domingo, 27 de diciembre de 2015

La Protagonista de Mís Sueños


Desde muy pequeño recuerdo a mi madre organizando una fiesta para celebrar el día de mi cumpleaños, fiesta a la que invitaba a todos mis amigos o simplemente compañeros de juegos. Me gustaban aquellos días de jolgorio, lo pasaba ciertamente bien con mis amigos y ¡cómo no! Con mi madre como animadora de la fiesta. Así pasaron los años, hasta la fiesta de mis 18 cumpleaños, hasta ese día nunca me había fijado en la hermosa mujer que tenía como madre, cosa que si hicieron mis amigos, hasta el punto de que uno de ellos... amigo al que más confianza tenía descaradamente me dice:
-Estoy enamorado ¡Qué mujer!
-¿De quién estás hablando Carlos?
-De tu madre Alejandro ¡Esa será la madre de mis hijos!
-No te pases Carlos ¡Recuerda que es mi madre!
-No me importa, estoy enamorado y hasta que no me la folle no estaré tranquilo.
Lo más disimulado que pude recriminé el comportamiento del que creía mi mejor amigo, le invité a que se marchara de la fiesta. Las chicas me preguntaron por Carlos, les dije que le había surgido un imprevisto en la casa de sus padres y que no volvería. Mi madre que se imaginaba que las cosas no iban bien ya que mi cara me delataba, se acerca:
-¿Qué te ha pasado con Carlos?
-Luego te lo cuento mamá. Ahora atendamos a los invitados que ninguna culpa tienen de lo que ha ocurrido.
Desde ese mismo instante empecé a fijarme en mi madre como mujer. Encendido y cabreado como estaba por los comentarios de Carlos, miré a Luciana una chica del instituto a la que todos los chicos tenían como la reina de la belleza, la comparé con mi madre y me di cuenta de que mi madre no tenía nada que desear de esa chica ¡Excepto la edad! Luciana tiene 19 años y mi madre 40 desde hace dos meses, cuanto más me fijaba más me excitaba ver a mi madre bailando con uno y con otro, es muy simpática y sin duda alguna, una anfitriona como no hay otra. Empiezo a tener unos celos insoportables e infundados, ya que mi madre no está haciendo nada que no sea bailar con todos y cada uno de los invitados a mi fiesta. Carlos ha conseguido provocar en mí el desconcierto y la envidia del magreo al que la someten cuando están bailando, me acerco a ella:
-Ahora me toca bailar contigo Fernanda.
-¡Claro que sí hijo! Pero... ¿Ahora me llamas Fernanda, no soy tu madre?
Mirándome fijamente a los ojos y sonriéndome como si supiera que es lo que me sucedía empezamos el baile. Sonaba una música para bailar agarrados, mis nervios a flor de piel, sentir a mi madre junto a mi cuerpo empezaba a excitarme como si se tratara de una chica de mi edad, mi pene comenzó a ganar tamaño ¡Qué situación! La pieza de baile estaba a punto de finalizar y mi pantalón dejaba ver mi excitación, Fernanda, mi madre se dio cuenta del trance y me dijo:
-Alejandro veo que estás indispuesto, acércate bailando hasta el cuarto de baño y allí te desahogas un poco.
No le contesté nada, me puse rojo como un tomate maduro e hice lo que ella me aconsejó. Nadie se dio cuenta de lo sucedido, en el cuarto de baño me refresqué la cara y esperé a que mi pene se relajara totalmente. Cuando salí, antes de localizar a mi madre que desde ese momento era mi fijación, Luciana me abordó y me pidió que bailara con ella:
-Alejandro no has bailado en toda la noche conmigo ¿Te apetece?
-Por supuesto Luciana ¡Me gustaría mucho!
¡Qué suerte la mía! La pieza que me tocó bailar con Luciana fue una música ligera de baile suelto, apenas si me fijé en ella. No tuve problemas para mantener a mi pene replegado en su lugar de descanso. Terminó la música trajeron la tarta y todos y cada uno de los asistentes a la fiesta me dieron su regalo ¡Cosas que quizás nunca utilizaré! Pero eso es otra triste historia, la que me traía en vilo en ese momento era la historia de la hermosa mujer que es mi madre. La fiesta acabó, todo salió a la perfección como no podía ser de otro modo. Solos en casa nos sentamos a descansar en el sofá del salón y le dije:
-Mamá gracias por la fiesta, ha sido sensacional y muy divertida. Me ha gustado mucho tu regalo.
-Me alegra que todo te haya gustado. ¿Era la moto que querías?
-Sí mamá ¡Es fantástica! Con ella podré dar largos paseos por los alrededores ¡De verdad! Me has hecho muy feliz.
-Ni que decir tengo... Tienes que tener mucho cuidado y conducirla con tranquilidad y sin hacer animaladas ¿Me lo prometes?
-Sí mamá ¡Lo prometo!
Allí sentados en el sofá acercó sus labios a los míos y me dio un beso. Me quedé tan parado que ni siquiera se lo devolví. Como de costumbre, me puse colorado. Nunca antes mi madre me había besado en los labios. La miré a los ojos pero sin decirle nada, pusimos en marcha la televisión y así pasamos una hora viendo una película de serie. Antes de terminar se tendió sobre el lateral del sofá y quedó profundamente dormida, para que estuviera cómoda la descalcé y le puse sus piernas encima como si estuviera tumbada en la cama. Sus esbeltas piernas enfundadas en unas medias de nylon finísimas color carne quedaron al descubierto hasta los muslos. La desperté:
-Mamá... mamá te has quedado dormida ¿Te llevo al dormitorio?
-¿Crees que podrás conmigo Alejandro?
-Sí mamá ¡Creo que lo podré hacer!
La cogí con la mano izquierda por la espalda a la altura de las axilas rodeando su espalda y rozándole levemente su pecho izquierdo, con la mano derecha levante sus piernas a la altura de los muslos. Ella echó sus manos a mi cuello y depositó su cara contra mi hombro para hacerme la tarea más fácil. Sentía su cálido respirar en mi cuello y el suave tacto de sus piernas en mis manos. No me hubiera importado cargar con ella durante horas para sentir su tacto y el latir de su corazón. Mi pene de nuevo estaba en posición de ataque, mi pantalón parecía una tienda de campaña ¡Malditos pantalones de pinzas! No saben ocultar nada. Llegué al dormitorio y la deposité en un lado de la cama, aparté el cubrecama y la sábana y de nuevo la tomé en mis brazos para situarla bajo la sábana y con mucho cariño la tapé. Ella murmurando y casi dormida me comenta:
-Alejandro desnúdame ¡Así estaré más cómoda!
Yo no sabía qué hacer, mi madre estaba actuando de una manera que nunca antes lo había hecho. Pretendía que la desnudara ¿Estaba realmente dormida? O me estaba probando para ver qué es lo que hacía ¡Yo estaba obnubilado! No podía pensar con claridad, cualquier otra persona en mi lugar supongo que se aprovecharía de la oportunidad y se daría un festín a costa de su madre. Pero la educación que yo había recibido era la de total respeto hacia mi progenitora, por lo tanto me limité a quitarle el vestido y taparla con la sábana y el cubrecama. No obstante verla en ropa interior provocó en mí una excitación ¡Brutal! No había terminado de taparla cuando me corrí como nunca lo había hecho, el puñetero pantalón de pinzas que llevaba pronto fue empapado de semen por el calzoncillo debido a la copiosa eyaculación. Temblando y avergonzado me despedí:
-Hasta mañana mamá, me voy a dormir ¡Espero que descanses!
-Adiós cariño ¡Feliz cumpleaños!
Contestó casi dormida. Mojado como estaba, me dirigí a mi habitación, y sin ni siquiera cambiarme me dispuse a masturbarme pensando en la vista de mi madre en ropa interior, no tardé en volverme a correr y soltar una gran cantidad de semen que hizo que me pusiera perdido. Pero así, todo impregnado en semen me dormí hasta las 8 de la mañana del día siguiente. Como no podía ser de otra manera me desperté con mi pene empalmado, fui al cuarto de baño y me duché con agua fría ¡Créanme, es cierto!
Por suerte o por desgracia ¡Era sábado! Mi madre descansa de su trabajo el sábado y el domingo, y yo en esos días no cojo un libro sino es que tenga exámenes. Por lo tanto me disponía a pasar dos días de completo relax en compañía de mi madre. No me apetecía salir con mis amigos ¡No, en esos momentos! Desde la cocina oigo:
-Alejandro, el desayuno está listo ¡Baja que se enfría!
Mi madre esperaba con el desayuno preparado en la mesa de la cocina en la cual desayunamos y a veces comemos. Ese día mi madre iba vestida particularmente sexy ¡Muy sexy, diría yo!
-Hola cariño ¿Has dormido bien?
-Sí mamá, he dormido como un bebe hasta las ocho de la mañana ¿Y tú, has descansado?
-¡Perfectamente hijo! Te agradezco me desnudaras anoche, se esa forma quedé dormida hasta esta mañana ¡Gracias hijo!
Mientras ella hablaba, yo le observaba sus piernas ¡Sus largas piernas! Adornadas por unas sandalias de tacón alto que dejaba sus pies al descubierto. Un pequeño pantalón de deporte y una camiseta que dejaba su ombligo al aire era el resto de su vestimenta. Sé, ¡Lo sé! A mi madre le gustan mucho los zapatos de tacón alto, pero un día de fiesta y con un mini short ¿Qué pretendía? Saqué valor de donde no tenía y le dije:
-Estás... Perdona que te lo diga ¡Muy sexy!
-¿Cómo que muy sexy, soy tu madre? ¡No lo olvides!
-No te enfades Fernanda, eres una mujer preciosa ¡Sé que eres mi madre! Pero eso no tiene que ver nada para que vea en ti a una hermosa mujer.
Durante el desayuno la estuve mirando con descaro a sus entrepierna, su mini pantalón marcaban en su totalidad su vulva, sus labios vaginales marcaban su silueta ¡Eran excitantes! No lo podía aguantar más, como pude terminé el desayuno y me retiré a mi habitación para aliviarme mediante una frenética masturbación que logró de nuevo una copiosa eyaculación ¿Qué puedo hacer? Creo que me estoy enamorando de mi madre ¡Qué dices Alejandro! Eso no puede suceder, eso sería incesto. Aunque fuese de pensamiento ¡Sería incesto! Tengo un problema serio, acabo de cumplir los 18 años y empiezo con los problemas de los mayores. Estuve estirado en la cama, pensando en el cuerpo de mi madre, a la que ya no veía como a mi madre, sino como a la fantástica mujer que es.
Casi me costaba mirarla a la cara, cuando bajé de mi habitación para comer, ella se había cambiado de vestimenta. Ahora ya no llevaba el short, ahora se había colocado un pantalón pescador de una tela finísima que marcaba perfectamente sus líneas, y principalmente la hendidura de su vagina, de calzado las mismas sandalias y en la parte superior simplemente un sujetador. Ya no tenía dudas, mi madre me estaba provocando pero yo no sabía cómo actuar, le dije:
-¡Qué conjunto más peculiar que llevas puesto!
-¿Te gusta Alejandro?
-Sí mamá, pero me incomoda ya que pienso en cosas en las que no debiera pensar ¿Sabes de que te hablo?
-¡No me digas que te excita el verme así!
En ese momento llamaron al teléfono y la conversación quedó truncada y olvidada. Desde ese día mi madre vistió muy recatadamente ¡Nunca pasó nada! Pero en mis recuerdos quedan aquellos momentos y en mis sueños... ¡Ella es siempre la protagonista!

------------------------------------------------- FIN---------------------------------------------

Sus comentarios nos motivan a seguir escribiendo.

Gus Becker & Marcel Milord.



viernes, 4 de diciembre de 2015

El Antiguo Novio de Mi Madre


Mi nombre es Marcelo y tengo 13 años, soy hijo único y vivo con mis padres en una ciudad tranquila, a varios kilómetros de la capital, en donde mis papás y mis abuelos vivieron toda su vida.
Estaba cursando el primer año de secundaria (preparatoria) y en un examen de matemáticas el profesor me encontró copiándome de uno de mis compañeros, por tal motivo me reprobaron de esa materia.
Como castigo mis padres no me dejaron salir con mis amigos por un mes y me mandaron un sábado a la casa de mi abuela materna para que la ayude a limpiar el desván, ya que es viuda y no está en condición de hacerlo sola… como ninguna de sus tres hijas, ni sus maridos, ni mis primos querían ayudarla porque es mucho trabajo, mi sentencia ya estaba dictada antes de ser juzgado, mi castigo era la excusa para que no pudiera negarme.
Mi papá me levanto muy temprano a la mañana y me mandó para allá, como ella vive a ocho cuadras de mi casa fui en bicicleta esperando que un ovni me abdujera y me llevara a otro planeta para zafar, pero a pesar que di tres vueltas a la manzana de la vivienda de mi abuela, tiempo suficiente para que el platillo volador me encontrase, los marcianos nunca llegaron.
Luego de parar para almorzar con ella, seguí limpiando y ordenando el desván; cuando me topé con una polvorienta valija y dentro había una gran cantidad de álbumes de fotos, que como estaba aburrido me puse a ojearlos. Eran fotos familiares de cuando mamá y mis tías eran jóvenes.
A un costado y debajo de los álbumes, dentro de esa valija, encontré una caja que tenía fotos sueltas, de una muchacha hermosa, de melena lacia y pelirroja larga hasta la mitad de su espalda, junto a un joven alto y desgarbado, al principio no la reconocí, pero luego me di cuenta que era mi madre a los 17 o 18 años.
Ella ahora, a sus 37 años sigue manteniendo la misma figura delgada, pero su cabellera es ondulada (parece que de joven se lo alisaría) y de color castaña porque nunca le gustó ser pelirroja, que contrasta con sus ojazos verdes, de senos medianos y firmes, cintura marcada y cola parada y redondita como una manzana, mide 1.66 mts. de altura pero como siempre usa sandalias de tacón parece de más de 1.70 mts, y de tez blanca leche. Además es muy simpática, siempre anda de buen humor mostrando su sonrisa perfecta y blanca… en sí, Liliana, mi madre está buenísima.
A un hijo le cuesta ver a su madre como mujer, pero en esas fotos se veía preciosa con esas prendas juveniles ajustadas. En varias fotos estaba junto a un chico bastante feo, que rondaría el metro ochenta, de facciones cuadradas y pelo corto peinado hacia atrás, con una sombra sobre su labio superior emulando ser un precoz bigote, ella al lado de este sujeto resaltaba su belleza.
Pensé que sería este tipo, un amigo de ella, pero empezaron aparecer fotos en las que se los veía juntos, abrazados bastante acaramelados y otras que salían besándose. 
¿Cómo mamá pudo haber salido con semejante adefesio? Las ropas holgadas que usaba ese sujeto no lo beneficiaban, lo asemejaban a Nosferatus. En las que salía riendo se le veían los dientes torcidos y amarillentos, las cejas unidas, ninguna tenía a favor. Y no parecía ser de dinero, todo lo contrario.
Seguí hurgando en esa caja, encontré un sobre, lo abrí y quedé mudo.
Había fotos de esa joven adolescente, que hoy en día es mi madre, en el campo ¡¡¡Desnuda!!!
En la primer fotografía, estaba asomando detrás de un árbol, vistiendo solamente un collar, con su pelo revuelto y una mata frondosa de pelos en su pubis.  En la segunda, estaba recostada de lado sobre la tierra, mirando hacia un costado con la vista perdida y un mechón de su pelo caía entre sus senos.

           
Entre las fotos de ella desnuda, apareció una del adefesio recostado, totalmente desnudo como ella, y con un enorme pene gordo en su estado normal, reposando a un costado de una de sus piernas; le llegaba hasta la mitad del muslo, y su enorme cabeza estaba circuncidada. Ese pene era totalmente desproporcional con ese cuerpo, a pesar de ser alto.


Quedé boquiabierto. Ahora entendía que le había visto mamá a ese mamarracho.
Una duda cruzó velozmente por mi mente, ¿Cómo una mujer bajita como mami sería capaz de aguantar una cosa como esa? 
En otra foto el tipo estaba leyendo una revista totalmente en bolas, sentado en una silla y su herramienta venosa parecía más grande.


El dolor de mi erección contenida en mi estrecho calzoncillo me sacó de mi asombro.
Me sentí mal por haberme excitado con mi propia madre, pero es que en esas fotos ella tendría edad como para ser mi novia. Y el tremendo pene de su pareja me llenaba de morbo, al imaginarla siendo poseída.
En esa tarde de fotos encontradas y mis hormonas galopantes, descubrí a mi santa madre como mujer y que de santa no tenía nada.
Acomodé esas fotos en las que estaban en bolas de nuevo en el sobre guardándolo entre mis pertenencias y las otras fotos normales en la valija.
Fui hasta donde estaba mi abuela con la valija para enseñarles el hallazgo, ella fue por sus lentes y nos pusimos a ver las fotografías en la mesa de la cocina. Me dijo que pasaron tantos años que las creía perdidas, que seguramente mi abuelo las había guardado ahí.
Agarré una foto de mamá con ese tipo, en la que estaban abrazados y le pregunté por ese tipo, mi abuela al ver la foto se sonrió, comentándome que era un noviecito del barrio, antes de ponerse de novia con mi papá.

-      ¿Pero no lo conoces querido?
-      No abu, para nada, no sé quién es.
-      Es Juan el verdulero…

Un frio recorrió toda mi columna vertebral. Ese terrible vergudo no solamente vivía cerca de casa, sino que lo veía casi a diario yo… y mamá.
Gracias a que a todas las personas mayores le gusta hablar, sin que se lo pida, mi abuela me contó la historia:
-      Ellos estuvieron noviando como 5 años, hasta que Ramiro, el hijo de Don Francisco, el farmacéutico del barrio, volvió de la Capital donde fue a estudiar medicina y luego de graduado se quedó trabajando, y puso su consultorio acá, en la esquina de casa, al lado del local de su padre. Lili se hizo muy amiga de él y dejó al pobre de Juan para salir con Ramiro con quien luego se casó y te tuvieron a vos jijiji. El pobre de Juan tenía un metejón bárbaro con tu mamá, quedó con el corazón partido y le costó varios años reponerse, aunque creo que nunca la olvidó, por eso sigue solterón a estas alturas de la vida, era un muy buen muchacho… y como a Lili nunca le gustó mucho estudiar, tu papá era mejor partido ¿Viste?.. Juncito siempre me cayó bien, no es tan agrandado y soberbio como Ramiro, siempre que voy a comprar a su verdulería me da una yapa…

Sin darse cuenta mi abuela soltó que mamá se casó con papá por la posición económica, para asegurarse el futuro. Vaya con mami, bastante rapidita resultó.
En la televisión de la cocina estaban pasando “Volver Al Futuro”, la escena en la que la mamá de Marty McFly, lo besa en el auto y él piensa que su madre es una buscona… Que ironía del destino.
Cuando regresé a casa todo sucio por el trabajo realizado en lo de mi abuela, mamá me mandó a bañarme.

-     Espero jovencito que hayas aprendido tu lección. Nada en esta vida se consigue sin esfuerzo, para llegar a ser alguien hay que estudiar y no tomar atajos. Ahora apúrate que pronto va a estar la cena.

Justo ella me daba lecciones de moral, desbordaba de bronca. En la ducha por más que refregaba no podía sacarme lo negro de mis pensamientos, me excitaba recordar esas fotos prohibidas.
Apenas probé bocado y me fui a mi habitación para intentar dormir y olvidar todo eso, pero fue imposible, me daba mucho morbo la belleza y fragilidad de mamá junto a esa horrible bestia de falo descomunal. Sin tocarme esa idea me produjo una copiosa eyaculación que manchó mis sábanas.


Pasaron los días pero mi excitación aumentaba. Un sueño recurrente se apoderaba de mí por las noches, ver en vivo y en directo a ese garañón con mi madre en plena escena amorosa y desenmascararla ante mi padre, quien creía que se había casado con la más pura y angelical mujer.
¿Pero yo estaba buscando vengarme de mamá por toda la falsa moralina que me hizo tragar o el morbo de verla como una vulgar puta? Esa pregunta me martirizaba.
Cuando acompañaba a mami a la verdulería era normal la galantería de Juan hacia ella y su constante piropeo, nunca me molestó, al contrario, me alegraba que apreciaran la belleza de mamá, pero ahora todo eso cambiaba, sentía odio, rabia, una sensación de estrujamiento del estómago, y mi sangre fluir velozmente como si estuviera corriendo por mí vida.
Para un adolescente como yo no hay peor droga que el sexo y el morbo.
Una tarde como al pasar le dije a mami que había encontrado unas fotos de ella cuando era joven.

-     ¿Cómo cuando era joven? ¿Y ahora que soy? ¡Cuando era MÁS joven, querrás decir!
-     Bueno má, tenés razón…

Y como quien no quiere la cosa le mostré una foto en la que se estaban abrazando con Juan y otra en la que estaban sentados juntos en el sofá de mis abuelos, junto a mis tías.
Su cara cambió, ya no era la simpatía a flor de piel, un gesto adusto la embargó, era como recordar algo que se creía desterrado.
Le dije que se veía hermosa, más radiante que nunca y que me gustaba mucho verla así tan feliz.
Ella sujetando firmemente la foto en la que estaba rodeando con sus finos brazos a su antiguo novio, me preguntó si de verdad lo creía.

-     Por supuesto má, ojalá a esa edad tenga una novia como vos en la foto.

Una de sus manos soltó la foto para acariciarme.

-   Gracias amorcito. Es verdad en ese tiempo fui muy feliz y me sentía plena…
-       ¿Y ahora?
-    ¿Y ahora? Todo cambia cuando uno crece, se tienen responsabilidades y hay que velar por la familia y su bienestar, en ese tiempo se es egoísta y solo se piensa en lo que a uno le genera placer… Ya te vas a dar cuenta cuando seas más grande.

Me dijo con un dejo de pena en la voz. A partir de esa conversación empecé a trazar un plan.
Cada vez que mami me mandaba a la verdulería, iba y me quedaba en la puerta esperando que se vacíe para entrar. Quería que nadie escuche las indirectas que le tiraba “inocentemente” a Juan.

-         ¡Hola querido! ¿Cómo estás?
-         Bien ¿Y usted?
-         Decime ¿Qué vas a llevar?
   Bananas, pero me dijo mamá que no le elija pequeñas porque no es de su agrado, sino grandes, como usted sabe que le gusta a ella…

Sorprendido me miró y balbuceando:

-         ¡¿Eh?! ¿Eso te dijo?
-       Si, será para pelar menos en los licuados… esos que toma con mucha leche… ella siempre dice que la banana con leche es su mayor tentación…

En otra ocasión:

-       Hola Juan, mi mamá me pidió una berenjena, pero que esté bien dura…
-      ¿Bieeen dddura?
-     Sí, y no como la de papá…
-     ¡Có cómo?
-   Porque papá le trajo berenjenas blandas y según mami no sirven para nada, y ella quiere mostrarle como le gustan… por eso quiere una sola.
-     Ahhh.
-   Y no sabe cómo lo retó, le dijo no me traigas más esa mierda blanda, andá a lo de Juan a buscarme la dura berenjena que tiene, así sabés lo que es bueno… pero como a él le dio vergüenza vine yo.

Otro día:

-       ¿Hoy mami que quiere que le llevés, Marcelito?
-      Quiere un pepino gordo.
-     ¡Uff! (exhaló, tomándose con una mano el corazón)
-     Para que le llene toda la cara…
-      ¿Si siiii?
-   ¡Ajá! Porque se está haciendo un tratamiento facial y necesita que las rodajas le cubran bien la cara.
-      Ay, ay, ayyy
-      Me dijo que las gordas dan más leche y hacen bien al cutis…
-      ¡¿Quéééé?!
-      Que las rodas de pepino gordas sueltan más líquido, por lo del tratamiento facial que se está haciendo…

A partir de ese día, ya no necesitaba esperar a que se vacíe la verdulería, Juan me hacía esperar y me atendía recién cuando despachaba a todos los clientes, los atendía como echándolos.
Se lo notaba ansioso y sonrojado.
Cuando acompañaba a mamá los piropos lindos que antes le decía pasaron a tener doble sentido.
Cuando ella le preguntaba si le podía dar una fruta o verdura determinada él le respondía en voz baja y cerca de su oído: “Preciosa te puedo dar toda la noche… sin cansarme”.
Si ella le pedía limones, él le respondía: “¿Para qué querés limones? Si ya tenés dos y muy lindos”
Una tarde se zafó, ya cuando nos vio entrar, no le cobró a la clienta que estaba delante de nosotros para no perder tiempo:

-      Lili, decime en que te puedo ser útil.
-     Mi marido está antojado con sandía.
-     Menos mal que viniste vos, porque él no sabe apreciar cuando tiene algo bueno…

Tragando saliva mami eligió una y le pidió si se la podía calar. Así lo hizo él y cuando terminó le dijo sin importarle que yo esté presente.

-     Me salió un agujerito chiquito pero se puede ver bien que por dentro está bien rojo y jugoso, esperando a ser comido… mmm, me hace acordar al tuyo… aunque tu tajito es mucho más estrechito…

Le expresó con una mano frotándose el relieve de su verga por arriba de su pantalón.
Ella le clavó la vista, le tiró un billete grande y haciéndome una seña que lleve la sandía nos fuimos del local. Cuando estábamos llegando a la puerta Juan le dijo:

-     Después me corro a tu casa para darte…
-     ¿Qué decís? (Le respondió ella)
-     Para darte el vuelto… te vas sin esperar a que te lo dé. Aunque haces bien porque no tengo sencillo, lo mío es todo grande jajaja

Cuando le pregunté a mamá que le había dicho el señor ese, haciéndome el distraído, ella me respondió que no tenía importancia, que no hiciera caso de nada y al llegar a casa la vi sonreír como una quinceañera.
Desde aquella ocasión ella ya no me pedía que la acompañara a la verdulería y se vestía algo provocativa, la falda más corta, los pantalones ajustados, las blusas con uno o dos botones desabrochados, las zapatillas que usaba en ocasiones, le dieron lugar a las sandalias de tira y tacón alto.
El juego ahora era mutuo, aceptaba sus insinuaciones y le respondía vistiéndose sugestivamente.
En los horarios en que papá estaba atendiendo en su consultorio, Juan atendía a mami trayéndole a nuestro hogar la mercadería que había comprado, para que ella no ande haciendo fuerza.

“Ciencia y Sudor” el club del barrio y uno de los más importantes de la zona, del cual somos socios e hinchas, cumplió un aniversario y organizó una cena con baile para festejarlo. La sede social del club mide como una manzana y cuenta con un salón muy grande en forma de “L”, en donde en las 2/3 partes del mismo, acomodaron a las mesas que albergaban por cada una 8 comensales y en el 1/3 restante, la pista de baile; al fondo, la pista se continuaba sin divisiones a la derecha con otro salón, en donde por un lado estaban los baños y la cocina por donde salían los camareros para atender y en frente un ventanal enorme con puerta corrediza de vidrio que daba al parque del club, con una arboleda tupida, para refugiarse del sol en el verano. Esta parte transversal del salón principal es más reservada porque está fuera de la vista de las mesas y cuenta con varias columnas grandes y redondas, que sostienen a las oficinas administrativas ubicadas en los pisos superiores.
A la cena había que vestir formal, papá se puso el único traje que le entraba púes por su vida sedentaria cada día estaba más gordo y a sus casi 50 años, le era más fácil comprar tallas más grandes que hacer dietas.
En cambio mamá estaba esplendida con su vestido blanco, de finos breteles, y ajustado a su cuerpo hasta por debajo de la cola, para continuar con un leve volado irregular hasta la mitad de sus muslos. La tela del vestido y su forma,  evidenciaba que mamá llevaba tanga y que sus pechos estaban sin soutien.
Usó sandalias de altísimo taco aguja con plataforma y correa al tobillo, combinando con el vestido, el pelo suelto bien peinado luciendo sus rizos, maquillada sutilmente y perfumada con Ángel de Thierry Mugler, esta mítica fragancia es una auténtica bomba aromática que no le dejaba indiferente a nadie.
Nosotros estábamos sentados a la mesa junto con dos amigos de papá y sus esposas y otro amigo viudo. A un par de mesas de distancia estaba sentado Juan, quien no pestañaba para no dejar de ver un segundo a mamá.
Cerca de medianoche ya habíamos cenado todos y papá y sus amigos de toda la vida, tan borrachines como él, bebían y contaban las mismas anécdotas de siempre. Las mujeres chimenteaban para no aburrirse.
Me levante para ir al baño y a pesar que la mesa de Juan no estaba en esa dirección, fui a saludarlo y comentarle que era una pena que papá no saque a bailar a mamá con lo que le gusta.
Al regresar observaba que Juan estaba dubitativo, sin animarse a sacarla a bailar, entonces decidí darle una mano y la saqué yo. Mamá saltó de su silla encantada con mi gesto y nos encaminamos a la pista, con la jarana que reinaba en nuestra mesa, dudo que alguien se haya dado cuenta de nuestra ausencia.
La llevé hasta el final de la pista con la excusa de poder bailar más cómodos sin tanta gente al lado. En realidad para alejarnos de la vista de papá y cualquier indiscreto, con la esperanza de que Juan se nos acerque.
Terminamos de bailar una pieza cuando siento que me golpean el hombro y escucho:

-     ¿Caballero me permitiría bailar con su bella madre? Ya que soy un pobre hombre con ganas de bailar que no posee pareja… jajajajaja

Era Juan que sin esperar mi respuesta, me apartó y se puso a bailar con ella. Para su suerte, las luces de la pista bajaron y comenzaron los lentos, la poderosa “Is This Love” de Whitesnake rugía de los bafles.
La distancia entre sus cuerpos se hizo mínima, ella apoyó sus manos en los hombros de él, situando sus codos a la altura de su torso para evitar que Juan siguiese avanzando sobre ella. Las manos del verdulero corrían por la espalda de mamá para atraerla a su cuerpo.
Costándome apartar la vista sobre ellos, miraba en dirección a papá por si la buscaba, pero él continuaba emborrachándose.
Cuando terminó la canción los brazos de él la liberaron y mamá volvió a mi dirección para bailar conmigo. Pero él se acomodó a un costado, esperando que culmine ese tema para tomar mi lugar.
Con cada balada, ella bailaba con ambos, alternadamente, pero con el correr de los minutos, él iba soltándose y tomando más confianza. Sus manos ya no se deslizaban por su cuerpo, lo sobaban. Le amasaba las tetas, le apretaba el culo y se agachaba un poco para hacerle sentir la dureza de su gigantesca pija, la asquerosa boca de él, le exhalaba su pútrido aliento sobre la cara de ella. Juan fallidamente intentaba besarla, pero mami le negaba la boca inclinando su cabeza hacia un costado y atrás, con este movimiento él aprovechó su cuello para morderlo. La cara de ella daba hacia donde yo estaba pero tenía sus ojos cerrados.
Para evitar que llegue a mayores, tomé a mamá de la mano y la atraje hacia mí, sus ojos esquivaban a los míos, no emitía palabra, estaba como ida, la notaba agitada, su respiración era cálida. Él estaba como una bestia hambrienta a la  que le robaron la presa, me daba un poco de miedo, por eso, sujetándola por la cintura la encaminé hacia la parte más reservada del salón, cerca del ventanal, para alejarnos, que tomara algo de aire y se recompusiera.
A nuestro alrededor había pocas parejas besándose mientras bailaban, sin darle importancia a nada.
Antes que concluya el tema y empiece a sonar "Careless Whisper" de Wham, me la arrebató enérgicamente y la llevó a la parte más oscura. Mamá era como una muñeca de trapo de la que tironeaban dos perros… pero uno era un chihuahua y el otro un mastín napolitano en celo.
Sin darle tiempo a que reaccionara, le estampó un beso apasionado, con su gruesa lengua le abrió la boca y escarbó en lo más profundo de ella. Con una mano la sujetaba de la nuca y con la otra le oprimía las tetas. Lejos de intentar zafarse, entrelazaba su lengua con la de él, por las comisuras de sus bocas, caían hilos de saliva.
La mano derecha soltó la nuca y bajó a estrujarle el carnoso culo, por debajo del vestido, sus gordos dedos corrieron la tanga y expugnaban el canal de sus orificios, haciéndola gemir.
Absorto no me perdía detalle de la escena.
La apoyó de espaldas sobre una de las columnas y ella enlazó una de sus piernas a la de él, pasado no sé cuánto tiempo, separaron sus bocas y la cabeza de Juan bajó hasta situarse sobre el seno derecho y lo chupó con desesperación, mamá se dejaba hacer y enredaba con sus dedos los cabellos de él.
Juan llevó una mano de mamá a su bragueta, la obligó a que le baje el cierre y meta su fina mano por la abertura para que le manosee la verga. Cuando sus delicados dedos sintieron la dureza de la rugosa poronga, reaccionó ella intentando marcharse, él se lo impidió rodeándola con sus brazos, intercambiaron palabras, pero desde donde me ubicaba y lo alto de la música no alcanzaba a escucharlas, ella negaba con la cabeza, él se desabrochó el pantalón y sosteniéndose con una mano la pija, la frotó en la concha, por sobre la tanga, mamá se mordía el labio. Juan volvió a decirle algo al oído y ella afirmando con su cabeza, le guardó la pija con trabajo en el pantalón. Miraron para los costados, alcancé a esconderme detrás de otra columna, él salió al parque y mamá intentó encontrarme, al no lograrlo, fue tras su ex novio, aguarde unos minutos y los seguí.
Cuando salí todo estaba obscuro y no los divisaba, caminé sin rumbo fijo tratando de no ser visto y unos quejidos ahogados me ayudaron a dar con ellos.
Él estaba reclinado sobre un árbol y mamá en cuclillas chupándole la pija, la sostenía con sus dos manos y sobraba carne, con una mano le acariciaba los pesados y peludos huevos y con la otra lo pajeaba. El glande le llenaba toda la boca y no la dejaba engullir más centímetros de verga.
Sin soltarla, de a ratos se la sacaba de la boca y besaba suavemente sobre la morada cabeza, jugaba con su lengua con ella y la volvía a devorar. Sus hundidas mejillas era inequívoca señal de la fuerte mamada.
Él se tensó y bufando le aferró la cabeza, mamá lactó vigorosamente la polla hasta extraerle el relleno cremoso. Un cuantioso caudal de leche inundó su boca, logrando tragar los primeros chorros, pero para no ahogarse se alejó del pito y las siguientes eyaculaciones impactaron en su cara; borbotones de semen colgaban de su rostro, con la mano de la alianza matrimonial  exprimió la verga hasta sacarle la última gota y untarla en sus labios.

-     Cómo la extrañaba papi… mmm…
-     Sabía que tarde o temprano volverías a mí ufhhhh, que el bola de grasa de tu marido no te llenaría oghhhhh… ahora acostate y abrite bien que quiero cogerte ufff
-   ¡Nooo! Me están esperando mi hijo y mi marido… el trato fue que te la chupe para que me dejes ir y no me la entierres delante de todos en la pista de baile
-     Dale trolita, dejete un poquito, solo la puntita… todavía la tengo dura por vos
-     Ahora me tengo que ir volando es tarde…

Él le restregaba la pija por las tetas y punteaba fuertemente en sus pezones erectos.
Mamá se levantó, se quitó la tanga para secarse la cara, el cuello y los senos con ella. Juan aprovechó que no tenía calzones, se acomodó detrás y pretendió garcharla.

-     ¡¡¡Dejame!!! Hijo de puta, ya te la chupé
-     Sabes muy bien que la querés…
-     Sii, pero ahora no, tengo que irme yaaaaaaaaa
-     ¿Si ahora no, entonces cuándo?
-      Otro día… pasó por la verdulería y arreglamos pero permitime ir…
-      No llegás a venir, voy a tu casa y te violo con tu familia presente

Juan se subió los pantalones, la ayudó a arreglarse y se guardó en el bolsillo la tanga mojada con sus esencias como sello del pacto.
Regresé al salón, antes que me vieran, al rato entró ella sola, él permaneció dando vueltas por el parque para disimular.

-     ¿Mamá dónde estabas? Te busqué por todo el lugar.
 Eeee estaba en el baño, es que Juan estaba muy cargoso y no había forma de sacármelo de encima, esconderme ahí fue lo único que se me ocurrió.
-     ¿Y dónde quedó él?
-     ¿Cómo quieres que lo sepa si yo estaba en el baño? Nunca escuchas a tu madre…

Se da el tupé de regañarme la muy perra; estuve a punto de mandarla a la mierda, decirle que la había visto y que era una puta barata, pero me sujetó del brazo y me dijo:

-   Escucha que lindo tema están pasando, “Listen To Your Heart” de Roxette, esto bailaba yo cuando tenía tu edad. Vení vamos a bailarlo.

Cuando tenía mi edad ¡Ja! Y ya se estaría revolcando con el pito largo…
Me abrazó y lo bailamos apretaditos como si fuéramos novios. Sus duros pezones se clavaban contra mi pecho y de su cara emanaba un olor rancio pero subyugante que impregnaba mis fosas nasales, su cuello estaba morado con marcas de dientes, no podía permitir que papá la viera así, tenía que avisarle.

-      ¿Má que te pasó en el cuello que está lastimado?
-      Eeeeeeeemm… uhhh, me habrá picado un mosquito y me rasqué, esooooooo, eso, sabes que soy alérgica a los mosquitos

Y sin decir más, me sacó la corbata y se la enrolló es su cuello como si fuera un pañuelo.
Cuando me llevó a la rastra hasta nuestra mesa, pude ver como el triangulito de pelos obscuros de su vagina que al no tener bombacha, se transparentaba por el vestido. Al llegar, papá y su amigo viudo estaban al borde del desmayo, los otros ya se habían marchado.
Mamá dándole un beso en los labios a su marido le dijo que ya era hora de irnos.
¿Acaso se habría olvidado que esa boca estuvo repleta de semen? De todas formas con el olor a alcohol que salía de la boca de él, los espermatozoides vivos de Juan, fueron condenados de muerte.
Nos costó trabajo llevar a papá hasta el auto y obviamente tuvo que conducir mami.

En el transcurso de la semana, los llamados telefónicos de Juan a mamá eran constantes y ella tenía miedo de contestar, pidiéndome a mí que lo hiciera. Los recados siempre eran del tipo:

-    Decile a tu mami que mi paquete la está esperando, es muy grande y cuanto más tarde en re-cogerlo, crece su tamaño…
-     ¿Qué paquete Juan?
-     El del pedido que me hizo los otros días.
-     ¿Por qué no se lo traes a casa?
-    No es mala idea, pero no sé si a tu padre le va a gustar ver a tu mamita con mi paquete… jejeje
-        ¿Y por qué no?
-        Se puede poner celoso…
-        ¿Celoso?
-     Si, del tamaño de la berenjena que tengo… ya tu sabes, tu padre siempre que compra en otro lado, porta cosas pequeñas… por eso tu madre viene siempre acá, ella conoce a la perfección que todo es grande en mí… negocio. Ella no creo que quiera hacer quedar a Ramiro como un inútil.

Cuando le daba el recado, mami se sonrojaba de los nervios, aprovechando yo para ponerla más incómoda:

-     ¿Má y es cierto que todo lo de Juan es grande o lo dice para fanfarronear?
-      Que va… es inmenso lo que tiene…
-      Cuando voy, a mí no me parece que tenga cosas tan grandes.
-     No te habrás fijado bien cariño…
-  ¿Cuál es la diferencia entre el tamaño de las hortalizas de Juan y de las otras verdulerías?
-      Que todo lo grande es mucho más sabroso…
-      ¿Y por qué no vas a buscar el paquete de Juan?
-       Ehhhh, ejm… porque la cuenta es muy… abultada…
-      Pero si tenemos dinero.
-       Pero papá si se entera, me mata…
-      ¿Por?
-      Pues… eeeeeee, pues… porque él es medio tacaño y me reta si gasto por demás… Y ya deja de hacer tantas preguntas bobas y ve a hacer la tarea.

Una tarde volví a casa antes del club y encontré a mamá arreglada más de lo usual saliendo de casa, le pregunté a dónde iba y me respondió que a la verdulería por el paquete. Le dije que la acompañaba y por la cara que puso no le gustó en lo absoluto.
Cuando llegamos, al verdulero se le salían los ojos (y posiblemente otra cosa del pantalón).
Cuando terminó de despachar a la poca clientela que había, fue hasta la puerta y puso el cartelito de “cerrado”.

-     ¿Juan por qué cerras si es temprano todavía?
-      Para atender mejor a mami y darle mi paquete tranquilo…
-     Dáselo acá, ¿Para qué tanto lío?  
-     Es que este es un pedido especial… por la vieja amistad que tengo con Lili… no tomo recados de otras personas, sólo de tu mami, si las clientas ven el paquete que le doy a ella, me van a pedir lo mismo y no daría abasto…
-      Y a mí tampoco me gustaría… (respondió ella inconscientemente) que no dé abasto, a eso me refiero…
-     Lili pasá a la trastienda así te doy, vos nene por favor quédate acá vigilando que nadie entre, eh…
-       Si si, esooo… hijo por favor quédate acá vigilando el negocio y no entrés por nada del mundo…
-         ¿Por qué no quiere que entre a la trastienda?
-     Porque la cerradura de la puerta me anda mal, para que no entre nadie tengo que bajar la persiana, por eso te pido que te quedes acá, para que nadie entre a robar, en los minutos que voy a estar con mamita.

Tomándola de la cintura la condujo a la trastienda, que es un depósito para la mercadería y que comunica con su casa.
Creo que por mi cuerpo pasaba más adrenalina que por el de mi madre, si bien estaba en una verdulería sabía muy bien que ella iba al matadero.
Esperé un rato largo y con sigilo, corrí la cortina de tela que separa la tienda del depósito, di unos pasos pero no había rastro de ellos, solo cajas con hortalizas y bolsas arpilleras, imaginé que estarían dentro de la casa, fui hasta allá y entré con mucha precaución de no ser visto, cerca de la sala estaban ellos sentados en el sofá, él la estaba besando efusivamente, sus manos se perdían en el cuerpo de ella que estaba inerte.

-     No te resistas al placer… te estas negando y ambos sabemos que lo deseas, que lo que pasó en el club no fue un accidente.
-        Pero estoy casada…
-        ¿Y Ramiro cómo se va a enterar, si no se lo vamos a decir?
-         Es muy peligroso… alguien podría vernos…
-         Estamos solos Lili.
-         Es una locura… es muy peligroso.

Sin dejar de besarla, mientras hablaba con ella, sacó del pantalón su verga y tomando una mano de mamá la puso sobre ella, masturbándolo; la mano de él sobre la de ella marcaba el lento e ininterrumpido ritmo de arriba abajo.
Con la otra mano desabrochaba uno a uno los botones de la blusa hasta abrirla, continuó su camino hasta alcanzar el broche de apertura frontal del corpiño (¿habrá elegido ese tipo de brasier tan fácil de abrir a propósito o fue casualidad?).
Liberados los pechos se dedicó a chuparlos, ella suspiraba y repetía que era una locura, sin soltar la verga que con cada sacudida crecía en tamaño y grosor; ya no era necesario que la mano masculina le marcara el ritmo de la paja. 
La claridad que entraba por la ventana me permitía apreciar detalladamente ese pollón musculoso y gordo, nervado de gruesas venas, que mediría de largo alrededor de 30 cms. y con dos kiwis por huevos, era tan ancho que la mano de mamá no podía abarcarlo. Temí por la integridad de ella, tenía ganas de entrar y rescatarla del peligro, pero las caricias que le daba a Juan en su rostro, y el acelerado ritmo que le imprimía a la paja, me hizo dudar y recordar que ella conocía muy bien como manipular esa arma y su poderío.
Él se paró para desnudarse íntegramente, la tremenda pija no condecía con su cuerpo huesudo. Para alguien con la cabellera ensortijada, larga y desprolija, dientes torcidos y con sarro, barba de 4 días, sucio y feo, tener a su lado una mujer preciosa y fina como mamá era un premio desmedido y sin lógica.


Sin modales y a lo bruto la desvistió, le despojó de lo que quedaba de la blusa y corpiño, producto de la desesperación le retiró la pollera rompiéndole su cierre y le arrancó la tanga, la dejó únicamente con los zapatos para que no sea tan baja para él.

-     Llevo ya mucho tiempo esperando este momento, putita no puedo esperar más a tenerte… mirá lo dura que me la pones…

Dijo, arrojándola al sofá y abalanzándose sobre ella.


Con movimientos bruscos de cadera intentaba ensartar a mi madre.

-      No, noo, noooo… despacito, despecitooo que hace años que no me penetra algo tan grande…
-     ¿Por eso viniste a buscarme, eh? Porque el cornudo de tu marido tendrá billetes pero la picha corta jajajaja, su dinero le sirve para llenar tu monedero pero no tu coño jajajaja…
-     No puedo, nooooo puedo, perdóname pero no me entra… (se retorcía al sentir como ese estilete intentaba entrar en ella pero no era posible)
    ¡Mierda! O mi pija es muy grande o tu conchita muy chica pero esto acá no entra… ¡Perra quédate quieta!… (se escupió la poronga y sujetando los tobillos de mi madre, llevó sus piernas para adelante y las separo formando una “V”, acomodó el glande en la abertura vaginal y con un fuerte golpe de pelvis que acompaño con el peso de su cuerpo dejándose caer un poco hacia adelante la penetró finalmente un par de centímetros)
-  ¡¡¡HAAAAAAAAAAAAAAAAYYYYYYY!!! Hijo de puta sácamela que me duuuuuele… haaaaaaaaaaay me estas partiendooooooo… ¡¡¡SA CA LAAAAAAAA!!!... me dueleeee muchoooo (gritaba, pataleaba y con sus puños golpeaba el pecho de Juan)
-     Tranquila que desde que llegaste sabias muy bien que de acá te ibas a ir con la concha reventada… bien reventadaaaa… mmmmmmm… como me aprieta… ¡Que placeeeeeeeeeer!.. Ya te entró la cabezaaaaaaaahhh…

Luego que la cadera de él permaneciera quita por varios minutos, comenzó a bombear metiendo más centímetros con cada movimiento.

-     ¡Aah!... ¡Oh por Dios!... ¡Maldito desgraciado me estás desgarrandooo!... ¡Arghhh!... ufff uhhhhhfff… hijo de puta nooooo…

Mi mami lloraba, pero las lágrimas recorriendo sus mejillas no lograron conmoverlo, el degenerado en lugar de parar, seguía metiéndoselo poco a poco y no se detuvo hasta que le introdujo la mitad de esa verga descomunal.

-   Deja de gritar trola o tu hijo te va a escuchar… ohhhh y pooor más que venga y vea a su madre despatarrada cogiendo como una putaaaa… mmm… no pienso sacártela…

Ella se mordió el labio inferior hasta hacerlo sangrar, para contener sus alaridos, pero el dolor que sentía era muy intenso.

-   Sentila… sentí como mi verga te estira la vagina ahhhh… siento que vuelvo a desflorarte putita… para mí esta conchita está estrechita pero para tu cuerno va a estar agrandada ughhhhhhh… la va a tener que meter entre almohadones para sentir algo jajajajajaja… tu coñito está palpitante… ¿Cuánto hace que no te sucedía esto, eh?... contéstame guarraaaahh… dale… mmm…

Le pegaba fuertes estocadas, hundiendo más carne a modo de tortura para hacerla hablar.

-  ¡Solo con vooooooooos! Uhhhhhhhhhhg… con nadie máááááássss… No la aguantoooh… aflojá un poco, la puta que te parió… ¡Ayyyyyyyy!... me eeeeeeeestashhhh rompiendooooooo… uhhhhhhhhh... ¡QUE PIJAAAA!.. pará de empujar y cógeme asííííí… mmmm… siiiii… no me metas máááááás…
-   Aflojate que estás muy tensa… mmm… gozala atorrantaaa… estás empapada… ufff… te estabas muriendo por tener un macho ooooooooouhhhh…
- ¡Ayyyyy!.. te lo suplico oooh, por favor sácamela un pocooooooooogh… uyyyyyyy… me estáááás abriendoooog…

Ignorando su malestar y apretándole las tetas, bombeó con fuerza y mayor intensidad, y siguió así hasta que su vagina, se adaptó a su bestia.
Esa polla estaba venciendo todas las resistencias de mi madre, que a duras penas, aguantaba esa tremenda cosa adentro.
Mami había cambiado, empezaba a gozar, lo había sido sólo dolor ahora se fusionaba con placer, gemía soportando los vaivenes de su amante, ya no gritaba que se la sacara, ahora pedía que no le acabe dentro porque no se cuidaba.
Al escuchar eso desde mi lugar sentía que me asfixiaba, las tripas se me revolvían y mis piernas no soportaban el peso de mi cuerpo.
Ellos siguieron así por más de 15 minutos, Juan no entendía de suavidad y mamá se acostumbraba a eso, rodeándole la cintura con sus piernas y sincronizando sus movimientos con los de él.

-     ¡Qué apretaditaaaaaaaaah!... mmm… ohhhh, se te ha cerrado en mi ausencia… ufff… no voy a dejar que vuelva a pasar… aaaammm… a partir de ahora vas a ser mi puta y no vas a pasar más hambre de rabo…
-       Ohhhhhhh… siiiii, soy tu putita… ahhhhhhhhh, madre míaaaaaaaaaa… ¿Te gusta romperme, no?.. uuaagghhh… sos un hijo de putaaaaa…
-         ¿Te gusta, eh putita?
-   ¿Qué si me gusta? oooooooyyyy… me cago en la puta madre que te pario… mmmm… me estás mataaaaaaaandoooohhh…aaaaauuuyyy… como me cogeeeeeeeees… asi asiii assssssssiiiiiii… soy tu putiiiiita… ¿Te gustaaaa tu putita, eh cabrón?... ahhhhh…
-          SIIIII… vas a pagar con carne haberme abandonadoooo…
-      ¡Joder!.. que gusto me daaaaaaaaas… madre mía de mi vidaaaaaaahhh… me llega hasta la matrííízzz… dame duro por ser bien putaaaaaaaa… me estás dando duroooo y me encaaaaaaaaaa…
-       ¡Soy tu machooooo! Uhhhh… siempre lo fuiiiiiiii… soy tu dueñooooo…
-        Ahhh… mi conchita te extrañabaaaa…uuuuuuhhh
-       Que puta sooooohhhs…
-       Me encanta ser tu putaaaaa… mmmmee encantaaaaaaaaggggg…
- ¿Tenés la concha calienteeee?... ehhh… ¿La tenés caliente? contéstame perraaaaaaahh…
-         Siiiiiiii… calentita para vooooooos…
-         Asiiiii… esoooo… tu coño me estaaaaaaaaa ordeñaaaaaaaandooo…
-      ¡¡¡Me corrooooooooooohhhhh!!! Ooooooggrrrr…siiiiiiiiiiii… rómpeme con tu verga giganteeeeehhh…
-   Tomááááá… trola de mierda, tooooooomááá miii lechitaaaaa ricaaaaaaah ahhhhh… peerrrraaaaaaahhhh…
-   ¡¡¡NNNNNNOOOOOOOO!!!.. oooooommm… dentroooo miooo nooooooooooo… ¡La concha de tu madreeeee!.. hijoooo de putaaahhh…  me estás llenandooooohh… (gritaba temblando)
-     Ninguna puta le va a decir a su macho lo que tiene que hacer… ¡PLAF! (una sonora chateda enrojeció la mejilla izquierda de mamá)
-   ¡Ayyy!... Uuuuuummmmm… sssssssss…

Él estuvo sobre ella unos minutos, cuando se la sacó escuché seco “PLUP”, la vagina estaba muy abierta, perforada como una “O” y desbordante de leche. Juan a pesar del polvo que se echó, el monstro lo tenía enorme, seguía dando miedo.

-     Ahora límpiamela bien y vestite que se te hace tarde y el pendejo va a romper las bolas con preguntas boludas.

Le limpió la poronga hasta no dejar rastro de la acabada. Mientras Juan se vestía ella se iba a limpiar con su tanga rota, pero él no la dejó, apartándole la prenda le dijo:

-  Nada de eso, quiero enviarte a tu casa enlechada, para que tu marido se vaya acostumbrando a sentir mi olor en tu cuerpo, que sepa que recuperé lo que es mío.
-       ¿Vos sos loco? No puedo volver a casa así… ¿Mirá cómo me dejaste?

La apretó del cuello y le dijo:

-       Perrita entendeme bien, ya se terminó la época en que vos decidías, yo soy tu macho y hago lo que se me cantan los huevos con vos ¿Entendés?, ¿O querés que yo mismo te lleve a lo del cornudo así en bolas como estás?
-       Noo, ni se te ocurra, por favor…
-       Y para que no se te olvide te voy a romper el culo
-       No se me va a olvidar, de verdad… por el culo no… nunca lo entregué… acordate que nunca pudiste…
-     Porque te trataba como una novia y no como lo puta que sos y como toda atorranta tenés que tener el culo bien abierto. 

La tiró sobre el sofá,  la desclasó para que no lo lastimara con los afilados tacos y la acomodó a lo perrito, con las piernas abiertas y el orto en pompa, sus codos y tetas apoyados sobre los almohadones del asiento. Ella unió sus manos a modo de ruego, pero nadie hizo caso a sus plegarias.


No sé si por la mezcla de miedo y sexo, por el morbo o vaya a saber por qué, pero a mi madre la veía en ese momento más hermosa que nunca, esperando ser desvirgada por primera vez. Iba a ser participe no invitado de un acontecimiento histórico en la vida de ella.
El tipo fue hasta la cocina a traer detergente para untar bien en el pito y en el orificio anal de mami, a modo de lubricante.
Con un dedo penetró el ogete maternal y lo movió en círculos, luego sumó otro dedo y otro, para finalmente unir sus 5 dedos y con mucho más detergente colarlos y agrandar la abertura.

-     Ya está trabajado, ahora putita relájate mucho y poneme flojita la cola…

Acomodó el hongo de su cabeza en la abertura anal y haciendo fuerza para adelante se ayudó con los dedos de una mano, que apretaban el glande hacia adentro… pero no había caso. Se quedó quieto descansando unos segundos en los cuales respiró profundo varias veces y volvió a la carga con lo mismo, pero esta vez, con el brazo izquierdo abrazó la pelvis de ella y la atraía hacia su cuerpo mientras este avanzaba para adelante, de esta forma logró mínimamente introducir parte del glande.
Inclinó su torso sobre ella y sujetándola firmemente de ambos lados de la cadera, pegó un violento impulso irguiendo su torso y tirando de las ancas de mi madre en dirección a la base de su verga, logró pasar todo su cabeza. Un estruendoso:

-      ¡¡¡NNNNNNNNNNNNOOOOOOOOOOOO!!! ¡Sacamelaaaaaaaaaa!

Retumbó en toda la casa.
El degenerado aprovechó el grito para enterrarle más carne y sin clemencia empezaba a bombearla.
Arqueando su espalda mamá arañaba el sofá, tiraba golpes de puño hacia atrás, mordía los almohadones, pateaba, quería zafarse pero estaba bien sujeta de las nalgas y estaqueada con la barra de carne en el culo.

-  Estoy pariendo por el culo… ¡Haaaaaaaaaay!... sacameeeela por favor te lo pidooohh… aunque sea un poquito hijo de mil putaahaaa…

Para controlarla mejor, la apretó contra el sofá limitando sus movimientos y sepultó la pija más profundo; mamá estaba acorralada, sin escapatoria y con la desbastadora verga avanzando más terreno en su interior.
Era un mete-saca enérgico y profundo. A pesar de la violencia se notaba que Juan amaba a esa mujer con pasión desbordada, la quería doblegar con su virilidad.
Una vez introducida más de la mitad de su verga, con una mano tironeaba del pezón del seno derecho, lo pellizcaba y prodigaba de besos a todo el ancho de su espalda. Le susurraba cosas inaudibles en el oído.
Sus pesados huevos chocaban contra los cachetes del culo de ella “PLAF-PLAF”, dándome cuenta que ya lo increíble pasó a ser real, mamá estaba empalada por toda esa monstruosa verga.
Las convulsiones de mi madre eran cada vez más tenues, levantaba sus pies y quejía apagadamente.
Esa tranca no solamente le había destrozado el orto sino también su resistencia. Habiéndose percatado de esto, él la penetraba lentamente pero más profundo, la sacaba hasta el cuello del glande y se le la enterraba bruscamente hasta los huevos, una y otra vez.
Ella estaba exhausta, sin fuerzas para oponerse, se dejaba penetrar levantando lo más que podía la cola. Le entregaba el culo a su conquistador.
Apenas emitía un leve “ay ay ay” con cada encajamiento.
La culió incansablemente por más de media hora hasta que anunció que estaba por acabar, se la sacó de las profundidades del ano y sin previo aviso se la enterró así como estaba, manchada de mierda y sangre por la concha, llenándosela nuevamente de leche. Mamá parece que había aprendido su lección, porque no le recriminó a pesar de estar en sus días fértiles y no tomar anticonceptivos.
Del profanado orto escurrían hilos de sangre y materia fecal. El ano le quedó abierto del tamaño de una pelota de golf.
Después de estar tirado sobre ella pesadamente por no sé cuánto tiempo, se la desenterró y se la dio para limpiar, ella a pesar de las arcadas que le producía, la cabrío con su saliva y lamidas hasta dejársela brillante. En agradecimiento él le dio un ardoroso chupón en el pezón inflamado como una fresa, producto de los pellizcos.
Mientras Juan se vestía ella seguía tirada despatarrada con su espalda apoyada sobre el sofá, acariciándose la teta masacrada.

-   ¿Te vas a apurar o querés que llame a tu hijo para que te ayude a vestirte? (parcamente dijo Juan)

Sin emitir palabra busco sus prendas y se las puso, la blusa la dejó por fuera de la pollera para tapar la rotura del cierre.
Aproveché ese momento para volver a la tienda y fingir que no presencié lo que hicieron.
Cuando por fin aparecieron, mamá estaba hecha un desastre, despeinada, el maquillaje corrido y algunos grumos blancos espesos corriendo por sus piernas.

-         ¿Mamá que te pasó? Tenés el maquillaje corrido.
-    ¿Ehhh? Essss que hacía mucho calor ahí dentro, la transpiración me lo arruinó… eso…
-         Y quedó muy mojada jajaja (dijo Juan sarcásticamente)
-         Pppor la transpiración cariño… era un horno esa habitación…
-       Marce si vieras lo calentita que estaba… la trastienda… y apretadita, me ha costado entrar ahí… por la mercadería (expresó Juan)
-       ¿Mamá y el paquete que fuiste a buscar?
-       El paquete a tu madre la ha hecho polvo jajajaja
-   Hijo es queeeeeee el paquete se me ha caído encima, estaba muy alto y cuando intentaba bajarlo se me ha venido abajo y se hizo polvo… por eso también estoy como estoy…
-       ¿Pero mamá con lo bajita que eres, por qué no te lo ha bajado Juan?
-     Es que tu mamá quiso probar que todavía está para esos trotes y que podía… ¡Y vaya que puede! jajajja (se adelantó a contestar Juan)
-  ¿Qué ha podido? ¿Pero si dijeron que lo hizo polvo? (Preguntaba con maldad, tratando de incomodarlos lo máximo que podía para cobrarme lo que me hicieron pasar)
-      Y no sabés que polvo que echó… cuando se vino abajo jejejeje, era un paquete muy grandote y duro y ella sola lo derribó jajajaja (dijo Juan)
-      Bueno hijo, vamos a casa que es tarde y tu padre está por llegar…
-       Seguro Ramiro querrá abrazar y besar a tu madre y no es bueno hacerlo esperar, el pobre no sabe el regalo que le espera jajajaja…
-      ¿Qué regalo? (pregunté)
-    Es que lo mínimo que puedo hacer es llevarle a Lili otro paquete cuando esté listo, para compensarla por el esfuerzo… y con la tacaño que es Ramiro se va a poner muy contento cuando sepa que es gratis, que es un regalo… jajajaja

Cuando salimos de esa inmunda verdulería, me dijo que antes de ir a casa iba a pasar por la farmacia, que si quería la espere en casa, pero decidí acompañarla.
Rengueaba levemente al caminar.
Extrañamente no fue a la farmacia de mi abuelo, donde vamos siempre, cuando le pregunté el motivo, me dijo que era porque tenía que comprar algo femenino y le daba vergüenza pedírselo a su suegro.
Cuando estábamos en la farmacia, al momento de ser atendidos, mami me mandó a pesarme, para que yo no escuchara, pero como la balanza no estaba lejos, la oí pidiendo crema antihemorroidal y una caja de anticonceptivos, de esos del día después. Respiré aliviado, lo único que faltara es que esa bestia dejara preñada a mamá.

------------------------------------------------- FIN---------------------------------------------

Gus Becker & Marcel Milord.

Gracias a todos los lectores por la incondicionalidad de todos estos años!!!