martes, 6 de enero de 2015

Sacándose la Máscara

Nunca se termina de conocer a alguien y cuando crees que lo hiciste es que recién comienzas.

Se lo escuché decir a alguien que por mi memoria no recuerdo quien era, pero hoy sé que estaba en lo cierto.

Mi nombre es César, aunque para el relato que sigue, poco importa. Estoy… o estaba casado con Ana, desde hacía 8 años.

Yo tengo 31 años y ella 27.
No tenemos hijos, ahora pienso que por suerte, pero nos íbamos a poner en campaña para buscarlo.

Yo soy un tipo común, con un buen trabajo, pero insisto, poco importa.
Ella es linda, bajita, pero muy bien armada, con cabello cortito  de color negro, ojos azules, dos grandes pechos, una terrible cola, muy linda en serio.

Desde que nos casamos hasta que sucede lo que les voy a relatar, llevamos una vida feliz.

Teníamos nuestro departamento propio, un buen auto, y todos los años, en el verano, nos íbamos de vacaciones a distintos lugares.

Todo bien, a pesar que en la cama ella ponía algunas limitaciones que yo respetándola entendía.

Nunca me dio su preciosa y gran cola, aduciendo que sabía que dolía mucho y otros tabúes que yo respeté.

Tiene una amiga de su infancia, Beatriz, que nunca soporté, pero no intervine jamás en su amistad como ella no se metía en las mías.

Su amiga era divorciada, aunque nunca mi señora me explicó bien el motivo de la ruptura matrimonial, yo lo imaginaba.

Beatriz es de esas chicas que creen que ser liberales es hacer cualquier cosa sin importarle que pasaba con la persona que tiene al lado.

Sabía que a su pobre ex marido le había llegado el turno de sufrir la liberación de ella, por eso la turra, encima que lo corneó lo echó de la casa.

Volviendo a mí matrimonio, para ese verano nos fuimos a otra ciudad y alquilamos una casa hermosa con vista al mar en una zona bastante poblada, pero para mi sorpresa, desagradable por cierto, Beatriz alquiló un departamento a dos cuadras de nosotros.

Como presentí algo raro en esa coincidencia, le dije a Ana qué porque Beatriz justo ese verano se le ocurría seguirnos.

Ella me dijo que cuando le comentó a su amiga donde íbamos a ella le gustó mucho por eso decidió ir también.

Aceptando bajo protesta la explicación no dije más nada. Llegó el día y viajamos para allá.

Ese día, llegamos y todo fue bien porque nos quedamos en la casa acomodando todo y descansando del viaje.

Al día siguiente fuimos a la playa, y me encontré con un matrimonio mayor que eran vecinos nuestros, quedándonos con ellos para hablar.

Ana estaba normal, con una bikini mediana, que si bien le marcaba el terrible culo, todas lo hacían, pero ella jamás provocaba.

Hasta que llegó Beatriz, con una mini bikini amarilla y un ejército de babosos que la montaban con la mirada.

La salude sin poder ocultar el fastidio que sentía, pero ella, dando muestra de un pulido caradurismo, ni acusó recibo.

Por supuesto, las miradas masculinas se centraron en donde estábamos, atraídas por la amiga de mi señora.

Me alivió cuando Beatriz comenzó a hablar con un tipo, morocho, de bigotes, que sin verlo tan especial, al notar que tenía un bulto gigante bajo la malla, enseguida supe lo que Beatriz había encontrado en él.

Pasamos una tarde tranquila, porque Beatriz, se fue con su presa para ablandarla y seguro comérsela a la noche. Al otro día, para mi sorpresa, Beatriz no apareció.

Disfrutando de esa tranquilidad, nos quedamos en la playa con el matrimonio vecino charlando y a la noche fuimos los cuatro a comer afuera.
Pero nada dura para siempre, al día siguiente volvió.

Mientras yo hablaba con el matrimonio, vi que Beatriz tomaba a Ana de un brazo apartándola. Y cerca de donde yo estaba comenzó un diálogo que me dejó impactado, pues yo haciéndome el que hablaba escuché todo.
"¿Cómo te fue anoche?" le preguntó Ana.

"Mal", le contestó Beatriz y continuó "Aunque te parezca mentira estuvo casi dos horas para metérmela, de tan grande que la tiene, es gigante, se me fue la mano al elegirlo, cuando metió la cabeza casi me muero, encima de bronca me la quería poner en el culo y lo saqué volando. Es una bestia, pero lo peor, es que está recaliente con tu culo, porque cuando terminamos, me lo dijo”.
Ana le contestó "¿En serio?
Está loco y vos también, olvídate de todo que hay muchos tipos que te miran, elegí bien", y se rió.

Quedé mal con eso de que el tipo ese estaba caliente con el culo de mi mujer, pero nada podía decir ni hacer.

Beatriz consiguió otro tipo, y se ve que a su medida porque desapareció por un tiempo.
Al otro día, el matrimonio no fue a la playa, y mientras estábamos tomando sol boca abajo con Ana, vi al tipo que rompió a la amiga de mi esposa, sentado sobre una lona y mirando supongo que el culo de Ana depravadamente.

Pensé en ir y decirle algo pero ¿Qué?, el tipo no hacía nada y las palabras de Beatriz no eran pruebas, aparte con la diferencia que había entre los dos, corría serio riesgo de que me matara a trompadas, por eso me hice el distraído y miraba de reojo.

Pero lo terrible, fue que Ana, levantó la cabeza, lo vio y asegurándose que yo estaba con los ojos cerrados lo miró y le dio una sonrisa a lo que él contestó enseguida.

Ahora sí la cabeza se me daba vuelta, esto no podía ser, Ana no, pensaba como loco, ella no.

A pesar de mi locura, decidí hacer algo para confirmar lo que me costaba tanto creer.

Le dije a Ana que iba a meterme en el mar y ella me dijo que vaya, que ella se quedaba tomando sol. Primera confirmación que algo pasaría.
Fui y al rato me metí entre la mucha gente que había bañándose, sabiendo que estaba perdido de su vista, pero yo veía bien la ubicación de Ana.

Y veo que el morocho se le acerca haciendo ademanes de pedirle fuego para el cigarrillo.

Ella, siempre con el culo para arriba y la tanga bien metida entre los cachetes, le da fuego y se ríen, hablan un rato; ella estaba animada riéndose cada tanto hasta que él le dijo algo y se fue.

Yo tenía bronca y rabia, no podía ser esto, se me vino el mundo abajo porque yo amaba a Ana, que desastre pensé, pero tenía que seguir fingiendo, tal vez yo tenía celos que me nublaban el cerebro me dije a mí mismo.

Volví y disimulando la bronca no dije nada.

Esa noche no dormí, y mirándola a ella que sí lo hacía pensaba que depravación le había brotado para jugar con un tipo, que por lo dicho por su amiga, la destrozaría si la agarrara.

Ella estaba acostumbrada a mi arma que era normal y como dije al principio nunca en su culo que me parecía que estaba dispuesta a entregar a una bestia.

Maquinaba a mil por hora, hasta que logré dormir algo.

A la mañana siguiente fuimos a la playa, pero esta vez mi mujer se puso una pequeña bikini, ahora sí marcando bien su culo.

Yo no dije nada, pero pensé que si esto avanzaba algo debía hacer.
Estábamos hablando con el matrimonio, cuando lo volví a ver.

Vi de reojo que le hacía una seña a mi mujer, y al rato ella dijo que iba al baño.

Bueno, pensé, ya está todo clarito. Al ratito le dije al matrimonio, que yo también iba al baño y despacio busqué hasta que los encontré.

Ella estaba contra una pared de atrás y él con una mano sobre esa pared, muy cerca frente a ella le hablaba con su boca muy cerca de la de ella, pero no se tocaban. Estuvieron un rato hablando hasta que él le dio un pequeño beso en los labios que ella no abrió se rieron y comenzaron a volver cada cual por su lado.

Me apuré para llegar primero, escuchaba que el matrimonio me hablaba sin escuchar qué.

Se me ocurrió algo, y le dije que iba a hablar con mi mamá para decirle que estábamos bien, sabiendo que ella se quedaría con el matrimonio para no despertar sospechas.

Fui a una cabina telefónica y llamé a mi mejor amigo, que es abogado. Como era verano, y él salía al otro mes de vacaciones lo encontré en la casa. Le expliqué todo y él luego de escucharme mudo del asombro me dijo "Me cuesta creer lo que me contás César, pero sé que decís la verdad ¿Cómo puede Ana hacerte algo así?, mirá hay dos opciones: una que decidas ser un cornudo consiente entonces dejá todo como está y la otra es tenderle una trampa para que caiga y después con las pruebas la hago pelota y no va a poder reclamar nada. Vos decidís. Y sea lo que sea que decidas te digo que lamento muchísimo lo que pasa, porque vos no merecés esto, pero la vida te suele cagar a golpes cada tanto."

"Decime lo que tengo que hacer, porque cornudo no me gusta ser", le respondí.

"Bueno, andá a un negocio de filmaciones y alquila un equipo para filmar, el más chico, decile que te expliquen como instalarlo que es fácil, ponelo en tu dormitorio y con eso la aplasto".

"¿Y si van a otro lado?" (Le dije)

"Por la experiencia que tengo te digo que van ahí, inventá que te vas una noche por una urgencia, si querés te llamo al celular mañana a las cuatro de la tarde, cosa que estén en la playa y ella le diga al tipo que la casa va a estar libre y acordate que van allí. El tipo no debe tener donde ir, sino hubiera llevado a Beatriz y sin embargo se la volteó en la casa de ella", me dijo muy seguro.

"Dale, mañana espero tu llamado", y corté.

Volví y Ana estaba tomando sol, pero al tipo no lo vi.

A la tarde ella volvió a decir que iba al baño, y como sopeché un nuevo encuentro, con cuidado la seguí.

Los vi en la misma posición que a la mañana, pero esta vez, los labios del tipo rozaban los de Ana mientras hablaban. Hasta que él le encajó un beso de lengua a lo que ella esta vez respondió.

El tipo la tomó de la cintura y ella del cuello. El  bajó su mano y la apoyó en el culo de ella. Ana se la sacó diciéndole algo, y caminó para irse, pero dando unos pasos se detuvo y lo miró con una gran sonrisa dibujada en su cara, le guiño un ojo y continuó con su retirada, dejando al tipo plantado con el bulto tan hinchado que amagaba con escaparse de su traje de baño.

Volvimos a casa y cuando ella se metía en el baño para bañarse, le dije que iba a la casa de fotos a comprar un rollo, sabiendo que ella tarda mucho en bañarse, y arreglarse.

En el negocio me explicaron todo, que realmente era fácil, y volví.

Todavía estaba en el baño, por eso tuve tiempo de esconder todo en el placar.

Al otro día fuimos otra vez temprano a la playa y a media mañana volvió al "baño" para encontrarse con su amiguito.
Los vi de nuevo en el mismo lugar, pero esta vez la mano del tipo se instaló en el culo de Ana sin ser rechazada, se lo refregó fuerte, mientras, disimuladamente, le colocó la mano de ella sobre su bulto. Ella tanteó y con cara de mucha sorpresa le dijo algo a lo que él con una sonrisa le contestó. Se saludaron con un beso y se volvieron.

Me costaba mucho hacer el papel de estúpido pero tenía que hacerlo, y pensé con bronca que ojalá sufriera cuando le entierre ese enorme pene en el gran culo de ella y la destrocé.

A las cuatro en punto llamó mi amigo y yo con cara de preocupación decía sí o no.

Corté, mientras ella me miraba, y con cara de disgusto total le dije "Ana, me acaban de llamar para decirme que murió el padre de Jorge – un amigo mío que veíamos cada tanto y con un padre lleno de salud – tengo que ir si o si esta noche al velorio. Vos quedate que yo, mañana temprano salgo para acá. Te dejo el celular (Cosa que no llame) por cualquier cosa que te llame", comenté con cara de consternación. Ella poniendo cara de tristeza dijo que estaba bien.
Nos quedamos un rato más y ella de pronto volvió al lugar de citas.
Le tocaba el bulto mientras seguro le comentaba el milagro de poder encontrarse, mientras él no dejaba en paz el culazo de ella.
Volvimos temprano y primero me bañé yo, cuando entró ella sabiendo que hoy tardaría más que nunca, me puse a instalar las cámaras. Yo pensaba ver el espectáculo en vivo, no sé si esperando ver eso y juntar odio para divorciarme tranquilo o por masoquismo, pero de cualquier manera no iba a intervenir porque sabía que echaba todo a perder.

Ella salió del baño con su más chiquita ropa interior negra, con la tanga toda metida en el culo y el corpiño dejando medias tetas afuera, y pintada como nunca.

A las 8 y 30 me despedí, diciéndome ella que me cuide y mandándole su pésame a mi amigo.

"De vos hija de puta me tengo que cuidar", pensé y me fui.
Dejé el auto en un garaje a cinco cuadras y volví parándome en un lugar donde no se me veía.

Pasó como una hora y media y yo pensé que se iba todo al diablo, cuando apareció el morocho. Mirando para todos lados, tocó el timbre y ella lo recibió con una remerita cortita y la tanga al aire libre.

Volé para la puerta de servicio y con sumo cuidado la abrí, entre a la sala de servicio, recordando donde estaba cada cosa para no llevármela por delante miré desde allí viéndolos en el comedor.

Estaban abrazados besándose apasionadamente, mientras él le retorcía el culo con las manos, ella de estrujaba el terrible bulto.

El tipo, ya al borde de la desesperación se desnudó y ahora sí entendí las palabras de Beatriz.

Era una cosa descomunal larguísimo y súper grueso con una terrible cabeza hinchada y colorada de la calentura.

Por favor pensé, el mío es de juguete al lado de eso, que basura me siento.

Ana se agachó asombrada ante eso y lo tomó con las dos manos, lo miró bien, le dio unos besos en la cabeza y le dijo "UFF, esto es mucho peor de lo que imaginé, que noche me espera Dios mío".

El morocho, satisfecho por la palabras de ella, la tomó de la cabeza a Ana y le respondió "Nada de trampas ahora, habíamos quedado que toda la noche te iba a hacer el culo solamente, porque si te la meto en la concha tu marido se va a avivar cuando te coja él, que estás muy abierta. Por eso preparate, que despacio te la vas a comer toda por el culo grande y precioso que tenés."

A la mierda pensé, si se llega a comer el culo de Ana eso no se sienta por un mes del dolor, pero seguí mirando, ahora pensando que todo con ella había terminado para mí.

Ella le pasaba la lengua por todo el choto pero siempre pensativa, supongo que subestimó lo que su amiga le contó y ahora había que aguantar eso.
Estuvo un rato largo entretenida en esa bestia hasta que él la levantó, ahora se agachó él, la le bajó la tanga y comenzó a chupar la vagina.
Ella gemía como loca parada teniéndolo tomado con sus manos por su cabeza y con la cabeza de ella para atrás agitándola para todos lados.
Luego la dio vuelta, le abrió un poco las piernas y como loco le empezó a pasar la lengua al culo de Ana, que era el actor principal de esta novela.

Estuvo como media hora ablandando con la lengua a ese tesoro, se levantó, le sacó el corpiño y le sobó un largo rato las grandes tetas.
La tomó de una mano y caminaron al dormitorio.

Que suerte pensé, a ver si la clavaba en el comedor y yo quedaba mirando sin filmar nada.

Entraron y dejaron la puerta abierta para continuar con mi buena suerte. Era imposible que vieran las cámaras, pues estaban muy bien disimuladas, y aparte en el estado que estaban no veían nada alrededor.

Se acostaron y yo pasé al comedor para ver.

Se besaron un largo rato, mientras él siempre le tocaba el culo, pasándole todas sus manos y ella agarrada del enorme palo.

Hasta que él tomó un pote de crema y comenzó despacio a untarse el monstruo, mientras siempre tenía su vista en el trasero que iba a destruir.
Le puso crema en el culo a ella y la dio vuelta abriéndole las piernas bien.
Ella ahora consciente de lo que venía le dijo "Por favor, muy despacio, porque es muy grande para mí, seguro va a doler mucho, por eso despacio para que pueda aguantar".

"Quedate tranquila que tenemos toda la noche, vamos a hacerlo despacio y bien", le contestó él pero sin dejarla demasiado conforme.
Se puso sobre ella, aplastándola porque sabía que vendrían movimientos bruscos, le apoyó la cabeza de la pijota en el agujero del culo de ella y empezó.

Cuando ella sintió que su culo se empezaba a expandir para recibir a terrible objeto, se retorció toda y mordiendo la almohada, tiró sus brazos para atrás para frenarlo.

El tipo aguantó las manos de ella, y muy despacio empujó un poco más.
Ahora la cabeza abrió el culo para su tamaño, buscando meterse.

Ella mordiendo la almohada con todo la soltó y pego un fuerte grito que me hizo retroceder.

El tipo despacio empujó un poco más y la cabeza entró siendo envuelta por el agujero extremadamente abierto del culo de ella.

Ana del dolor lo pudo empujar a él con sus manos para atrás obligándolo a que la saque dando otro grito cuando salió.

"No puedo recibir eso, es terrible, no va a entrar nunca, es mortal.", dijo ella traspirada y agitada.

El morocho, besándole el cuello le dijo "Querida, tenés que aguantar un poco, ya te habías comido la cabeza que es lo peor, tenés que relajarlo bien y entra toda, una vez que lo tengas abierto vas a gozar como nunca, pero tenés que aguantar. Vamos a cambiar de posición para que se abra más".

La puso boca arriba con las piernas levantadas apoyadas en él y la aplastó.
Volvió a meter la cabeza y ella volvió a retorcerse, pero esta vez ella no podía sacarlo con las manos.

El tipo muy despacio siguió metiéndola y ahora con la cabeza ya adentro comenzó la perforación.

Ana lo tomó de la espalda clavándole las uñas, y gritó fuerte dando cabezazos en la almohada, toda traspirada, y pálida del dolor.

El tipo se bancó las uñas de ella y siguió su ruta. Ya la pija se había escondido la mitad dentro del culo de ella y seguía su viaje al fondo del orificio.

Ella llorando le dijo "AYY, que dolor terrible, me estás destrozando padrillo hijo de puta, aflojá".

Pero él con una sonrisa de satisfacción continuó, hasta que la pija se escondió toda adentro, para mi terrible sorpresa al ver que el culo de mi mujer se comiera semejante elemento.

Despacio y con ella a los gritos comenzó el movimiento perforatorio, tranquilo pero sin tregua.

Ana se quejaba permanentemente puteándolo "Hijo de puta, me estás rompiendo el culo con esa pija, Hasta donde querés llegar desalmado de mierda".
El tipo seguía, pero aumentando el ritmo al ver que el culo se había entregado a su enorme instrumento rompedor. Ella seguía puteando y llorando pero a medida que se sucedían los empujones disminuían sus retorcijones, hasta que luego casi de media hora de guardar con su culo la pija de él, comenzó tibiamente a moverse y gemirle en el oído "Así, así, ya lo rompiste bien guacho, ahora dale despacio pero dale", como contenta de haberse podido comer lo que su amiga no pudo.

Seguía él dándole pero esta vez con gran ritmo, entraba y salía ya mucho más cómoda de ese orto ya abierto, cuando a la hora y minutos se lo llenó de leche.
Descansaron casi una hora y ahora ella se subió sobre él, luego de jugar con la pija volviéndola a levantar, y se clavó el choto de él en su culo.
Al principio se retorció pero siguió clavándose hasta que logró sentarse arriba escondiendo toda la pija dentro de ella.

Lo cabalgó casi una hora clavándose eso en su culo, y gritando mitad de placer y mitad de dolor.

Terminó, haciéndolo acabar de nuevo y se quedó a su lado besándolo.
Yo me fui dolorido por lo que acababa de ver y con lágrimas en mis ojos, me quedé sentado lo que quedaba de la noche mirando el mar en silencio.

Al otro día volví y la encontré en la cama, diciéndome que le dolía el cuerpo.
No dije nada, cuando se fue a bañar y viéndola con dificultad para caminar, saqué las cámaras, las devolví y me quedé con la película.

Pasamos lo que quedaba de veraneo, y no sé si lo siguió viendo al tipo, ya no me importaba.

Cuando volvimos a la Capital, al tiempo le llegó una intimación de mi amigo diciendo que yo solicitaba el divorcio, me miró casi pálida, y solo le dije "Se terminó todo", junté mis cosas y le dije que disfrute estos días en casa porque la iba a sacar para siempre de allí.

Al tiempo cuando nos juntamos en los tribunales, sufrió un desmayo cuando mi amigo presentó las películas al juez.

Nunca más la volví a ver, estoy solo en casa sabiendo que costará mucho adaptarme a otra mujer sin sospechar de ella.
 
------------------------------------------------- FIN--------------------------------------------------

Los saludan y desean feliz año 2.015 Gus Becker & Marcel Milord.

Proximanete con relatos nuevos... 

martes, 15 de julio de 2014

Las deudas se pagan

Mi abuelo siempre decía que las deudas se debían pagar, lo que nunca dijo que los intereses eran tan elevados.

Soy Marcelo, cuando sucedió lo que les voy a relatar tenía 11 años.

Mi familia se compone con mi papá, mi mamá, y un hermano de 23 años casado.

Mi papá tiene 48 años y mi mamá 46.

Por la diferencia de edad con mi hermano, y por la edad de mi mamá al tenerme siempre creí que yo no era buscado, que caí de sorpresa, aunque ellos jamás me dijeron algo.

Mi mamá es una mujer que siempre se dedicó a sus hijos y creo que no conoció a otro hombre más que a mi papá.

Ella es de estatura media, pelo rubio oscuro, linda de cara, con ojos verdes, de cuerpo es tirando a rellenita con grandes pechos y cola bastante grande.

Viste muy sobrio, no es para nada provocativa, al contrario, trata siempre de pasar inadvertida, usa polleras por debajo de las rodillas y aunque no son ajustadas le marcan la cola pues como dije es bastante grande y por eso evita los pantalones. 

Es de carácter tranquila, dócil, y bastante callada con la gente.

Mi papá tiene un negocio de venta de ropa para bebé y mi mamá esta casi todo el día con él ayudándolo llevándome a mi.

Hace un par de meses que viene muy poca gente al negocio, acumulándose deudas que lo tienen muy mal a mi papá, encima él no es un tipo decidido, es y lo digo aunque sea mi papá, medio boludo, vive en otro mundo, sueña casi todo el día y no sabe como afrontar un momento de crisis. Es por eso que debe hacer meses que no tienen relaciones.

Estábamos en el negocio, y mientras mi papá estaba asustado viendo sus números todos en rojo, cuando apareció Don Antonio.

Este tipo es el que le confecciona la ropa del negocio que vende mi papá. Tiene mucho dinero, que por su manera de ser tan bruta, sospecho que lo hizo de golpe.

Es oportunista, frío y calculador.

Tiene una hipoteca de nuestro departamento, ya bastante atrasada, que sumada a la deuda que mi papá tiene con ropa que el tipo trajo y no se le pagó, lo hacen lejos el principal acreedor.

El aspecto de Don Antonio es asqueroso. Es medio gordo, pelado, con bigotes espesos, debe tener 60 años, no tiene problemas en meterse sus dedos en la nariz delante de cualquiera o rascarse las bolas delante de quien esté. Todas esas asquerosidades que el dinero hace que uno las soporte sin decir nada.

Es un típico viejo verde que mira a las mujeres con lujuria, y cuando viene la mira a mamá con deseo,a pesar que él sabe que a ella le produce repugnancia.

Papá, cuando lo vió se paró como con un resorte para saludarlo, mientras mamá puso su peor cara de asco.

El viejo empezó a recriminarle a papá sobre su atraso en los pagos, mientras la miraba a mamá.
Papá, desesperadamente, le decía que tuviera paciencia, que no venía gente al negocio pero esperaba que repunte, que le iba a pagar, y otras cosas tratando de convencer a alguien muy difícil.

El viejo escuchaba meneando la cabeza para los costados desaprobando esos argumentos.

Y le dijo que si en dos semanas no recibía la mitad de la deuda tendría que ejecutar la casa.

Papá se puso blanco como un papel pidiendo por favor que no lo hiciera, a lo que el viejo contestó "No se puede hacer nada, esto es muy largo y cada vez se junta mas plata, no sé como va a pagar pero yo quiero mi dinero. Ya lo esperé mucho. Que mañana pase su señora por mi oficina para que firme los documentos nuevos de la casa, y le estiro el plazo a un mes, sino dentro de dos semanas ejecuto el departamento.".

Saludó a mamá con un gesto y se fue.

Mi papá quedó tomándose la cabeza con las manos, mientras mi mamá lloraba a su lado.

Era un espectáculo patético, y yo pensé donde iríamos a vivir si nos echaban de casa, algo que estoy seguro, era el motivo del llanto de mis padres.

Al otro día, mamá me llevó a la oficina del viejo, mientras papá se quedó en el negocio esperando un milagro.

Mi mamá fue vestida normal, con una pollera azul por debajo de las rodillas y una camisa blanca y zapatos de taco alto, pero no impidió que el viejo la saludara cuando entró con cara de lujuria morbosa.

Nos sentamos y hablaban. Mamá trataba de convencerlo para que estire los plazos lo más adelante posible y él con cara de víctima vaya a saber de qué le dijo "Mire Silvia ( así se llama mamá), lamentablemente no puedo" y comenzó a sacar los documentos para que ella firme.

Cuando puso sobre el escritorio los documentos, me pidió que vaya a la otra sala que había porque le tenía que decir algo a mi mamá y era una cosa de adultos.

Yo salí y me senté en una silla de afuera, él cerró la puerta pero no impidió que escuche "Silvia, vos podés hacer algo, venite todas las tardes durante una semana a visitarme un par de horas vos sabés a qué y voy a estudiar una solución".

Sentí que mamá se lavantaba diciéndole "Siempre supuse que usted era un degenerado asqueroso,muérase viejo maldito, vaya con sus propuestas a su hermana".

Mientras ella se dirigía a la puerta el viejo le contestó "Andá que ya me vas a pagar esto, van a dormir bajo un puente".

Mamá me tomó de la mano y nos fuimos.

Ella no contó nada de la propuesta del viejo, pero se la notaba nerviosa.

A los tres días llegó una carta documento firmada por un abogado diciendo que si en siete días hábiles no poníamos una cantidad, que era fabulosa, de dinero, ejecutaban el departamento.

En casa nadie durmió esa noche, y llorábamos los tres a rabiar. Papá llamó a mi hermano para pedirle dinero, pero él estaba también pasándola mal, vivía con sus suegros y no llegaba con la plata a fin de mes.

Al día siguiente, papá cerró un poco antes el local y fuimos los tres a lo del abogado de Don Antonio.

Papá llorando le dijo que por favor le diera mas tiempo a lo que el tipo realmente impactado le dijo que no podía, que seguía ordenes de Don Antonio, que si por él fuera lo haría pero no podía hacer nada.

Nos despidió con cara de mucha lástima y nos fuimos a casa.

Una vez allí, papá se acostó sin comer y se tapó hasta la cabeza con la colcha,caído en gran depresión.

Mamá se quedó conmigo en el comedor abrazándome y luego de casi una hora en silencio me dijo "No temas Marcelo, hijito mío, que voy a tratar de arreglar esto". Me llevó a mi pieza acotándome y se acostó al lado de papá consolándolo.

A la tarde del día siguiente, mamá le dijo a papá, que estaba destruido, que iba al médico porque con todo el lío casi se olvida que tenía turno (cosa que era mentira) y que me llevaba porque papá no estaba en condiciones de cuidarme.

Pasamos por casa, mamá siempre en silencio se puso una pollera a cuadros que levantó el dobladillo dejándola bastante arriba de las rodillas, se puso una remera ajustada que le marcaban bien los pechos, me tomó de la mano y salimos.En el camino me dijo que ella trataría de convencer al viejo, por eso que yo me quede sentado afuera.

Cuando el viejo abrió se baboseo todo viéndola, y ella le dijo "Vengo para tratar de arreglar esto". "Muy bien ", dijo él y diciéndome que me quede sentado allí afuera, trajo unas revistas y puso música como para tratar de tapar otros ruidos.

Apenas cerró la puerta me abalancé a la cerradura que era grande y con la ayuda de un espejo que estaba enfrente tenía la visión de toda la oficina y bajo pero escuchaba.

El viejo agarró a mamá de la cintura comenzando a besarla en la boca desesperadamente mientras mamá lo tomaba del cuello con sus dos manos y con cara de mucho esfuerzo contestaba los besos.

Al ratito las manos de viejo fueron a parar a las tetas de ella apretándolas con fuerza basándolas sobre la remera.

Ella le corrió las manos, se levantó la remera hasta su cuello y corrió el corpiño para abajo dejando afuera sus tetas.

El viejo se las apretó juntándolas y comenzó a besarlas y chuparlas mientras decía "Que hermosura, que terribles gomas tenés".

Estuvo casi media hora mamando los pezones y chupando todas las tetas hasta que se enderezó y mirándola a los ojos le llevó la mano a su entrepierna haciendo que lo acaricie.

Ella le agarraba el bulto por encima del pantalón apretándoselo, con los ojos cerrados los dos y ella diciendo "que hay acá que hace tanta fuerza viejo maldito, dejame ver lo esta empujando acá adentro para salir, sacálo asqueroso.", totalmente desencajada para mi sorpresa.

El viejo le sacó las manos, y mientras ella miraba esperando que saliera lo de ahí, el viejo se desabrochó el cinturón, y se bajó los pantalones con los calzoncillos juntos saliendo un palo grueso y largo bien duro.

Mamá dijo "Ah, viejo puto, que estás muy bien armado, esa cosa es grande en serio", y se arrodilló tomándolo con las manos y acariciándolo le acercó su boca diciéndole a la pija " Como estás maldito, ¿Qué querés de mí?, entrar seguro pija sucia". Y la empezó a chupar mientras le agarraba las bolas con la mano, y el viejo gemía empujándola de la cabeza para adelante.

Yo me sentía muy mal porque jamás imaginé siquiera ver a mi mamá en ese estado, pensé que papá la había descuidado mucho por sus problemas y ella estaba contenida.

El viejo se la quería enterrar toda en la boca sabiendo que era imposible, provocándole arcadas, pero desesperado seguía empujando su píja adentro de la boca de ella, mientras mi mamá aparte de acariciarle y apretarle los huevos empezaba a tocarle y manosear el culo de él, con lo que el viejo se puso al borde de la locura total.

Estuvieron un largo tiempo los dos como locos haciendo todo tipo de cosas siempre mi mamá con la pija en su boca, inclusive ella le metió varias veces su dedo mayor en el culo a él provocando que el viejo le empuje con todo la pija dentro de la boca haciéndola tirarse para atrás tosiendo y escupiendo hasta que le acabó adentro, tirando la cabeza de ella para atrás para que trague todo. Por el movimiento de su cuello estaba haciéndolo.

Mamá se levantó, se besaron un largo rato, se limpiaron con una toalla y prendieron un cigarrillo hasta que mi mamá le dijo "Voy a ver como está mi hijo y dentro de un rato vuelvo", "Volvé pronto", le respondió él.

Cuando escuché eso, rápido me senté y tomé una revista haciendo que la leía entretenido.

Ella se sentó a mi lado, otra vez transformada en la mujer que yo conocía, y me dijo "Estamos arreglando todos los papeles, todo va muy bien, Vamos a tener que venir unos cuantos días para dejar todo listo por eso ni hay que decirle nada a papá porque es una sorpresa ¿vos no escuchate nada de lo que hablamos en la oficina, no?"

"No, con la música no escucho nada, aparte estoy entretenido con las revistas que son muy buenas", dije con cara de inocente, pensando porque me había calentado tanto viendo a mi mamá con el viejo.

"Bárbaro, ahora voy a poner un poquito más fuerte la música para escuchar de adentro, terminamos de arreglar algunas cosas y después nos vamos. Vos quedate aquí sentado, no te muevas que dentro de un rato estamos listos".

Subió la música un poco y volvió a entrar cerrando la puerta.

Me fuí rápido a la cerradura, sabiendo que igual escucharía.

El viejo la volvió a tomar de la cintura y a besarla con todo, estaba desnudo de la cintura para abajo y la pija nuevamente dura.

Mamá le tomó la pija con una mano y lo pajeaba, siempre besándose y el viejo con las dos manos le levantó la pollera hasta la cintura, la retuvo con una mano y con la otra le bajaba un poco la bombacha tocándole la concha.

Mi mamá se separó, se sacó la bombacha, se levantó ella con las dos manos la pollera, y mirándolo a los ojos le dijo "Vení acá viejo, enterrate ahí abajo", totalmente fuera de sí.

El viejo se puso de rodillas, la tomó del culo, y se metió como loco entre los pelos de la concha.

Chupaba y lamía a todo ritmo mientras mamá gemía como loca, el viejo le enterraba la lengua y mamá lo puteaba a más no poder.

Después de un largo rato y con mamá a los orgasmos limpios y mientras yo me tocaba mi pitín de juguete al lado de la pijota del viejo, él la llevó contra el escritorio, mnamá se apoyó abriendo bien las piernas, el viejo se acomodo entre éstas y la clavó.

Mamá conteniendo los gemidos,sabiendo que yo estaba afuera, recibió la pija agarrándolo del culo al viejo y empujándolo contra ella con cara de hacer mucho tiempo que no gozaba.

Los dos se movían tan fuerte y a tanta velocidad que sus cuerpos hacían un ruido terrible al encontrarse en cada choque.

Mamá, teniéndolo tomado del culo con toda su fuerza, le decía" Ah, Ah, dale fuerte, rómpela, destrózala, hacela mierda ,viejo morboso", a lo que el viejo la enterraba fuertísimo adentro haciéndola moverse del golpe.

Fue larga la sesión, y el viejo,con las manos apretándole fuerte las tetas le soltó toda la leche adentro.
Ella al rato,y mientras él la sacaba, lo tomó del cuello y le dijo comenzándolo a besar, "Toda adentro, me siento llena de tu leche, me acabaste un chorrazo cretino".

Estuvieron besándose un buen rato, se limpiaron uno al otro, mamá se arregló bien toda la ropa y mientras se marchaba el viejo le dijo con una sonrisa "Mañana, Silvia, vení sin bombacha ni corpiño así ganamos tiempo", mamá con la mano lo saludó desde casi la puerta y salió. Me tomó de la mano y nos fuimos.

En el camino me volvió a recordar que era una sorpresa para papá por eso había que mantener nuestra ida a lo del viejo en secreto.

Esa noche y con papá hecho pelota mamá le acariciaba el cabello diciéndole "Todavía podemos salvar la casa, le pedí plata a mi prima, la que hace años que no vemos, Mónica, y me dijo que la vaya a ver mañana a la tarde que íbamos a hablar, creo que la voy a convencer".

Papá como tratando de reponerse le dijo "Ojalá tengas suerte, mañana andá sin falta".

A la tarde del día siguiente volvimos a lo del viejo, ví que mamá estaba sin bombacha ni corpiño, porque la espié cuando se cambiaba.

Entramos, el viejo volvió a poner música, y tenía preparadas muchas más revistas, se volvieron a meter en la oficina y yo volví a mi puesto de observación.

El viejo se sacó los pantalones y se comenzaron a besar mientras ella le agarraba la pija y él le manoseaba las tetas.

Ella volvió a ponerse de rodillas y volvió a chupársela para al cabo de un rato volverse a tragar toda la leche. Mientras se limpiaban, y ella volvía a ver como estaba yo, él le dijo "Quiero tu culo Silvia, dámelo que me tiene loco, te lo quiero perforar todo".

"Ah viejo choto,esa te tenías guardada.Está bien, pero va a ser jodido porque una sola vez me lo hizo mi marido, con un aparato mucho más chico que el tuyo, y hace como 10 años. Está totalmente cerrado, va a ser doloroso, voy a subir bien la música.".

Salió, y yo estaba extrañamente excitado con lo que vendría y no sabía por que,si supuestamente mamá iba a sufrir.

Mamá sentada a mi lado, fumando me dijo que íbamos a tardar un poco más porque hoy tenían mucho trabajo, que por ahí escuchaba unos ruidos pero que no le diera importancia.

Yo a todo le decía que sí, siempre con una revista en mi mano.

Levantó bastante la música y entró.

Yo despacito la bajé un poco y no se dieron cuenta.

El viejo adentro con un palo terrible, durísimo e hinchado como nunca, sabiendo que venía algo especial, la tomó de la cintura, comenzó a besarla frenéticamente y le vantó la pollera hasta casi las tetas de ella y comenzó a agarrarle el culo desesperadamente.

Ella se sostuvo arriba la pollera y él se arrodilló atrás, le abrió los cachetes y comenzó a chuparle como loco el culo. Ella gemía moviéndose y lanzando un leve grito cada tanto.

Fueron al escritorio y ella inclinó toda la parte de arriba de su cuerpo dejándola apoyada sobre el escritorio y abrió bien las piernas quedando su culo bien parado mirando al viejo.

El viejo se acomodó entre las piernas de mamá, se untó la pija con crema y le puso en la entrada del culo de ella, le acarició un rato las nalgas mirando desesperado ese culo que ya estaba en posición, se agarró la pija con una mano y empezó a enterrarla.

Cuando la pija empezó a entrar, mamá fue para adelante casi arrastrando el escritorio y diciéndole "Ay la puta madre, que dolor, despacio viejo de mierda que me reviento".

El viejo ,que ya había metido la cabeza empujaba más fuerte para que entre todo.

Ella conteniendo los gritos por mí, se quejaba "Uy carajo, exploto, me duele mucho, me estás reventando por dentro, no aguanto, es terrible pará un poco", y se retorcía como buscando salir de ahí.

"Aguantá un poco Silvia que ya casi la metí toda, aguantá", dijo el viejo gozando como un perro con el dolor de mamá.

Se la encajó toda y mamá se tapaba la boca con las dos manos para no gritar.

El viejo despacio empezó a taladrarle el culo gimiendo en cada empujón, mientras ella sacaba bien el culo afuera acostumbrándose a su pija.

Los dos se movían fuerte y mamá soplaba con todo cada vez que la pija se enterraba toda adentro. El viejo empezó a tocarle la concha,mientras seguía rompiendo esa valiosa pieza y ella movía para los costados la cadera loca de placer y dolor.

Estuvieron una hora a los sacudones y el viejo chupándole el cuello le acabó todo adentro.

Despacio la sacó y con dos dedos le abrió el agujero del culo a mamá, riéndose al ver que estaba tan abierto.

Ella sintiéndolo le dijo "Me lo rompiste todo hijo de mil puta, me lo destrozaste, me arde todo por dentro turro".

Se incorporó y lo tomó del cuello y se quedaron un largo rato besándose.

Se limpiaron, mamá se vistió y con dificultad para caminar le dio un beso y salió.

Yo me tapaba porque estaba todo mojado en la entrepierna de ver eso. La tomé de la mano y nos fuimos.

Mi padre siempre creyó que los salvó la prima de mamá, mantiene el negocio a duras penas pero casi sin deudas.

Mamá, hasta el día de hoy sigue visitando a Don Antonio una vez por semana, Satisfecha porque como mi abuelo decía : las deudas siempre se pagan, a cualquier precio.


------------------------------------------------- FIN --------------------------------------------------

No se olviden de comentar el relato para saber que les pareció, que les gustaría leer o ver, sus gustos y motivarnos a seguir escribiendo.
Los saludan Gus Becker & Marcel Milord.

martes, 1 de abril de 2014

La Leyenda del Terror 1



¿Cuál es el límite entre la imaginación y la realidad?, preguntó un pensador que no recuerdo su nombre.
Me llamo Claudia, tengo 25 años, y soy realmente hermosa.
Quien escuche esto pensará que peco de soberbia y narcisismo.
Pero no es así.
Soy alta, con el cabello rubio amarillo claro natural, jamás tocado por ninguna tintura, y con grandes ondas, la de adelante cae sobre mi frente llegando a mi ceja derecha.
Tengo grandes ojos celestes claro.
Mi nariz parece de una cara cirugía, pero nunca fue tocada.
Bajando tengo dos pechos grandes, sin ser como algunos globos que se ven por ahí, pero bien duros y parados.
Mi cintura es perfecta, fina, resaltando una también perfecta cadera con una cola dibujada.
Parada y bien dura que usando la ropa justa como yo lo hago es motivo de comentarios entre hombres y mujeres.
Mis piernas son largas y perfectamente formadas.
Leyendo esto dirán, pero ésta quien se cree.
Pero les aseguro que es todo verdad y lo certifico con propuestas que me llegaron para ser modelo, pero que como estoy en muy buena situación económica rechacé.
Soy separada desde hace un año, sin hijos.
Me casé a los 21 años pero viendo que todo andaba mal lo eché de casa.
Abogados de por medio le di lo que le correspondía y no lo volví a ver más.
Soy hija única, y al morir mis padres en un accidente automovilístico, me tocó su fábrica de insumos para el agro, la que vendí a un precio muy alto.
No hago nada, sólo voy al gimnasio tres veces por semana, viajo para conocer lugares, y vivo sola en un departamento de lujo en un barrio muy caro.
O sea, llevaba una vida privilegiada, hasta que conocí a Esteban.
Era compañero del gimnasio y estaba siempre embobado por mí.
Me miraba y yo disfrutaba viendo como no se animaba a decirme nada.
Hasta que un día se ve que juntó coraje y me comenzó a hablar.
A la salida fuimos a tomar algo a una confitería y charlamos de todo, pero yo le ocultaba mi situación diciéndole que trabajaba con una pariente.
Esteban no era una divinidad, pero era muy simpático. Salimos un par de días hasta que se animó a besarme.
Todo venía bien pero lo extraño es que ni siquiera me tocara los pechos cuando estábamos en plena sesión de besos, algo que me llevó a preguntarle "No te gusta mi cuerpo que ni siquiera lo rozas con las manos".
"Al contrario, me encanta", dijo y comenzó a contarme que tenía un problema serio de salud, que tenía como una impotencia y varias otras cosas médicas que no entendí muy bien.
Justo a mí pensé, pero como me sentía bien con él seguí adelante.
Pasaron dos meses y viviendo juntos en mi casa, y él sabiendo de mi bienestar económico, y consolándome por las noches con sus manos pero sin meterme jamás un dedo, esperando que tenga un orgasmo, que siempre llegaba, comenzó a hablarme de temas extraños.
Me decía que él venía del norte del país, de unos montes que existían en esa región, y allí estaba la leyenda del Luminga, que era un ser diabólico que en una fecha (Que me dijo y lo que faltaba eran 3 meses para llegar a ella), ese ser pasaría toda la noche con una mujer (describiéndomela, pareciendo que coincidía conmigo) para tener un hijo.
Yo había visto películas similares a lo que él me contaba, por eso pensé que estaba influenciado por ellas y fabulaba. Pero como el relato me divertía lo escuchaba atentamente.
Pasaron dos días y él no en ese tiempo no me relató más nada de esa leyenda que parecía lo tenía fascinado
Hasta que esa noche, luego de hacerme acabar con sus manos sobre mi vagina, me dijo "Claudia vamos al norte, a la casa de unos amigos míos, para conocer el monte."
"Pero debe haber infinidad de bichos allí, me da miedo", le contesté sorprendida.
"No, en el pueblito donde vamos no hay", me respondió.
"Bueno, total de paso viajamos un poco", dije, lo que provocó un extraño entusiasmo en él.
Arregló todo tan rápido que a los dos días estábamos arriba del avión.
Llegamos al aeropuerto de la ciudad y allí lo esperaban una pareja mayor que se acercó a saludarnos.
"Amigos, ella es Claudia, de la que tanto les hablé" les dijo Esteban, pensando yo en que momento les habría hablado.
Me saludaron los dos efusivamente y me miraron como para una selección de fotos, diciendo al rato el hombre "Es una escultura. Sinceramente no te creíamos cuando la describías pero es más bella de lo que ni siquiera pensábamos".
Yo pensé en un momento que era un baboso, pero como era muy viejo dejé de prestarle atención.
Subimos a una camioneta cuatro por cuatro nueva con doble cabina y comenzamos un recorrido que duró como tres horas, cansándome al extremo, por una ruta totalmente despoblada.
Hasta que empezó a verse un monte que abarcaba todo el frente y justo ante él, casi entrando cuatro casas chicas pero bonitas.
Bajamos y de las casas salía gente, todos mirándome a mí, hombres y mujeres.
No eran muchos, como dos o tres por casa, pero ningún niño, sólo gente muy mayor y vestidos con ropa de trabajo.
Rodeándonos nos fueron saludando, mientras todos me sacaban una radiografía con la vista.
Como Esteban les dijo que yo estaba cansada, me hicieron pasar a una casa, donde supuestamente estaríamos con Esteban, y guiándome a la pieza una de las mujeres me dijo que descanse.
Yo me tiré vestida en la cama, y escuché que ellos estaban reunidos en el comedor preparándose para hablar pero estaba tan cansada que enseguida me quedé dormida.
No sé cuánto pasó, me desperté, notando que era de noche y sobresaltándome al ver a una mujer sentada a mi lado.
"Tranquila querida, esperaba que te despiertes, vamos al comedor que ya está la cena", me dijo, pensando yo cuanto haría que estaba allí.
En el comedor estaban todos, Esteban y el otro viejo sentado y el resto de pie.
Me senté mirándolos y empecé a comer pues tenía hambre, pero incómoda por todos los espectadores presentes.
Me miraron durante toda la cena y después de un rato, Esteban me dijo "Claudia vamos a dormir que son las 10 de la noche" y me llevó de nuevo a la pieza.
En la pieza noté que había una cama sola y le dije, “Pero hace poco me levanté, no tengo sueño ahora, ¿Vos donde te vas a acostar?".
En el comedor, no te preocupes, y acóstate que te va a venir el sueño, el aire de aquí llama a dormir si no sos de acá. Hasta mañana", me dio un beso en la boca y se fue cerrando la puerta.
Quedé acostada con la luz prendida mirando el techo y escuchaba como en otra casa, lejos, un canto raro, pero cuando me aprestaba a levantarme para curiosear me vino un sueño fuerte de golpe lo que me obligó a volverme a acostar y me quedé dormida otra vez vestida.
Al otro día me desperté, esta vez sin nadie a mi lado y fui al comedor.
Allí estaba sentado Esteban leyendo un libro que cerró rápidamente cuando me vio, se levantó me beso y me indicó el baño como adivinando mi intención. Fui y luego de desayunar salimos a caminar.
Así pasaron los días alternando hablando con todos, caminando con Esteban, arreglando el jardín de la casa, y otras cosas.
Pero yo me sentía rara, como más débil, a la noche tenía pesadillas muy extrañas, casi incomprensibles, estaba como floja, a veces me mareaba, todo extraño.
Se lo comenté a Esteban que riéndose me explicó que no era nada, que el cambio de aire se hacía notar, que me quede tranquila.
Una noche, luego de cenar sentí un fuerte mareo que provocó que vuelque el vaso al piso.
Esteban se levantó, me alzó y me llevó a la cama.
Me acostó boca arriba e inmediatamente llegaron tres mujeres casi corriendo.
Yo estaba con los ojos abiertos pero casi no veía. Era todo turbio y no podía articular una palabra a pesar que lo intentaba.
Sentí que me sacaban el pantalón y la camisa, luego me sacaron la ropa interior colocándome una bombacha mucho más chica que la que tenía sin corpiño y oí con dificultad que una vieja, sin reconocer quien, decía "Hoy él la va a ver y seguro le va gustar. Con esta bombachitas que tiene ahora esta bárbara. Esteban, deja la persiana abierta para que la vea bien y sacá la sábana para que no se tape. Volcala con la cola que dé contra la ventana, para que vea que hermoso culito tiene. Hoy no va a hacer nada, pues la cita es recién pasado mañana.".
Esteban por los ruidos y al doblarme en la cama noté que hacía todo.
Salieron, cerraron la puerta y quedé sola sin poder moverme a pesar que lo intentaba.
No sé cuánto pasó porque no tenía noción de nada, pero en un momento sentí un ruido en la ventana y sabía que algo o alguien estaban allí.
Me dio muchísimo miedo pero no podía hacer nada.
Sentí una respiración fuertísima siempre en la ventana y como una voz metálica que me dijo desde ahí "Sí sos vos, pronto serás mía toda la noche". Cerró la ventana y se fue.
Tardé un rato largo desde que escuché eso y me dormí.
A la mañana me levanté como en el aire, con cierta dificultad llegué al comedor, vi a Esteban sentado, y hablando como si tuviera trabada la lengua le dije que me aclarara sobre lo sucedido anoche.
Mi confusión se incrementó, cuando lo vi a él mirándome con cara de sorpresa total y diciéndome "¿De qué hablas Claudia?, seguro tuviste una pesadilla que te dejó mal".
Lo miré y le dije que él me había hablado de la leyenda y todo eso y que aparte sospechaba que me estaban poniendo algo en la comida o en la bebida pues me sentía mareada.
"Claudia, ya te dije que el aire y la comida de aquí te producirían un cambio. Estás sugestionada. Debe ser que tu inactividad allá en la capital te produce un mal efecto. Cuando volvamos tenés que hacer algo para tener la cabeza ocupada.”. Me dijo él.
Más confundida, trataba de pensar dentro de cómo estaba y supuse que podría tener razón, por eso me calmé y tomé el desayuno.
Ese día me llevó a caminar por una arboleda muy linda que había cerca de allí diciéndome que me haría bien esa paz que allí se respiraba.
Yo seguía muy rara, pero lo atribuía a lo que él me había comentado.
Llegó la noche, y me extrañaba no haber visto a nadie durante todo el día, como si estuvieran encerrados en sus casas.
Cenamos los dos solos, me acompañó a la cama, me ayudó a sacarme la ropa y a acostarme, se sentó en un borde de la cama y acariciándome el cabello me dijo “Descansa bien Claudia, dormí mucho, que mañana va a ser una noche muy larga y especial y tenés que estar bien para eso", me dio un beso en la frente mientras yo caía en un profundo sueño.
Me desperté sin saber la hora que era, aunque pensándolo bien desde que estaba en ese lugar había perdido noción de la hora y el tiempo.
Fui al comedor, y no había nadie. De ahí pasé al baño y después salí afuera de la casa.
Estaban todos sentados en la puerta de la casa de al lado levantándose casi juntos cuando me vieron.
El día estaba horrible, con el cielo paulatinamente poniéndose negro presagiando una fuerte tormenta
Vinieron todos a mi encuentro y me llevaron a la casa vecina a la nuestra.
Me sentaron mientras una mujer me dijo que me diera un baño en esa casa pues había hidromasaje y me haría muy bien.
Accedí pues en mi casa lo tengo y es realmente curativo.
Me pusieron sales y espuma que a pesar de oler raro no dejaban de tener rica fragancia.
Mientras estaba allí sentada disfrutando del baño, entró una mujer con un vaso en su mano y me dijo que tomara eso que eran jugo de hierbas del lugar que me sentarían bien.
El jugo era rico aunque un poco ácido.
Luego de un buen rato allí adentro salí, me cambié y fui al comedor.
En seguida otra de las mujeres, me sentó y con un secador de cabello y varios cepillos comenzó a peinarme, alabando permanentemente mi cabello.
Cuando terminó, me tuvieron allí sentada hablándome de cualquier cosa.
Les dije que tenía hambre a lo que una de ellas me dijo que sería mejor que no comiera, porque Esteban les había comentado que yo estaba mal y era conveniente pasar un día en ayunas para que el cuerpo se depure. Todo eso comentado con una perorata que parecía interminable.
Pasaron las horas y me tenían ahí sentada hablando hasta que llegó la noche.
Yo seguía sintiéndome rara y con mareos, pero ahora como agravada, se los comenté y me llevaron a la cama.
Me dejaron bastante tiempo solo acostado, pero yo estaba despierta aunque con muchas dificultades para hablar y moverme.
Hasta que entraron todos, me miraron y me hicieron algunas preguntas a las que yo trataba de responder sin lograrlo. Una de las mujeres dijo "Ya está lista". Vino otra me tomó del brazo levantó la manga de ni camisa y me dio una inyección en la vena.
Yo veía pero no podía hacer nada.
Me alzaron y me llevaron hasta la camioneta subiéndome.
Luego de andar bastante por caminos dentro del monte, la camioneta se detuvo.
Estaba todo muy oscuro y había empezado a llover.
Me alzaron sacando de la camioneta, y me metieron en lo que vi cuando Esteban prendió varias velas era como una cabaña.
Adentro tenía solo una gran cama en el medio con sábanas negras.
Esteban terminó de prender una gran cantidad de velas, mientras me colocaban sobre la cama y las dos tipas que habían venido en el vehículo con nosotros comenzaron a desnudarme por completo.
Una vez desnuda me rociaron con mucho perfume con fuerte olor a rosas, colocaron con una hebilla una rosa en mi cabello, me pusieron de pie y me pusieron un camisón bien blanco y con un gran tajo que llegaba hasta arriba en uno de los costados, con el camisón bien estirado hacia abajo me volvieron a acostar.
Se fueron las dos mujeres hablando entre ellas y Esteban dándome un beso en la frente me dijo. "Bueno Claudia, de a poco vas a ir recobrando el movimiento aunque no todo, relájate y disfrútalo, que a la madrugada te paso a buscar. Y se fue cerrando la puerta.
Escuché como la camioneta se alejaba y logrando moverme muy poquito pensaba que pasaría ahora.
Al rato sentí como que se acercaba algún tipo de animal por lo fuerte de la respiración y me invadió un terror tal que comencé a llorar.
Lentamente vi que se comenzó a abrir la puerta y cuando se abrió toda lo que allí observé me congeló la sangre.
Era algo muy alto casi todo cubierto de pelos dejado ver por algunos huecos la piel que era negra y gruesa. Su rostro también cubierto de pelos solo dejaba ver dos ojos verdes como los de un gato.
Sus brazos eran muy largos con manos muy peludas y sus piernas terminaban en dos enormes pies. Y en la entrepierna le colgaba como un miembro larguísimo y muy grueso totalmente rojo de las mismas características que el de un perro pero muchas veces mayor.
Se acercó mientras yo cerré los ojos pidiendo despertarme de esa horrible pesadilla.
Sentí por su respiración cada vez más fuerte y entrecortada que ya estaba a mi lado.
Comenzó a tocarme con sus dos ásperas palmas de sus manos desde el cabello pasando por los costados de mi cuerpo hasta los pies.
Hizo lo mismo varias veces hasta que con una mano apretó fuerte los cachetes de mi cara hasta que mis labios quedaron para afuera y sentí como su boca, con un aliento asqueroso se apoyó sobre la mía introduciéndome una larga y rugosa lengua.
Movía esa lengua muy rápido sobre la mía y como buscando llegar a mi garganta.
Manteniéndose así me soltó la cara, con una mano empezó a masajearme bruscamente los pechos y la otra la metió por el tajo del camisón y después de un rato de acariciarme las piernas la puso sobre mi vagina.
Todos sus movimientos eran toscos, brutos y fuertes.
Casi sin darme cuenta abrí los ojos y vi esos ojos horribles abiertos, mirándome sin parpadear nunca, mientras seguía con su lengua dentro de mi boca.
Su mano acariciaba de tal manera mi vagina por arriba de los pelitos y los labios y la otra apretaba tanto mis pechos que a pesar de luchar contra eso sentía excitación. Sacó su boca de la mía tomó una de mis manos y la llevó hacia eso que le colgaba ya empezando a despertarse.
La colocó sobre su miembro haciendo que lo agarre y siempre guiándola comenzó a hacer que le haga movimientos de masturbación.
Comenzando a recobrar parcialmente el habla le dije llorando “No, basta por favor", a lo que él siempre mudo e ignorando lo que le pedía continuaba.
Ya esa cosa se endureció a límites extraordinarios.
Cuando estaba dura y totalmente hinchada, siempre con su mano apretando eso por la presión que la mano de él ejercía, la llevó a mi boca, mientras con la otra mano apretó de nuevo fuerte los cachetes de mi cara haciendo que mi boca se abra.
Con esfuerzo la introdujo dentro de mi boca y la empezó a mover para adentro y afuera rápido.
Yo tenía arcadas profundas porque a veces llegaba muy al fondo y aparte tenía un sabor horrible.
Como veía que iba a ser terrible, levanté un poco mi cabeza y la movía tratando de regular aunque sea un poco esos movimientos. Viendo eso, me soltó totalmente y me dejó que yo lo hiciera.
Yo antes que él volviera a hacerlo a su manera, y con gran asco se la empecé a chupar teniéndosela con una mano para evitar que empuje y me la hiciera tragar toda.
Estuve un buen rato chupando y chupando esa cosa hasta que empujó para adentro obligándome a apretársela porque sino me destrozaba la garganta y acabó terrible cantidad de semen dentro mío.
Tragando cualquier cantidad de ese líquido horrendo, saqué la boca y ahogada comencé a tratar de escupir todo lo que quedaba en mi boca pero sin poder evitarlo, vomité.
Me miraba hasta que me volví a acostar con un gusto horrible en la boca y mareada.
Me tomó el camisón y con fuertes tirones lo destrozó dejándome totalmente desnuda.
Me tomó las tetas con sus dos manos apretándolas y comenzó a chuparlas como desesperado.
Sentía como que los pezones parecían salirse de la succión y al buen tiempo de hacerme gritar las soltó viendo yo que las tenía coloradas y todas marcadas.
Pasó a la vagina, abriendo un poco los labios con sus dedos e introduciéndome la lengua y moviéndola adentro.
Ahora sí que me sentí con un terrible calor allí abajo. Levanté mecánicamente mi cadera y comencé a gemir con todo pues tenía orgasmos múltiples provocados por su acción.
Le tomé con mis manos su cabeza y me contorsionaba toda, parecía que volaba del calor.
No aguantaba más y él seguía ahí, "Basta por favor, basta" le gritaba mientras los orgasmos se sucedían, pero él nada.
Luego que estaba destruida sacó su boca de allí, subió poniendo su cara frente a la mía y me introdujo nuevamente su lengua en mi boca.
Yo que no podía más sentí ahora que su terrible pija comenzaba a entrar en mi concha.
Desesperada, con mis manos traté de empujarlo de los hombros para atrás, pero tenía una fuerza muy grande y la pija comenzó la penetración.
Parecía que se me partía la concha cuando eso entró y rápidamente se deslizaba por mi interior.
El estómago era como que se inflaba y las paredes de la vagina como que se rompían en mil pedazos.
Pegué un terrible grito, mientras seguía tratando de pararlo con mis manos.
Pero continuó, y ya creí que la tenía en mi panza.
Empezó a meterla y sacarla a todo ritmo, y el dolor se me hizo casi insoportable.
Desesperada como estaba atiné a agarrarle la pija para evitar que en un empujón la metiera toda adentro.
Y él seguía moviéndose con todo para adelante y a atrás.
Teniéndole la pija con una mano y con la otra apoyada en su pecho como para pararlo, aumentó al doble el ritmo, haciéndome pegar otro terrible grito pues el dolor ya era incontrolable.
Bombeó lo que me pareció una eternidad hasta que soltó un horrible grito y me inundó de semen adentro.
Bruscamente la sacó y quedó acostado a mi lado con su mano apretándome una teta.
El dolor que sentía en mi vagina era terrible y llevando mi mano allí vi que tenía sangre.
No pasaron ni cinco minutos que me dio vuelta, colocándome boca abajo, me abrió bien las piernas y se puso sobre mí.
Yo sabiendo lo que pasaría, llevé mis manos para atrás y grité desesperada "No, No".
Pero era tarde, apoyó la punta de su pija en mi culo y comenzó a metérmela.
El mundo estalló a mí alrededor. Sentí un terrible dolor agudo en el culo, puntadas de todo tipo, y unas terribles ganas de defecar, todo junto.
Le suplicaba que saliera, porque me hacía encima pero él empujaba más, perforando mi culo como un terrible pistón.
Antes de bombearme el ya abierto culo y por la presión que este hacía la sacó haciendo que me hiciera encima con un dolor insoportable.
Como si nada y sin dejándome siquiera decirle algo volvió a introducirla muy profundo provocando otro alarido que pegué mientras lloraba como una loca.
El culo ya abierto, no se acostumbraba a eso y volvió a darme puntadas fuertes mientras el ser ese me comenzó a poner y sacar a toda velocidad.
A los gritos y llorando trataba de pararlo con las manos sin siquiera hacerle disminuir la velocidad.
La pija entraba y salía fuertemente dañando todo a su paso y yo, con mi cara enterrada de la sábana trataba de agarrarla para frenarla.
Cuando lo logré pude hacer, apretándola, que entrara un poco menos, pero igual el dolor de cada empujón era mortal.
La lucha duró lo que pareció horas hasta que vino el alarido y me llenó de leche.
Salió de encima mío, tardando mucho logré darme vuelta poniéndome boca arriba, me metió otra vez la lengua en mi boca un rato largo, se levantó mirándome y se fue.
Quedé allí tendida sin poder moverme casi del dolor, me corrí a la parte limpia de la cama, miré con vergüenza la suciedad que había salido de mi interior, cerré los ojos y traté de relajarme.
Al rato escuché la camioneta, entraron, me levantaron, y Esteban mirando la suciedad sobre la cama me miró con lástima.
Nunca más volví a ver a Esteban.
Estuve mucho tiempo con Psicólogo aunque nunca me creyeron. No quedé embarazada pero sí marcada para siempre por esa pesadilla de terror.
------------------------------------------------- FIN --------------------------------------------------
No se olviden de comentar el relato para saber que les pareció, que les gustaría leer o ver, sus gustos y motivarnos a seguir escribiendo.
Los saludan Gus Becker & Marcel Milord.