciéndose a ayudarnos. Le daba de beber a Ricardo unas infusiones de vaya uno a saber que yuyos que lo calmaban por completo, lo dejaba como hipnotizado. A pesar de eso, mi madre no quería que Ricardo saliera de su cuarto, pero la curandera le hizo entender que el encierro era contraproducente, que para quitarle toda la agresividad tendría que dejar que conviviera con nosotros normalmente, que mientras él ingiriera esos yuyos, no habría problema.
De a poco, mamá accedió a las indicaciones de Adela, pero el miedo le provocaba ataques de nervios y la vieja le preparaba unos tés para relajarla. Al principio parecía funcionar, Ricardo siempre permanecía sentado en la vieja silla que usaba mi abuelo con la vista perdida y mami distendida. Por miedo a algún brote de mi tío, mamá le pidió a la curandera que se quede un tiempo con nosotros y le ofreció la habitación del fondo para dormir, la misma que mi abuelo usaba como depósito, sin embargo como las cosas ya las habíamos regalado o tirado, estaba habitable.
Una noche, me desperté y camino al baño sorprendí a la vieja haciendo macumba con unas velas y unas figuras extrañas, al verme ella me sujetó de un brazo y me amenazó que si contaba algo “Pomba Gira” vendría a buscarme en mis sueños y me llevaría con ella, desde ese momento le tomé un miedo terrible a Adela, similar al que mamá sentía por su hermano, no sé si por sugestión o por realidad, pero por las noches tenía la pesadilla recurrente que una entidad negra sobrevolaba mi cama. A pesar de mis suplicas, mamá no quiso que la curandera se fuera de casa, me dijo que con ella se sentía segura.
Con el correr de los días mamá estaba distraída como ida, en su trabajo también lo notaron, la mandaron al médico laboral y este le dió un mes de licencia psiquiátrica argumentando que se encontraba bajo un trauma no resuelto, que esos días de descanso le serviría para elaborar el duelo de mi abuelo (obviamente ella no le contó al doctor del abuso de su hermano).
Luego de cada comida la curandera hacía beber a mamá su infusión religiosamente y le hablaba al oído, acercándome sin que lo noten escuché cuando le susurraba que ella tenía que acceder al llamado de la sangre, que Ricardo era su hermano y que él la quería, que ambos estaban bajo la protección de Pomba Gira y por lo tanto nada le pasaría. De a poco la vieja logró que ambos compartieran la mesa y tardes sentados en el parque tomados de la mano.
No hacía falta ser bioquímico para notar que mamá estaba dopada, que la curandera controlaba su voluntad, obligándola a usar para estar de entre casa las tangas y corpiños más pequeños que tenía, al igual que tacos altísimos y a mi tío solamente unos calzoncillos. Al yo enfrentarlos y pedirle a mamá que se vistiera, que deje de andar casi desnuda por la casa, Adela me abofeteo y llevándome aparte me dijo:
- Pendejo no rompas las pelotas sino querés que a tu vieja y a vos les pase algo feo. Ofrendé tu mami a la Pomba Gira y no podés hacer nada, está noche se va a consumar la entrega y si vos te metes yo te mato, ¿Entendiste?
- ¿Qué Pomba Gira?
- Es la Mujer de los 7 Maridos, una entidad muy poderosa que domina el sexo y la riqueza, controla a los hombres y el comportamiento lascivo… Cuando Andrea vino a verme y me pidió que domine a tu tío, le dije que lo haría pero que el pago sería muy alto, la pobre aceptó pensando que hablaba de dinero jajajaja, pobre ilusa. El trato ya está hecho, Pomba Gira se materializara´ esta noche en el cuerpo de tu madre y a cambio tendré abundancia jajajaja… ahora dejame tranquila que la tengo que preparar.
Con mucha angustia y más temor, le hice caso, apartándome a un costado. La curandera le decía a mamá que a partir de esa noche su vida cambiaría, nunca más sería débil y correría por sus venas el miedo, que el camino de Ricardo y el de ella se fusionarían para siempre… y como un adelanto y prueba de sus palabras, la vieja sujetó con una mano a mamá y con la otra a mi tío y los llevó a paso lento al jardín, los sentó en un camastro, al lado de la piscina de lona, los ubicó uno cerca del otro y les dijo mírense a los ojos, reconozcanse… Los dos no se quitaban los ojos de encima y la vieja agarrando ambas cabezas de las nucas las acercó hasta que sus bocas quedaron separadas por militemos, entonces él la besó, primero tiernamente y luego con líbido, introduciendo su lengua en lo más profundo de la garganta de ella. Adela le desabrochó el corpiño y acomodó una de las pesadas manos de Ricardo en las tetas que al instante comenzó a aplastar, en cada centímetro de piel iba quedando las marcas de los rudos dedos al estrujarlas, ni los carnosos pezones se salvaron de ser tironeados y pellizcados. Mamá sin oponer resistencias se entregaba a él.
La curandera sin interrumpir el juego de sus lenguas fue bajando el calzoncillo para liberar una pija inmensa de venas palpitantes, la vieja guió la mano de mami para masturbarlo, pero al rato ya no fue necesario, los suaves dedos corrían la piel hacia arriba y abajo a un ritmo muy lento y con el pulgar, limpió la gota de líquido preseminal que apareció. Cuando ese falo alcanzó toda su dureza, Adela hizo descender la boca de mi madre que con suaves besos lo recorrió, apenas apoyaba sus húmedos labios sobre la piel. Abriendo grande su boca y sacado la lengua intentó engullir la gorda cabeza de la verga, le llevó tiempo poder lograrlo, con la mano izquierda le sopesaba los peludos testículos; Para mamarlo mejor, se arrodilló en el camastro tocando con sus talones y las plantas de los pies el culo monumental que poseía, con la otra mano sujetaba de la base la columna de carne y la tragaba todo lo que podía, llenándola de baba, la mandíbula daba la impresión que se le dislocaba de tan grande bocado que se llevaba a la boca, con la punta de la lengua estimulaba el glande y con sus labios el frenillo, haciendo movimientos circulares; Creó un canal con su paladar, los labios y las manos por el cual transcurría la musculosa pija, con abundante saliva lubricándola, sin dejar la lengua quieta golpeaba de vez en cuando el frenillo y lo acariciaba con la lengua extendida, lo hacía con mucha calma, de una manera excitante, presionaba la colosal cabeza entre los labios en cada beso, hasta que los besos se convirtieron en succión. Su hermano con una mano se la sacó de la boca y a modo de cachiporra le golpeaba la cara con la poronga, sin delicadeza alguna, reciamente, ella para apaciguarlo, volvió a sujetar la temible pija y le pasó de arriba a abajo su afilado pezón por la abertura de la uretra, de una forma exquisita.
Ricardo aferró la cabellera con sus manazas y la cogió por la boca, ahogándola, mamá pasivamente deglutió hasta que su nariz tocó los pendejos de él, siempre mirándolo a los ojos. Mi tío miraba ese culazo y al manosearlo le hundía más la verga en la garganta, los rústicos dedos se colaban por la abertura vaginal y el cerrado esfinter anal. Mamá ronroneaba como una gatita.
Cuando el loco quiso montarla, Adela le dijo que no, que se conforme con la mamada y le inmovilizó la cabeza a mami para que la la follara oralmente, cosa que hizo hasta vaciar sus huevos. Toda la simiente de su hermano fue a parar en lo profundo de su estomago, no desperdició una gota.
Él desenfundó la garganta, y la vieja se arrodilló a limpiarle con la boca los restos de saliva y leche que le quedaron.
- Hijo de puta, terminaste de garchar y la seguís teniendo dura, si no fuera por el miedo a que me rompas la cadera me la ensartaba yo misma… ufff… que tremenda tranca que se va a comer la culona… la vas a dejar abierta jajja… cuando le rompas el orto va a ser un espectáculo, un duelo de campeones jajja… el culo de tu hermana fue hecho para tu verga jejejeje… disfrutala pero no te olvides de la conchita, toda tu leche se la tenés que echar ahí… si la preñas va a ser señal que la diosa bendijo la entrega y será tuya para siempre…
Oyendo esas sucias palabras me acerqué y le rogué que no lo hiciera, que podía embarazarla, pero ella jocosamente, me arrastró y en un movimiento rápido consiguió que aferre con mis manos la severa pija de mi tío.
- Ya te dije que no intervengas, pendejo de mierda… sentí bien la verga de burro que va montar tu mamita… si seguís rompiéndome las bolas el culo que va a romper va a ser el tuyo, vos elegís… la concha de mamá o tu colita jajajaja… ¡Dale!
Por miedo que el descomunal pito caliente y sumamente firme me desvirgue, entregué a mamá, contesté lloriqueando:
- No por favor, a mí no… que sea a ella.
La vieja mandó a Ricardo a dormir y ayudando a levantarse a mamá del camastro la llevó al baño, la duchó, le untó una crema perfumada por todo su cuerpo y luego le dijo que fuera a su habitación a reponer energías porque la noche iba a ser brava.
Tipo a las 20 hs, vistió a Ricardo con un pantalón obscuro, una camisa negra y zapatos y luego de acomodarlo al lado de la mesa, fue a traer a mamá que estaba hermosa con un vestido blanco (que nunca le había visto) corto hasta las rodillas, amplio, que transparentaba una tanga hilo dental del mismo color y la ausencia de sujetador, pelo suelto, labios pintados de rojos, los ojos delineados de negro, uñas de manos y pies pintadas de borgoña y descalza. Al no usar zapatos de taco al lado de su hermano, se acrecentaba la figura gigante de él en comparación al pequeño cuerpo de mamá, como una adolescente que iba a ser salvajemente violada por una bestia prehistórica, causando un morbo infernal.


La mesa estaba servida con un mantel largo y varios candelabros con velas rojas, los hermanos se sentaron uno al lado del otro, yo junto a mamá y Adela del lado de él, quien fue el único que probó bocado. La vieja los obligaba a beber grandes cantidades de vino y pasado dos horas exclamó:
- Bueno chicos, basta de morfar. Vos Ricardo hacele mimitos a tu hermanita que tiene hambre de comerse a un pijudo… hace años que esta solita la pobre. Y vos Andrea que tuviste el honor de hacerlo debutar… le tenes que entregar todos tus agujeros… a partir de hoy serán macho y hembra… vivirán como una pareja y tendrán hijitos...
El retrasado entretuvo sus dedos metiéndolos en la vulva, primero uno, después dos y al final tres de un tirón, iban y venían hasta que sin aviso le sacó el vestido, la levantó y le dio fuertes chupones en las tetas, entretanto le subía la tanga enterrando el fino hilo entre las desmesuradas nalgas, hundiendo el triangulito de tela en la mojada conchita; Los largos pezones fueron avasallados con mordidas, pellizcos y fuertes apretones. Como le incomodaba la poca estatura de mamá, la paró arriba de una silla y desde atrás la ensartó, haciéndola llorar y gritar de dolor sin dejar de sobarle las gomas y con la otra mano le frotaba el clítoris. A pesar de la violación ella no estaba acostumbrada en tener algo tan gordo en su interior, rogaba más despacio y él continuaba enardecidamente bombeando. Los pezones los tenía como fresas, una tentadora fruta que ninguna boca podría resistir saborear.
Mamá se hallaba tan drogada que no le importaba que yo presencie como acomodaba su cadera para recibir mejor los duros embates, separaba las piernas y miraba hacia atrás para que su desaforado hermano pudiera besara de lengua. Era increíble que una pequeña vagina fuera apuñalada por una verga tan grande.
- OHHHHHH… siiiiiiiii… hijo de puta… me reventás las entrañas… me estás empalandooooo…
Adela me decía:
- Que linda puta es tu mamá… mira como baila con esa pinga… no le importa que sea su hermano quien la monta jajajaja
El bombeo era con saña y la conchita se estaba poniendo colorada. Ella se afianzó mejor apoyando un pie sobre la mesa, todo su cuerpo temblaba como si tuviera escalofríos.
No podía apartar la vista de la escena pornográfica protagonizada por mi madre y el retrasado mental de mi tío, el sometimiento sexual era bestial.
Ricardo se sentó en el sofá y enfrentados la penetró hasta que la cabeza de su verga chocó con el útero que me engendró, ella lo cabalgaba con sus piernas abrazando la cintura de él. Como un bruto la besuqueaba enroscándole toda su asquerosa lengua, al tiempo que el delicado cuerpo de mamá se movía como en un sube y baja, cuando se le acalambró la lengua le apretó el cuelo y le mord el labio inferior con mordacidad. Para que no la dañara, ella sin retirar de su interior la pija de su hermano, giró para seguir con la jineteada pero esta vez dándole la espalda.
Desde donde me encontraba observaba su elástica concha abrirse hasta casi desgarrarse como si estuviera pariendo, mientras que las manos de él abarcando la cintura de ella la levantaba para luego dejarla caer pesadamente; Mamá chillaba estruendosamente de escozor.
- Paraaaaa… me estás golpeando la matríz… dueleeeeeeeeeee… Adelaaaaaaaaahhh, frenalooooo por favor te lo pidooooooooooooooh… Adelaaaaaaaaaaaaaaaa, hacé que se caaaaaaaaaaaaaalme… su chota me está rompiendo la matríz… ¡¡¡AYYYYYYYY!!!
La curandera se arrimó al oligofrénico y sacándole las manos del cuerpo de mi madre evitó que prosiga abatiéndola, desde ahí la cogida fue menos violenta y Adela guiaba las embestidas agarrando de la base la verga a modo de hacer tope y mami se pajeaba frenéticamente, sin dejar de brincar la pija. Ya más tranquilo Ricardo, la curandera lo acostó en el sofá y mamá apoyaba sus brazos en el pecho de él y los pies sobre las rodillas de su hermano, como si estuviera en la silla ginecológica. Media hora más tarde mi madre exhausta solamente movía su vientre de atrás a adelante como si fuera una bailarina árabe y le entregaba sin queja sus tetas a las manos de su abusador para que se mantuviera calmo.
Ella no soportaba más y para terminar el martirio de los mete-saca, empezó a vociferar cosas subidas de tono para enardecerlo y lograr que acabe.
- ¿Te gusta mi conchita Ricardo?.. sé que siempre me tuviste ganas… te estás garchando a tu hermanaaaaaaah… así así así… que rrrrrrrico… ahhh… que ricaaaa verga teneeeeeeeeeees… ahhhhhhh… dame tu leche papiiiiiiii… me encantaaaaaa… que pija divinaaaaaaaa… me desfloras como una virgen… soy tu juguete… mi cuerpo es para sacarte la leche… ya no siento la conchaaaaaa… acabá mi macho… mi argolla exprime tu chota dame tu juguitooooo… dale que me rompeeees… violame… soy tu putaaaaaa y vos mi maridoooooo… soy tu perraaaaaaaaaahHHHH
Con sacudidas cortas pero extremadamente fuerte, la monstruosa pija mi de tío largó chorros interminables de semen caliente dentro de la vagina, colmando su capacidad y desbordándola, cuando la desmontó hilos de leche unieron el almohadón del sofá con su concha abierta.
Permanecieron inertes, durmiendo despatarrados durante casi una hora, la cual lloré como un crío, con la esperanza que todo termine por fin al despertar. Que iluso fui.
Al rato que la vieja encend velas rojas y negras, el hijo de puta se despertó con la pija tan dura como antes y más inflamada (fruto del largo uso que le dió mancillando el cuerpo de mamá). Fue a mear, bebió más vino y al regreso se tiró sobre mami restregando su falo por todo el culo de ella.
- Nooo… no quiero más… por favor salí… Adela llevatelo que no aguanto otro polvo, me dejó el cuerpo molido...
- Pero chiquita… es tu noche nupcial, disfrutala.
- Me ardé el agujero, ni mear puedo…
- Quedate tranquila Andreita que tu macho no te quiere coger… te quiere CULIAR jijijiji
- ¿Estás loca? Es un suicidio si le doy el orto… por chota tiene un palo de amasar…
- Vos relajate y gozá, que yo voy ayudarlos para que lo pasen lindo… además vos te tenés que acostumbrar a la hombría de tu macho… cuanto más temprano mejor… vamos a la habitación que van a estar más cómodos.
La curandera le hizo señas a Ricardo, este se levantó y la llevó en brazos como una pareja de recién casados a mamá y la depositó en la cama, casi sentada sobre los almohadones. Con la vieja le pasaron vaselina por el culo, a lo largo de toda la raya y bien adentro del ano. Adela en un momento manoteó el ganso de Ricardo y con una maestría digna de las mejores putas del puerto, le hizo una fellatio casi criminal y blandiendo la barra de carne, me miró diciendo con tono sarcástico:
- ¿Luisito querés venir a probar el gusto a concha de tu mamá? Es muy dulce jejeje
Mi madre a esta altura, parecía un maniquí, desfallecida y con las barreras defensivas rotas como su vagina, aceptaba que la doña la acomode en cuatro patas con dos almohadas bajo su viente y el culo bien en pompa, al borde de la cama. El vergudo se paró detrás de ella, la curandera le lubricó el cañón, luego él apuntó al esfinter anal y con el envión de sus casi 130 kilos, la enculó enterrándole todo su dote hasta que los huevos chocaron contra el perineo de ella.
Mamita con los puños se aferró al cubrecama y nos ensordeció con un grito símil a si le hubieran arrojado agua hirviendo. Pataleaba y de tanto llorar le daban arcadas.
- Respirá profundo Andreita y relajá los músculos, que si te pones tensa es peor… él no va a dejar de serrucharte el culo… y yo si estuviera en su lugar tampoco jejeje, es de exposición tu ojete…
Sin detenerse la sacaba dejándole la cabezota dentro y la penetraba hasta el fondo, con un ritmo salvaje, cacheteando una nalga; con un dedo enganchó el hilo dental, lo arrancó y me lo lo tiró. Estaba empapado de flujo vaginal, semen y algo de sangre.
- Guardá lo que te regala tu nuevo papi, como recuerdo de la noche de bodas jajajaja,,. para que nunca te olvides de cuando tu mamá tenía el culo sano jajajaja
Ese bestial culo recibía las acometidas desafiante, era digno de una verga de semejante calibre y la descalabrada mente de mi tío lo sabía, si la cogida fue terrible, la enculada era inhumana. El culo parecía no tener fondo.
Tras una hora de explorarle los intestinos, él se paró y agarrándola de las axilas y parte de las tetas, la levantó sin detener la destrucción anal, la llevó en pija hasta mi habitación y sentándose el retrasado en mi cama, la forzó a cabalgarlo golpeándole con la mano abierta los glúteos hasta ponerlos rojos como un tomate. Ella se impulsaba con las piernas al brincar, ya ni lloraba ni gritaba, solo gemía despacio.
Ricardo apretaba las nalgas vigorosamente mientras ella le daba sentones. Estaba el reloj por marcar las 3 de la madrugada y la concha la seguía teniéndola abierta como una “O”. Mamá estaba demacrada y el violador de su hermano no agotaba sus impulso sexuales. Más que una persona era como si fuera un estuche de lujo para esa monumental pija.
Cuando tenía ganas de besarla la agarraba de los pelos y le llevaba la cara hacia atrás, fundiendo sus morros con obscenidad. Ella flexionó sus piernas, las subió al sofá y empinó la cola bien al fondo, para moverse como si estuviera bailando sobre la verga,
Los pitones de las tetas estaban inhiestos, provocadores, Adela no toleró la seducción y enchufó su boca en uno, saboreándolo como el caramelo más exquisito.
- Ya vas a tener estos lindos cántaros repletos de leche para alimentar al bebito que tu hermano te va hacer, mi amor… nos vamos a cansar de beber de tus tetas… te imagino montando a tu macho y al mismo tiempo dándole la teta al bebé… mmmmm… un trío lácteo…
Al escuchar a la vieja, Ricardo gimió fuerte, avisando que estaba por acabar, entonces la curandera le sacó la poronga del culo y se la clavó en la concha para que no dilapidar ningún espermatozoide.
La eyaculación fue más líquida que la anterior pero igual de abundante.
Durante los días que mamá estuvo de licencia, cogidas como esta se repitieron diariamente.
Mi madre nunca volvió a ser la misma, su vida la consagró a complacer a Ricardo y a criar a mi hermanito, bajo la estricta supervisión de Adela.
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Gus Becker & Marcel Milord ®

Somos unos de los pocos sitios gratuitos de relatos, solicitamos que valoren el esfuerzo que implica después de tantos años seguir publicando, dejando algun comentario, que puede ser anónimo, esto nos motiva para nuevas publicaciones y/o continuación de otras.




martes, 1 de mayo de 2018

Papá, Mamá y el Mecánico II



El mecánico estaba tan obsesionado con mami que venía a nuestro departamento frecuentemente y algunos vecinos chismosos, incluyendo al portero que era el peor de todos, sospechaban que él se estaba cogiendo a una casada del edificio. Adriana la vecina del quinto piso (uno más arriba que el nuestro) tenía aproximadamente la edad de papá y era muy compinche con mamá, se visitaban ambas con mucha asiduidad, vivía sola, no tenía hijos y estaba divorciada desde hace unos años a causa que su marido la había dejado por otra mujer mucho más joven, de ahí quedó con un gran resentimiento hacia el género masculino. Varias veces ella venía a matear a nuestro departamento y se encontraba con Sandro, mami le decía que era un amigo, pero dado todas las veces que lo halló y los chismes que corrían, la encaró a mamá:


- Petiza decime la verdad ¿Vos te estas cogiendo al mecánico, no?
- ¿Eh? Nnnnnnnno, ¿Cómo se te ocurre? (respondió balbuceando por la sorpresa)
- A mi no me engañas, antes cuando tu marido no estaba, te aburrías tanto que vivías en mi casa y te tenía que echar para que te fueras y ¿Ahora tenés “un amiguito”?… ¡Daleeeeeee negra que te conozco muy bien! No te culpo, haces muy bien, si no le metes los cuernos a los hombres, ellos te los meten a vos, son todos iguales, una mierda… Tené cuidado nena, porque en el edificio todos los chismosos andan comentando que ese tipo se está moviendo a una casada, vos no te das cuenta porque tenés la cotorrita contenta, pero si te llegan a ver con él fuiste, andá buscando otro departamento para mudarte antes que venga tu marido y enviale la dirección por correo, porque se te pudre el rancho…
- ¡¿No me digas?! ¿De verdad me lo decís? ¿Pe-pero sssssospechan de quien puede ser esa mujer?
- Por la manera de preguntar, te estás deschavando vos solita. Si te gusta como te coge y pensas seguir con él, aprendé a mentir, como me mentía el inútil e impotente de mi marido.
- ¡¡¡Si mi marido se entera me mata!!!, ¡Pero que macana me mandé, fui una boluda!
- Tranquilizate Alicia
- ¿Que me calme? Si me acabas de decir que los vecinos sospechan…
- Pero no escuché que mencionaran tu nombre… En todo caso le decís a “tu amiguito” que cuando venga a verte suba en el ascensor hasta mi piso y si nadie lo ve, que baje acá, además podemos arreglar que a él y a mí nos vean juntos en el edificio, van a creer estos boludos chismosos que me viene a verme y como yo no tengo que rendirle cuentas a nadie me chupa un huevo lo que digan. ¿Te parece?
- ¿Harías eso por mí?
- ¿No somos amigas?
- Siiiiiiiiiiiiii, me salvaste la vida
- Para eso están los amigos. Vos disfrutá todo lo que puedas de ese machote que te conseguiste que parece un semental y en todo caso, echale un polvo en mi honor jajajaja
Corrieron los días y gracias al teatro que organizaron, todos pensaban que Sandro estaba noviando con Adriana, debido a esta cuartada, ya no se tenían que cuidar tanto; Por miedo a que alguien lo vea parado en nuestra puerta esperando a que le abran, mami le hizo una copia de nuestra llave, para que su entrada y salida sean más ágiles, desde entontonces el tipo prácticamente vivía con nosotros, sólo le faltaba traer sus muebles para concretar la mudanza, muchas tardes venía a tomar mate con mamá y por las noches, ni bien cerraba el taller, pasaba por el departamento.
Cuando me llevaba a la escuela pasábamos por el taller y ella entraba unos minutos para saludar a Sandro, salvo excepciones el saludo era formal, para quien pudiera verlos no sospechara nada, y acordaban para volver a verse después a la vuelta de dejarme en la escuela o si él andaba con mucho trabajo, un rato por la tarde, o sino directamente por la noche.
Los encuentros por la tarde, eran más que nada un preámbulo de lo que pasaría a la noche, un calentamiento de motores como el sucio mecánico lo llamaba. Por lo general, entre las 5 y 6 de la tarde, mientras yo estaba en la sala haciendo los deberes o miraba dibujitos en la tele, el mecánico pasaba a merendarse a mi madre.
Ni bien se saludaban, ella me decía que me quede sentadito que me iba a preparar la leche y se encerraban en la cocina. A esta altura de la vida creo que la leche se la preparaba para ella, porque por la cerradura de la puerta de la cocina los veía que se mataban en caricias y besos, él parecía un pulpo y le metía manos por todo el cuerpo a mamá y ella se dejaba hacer, era tan bruto que las pequeñas bombachas que usaba ella terminaban rotas cuando se las sacaba desesperadamente, creo que por eso con el tiempo, mamá ya no se ponía más bombacha en los encuentros con su amante.
No había muchas variantes, luego de sacarle o bajarle las prendas intimas a ella, él la subía en la mesada y abriéndole las piernas, enterraba su cabeza para lamerle la concha un rato largo, mientras mamá le acariciaba la cabeza disfrutando de la lengua en su interior. Cada tanto Sandro subía a chupar las tetas como si fueran tanques de oxígeno antes de volver a descender a las profundidades de la entrepierna.
Con ansía desmesurada sopesaba esos melones enormes, tironeando de los pezones para que crezcan y hacerla gemir, y ella para que yo no escuche se tapaba la boca con un repasador; Las fuertes manos aplastando cada centímetro de los abundantes pechos, amasándolos, estrujándolos como queriéndole sacar jugo y dándoles múltiples chupones con hambre.
Algunas veces el mecánico se sentaba en la banqueta de la cocina, con mamá arrodillada a sus pies y le acomodaba su gorda pija entre las tetas, las cuales ella apretaba con sus delicadas manos, para que su amante las cogiera al tiempo que era besada apasionadamente. En ese caso, la lengua de ella alternaba entre responder los besos obscenos de él y lamerle el glande, que con cada golpe de verga le golpeaba el mentón. La abundante saliva que caía lubricaba la masturbación tetuda.
Cuando estaba por acabar, Sandro obligaba a que ella le chupara su durísimo pito, con algo de dificultad engullía la cabeza de la chota y con una mano lo ordeñaba sujetando la poronga de la base para ponerle un tope y que las fuertes embestidas no le golpearan el paladar. Observar la cara de lujuria de mamá, me excitaba endemoniadamente. Las siempre desbordantes eyaculaciones terminaban dentro de la boca, en las tetas o en el bello rostro de mamá, contada veces la calentura los sobrepasaba y él la penetraba vaginal o analmente, prefería esto guardarlo para la noche.
Concluido el encuentro vespertino, ellos se tomaban varios minutos para arreglarse, y como si nada, mamá me traía la merienda, pero a pesar del esfuerzo en asearse, siempre hallaba yo alguna indicio del encuentro sexual, como un guscaso en el pelo, una blusa o remera pegada humedamente a su pecho y el inconfundible olor a pija que emanaba el cuerpo de mami.
Entretanto yo comía, ellos mateaban compartiendo risitas, miradas cómplices y algún que otro roce ocasional.
Como mencioné anteriormente, mamá cuando papá estaba embarcado, cambiaba su manera de vestir normal, a lucir más provocadora, con prendas ajustadas a su exhuberantemente cuerpo, faldas cortas, sandalias de taco alto para estar más a la altura de Sandro, labios pintados, uñas largas y esmaltadas y hasta fue a la peluquería para que le cortasen la melena hasta los hombros, estilo carré dejándole un mechón sensual que le caía a un costado de la cara y la tiñeran de pelirroja, todo esto para complacer un capricho de él. La verdad que con este cambio, ella no pasaba desapercibida en ningún lado, yo la veía muy linda y Adriana decía que tenía un look “come hombres”.
Cuando papá regresó y la vio no podía creer que esa mujer era su esposa, le preguntó varias veces que la motivó a ese corte de pelo y ella respondía que cambió para sorprenderlo y salir de la rutina. Aclaro que estando él, ella vestía casi normalmente y para que no se le armara quilombo, todo su ropa incitadora se la dio a Adriana para que se la guarde, no quería darle ningún motivo a los celos de él, que la miraba con algo de desconfianza.
Con papá en casa, mamá estaba nerviosa y con notable ansiedad. Los primeros días los encuentros con Sandro se redujeron a cuando me traía de la escuela, disimulándole la tardanza a papá, argumentando que se había quedado charlando con la madre de algún compañerito mio o con mi maestra, pero en realidad mientras Bujía hacia que me cuidaba, ella regalaba el cuerpo a su macho en un polvo rápido, pero bestial, sin momentos para perder en mimos cariñosos, el escaso tiempo era consumido en sexo puro, desenfrenado y luego del combate sexual, producto de la marcada diferencia de anatomía entre ellos, mamá resultaba algo lastimada por los hirientes pijazos y con notoria dificultad al caminar, pero calmada. Nunca faltaba camino a casa el ruego de que no le contara a papi que pasamos por el taller.
Papá era como un obeso elefante marino, que no se movía de casa para nada, la rutina de él consistía en ir de la cama al living, con frecuentes incursiones a la cocina, pero gracias a la complicidad de su amiga, mamá le decía a su marido que subía al departamento de Adriana para charlar, pero yo estaba enterado que ella le prestaba su hogar para que pudiera encamarse con Sandro. El cornudo de papá pensaba que Adriana era una sucia, porque mamá justificaba a su regreso, la agitación de su respiración y prendas desacomodadas, a que estuvo ayudándole a limpiar a la vecina. Con el transcurrir de los días, las supuestas visitas a Adriana se hacían más largas y la pereza de papá para prepararse algo de comer, llevaba a que me pidiera que fuera a buscar a mamá, yo obedecía con el corazón golpeándome más fuerte el pecho con cada escalón que subía y cuando tocaba el timbre de Adriana era como esperar una sentencia de muerte.
Si me habrían rápido la puerta era porque Adriana estaba presente. El día que ella me despabiló lo tengo grabado a fuego en mi mente:


- Querido, sentate en el sillón que le voy a avisar a mamita que la viniste a buscar, ella va a tardar un poquito porque está en mi habitación “charlando” con su novio… vos sos un chico inteligente, creo que ya te habrás dado cuenta que el mecánico es algo más que una simpatía… es como un amiguito íntimo que tiene mami para que le haga compañía cuando no está su marido…
- Pero papá ahora está en casa…
- Seee, pero se aburre mucho con él, le divierte más jugar con Sandro. ¿Vos con quién la pasas mejor, con Sebastián que sé que es tu mejor amigo o con un pibe que va a tu mismo grado y que lo ves todos los días?
- ¡Con Sebas!
- Bueno a tu mamá le pasa lo mismo, a pesar que quiere mucho, mucho a tu papá, le gusta más estar con Sandro, porque él según me dijo, tiene un juguete lindo y grande... pero eso no quiere decir que va a dejar a tu papi, eso no va a pasar, quedate tranquilo y no tengas miedo… pero Lito es muy celoso y no quiere que ella juegue con alguien más… ¿Vos no te aburrirías de jugar con el mismo chico todos los días?
- Y, si…
- ¿Ves? A mamita le pasa lo mismo… y para que tu papá no le dé celos, ella se escondé acá… a tu papito no le contés, porque se va a poner mal. Y vos sos un buen hijo, ¿No creo que lo quieras ver llorar?
- Nooo
- Entonces ayudá a mamá y cerrá la boca, que sea nuestro secretito…
- Dale… yo ya sabía que con Sandro mami está más contenta, con papá en casa tiene mala cara y me reta seguido, pero cuando él no está me deja hacer todo… ¿Pero por qué dijiste que es su novio?
- Pendejo no te hagas el boludo que con lo mano larga que es el mecánico, lo habrás sorprendido más de una vez tocando a Alicia o besándose
- Y, si… pero no se lo digas que me va a retar mamá…
- Quedate tranquilo, que yo no se lo cuento si vos no le vas con el chisme a tu viejo… en mí podés confiar para contarme lo que quieras… Sandro es un amigovio de mamá, un tipo que además de hacerla feliz le da los mimos que tu padre no le dá… cuando crezcas te vas a dar cuenta que una mujer con el cuerpo de tu madre no puede estar sola tantos meses como la deja tu viejo, ella es joven y necesita divertirse, andá a saber que hace el cornudo de Lito cuando está embarcado…
Mientras hablábamos una manta de gemidos cubrían el departamento; No hizo falta que preguntara, por mi cara ruborizada se habrá dado cuenta Adriana y me dijo:


- Esos son los ruidos que hacen los adultos cuando juegan y se divierten… es señal que mamita la está pasando muuuuuuy bien… para que sepas, los grandes jugamos desnudos, asique si ves a mamá o a su novio en bolas, no te sorprendas…
Mamá se habrá enterado de la conversación que tuve con su amiga, porque después de ese día, se mostró más desinhibida y compinche conmigo, cuando iba al departamento de Adriana a buscarla y no estaba la dueña presente, atendía mamá con un deshabillé rosa, que le quedaba chico y le era imposible cerrarlo del todo, dejando a la vista parte de las areolas y algún pezón que se escapaba y la entrepierna con una fina mata de pelos bien rsurados, evidentemente la prenda no era de ella, sin vergüenza me hacía pasar, me encendía la tele y me decía que la espere sentado, que en un rato acababan y volvíamos a casa.
Y descalza como estaba, con la mitad del culo al aire regresaba a la habitación cerrando la puerta. En medio del concierto desafinado de gemidos, repasaba en mi mente las cosas que mamá revelaba, como un eventual chupón en el cuello, algún mordisco, el brillo de saliva en sus pechos, el maquillaje corrido o tal vez un hilo de sangre en el labio inferior.
Cuando al fin lograban saciar el apetito sexual, salían del cuarto desnudos rumbo al baño para ducharse, como el departamento era mas pequeño que el nuestro, era inevitable que pasen a mi lado, permitiéndome observar la enorme verga con una cabeza desproporcionada del tamaño de mi puño, balanceándose morcillona, y las magnificas tetas de mamá con su prominente culo; Su baja estatura acrecentaba las voluptuosidades de su cuerpo profanado de manchas de semen, en especial la abertura vaginal que lagrimeaba gotas blancuzcas al caminar; Sin importarles mi presencia, él la abrazaba o la llevaba en andas. Creo que no usaba el deshabillé para no ensuciarlo de guasca. Salían del baño envueltos en toallas para vestirse en la única recamara.
No era raro que en la ducha volviera a cogerla a mamá.
Muchas veces sonaba el teléfono y al atender yo, resultaba que era Sandro que me pedía que le dijera a mi mami que subiera, por supuesto que si preguntaba papá quien era decía que Adriana.
Al embarcarse nuevamente, mamá me avisó que iba a dar una fiesta esa noche para celebrar que volvíamos a estar solos, sin la presencia del pesado de papá. Pensaba yo que sólo iba a venir Sandro y capaz que Adriana, pero me sorprendí al ver al viejo Bujía.
Tanto Adriana como mami, hicieron ricos platos, pero ellos trajeron muchas bebidas alcohólicas de todo tipo, en especial vino y ginebra, Bujía ponía discos de cumbia a alto volumen obligando a las mujeres a bailar con los hombres, que de tanto baile morían de sed y consumían más alcohol, a la hora ellas estaban borrachas, se les trababa la lengua al hablar y se movían tambaleantes.
Mamá esa noche lució un vestido blanco tipo solera, sin tirantes, dejando sus hombros desnudos, cubriendo desde el nacimiento de sus senos hasta la mitad de los muslos, en la parte superior tenia un sobrevuelo de encaje que rodeaba la prenda, llevaba sandalias de taco aguja del mismo tono con tiras doradas, la fina tela denotaba que no usaba corpiño.
Adriana usó un vestido hippie Violeta largo hasta la rodilla y con amplio escote en V y usó chinelas de cuero marrones. Ella es delgada y alta, casi sin lolas y con una cola normal, pero dueña de una cara preciosa, con ojos celestes y pelo lacio rubio hasta la mitad de la espalda.
Ellos se pusieron jeans y camisas obscuras, la diferencia era que el viejo la usaba desabotonada hasta la boca del estómago dejando ver una cadena dorada, fue la primera y única vez que lo vi sin mameluco.
En toda la noche Bujía no dejó de bailar con Adriana y cada tanto la otra pareja los acompañaba. Mamá no quería que me aburra y me sacó a bailar tomándome de las manos pero Sandro al rato se pegó atrás de ella y sujetándole las caderas a ambos lados comenzó a moverse incomodándola. En la segunda canción el mecánico se agachó apoyando su entrepiernas entre los glúteos de ella, mamá quiso girar pero las fuertes manos se lo impidió, unicamente podía bailar dando un paso adelante y atrás pero siempre con él frotando su pelvis contra ella. Las rusticas manos fueron subiendo hasta sobarle las tetas por los costados haciendo que el elástico de su escote descendiera, el alcohol obnubiló sus sentidos y no se dio por enterada que hacia rato sus grandiosos pechos estaban al aire, sin soltarme de las manos continuó bailando conmigo. Cuando la boca de él recorrió su cuello, cerró los ojos y entreabrió los labios, jadeando, me dí vuelta vergonzosamente y ella me sujetó por los hombros, a la siguiente cumbia, las uñas de mamá se clavaban en mi piel haciéndome daño, giré para zafar del dolor y sonrojado advertí que su vestido estaba en el suelo, dejando ver una tanga clara, transparente, estilo brasilera bien cavada, con un diminuto rectángulo de tela por delante y las tiras por arriba del hueso de la cadera, los puntiagudos pezones carnosos amenazaban pinchar mis ojos. Tanto los vaqueros como los calzoncillos de él estaban abajo de las rodillas y su descomunal verga bien erecta, pasaba por entre las piernas de ella, para que no me toque esa hinchada cabeza ya emanando liquido preseminal, abandoné a mamá y me senté al final de la mesa sin apartar mi vista de ellos. Con movimientos coitales la pija iba y venia rozando la empapada tanga, mientras reían Bujía y Adriana, ambos acostados en el sofá desnudos y ella pajeándolo con una mano.
Sandro de un tirón arrancó la tanga y de atrás la penetró manoseándole las tetas.


- Petiza que gomas tenés, hija de puta, no me canso de apretarlas… ni una embarazada las tiene tan redondas como vos…
- Ahhhhh… que ricooooh... -murmuraba ella al sentir los ásperos dedos sobarle las ubres y pellizcarle los pezones-
- Que cerrado esta el tajo… mmmm… como te gusta la verga putitaaa…
- Aiaaaaaaaa… uyyyyyy… ay ay ay… oghhhh… ahora me vas a poder tener cuando quieras…
- Ahhh, que buena estás… asiiiiii… sacame la leche petiza…
- Amor, acariciame las lolas que las tengo sensibles….
- Divina me estás matando… movete asiiiiiii… te voy a llenar la concha de leche… trillizos te voy hacer…
- Que vergaaaaaaaaaaahhhhh… me rompés la argolla… madre mía que dura la tenés… ohhh… me gusta sentir lo gorda que essssss…. ¿Vos te das cuenta lo mojadita que la tengo?
- Siiiiiiiiiiiii putaaaaaahhh… ojalá estuviera presente tu marido para que vea como te tengo ensartada… las hembras como vos no se abandonan se cogennnnnnn
- La quiero toda adentrooooooh…. Uffffff… me haces acabaaaaaaar… mmmmm… seguiiiii… no pares…. Dame lecheeeeeee… ahhhhh papito...
- AGHHHHHHHHHH
- Siiiii… la siento correr en mí interior…
Chorreando leche de la vagina irritada, se volteó situándose frente a él y fundieron sus bocas en un beso candente de deseo, las manazas de él cacheteaban el culazo hasta dejarlo rojo, le abrían las nalgas enseñándome una ano algo abierto, a pesar que sonaba cumbia del equipo de audio, ellos bailaban muy lento, mamá solo tenía puesto los altísimos zapatos.
Sentados en el sofá, Adriana cabalgaba incansablemente, dándole la espalda, a Bujía, ella se sujetaba de las rodillas, subiendo y bajando el culo a buen ritmo, a pesar de no tener tetas, los pezones eran dos botones rosados, gordos como pulgares. La verga del viejo era de tamaño normal pero muy curvada hacia arriba, embriagándola de placer. Por los huecos que dejaban los dientes faltantes de Bujía escapaba su saliva, ella una mujer preciosa clavándose la pija de ese hombre horripilante era un espectáculo grotesco y lujurioso. Bujía la acostó boca abajo y le taladró enérgicamente la concha hasta hacer brotar semen del agujero vaginal.
Sandro se desnudó completamente y sin haber perdido la erección, abrazaba a mamá totalmente erguido, a pesar de los tacos la cabeza de ella no alcanzaba plenamente los pectorales de él y el atroz glande apuntalaba por la base la teta izquierda y moviendo su pelvis la hacía elevar unos centímetros, daba la impresión que la venosa pija quería pincharle la lola. Mamá entendió el mensaje y arqueando la cintura se encorvó hacia adelante para que la punta de la verga timbrara el pezón repetidamente.


- Petiza sos tan puta como exuberante… vos naciste para putear, los hombres harían cola de una cuadra para garcharte… sos ramera de alma…
- No necesito otro hombre, con está pija que tengo acá -dijo aferrándola y masturbándola- me alcanza y me sobra…
- Ali vos no tenés un sólo hombre, sino dos, ¿Te olvidaste de tu marido? Jajaja
- Tengo dos porque soy muuuuuuuy putita…
Y arrodillándose en cuclillas, bajó a mamar la terrible verga de una manera voraz. Yo no veía a mi madre sino a una de esas mujeres que aparecían desnuda en las revistas que escondía papá en la biblioteca. Deslizaba la punta de la lengua a lo largo del tronco surcado por las venas, con besos maternales tapizaba los cargados huevos y juguetonamente hacia sopapa con el glande. Mirándolo a los ojos, abrió grande la boca de labios pintados de carmesí y se quedó quieta esperando que su macho le entierre en lo más profundo de su caliente garganta, la pija. Él bombeaba y ella tragaba sin ayuda de las manos. Sólo dejó de comer carne, para decirle:


- Esperame que me saque los zapatos que me molestan.
- Nooo, dejatelos puestos que te hacen ver más trola.
Fue en ese momento que ella miró hacia mi lado y se anotició de mi presencia.


- Guuu...Gustavo… ¿Hijo que estás haciendo acá?… Hay me muero, nooo, esto no puede estar pasando…
Todos los presentes me observaron impávidos, nadie se atrevía a mover un músculo, fue Adriana quien rompió el hielo y parándose a mi lado me dijo:


- Te adelanté que los adultos jugamos desnudos… esta es nuestra manera de jugar, no estamos haciendo nada malo… cuando tengas edad vos también vas hacer lo mismo que viste… tomá esto como un aprendizaje de la mujer que más te quiere en el mundo, tu mamá… no te enfades con ella, ni con nosotros.
La pija a Sandro parecía que le había crecido, la tenía mucho más gorda y dura, no sé si era por el alcohol o por el morbo, pero estaba como un semental alzado esperando a su hembra en celo para servirla. Golpeaba la rojiza nuca de mamá con su falo.


- Estate quieto por favor ¡¿Querés?!
- ¿Pero Adriana no dijo que esto era una clase de educación sexual? Que siga aprendiendo, todavía le falta…
- ¿Cómo podes decir eso?
- ¿Con qué se va asustar que no haya visto hasta ahora?
- Y no es la primera ves que los espía jajajajja… -expresó el traidor de Bujía-
- ¿Qué?, ¿Cuándo? -replicó mamá-
- En el taller… cuando se encontraban para garchar… pajerito te salió el nene, Alicia… -mencionó Bujía casi inentendible por la ingesta industrial de vino-
- Ay, no, por favor… -dijo mamá sentándose en una silla, con el escaso aire que entraba en sus pulmones-
- Ali, no te hagas la mojigata que ya bastantes veces nos vio en bolas en el departamento de Adriana.
- ¡¡¡Sandro una cosa es que Gustavo nos vea desnudos y otra muy distinta es que presencie como te coges a su mamá!!!
- Es que ya lo vio jajaja… si le gusta… por mí… -Sandro-
- Que aprenda a ser hombre, ¡Carajo!… -exclamó Bujía parándose atrás de mamá y agarrándole las tetas por sobre sus hombros de una manera brusca-
Cagándose de risa Sandro con sus musculosos brazos, levantó a mamá como a una pluma, la llevó a la habitación matrimonial y la arrojó a la cama, sin darle tiempo a nada se tiró sobre ella y la penetró hundiéndole todos su miembro de un solo golpe, ella pegó un grito como si la hubieran apuñalado, sin contemplación alguna, la cogía violentamente.


- Dejame hijo de puta… me estas violando… así noooooo y menos delante de mi hijo…
- Alicia no te hagas la santa que todos sabemos que sos muy puta… hasta tu hijo lo sabe… el único que no está enterado es el cornudo de tu marido…
Bujía me llevó a la recamara y me sentó en el sillón que estaba a los pies de la cama, luego sujetó a mamá de las manos para que no golpee a su amigo con los puños. Adriana le recomendaba que no sea boluda y disfrutara, que tenía dos machos con las vergas bien paradas para ella.


- Pendejo, así se monta a las yeguas… cuando son putas y te quieren dejar caliente como una estufa como si fueran una virgen, hay que domarlas a pijazos…
Me decía el viejo, pasando su pija por toda la cara de mamá y Sandro le apretaba el cuello, asfixiándola, para incrementarle la excitación.
La cosa se había puesto tan violenta que me daba pánico pedir por mamá y lloraba sin consuelo, hasta que Bujía me señaló como mami entrelazaba sus pies enfundados en las sandalias de taco aguja, en la cintura de su novio, y acompañaba con su ritmo cada embestida salvaje de él.
Pasó como quince minutos hasta que Sandro la acomodó de costado sin desmontarla y le ofreció el descomunal culo a Bujía, que aprovechó la invitación como si su vida estuviera en juego. Entre los dos hombres la penetraban vaginal y analmente.
Al rato, rodaron y Bujía quedo de espaldas, soportando el peso de mamá y su amigo. Adriana se dedeaba mientras se comían la boca con Sandro.


- Me están enloqueciendo de placer… hijos de putaaaaaaaaa… OHHHHH… como me gozan guachos… siiiiiiiii… quiero máááááás… por favor hijo no mirés… tu madre es una trola de mierda… pero es que las pijas son tan ricas… me están haciendo mierda... estos hombres le están rompiendo los agujeros a tu mamá… ahhhhh…
Adriana desesperada, se acostó al lado de ellos y con las piernas abiertas, llamó a Bujía para que la atienda y el viejo ya hecho mierda por haber aguantado tanto tiempo el peso de los otro dos, como pudo escapó dejando libre el tesoro de mamá, que fue ocupado por la verga de Sandro. El ojete de mi vieja era rellenado por esa anaconda que portaba su novio entre las piernas y al mismo ritmo que la cogía por la concha, la culeó.
En ese cuartó no se sabía quién chillaba más, si mami o nuestra vecina.
Sandro, se apartó unos minutos de su novia, agarró los almohadones que estaban a la cabecera, la acomodó en cuatro patas y poniendo las almohadas bajo el vientre de ella, la enculó a lo perrito masacrando el dilatado esfinter anal con las feroces acometidas.
Apoyando sus antebrazos en la cama, mamá erguía su torso, mientras que sus pequeños pies de talla 36 colgaban desde borde; los pitones que tenía por pezones, erectos como gordas fresas, amenazaban con desgarrar al cubrecama en cada bombeo.
La base de la verga que quedaban sin ingresar en los intestinos, estaba tan inflamada que daba la impresión que le haría explotar el orto si lograba acceder.
Dándome su espalda huesuda, Bujía cogía a Adriana en posición misionero, bufando y con embestidas lentas pero profundas y ella besaba de lengua la asquerosa boca sin dientes.
Me levanté de mi lugar y me acomodé del lado de la pareja más joven para verlos mejor, el vaivén de las tetas me hipnotizaba y al día de hoy sin saber de donde saqué valor para hacerlo, me acomodé debajo de mamá y llevándome un pezón a mi boca, ministrás que el otro me rozaba la frente. Mami al sentir como le succionaba el pezón como cuando era un bebé, estalló en un orgasmo interminable, mojando con sus chorros de flujo, la chota de su macho y la cama. Sandro la desenculó con un ahogado “PLOP” y se entretuvo frotando el glande sobre el clítoris, logrando una nueva eyaculación femenina más copiosa que la anterior, un instante más tarde le hundió la pija hasta el útero.
La tenaz cogida hizo que mami se desplomara sobre mí, como no podía respirar intenté salir de ahí, pero ella volvió a levantar su torso empinando bien el culo para recibir mejor los pijazos del mecánico.


- Por favor mi cielo no te vayas… mmm… seguí tomando la teta… ahhh… las usa Sandro pero son todas tuyas mi coranzoncito… vuelvo a sentir el placer que me dabas cuando te amamantaba… ooooooooohhh… uuufffff… ¡QUE PLACER!… le doy el pecho a mi bebé ministras mi macho pijudo me hace mierda la concha… aaaaaah… que puta sooooooooooy… ¿Te gusta que mami sea una putita buscona?.. ¿Eh?… ¿Decime Gusti te gusta verme montada por otros hombre que no son tu papá?.. si te gusta bebé no te vas a cansar de ver a mamita como la cogen… pero sólo tipos que la tengan como la de un burro…
- Tu mamá es un hembrón que no merece estar con otro pito corto como el cornudo de tu papá -me dijo Adriana recibiendo las descargas de Bujía en su interior-
- Ya no vas a tener que espiarme mi amor… uyyyyyy… mamá va dejarte participar… pero ese va a ser nuestro secretito… mmmmmmm… no se lo tenés que contar a nadie…
Al tiempo que me lo decía, ella metió su mano dentro de mi pantalón para hacerme conocer el placer de mi primera paja; Bastó menos de cinco sacudida para hacerme eyacular, entonces ella como una vampiresa en busca de sangre, me desnudó de la cintura para abajo, juntó con un dedo toda mi lechita y se lo llevó a la boca. Sandro al verla no pudo contenerse y eyaculó su espesa leche hasta mojarle los ovarios.


- AAAAAAAGGGGGGGGRRRRRR… tomala putaaaaaa… te voy a embarazar… -dijo Sandro-
- Siiiiiiiiiii… preñala, hacele un hijo a la atorranta… -contestó Bujía-
- AAHHHHHHHH… cuanta leche largaste… y no tomé la píldora… mmmnooooo… ¿Te gustaría Gusti que mami te diera un hermanito?… es casi seguro que con todo el semen que salió de sus huevos, Sandro me haga un hijito… si quedo de encargue mis tetas se van a cargar de leche y vas a poder tomar la teta como cuando eras chiquito… y mi macho hermoso también… mmmmm… que lindo tener a mi hombre y mi hombrecito vaciándome las tetas… Gus yo te enseñé a no ser egoísta, vas a tener que compartir las gomas de mami con Sandro… después de todo él comparte su monstruosa verga conmigo… decile a mi macho que le vas a prestar tus tetas para que me las chuponee… oghhhhh…. él es muy bruto y me las estruja pero a mí me encantaaaaaaaaa… me mojo cuando me domina, porque yo soy su hembra… mirá que como se ta para el pitito jajajaja…
- Sandro, te...te… te presto las tetas de mi mamá…
Todos rieron y en vaho de alcohol sueño quedaron dormidos desnudos, sobre la cama, con notorias costras de semen en los cuerpos, aproveché para regresar a mi habitación y taparme bajó las sabanas, sentía dentro mío como si un tren de carga me hubiera pasado por encima.
Por la tarde, después que se fueran todos, mamá vestida con un camisón largo, de raso, color azul, entró a mi cuarto, con una gran pena dibujada en su rostro, se sentó a los pies de mi cama y me miró sin emitir palabra, pasó un rato muy largo hasta que con un hilo entrecortado de voz, me pidió disculpas por lo que ocurrió, me dijo que yo no tendría que haber estado ahí y llorando me prometió que todo volvería a ser como antes, pero que no dijera nada.
Más de 20 días estuvimos recluidos en el departamento, a pesar de sobar el teléfono y el portero eléctrico, ella no contestaba y cuando me llevaba a la escuela dábamos una vuelta de muchas cuadras para no pasar por el taller, lo mismo sucedía a cuando me pasaba a buscar.
Con el correr de los días la pena de mamá dió lugar al inquietud, el cigarrillo lo había dejado ates que yo naciera, pero volvió a adquirir el vicio y se bajaba casi la mitad de un atado por día.
Un sábado casi a medianoche me levanté a beber agua de la heladera y con sorpresa encontré a mamá y Sandro en el sofá de la sala, abrazados, besándose. Ella al verme, sólo dijo:


- Hijo perdoname… soy débil… es más fuerte que yo… pero te prometo que nos vamos a portar bien, como una parejita de novios normal…
Y sin decir nada más, se levantaron y tomados de las manos, se encerraron en la habitación matrimonial. 

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Gus Becker & Marcel Milord ®

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