domingo, 22 de enero de 2017

Un relato cada 15 días

Todos los días 1° y 15 de cada mes publicaremos un nuevo relato.

Este es un gran esfuerzo para nosostros porque las obligaciones de la vida diaria nos quita mucho tiempo para escribir.


RECUERDEN COMENTAR CADA RELATO de esta forma sabemos que valoran nuestro trabajo y nos motivan a seguir escribiendo. Creemos en la comunión Escritor - Lector, ambos somos uno, y uno sin el otro está solo.

Abrazo fuerte y nos vemos el 1° de febrero con: "Nuevo barrio....Nueva vida para mamá".

domingo, 15 de enero de 2017

La secta de papá

Hay cosas que tienen una explicación racional, hay cosas que son así, ¿Por qué? y ¿Cómo? son preguntas sin respuestas, por lo menos para mí.

Nací y fui creciendo en el pueblo donde vivieron mis bisabuelos, abuelos y padres y yo, pueblo chico, de pocos, muy pocos habitantes, todas las casitas eran similares, pueblo cerrado, alejado de todo, en el medio de la nada, donde todos se conocían, todos eran reservados, todos eran raros, podíamos andar por donde quisiéramos, menos donde vivían “ellos”…

Recién cuando comenzaba a razonar, me di cuenta que ese, era el pueblo de una secta, ahí no hay policía, o mejor dicho “ellos” son la policía, los jueces y las autoridades. Los médicos y otros profesionales, salían del pueblo a estudiar a otras ciudades y una vez recibidos volvían a ejercer acá estaba todo digitado, que debía ser cada uno.

La educación es muy especial dentro del pueblo, dos y hasta tres veces por semana hay charlas en un gran salón donde los mayores hablan por un lado y a los chicos, en una sala especial, nos hablan sobre malformaciones, enfermedades degenerativas congénitas, etc.; nos pasan películas de vampiros, siempre, y explican hasta el hartazgo que esas películas, son nada más que eso, películas, pero que hay gente que se alimenta de sangre, gente “normal”. Pero que no existe eso que si te chupan la sangre te convierten, sos inmortal, te matan, bla, bla, bla. Ponen acento en que son gente normal, aunque no tanto.

Por lo que entendí con el tiempo, es que nos querían mostrar que “la mordedura” es algo normal, pero los efectos que producen en las películas y libros son de ficción. No sé por qué motivo, pero personalmente eso de la mordedura me excitaba.

Mi familia era una familia normal, mi padre era un tipo común, casi pelado, gordito, de estatura baja, trabajaba en lo que vendría a ser la intendencia del pueblo. Mi madre era especial, por lo menos para mí.

Mis padres se casaron muy jóvenes y me tuvieron a mi enseguida de casarse.

Cuando comienza “la acción”, por llamarlo de alguna manera, yo tenía 18 años, mi padre 41 y mi madre 36.

No solo para mi era especial mi madre, ahora también para “ellos”…

Ella era más alta que mi padre, mide 1,75, su cara angelical con ojos celestes muy grandes, nariz bien respingada, tiene el cabello rubio natural como el oro, sobre la frente le caen mechones traviesos que ella se los pasa corriendo (ya es un tic), tiene pechos grandes, bastante grandes diría, con una fina cinturita y una gran cola, proporcionada, bien parada y firme. Las piernas muy largas y consistentes, sin un gramo de celulitis, producto de que todas las mañanas, cuando mi padre se va a trabajar, sale a correr y que en casa hace gimnasia siguiendo el ritmo de música rápida, por eso su figura es escultural.

Una mañana papá no fue a trabajar, le habían avisado la noche anterior que se quedara en casa porque iría alguien a hablar con nosotros. Dado que yo ya era grandecito, debía integrarme a la conversación.

Vino al mediodía un hombre, por supuesto conocido, que integraba el directorio de una empresa que había en el pueblo, mami le sirvió un vaso de limonada hecha por ella.

Nos sentamos todos en el comedor y mirando a papá y luego a mamá dijo:

  • Miriam, te eligió uno de “ellos”.
Papá se recostó contra el respaldo de la silla y suspiró ruidosamente, mamá no dijo nada, pero sus ojos se pusieron vidriosos.

Sin decir una palabra más el enviado, bebió toda la limonada y se levantó para irse, cuando estaba por cerrar la puerta dijo que avisarían cuando llegue “el día”.


¿Quienes son “ellos”? Pocos los conocían, no se sabía cuantos eran, sólo que vivían en la zona prohibida, eran aproximadamente 50 hectáreas con casas muy grandes que se veían de lejos, estaban aislados.

Todos los años, eran elegidas contadas familias y allí se mudaban a la zona de “ellos”. Cuando regresaban, era como un pacto de silencio jamas roto por absolutamente por nadie, las mujeres volvían embarazadas y se ponían en manos de los médicos. Los hijos después de nacer nadie los veía.


Cuando quedamos solos mamá estalló en llanto y se fue tomándose el rostro a la habitación, papá la miró como se iba, prendió un cigarrillo, se levantó, se apoyó contra una pared y también se puso a llorar.

Le pregunté preocupado que pasaba, cuando se calmó, se sentó y comenzó a explicarme lo que sabía.

  • Ellos son esas personas que te explicaron en las reuniones. ¿Por qué son así?, nadie lo sabe, sólo rumores y suposiciones, ellos tienen que procrear y eligen a nuestras mujeres para eso. Los que estuvieron en la zona prohibida no hablan, el miedo es muy grande y las represalias pueden ser terribles. Por desgracias le tocó a mamá.
  • ¿Por qué a ella? ¿Cómo la vieron si nunca están por el pueblo?
  • Saben todo, se supone que tienen sus conexiones de personas que nadie sabe quienes son, les dan fotos de cada mujer del pueblo, actualizadas constantemente y ellos eligen.
  • ¿Pero por qué tenemos que ir nosotros también?
  • Para cuidar a mamá cuando el que la eligió no se está alimentando con su sangre o teniendo relaciones.
  • ¿Y si nos escapamos?
  • Ellos llegan a todos lados, si no pagamos la deuda la vamos a pasar muy mal.
  • ¿Qué deuda?
  • Todo lo que tenemos es gracias a ellos, nos dan casa y una buena posición económica pero como todo en la vida siempre es a cambio de algo… creemos que no nos va a tocar hasta que llega el momento y es entonces cuando nos damos cuenta que el costo a pagar es ampliamente mayor al rédito obtenido...
Todo era confuso, sentía miedo y lástima por mamá, pero estábamos preparados para eso, generaciones tras generaciones vivieron esto.

Me fui a dar una vuelta, mi mejor amigo cuando me vio caminando vino y trató de consolarme, ya estaba enterado, en este pueblo este tipo de noticias viajan más rápido que la luz.

Pasaron dos tensos días, hasta que nos avisaron que el lunes nos pasarían a buscar. Llegado el momento menos esperado, vinieron dos camionetas oscuras grandes a recogernos, en una viajábamos nosotros con un chófer y un custodio, en la otra más personal de seguridad para escoltarnos a la zona prohibida. Nos aseguraron que nuestra casa iba a quedar protegida y nadie iba a tocar nuestras pertenencias hasta nuestro regreso.

A la hora llegamos a una fortificación que rodeaba la zona prohibida, con muros muy altos que superaban los tres metros de altura y una sola entrada con una pesada reja de gruesos barrotes de acero a la que controlaban bastantes personas fuertemente armadas.

Daba la impresión de ser una cárcel y eso me asustaba más, porque entrar fue fácil en cambio salir parecía imposible.

El lugar era como un bosque, anduvimos por un camino en mal estado rodeado de altos árboles y hasta llegar a una colina pasamos cerca de varias mansiones bastante alejadas unas con otras; los vehículos subieron a gran velocidad por un camino estrecho que rodeaba a la colina, que parecía ser más estrecho que el ancho de las camionetas.

Cuando llegamos a la cima nos encontramos con un lúgubre castillo medio abandonado y viejísimo.

En la entrada nos estaba esperando un mayordomo o algo que se asemejaba serlo, recién ahí me percaté que todos “ellos” eran muy altos y fornidos, superaban los dos mts, de rasgos feroces, de ojos rojos, manos huesudas y dedos largos con uñas afiladas, de piel albina pálida y su cuerpos emanaban un olor fuerte como las bestias que habitan en el zoológico. Nos condujeron a un amplio salón de estilo renacentista con escasa luz.

Luego de esperar casi media hora, las puertas se abrieron con un fuerte golpe y apareció nuevamente el mayordomo seguido pasos atrás por uno de “ellos” al cual presentó como El Conde Vergus Draculea IV. Este era de aspecto más temible que los otros, muy alto, con mentón prominente, su boca amplia mostraba dientes blancos con colmillos puntiagudos, de nariz en forma de gancho y una larga cabellera pelirroja,

Al saludarnos, aprecié el frio cadavérico al estrecharme la mano.

El mayordomo, mirándonos, dijo:

  • No teman, tienen que sentirse orgullosos que el líder supremo la haya elegido a Miriam para ser su esposa consorte, engendrar su descendencia y alimentarse...

Papá al escucharlo, sin poder medirse, contestó:

  • ¿Esposa? Debe haber un error, ella es mi esposa, estamos casados por Juzgado Civil

Recién ahí pudimos escuchar por primera vez la portentosa voz del Conde, que clavándole los ojos a papá, le respondió:

  • ¡Ya No! Nosotros imponemos las leyes para que los mortales las cumplan, no al revés. Esta noche habrá una ceremonia de unión y concluida, la morderé y dejará de ser la que ustedes conocen jajaja… será mía para siempre…

Papá dijo:

  • Perdón Señor, pero no lo comprendo bien, usted dijo para siempre ¿Eso quiere decir que no volveremos al pueblo?
  • Miriam no es como las demás, ella es especial... Pueden quedarse a vivir con nosotros, aceptando que ella ya no será quien fue y gozar los beneficios de un lugar acomodado en nuestra comunidad o ser desterrados del pueblo y nunca más verla. Tómenlo como un acto de bondad de mi parte el que puedan elegir… Caballero le recuerdo a usted y su hijo, que todo desterrado es considerado nuestro enemigo, con todo lo que ello implica… serán perseguidos y cazados como simples ratas… ustedes deciden, tienen un minuto.
  • ¡¡¡Se quedan!!!

Gritó mamá llorando.

  • Perfecto, Velkan mi fiel criado los llevara a sus aposentos.

Esperamos la hora de la ceremonia abrazados a mamá y llorando los tres, por más que parezca absurdo, en lugar de nosotros darle ánimos a mamá, era ella quien nos consolaba.

  • No teman, todo saldrá bien, lo importante es estar juntos

La ceremonia se llevó a cabo en el salón más grande del castillo y vinieron todos “ellos” a presenciar la unión de El Conde con mamá. A pesar que nos sirvieron abundante comida, con papá no pudimos probar bocado.

El ritual terminó como él nos había adelantado, mordiendo a mamá en el cuello que se dejaba entregada. Todos “ellos” celebraban vociferando y aplaudiendo.

Al apartar la boca del cuello de ella vimos sangre en la cara de Vergus y más en el cuello de mamá, quien a los pocos minutos se desmayó y fue llevada a la habitación de él.

Nos permitieron acompañarla, papá y yo permanecimos encerrados en nuestras habitaciones esa noche.

Me desperté por la mañana cuando Velkan abrió la puerta y me condujo donde estaba desayunando papá. Mamá no comía y no recordaba nada de lo sucedido aquella noche, pero estaba muy rara, su cara estaba pálida y su cuello presentaba la marca de la mordida, se la notaba sin la tristeza que la embargaba hasta unas horas atrás, llevaba sandalias de tacón y un camisón largo de seda que le marcaban sus pezones carnosos.

Sin previo aviso, se marchó diciéndonos que Su Señor la estaba llamando y lo tenía que satisfacer, no la volvimos a ver hasta la noche.

A papá y a mí nos indicaron que para la cena vistamos de etiqueta. Estuvimos esperando varios minutos sentados solos a la mesa, que se nos hicieron eternos, que los demás nos acompañaran, ansiábamos volver a ver a mamá.


Hicieron su presencia los dos tomados de las manos, Vergus vistiendo todo de negro y mamá un vestido largo, rojo, muy ajustado a su cuerpo y transparente, dejando ver perfectamente sus voluptuosas tetas sin corpiño, y una tanga tipo hilo dental que desaparecía entre los cachetes de su culo, zapatos de taco aguja altísimos del mismo color del vestido y muy maquillada.

Le tiré mi bronca a Vergus por la apariencia de ella, pero no esperaba que mamá me dijese:
  • Ni se te ocurra volver a levantarle la voz a mi Señor, sentate a la mesa y cerrá la boca. Por tu bien acostumbrate a verme así, como consorte mi obligación es excitarlo, que use mi cuerpo a su voluntad para calmar su sed sexual y poder darle descendencia.
No podía creer los que escuchaba, intenté levantarme de la mesa pero el mayordomo me lo impidió sujetándome fuertemente por los hombros.

A pesar de las ganas que tenía por salir corriendo, no podía dejar de mirar el cuerpo de mi madre con lujuria y a papá que estaba sentado al lado mio creo que le pasaba lo mismo, porque le era imposible disimular la erección contenida en sus pantalones.

Papá fue el único que comió.

Antes de la medianoche, ellos se levantaron y se fueron a la habitación.

Le hice un rato compañía a papá en la biblioteca mientras leía vaya uno a saber que. El fumaba un puro y bebía un brandy tras otro, quizás era su forma de olvidar que su esposa estaba en ese momento en la cama con otro.

Prefería estar solo y antes de llegar a mi habitación escuché un jadeo que llamó mi atención, seguí con curiosidad el ruido por el largo pasillo, haciéndose más fuerte con cada paso que daba, señal que pronto sabría que era y de donde venía. Tras subir unas escaleras, una puerta de madera con hierro forjado, grande de dos hojas, impedía que llegue a la fuente de ese ruido.

Temiendo que mamá estuviera sufriendo algún daño, tomé valor y entreabrí con cuidado la puerta, la breve abertura me dejó ver una fastuosa habitación con una cama en el centro que haría ver a la king size pequeña, acostada de espalda estaba mi madre, totalmente desnuda y con las piernas abiertas recibiendo las salvajes penetraciones de su nuevo esposo.

Vergus también estaba en bolas y me impresionaba su huesuda columna. Su amplia espalda cubría a mamá.

Para ver mejor, entré con sigilo y me escondí detrás de un sillón.

La entrecortada voz de ella, suplicaba.

  • Por favor, dame más despacio que no la soporto
  • Te tenés que acostumbrar… relajate y abrí más las piernas… pronto tus músculos serán como los míos fuertes y elásticos… falta muy poco para que tu transformación sea completa y te entre entera…
  • ¡¡¡Ayyy!!! me estas rompiendo la concha hijo de puta
  • Eso es porque nunca tuviste entre tus piernas un macho de verdad… desde el primer momento que te vi, supe que eras demasiada hembra para ese cornudo… vos naciste para ser mi puta… cuando al fin seas una de nosotros, lo voy a festejar rompiéndote el culo… siiii
  • ¿Sos loco? ¿No me entra en la concha y me la querés dar por atrás?
  • Por algo en el pueblo me llaman El Empalador
  • Tenés una pija muy grande… siento la vagina tan rota como cuando parí… ayyyyyyyyyyyyy
  • Nosotros solo tenemos descendencia masculina, por eso necesitamos de las mujeres del pueblo para fecundar… al leer tu mente supe lo puta que sos y lo infeliz que te hace el gordo boludo de tu marido… a mí no me mentís, sé que te gusta… sentila putita, sentí lo dura que está por vos… cuanto más te muerda y más semen recibas, más rápido te vas a transformar...
  • Ahhhhhhhhhhhhhh

El hijo de puta bombeaba sin piedad. Al acabar era tanta la cantidad de leche que la conchita de mamá no pudo contenerla y terminó con el estómago y la tetas manchadas de guasca.

Cuando salió del cuerpo de mamá pude apreciar el tamaño de esa verga y era espantosa, de largo medía como mi antebrazo y muy ancha, extremadamente ancha, con marcadas nervaduras venosas y curvada hacia arriba, pero la cabeza era descomunal, muy gorda y grandota. Sinceramente no sé como eso podía entrar en una mujer.

Con el pasar de los días mamá estaba cada vez más descontrolada y se notaba más el cambio, ya no le importaba si estaba desnuda delante nuestro o de quien sea, lo único que le importaba era lo que ordenara Vergus.

En la cena del domingo, mamá apareció con un babydoll negro transparente, con abertura vaginal y un gran escote en V que no alcanzaba a cubrir sus gordos pezones, medias de encaje del mismo color de la ropa íntima y zapatos de taco alto. Muy maquillada, sobre todo sus labios con un rojo fuerte y sus ojos celestes delineados de un negro azabache que los hacia más llamativos; su pelo revuelto.

No existía parentesco que evitara una erección.

El Conde ya estaba sentado y antes de hacerlo ella, se acercó a él y le acomodó sus tetas a la altura de la cara. Las manos de Vergus exprimían esas ubres y su boca las chupaba salvajemente, sus afilados dientes apresaron un pezón y lo tironeaba, provocando que mamá se mordiera el labio inferior y gimiera mientras miraba a papá y a mí.

Al cambiar de teta, las manos dejaron de exprimirlas y recorrieron el bien formado de ella hasta detenerse en el sobresaliente culo, al que cacheteo sonoramente. Mami se dió vuelta y esta vez le ofreció su orto, la nariz de él se hundió entre los cachetes y su larga lengua lamia desde la concha hasta el ano, ida y vuelta, ella se inclinó elevando sus nalgas y situando su cara frente a la mía, su cálido aliento me embriagaba.

Cerca de mi oído murmuró:

  • Que rico lo que me está haciendo mmm… Ay, no se lo que digo, perdoname hijo, pero él me domina… mentalmente me está ordenando que haga esto… no mirés por favor.. ahhhhhhhhh… no mirés…

Mientras me decía eso un hilo de baba caía desde su comisura, mojando mi pantalón, y sus manos juntaba sus tetas pasando por mi cara sus pezones mojados.

  • ¡No los chupes hijo! Recuerda que es tu madre

Gritó papá, llenándome de dudas y haciendo que Vergus estalle en una carcajada.

Con cara de puta enviciada mamá se estrujaba las tetas y pasaba la punta de su lengua por sus labios. Viendo mi cara de indecisión me guiño un ojo provocativamente.

Mandé en mis pensamientos a la mierda a mi viejo y besé a mamá, nuestras lenguas peleaban en nuestras bocas llenándolas de caliente saliva. Ella acercó rudamente mi cabeza y su lengua bajó hasta mi garganta.

Mis temblorosas manos acariciaban sus monumentales tetas y jugaban con los pezones.

Vergus le separaba los cachetes del culo y su lengua la introducía en el recto, al mismo tiempo que sus dedos se perdían dentro de la vagina.

Después de un rato, él la acomodó arriba de la mesa, la descalzó y le rompió su babydoll.

Ella mirándome fijo, me preguntaba:

  • ¿Querés ver como me coge mi macho?
  • ¡Esto es una locura mamá! No comiste nada desde que salimos de casa, debés estar mareada, el hambre te obliga hacer esto...

Vergus dejó de lamerle la concha para contestarme:
  • Es hora que lo sepas, tu mamita ya no come más cadáveres de animales como ustedes los mortales
  • ¿Quiere decir que chupa sangre?
  • Ella chupa otra cosa y no precisamente sangre jajajajajaja… para que sepas, unicamente nosotros los hombres bebemos sangre, nuestras hembras se alimentan exclusivamente de esencia vital
  • ¿Qué es eso?
  • El líquido que da vida, ¡Semen!… una ración de semen vampiro en sus entrañas le alcanza para un día y de no conseguirla necesitará el de varios mortales, ustedes son tan inferiores que la leche que producen sus huevitos no satisfacen a una vampiresa… y menos si es tan insaciable como tu mamá
De espalda en la mesa, ella se apoyó en sus codos y ofreciéndome sus tetas me dijo:

  • Tengo mucha hambre ¿No querés darme de comer hijito?

El Conde sin perder tiempo le abrió las piernas y siguió comiéndole la concha.

El cornudo de papá que hace un rato me recordaba que ella era mi madre, se había bajado los pantalones y se pajeaba a dos manos, estaba tan agitado que parecía que le iba a dar un infarto.

El hijo de puta de El Conde besaba esa concha como yo besaba la boca de mamá. Hundiendo la lengua lo más profundo de su ser.

Mamá es una bestia de hembra que es imposible controlarse si ella te está incitando.

Mientras nos comíamos las bocas, ella apoyaba sus piernas en los hombros de él obligándolo a que le mame la argolla más rápido, y papá sin dejar de pajearse, le olía los pies y se los besaba.

Fue demasiado para mi padre y sin poder controlarse eyaculó y nos mojó con su leche a los tres, provocando el enojo de Vergus, que se levantó y pegándole un manotón en el pecho, lo hizo volar más de 8 mts, a la otra punta de la sala y quedó tirado en el suelo sin moverse.

En vez de ver si papá estaba ileso, preferí ocupar con mi boca el lugar de Vergus entre las piernas de mi madre.

De un manotazo, pero no tan fuerte, él me sacó de ahí.

La sentó a mamá en la mesa, se desnudó y le dijo:

  • Llegó tu hora de comer, putita

Le acercó su gigantesco glande a la boca, y ella con suaves besos le recorrió la cabeza de la chota. Eran como los besos maternales que recibe un recién nacido.

Mamá mirándome desafiante abrió lo más que pudo sus fauces y fue tragando esa pitón descomunal que se asemejaba más a la verga de un caballo que a la de un ser humano.

Vergus apoyó su pie derecho en la mesa, al lado del cuerpo de ella, quedando su rodilla a la altura de la cara de mamá.

El estaba quieto, era ella quien hacia todo el trabajo y con cada envión de su cabeza tragaba más centímetros, hasta que finalmente las pesadas y peludas bolas chocaron contra el cuello de ella.

Mamá, completamente retiró de su boca la monstruosa pija, dejándola brillosa de saliva, y enseñándome lo máximo que podía abrirla.

Viéndola recordé cuando en la clase de biología nos exhibieron el video de una serpiente devorando un roedor y para poder lograrlo, dislocaba su mandíbula. En la boca de mami podía entrar mi puño y sobraba espacio.

Fue en ese momento que me cayó la ficha, evidentemente la transformación de ella ya estaba completada.

Sin darle tiempo a mi pensamientos, ella volvió a tragarla entera pero está vez a un ritmo frenético y siempre mirándome a los ojos.

El terrible falo de Verguson abandonó la boca de mamá y lo acomodó entre sus tetas para una cubana sensacional. Si bien, esa poronga erá más grande que un bate de béisbol, los exuberantes pechos de mamá podían cubrirla sin problemas, formando un túnel de carne en el que esa pija recorría en cada embestida.

Para evitar que la pija se salga de curso, ella se apretaba las tetas con sus dedos de uñas pintadas de rojo sangre. Los pezones los tenía más salientes que nunca.

Diciendo:

  • ¿Querés ver cómo alimento a tu mamá, pendejo?

El Conde la empujó a ella para adelante, dejándola de espalda sobre la mesa, con las piernas abiertas y sin más se la clavó de una hasta el fondo.


  • Ayyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy, me rompés toda la concha
  • Y no sabés como te voy a dejar el orto después, tetona hermosa.

Con miedo a Vergus, pero con más calentura, me acerqué a la mesa y cuando me estaba acomodando para que ella me la mame, mamá me tiro un fuerte mordisco que si me agarra la pija me arranca un pedazo.


  • Cuidado pendejo, que esta hembra está hambrienta… y tu pitito es un entremés para ella jajajaja… sólo la llena una verga como la mía jajajaja… No es bueno que coma mucho antes de la transformación y ahora la vampiresa anda necesitando mucha leche… prestá atención, por ahí estás viendo como la preño
  • Siiiii… ahhhhhhhh… soy tu puta mi amor… haceme un machito como vos… necesito tener dentro mío otro machito...mmm… ahhhh

Las palabras de mamá excitaron a Vergus y la bombeaba atrozmente, la cara de mamá evidenciaba el enorme placer. Ya ningún mortal podría satisfacer esa mujer como “ellos”.

La abnegada madre y esposa ejemplar pasó a ser una perra ninfómana, pero la transformación además remodeló el cuerpo de ella, la volvió más exuberante, remarcó sus curvas, sus músculos estaban más tonificados y eso se notaba mucho. Vergus transformó a mamá en una máquina devoradora de pijas.

Con sus piernas en la cintura de él, ella lo aferraba más hacia su cuerpo logrando que las penetraciones sean más profundas. El tiempo corría y Vergus no eyaculaba, poseía un aguante sobrehumano.

Era tanta la desesperación de ella, que se desenterró esa pijaza, lo acostó a él sobre la mesa, se sentó a horcadas en la verga y lo cabalgó bestialmente. Ver sus tetas rebotar era un espectáculo hipnótico.

Papá se me puso nuevamente al lado masturbándose al igual que yo, viendo como las huesudas manos no dejaban de estrujarle las tetas y escuchando los gritos de ella pidiendo más y más.

Desde mi posición mamá estaba empalada en la barra de carne, apenas llegaba a la mesa en punta de pie, y con cada embestida fuerte de él, la levantaba en el aire.

Yo estaba por eyacular y mi madre pareció leerme el pensamiento, sin dejar de cabalgarlo, me dijo:

  • ¡Míííííííaaaaaaa! Dale a mita lo que necesita… aghhhhh… alimentame como cuando vos eras bebé y te daba la teta… dame esa lechita que estoy hambrienta

Desconfiaba de ella, pero hacía rato que yo no razonaba, ya no sabía que era real y que no. Parándome arriba de la mesa, puse mi verga en su boca y fue la mejor mamada de mi vida, me chupó como una aspiradora dejándome los huevos secos; mis piernas temblaron y caí al lado de ella, que me decía

  • Que rrrrrico mi amorcito… ahhhhhhh… gracias
  • Esperame que ahora voy yo

Mencionó papá, pero ofendido por lo de antes, Vergus le pegó una patada que casi lo mata, no sé donde fue a parar.

Mamá aceleró el sube y baja como pudo y El Conde que ya estaba por acabar, sin sacársela, de un salto se paró y la ensartó más, provocando un grito asemejándose a dolor que a placer.

El cuerpo de mi madre se sostenía por la terrible verga que estaba en su interior. La boca de Vergus se aferró al cuello de mamá y le pegó una mordida descomunal mientras le descargaba todo su torrente de semen en el interior.

Los fuertes chorros escapaban del tajo escurriendo por sus piernas y salpicando todo a su alrededor.

Del placer perdí el sentido y cuando reaccioné Vergus estaba preparando la empalada de ese culo tentador.

A pesar de la transformación de mamá, su orificio anal era muy chico para que entre semejante bestia.

A ella se la veía mucho más relajada tratando de cumplir los caprichos de su Señor, pero por más buena voluntad la pija no entraba.

Ofuscado, Vergus llama a Velkan, el mayordomo, quien no hace esperar a su amo.

  • ¿Llamó usted Conde?
  • Así es, ayudame a consumar el sacrificio anal de mi esposa… para reclamar la posesión de todos sus agujeros

El anciano Velkan se desnudó, mostrando un cuerpo esquelético con machones verdes en la piel como si estuviera en descomposición, era nauseabundo ese tipo, pero a simple vista, poseía una pija igual de larga que Vergus pero la mitad de ancha, que al ver el pomposo cuerpo de la consorte, logró la erección al instante.

Salió un un momento a buscar un mejunje artesanal para distender el esfinter anal y facilitar la penetración.

Para el criado no existían los juegos previos, se embadurnó el miembro en ese mejunje de olor putrefacto y enseguida enfiló en dirección al ojete de ella. El viejo tenía la cabeza de la garcha gorda pero en forma de flecha y esto facilitaba el trabajo.

Mamá estaba en posición de perrito y el sirviente detrás afirmándose con sus manos de los hombros de ella, con pequeñas estocadas golpeaba el agujero logrando que de a poco se fuera dilatando.

Cuando consiguió que el glande penetrara por completo, incrementó el ritmo de las estocadas, ocasionando que los senos se bambolearan de atrás para adelante.

Ella sollozaba y eso excitaba al mayordomo que no le tuvo piedad por ser la esposa de su Amo.

  • Lo felicito Mi Señor por la hermosa puta que eligió como consorte… aaaaaamm… hace siglos que no siento que un culito me aprete tanto… es como desflorar a una virgen… ohhhh… y verdaderamente es preciosa… le dará hermosos vástagos
  • Muchas gracias mi fiel y gentil sirviente, sabes muy bien que te aprecio, por eso te la estoy entregando para que la goces y premiar tu ayuda
  • Amo, este culo me esta ordeñando, ya no aguanto más… uhhhh… ¿Dígame donde prefiere que vierta mi simiente?
  • Fuera… dásela que la trague… quiero que mi leche sea la primera que alimente sus intestinos… que la marque a fuego para siempre…
El viejo obedeciendo a su amo, la desenterró y se la puso en los labios, ella la le sacó hasta la última gota como si se tratara de un biberón.

Vergus estaba impaciente por culearla, se untó también el mejunje oloriento en su durísima pija y la estaqueo de un fuerte golpe descomunal, que provocó que ella se golpeara la frente con el suelo.

Su grito de dolor retumbó en todo el castillo y se multiplicó con el eco.

  • Amor, al fin vas a saber por qué me conocen como El Emplador… tomááááá… decime que la sentííís mamita… ¿Eh?… es toda tuya… oghhhh
  • Siiiiiiiiiiiii que la siento… ahhhhhhhhhh… ¿Cómo no sentir esa verga divina?… mmm… me rompiste el culo para siempre…. Uffff… para siempre voy a ser tuya… tu puta… tu consorte… todo lo que me ordenes…
  • Casi una vida estuve esperando a encontrate… ahhh… y al fin tendremos la eternidad para estar juntos… hasta el final de los tiempos vas a tener mi verga clavada en tus agujeros

Meneando las nalgas en círculos mami repetía como si fuera un mantra:

  • Draculea me culea… Draculea me culea… Draculea me culea
  • ¡Sos mía!… cuando tu esposo te ofreció a cambio de una vida eterna, lo desestime, hasta que una foto logró que me interesase en vos… como soy de palabra va a tener una vida eterna... viendo como te poseo… va a ser eternamente cornudo…
  • Siempre fue un cornudo perdedor… ammmmm… empalame más profundo papi

¡¿Qué?!, ¿Todo esto fue por papá?, ¿Para lograr vivir para siempre entregó a mamá?, ¿El fue el artífice de este desastre? Me costaba creerlo. El amor y la idolatría que sentía por él se desvanecieron en el aire como pompas de jabón.

La ambición humana hace cometer actos que no alcanza una vida para arrepentirse.

Con vergüenza papá salió corriendo por los pasillos, con su picha en la mano, dando una imagen bochornosa.

Los huevos de Vergus cacheteaban el culo de mamá incansablemente, las embestidas eran brutales, una de sus manos estimulaba su clítoris y la otra apretaba con fiereza una teta.

Verkan nuevamente al palo, se acostó delante de mamá para que ella le chupara la pija.

No quería quedarme afuera de la acción, ellos eran dos machos en alzados compartiendo una hembra en celo, acercarme podía resultarme fatal.

Era un concierto de gemidos. Me dolía la verga de tanto jalármela.

El Conde penetraba ese ojete con menos velocidad pero con estocadas más fuertes y profundas, estaba por acabar. La fuerza de su última embestida arrojó a mi madre sobre Velkan.

  • Te bautizo con mi lecheeeeeeeeeeeehhh… oficialmente ya sos mía para siempre… ohhhh… que culo divino tenés putita…

Un enchastre de semen y flujo bañaban los cuerpos de los tres. Cuando se recompuso mamá lamia su preciado liquido vital del piso.

Derramando mi leche por el camino decidí marcharme a mi habitación para descansar, no daba más y si así empezaba esta historia, no quería imaginarme como iba a continuar…



----------------------------------------------------- Fin ----------------------------------------------------------------

Gus Becker & Marcel Milord

Los buenos comentarios nos estimulan a escribir.
La única forma de saber si el relato les gustó y tal vez quieran una continuación, es si dejan un comentario.
¡Saludos!

lunes, 9 de enero de 2017

El Pordiosero



Todo cambió desde que papá se fue de casa y después de tramitar el divorcio se radicó en el extranjero.

Mamá tardó mucho en recomponerse del dolor que le produjo la separación.

Nunca tuvieron una buena vida sexual, al contrario, mamá era y es una mujer muy ingenua, demasiado diría yo.

A pesar del abandono de papá, quedamos en buena posición económica, porque mamá tiene una empresa mediana heredada de mi abuelo y muy bien administrada por su hermano, mi tío.

Pasaron ya 7 años de la separación y mami en todo ese tiempo se dedicó a mí.

Tuvo muchos pretendientes, pero a todos ignoraba. Su vida era y es yo.

Mamá se llama Graciela y es una muy atractiva mujer de 42 años, 1,65 mts. de altura, cuerpo no vistoso pero deseable. Su cabello negro lacio cae sobre sus hombros y resaltan sus ojos verdes. Su piel está siempre bronceada, producto de tomar sol en verano y cama solar en invierno. Sus pechos son medianos pero muy firmes. La fina cintura y sus piernas firmes le marcan una cola redonda y parada. En síntesis, un cuerpo muy cuidado gracias al gimnasio al que va 2 veces por semana junto a su mejor y casi única amiga Susana.

Susana es la otra cara de mamá, también divorciada pero sin hijos. Sus correrías con hombres es constante y luego de varios intentos de convencer a mamá en su compañera de aventuras, se resignó ante tanta negación.

Pero gracias a las frecuentes charlas que tienen entre ellas, que me enteré de muchas cosas de mamá. Es común que Susana venga a casa hasta 4 veces por semana y el lugar preferido de ellas para hablar es en la cocina, mate por medio. Yo suelo estar en el comedor jugando con la play o mirando tele y escucho aunque ellas creen que no.

Así me enteré lo idiota que había sido mi padre y que mi madre, nunca pero nunca había echo el amor por atrás, o sea, su hermosa cola era virgen.

Susana, más de una vez la miraba asombrada, claro, ella se acostaba con quien se le cruzaba y no tenía agujero sin perforar.

Pero todo comenzó a cambiar cuando mamá alquiló una quinta para pasar nuestras vacaciones. Cansada del mar, este año decidió la tranquilidad y por internet, encontró una quinta grande, con pileta en una zona muy tranquila.

Como dije, la quinta es muy grande, posee dos dormitorios con un baño en la planta alta, abajo una gran cocina con un gran comedor y otro baño. Un enorme parque, la pileta cerca de la casa y una casita casi pegada a la principal, para el encargado con una pequeña habitación, cocina y baño.

La entrada a la quinta se encuentra a unos 50 metros de la casa principal con un camino rodeado de grandes árboles y todo el perímetro limitado por una ligustrina tupida. La alquiló por casi toda la temporada, 75 días.


Llegó el día para ir.

Subimos todas las provisiones que habíamos comprado el día anterior al auto nuevo de mamá y partimos.

El viaje duró casi dos horas y cuando llegamos se notaba la tranquilidad. Desempacamos y mamá se ubicó en el dormitorio más grande de la planta alta y yo en el de al lado.

Los primeros días fueron muy tranquilos.

Hacíamos pileta, mamá se ponía una bikini muy diminuta que nunca usaba en las playas porque todos se le irían encima, pero acá nadie veía. O eso pensábamos.

Al segundo día, mamá tomaba sol con su chiquita bikini blanca, a la que se la pasaba acomodando, pues se le metía en la raya de la cola y mi mirada la incomodaba.

Ese día vi algo raro, escuché un ruido del otro lado de la ligustrina que estaba cerca de la pileta. Ahí había un camino de tierra y vi claramente, dos ojos que miraban por un hueco hecho a propósito en el follaje. Me animé a acercarme y desaparecieron.

Al otro día amaneció muy nublado.

Mamá decidió que fuéramos al almacén que estaba a 3 cuadras. Ella se puso un short blanco, que le marcaba la tanga también blanca que llevaba y una remera azul.

Llegando al portón de entrada, salimos, mamá lo cerró con el candado y comenzamos a caminar por el camino de tierra hacia el almacén. A mitad de camino vimos a un tipo sentado en un tronco.

Era evidente que era un pordiosero, pero mamá no lo evitó, confiada en lo que el dueño de la quinta le había dicho sobre que era todo muy tranquilo.

Ya casi pasando a su lado, lo miro bien.

Parecía ser muy alto, con el pelo castaño largo, muy largo casi llegaba a mitad de la espalda atado con una gomita. Camisa marrón clarita muy sucia y afuera de un jean también sucio, nariz muy ganchuda, barba muy desprolija entrecana y sus manos con dedos muy largos.

Alguien muy despreciable, pero cuando cruzamos mirada me di cuenta que esos ojos eran los que miraban ayer por el follaje.

Nos saludó cuando pasamos, mamá le retribuyó el saludo y cuando me doy vuelta miraba muy fijo la cola de ella.

En el almacén mamá trabó relaciones con la mujer que atendía, en un momento le preguntó por el pordiosero y la mujer, Ana, le dijo que siempre andaba por ahí, pero nada más. Me di cuenta enseguida que sabía más pero lo ocultaba.

Cuando volvimos, él seguía allí sentado.

Pasamos y volvieron los saludos, pero esta vez, cuando me dí vuelta, sonrió y sacó una larga lengua sucia como haciendo que la pasaba por la cola de mamá.

Volví a girar y me agarró miedo, algo me decía que no todo iba a estar bien a partir de allí. Y así fue.

Los dos días siguientes estuvieron lindos y yo veía los ojos a través de la ligustrina, pero no dije nada ni me acerqué.

Pero una noche lo volví a ver. Mamá, antes de dormir, salía al balconcito de su habitación a fumar un cigarrillo, lo hacía en tanga y una remera blanca que usaba para dormir. Me asomé por la ventana y vi una sombra (había luna llena) atrás de un árbol, adentro de la quinta.

Era el pordiosero que miraba a mamá y se tocaba la entrepierna.

Cuando me vio me hizo un gesto para que hiciera silencio, se quedó un rato y se fue.

Esa noche casi no dormí. Fue el comienzo del desastre.

Al otro día amaneció muy nublado.

Mamá me pidió que no tuviera miedo y me animaba a ir a comprarle cigarrillos al almacén mientras ella se bañaba. Le dije que si.

Me apuré en el camino por temor que lloviera y ahí lo vi sentado en el tronco; era absurdo cruzar, porque si me quería hacer algo, lo haría igual.

Cuando estuve a su lado, con voz muy ronca me dijo:

  • Vení, sentate
Casi temblando me senté a su lado y me dijo:

  • No le dijiste a mami que anoche estaba adentro no?
  • No
  • Muy bien. A ver cachorro, vamos a hablar entre amigos. Yo soy un tipo raro, lo reconozco y cuando me enojo me pongo muy violento ¿Y vos querés a tu mami, no?
  • Si, mucho
  • Muy bien pichón, entonces, como estamos entre amigos, te digo que me quiero coger a tu mamita... muy bien cogida. ¿Y eso te tiene que poner contento a vos que la querés, no?
  • Si
  • ¿A dónde vas?
  • A comprarle cigarrillos, porque si me demoro mucho se va a preocupar.

Se levantó y me acompañó a comprarle los cigarrillos.

Mientras volvíamos me dijo:

  • Bueno socio, empeza a tu mamita a hablarle de mi, que te acompañé porque sentiste ruidos y te asustaste y que te doy lástima. ¿Entendés?
  • Si
  • Muy bien, con tu ayuda vamos a hacer muy feliz a mamá. Vamos despacio.

El tipo medía dos metros, se encorvaba para hablarme, y despedía un olor horrible.

No se por qué, yo tenía una mezcla de miedo y excitación.

Le dije a mamá lo que me había dicho el tipo, que me acompañó, etc.

Mamá sonreía y estaba tranquila por mi. El problema era por ella.

Había leído en el almacén que había un partido de fútbol en la cancha que estaba a dos cuadras.

Le dije a mamá si podía ir a verlo, y confiada, me dijo que si. Ella mientras se iba a quedar tomando sol.

Cuando salí, era de esperar que allí, en el tronco, estaba el tipo.

No se por que pero quería verlo.

Cuando me acerqué, se rió, mostrando unos dientes marrones y comidos por las caries.

  • Hola chiquito, vas a ver el partido?
  • Si, mamá me dejó
  • Sería mejor aprovechar el tiempo para hablar bien, te parece? Total después le inventas sobre el partido a mamá
  • Si, no hay problema.

Se levantó y me tomó de la mano. Cerca de ahí, hay un rancho casi destruido, ahí dormía el tipo y el olor era inmundo, casi irrespirable; un inodoro todo sucio, un colchón destruido, de terror.

Me senté en una silla que se movía y él en otra.

Y comenzó el diálogo:

  • Somos amigos, así que entre amigos no hay secretos, te voy a preguntar cosas sobre mamita, ¿Bien?
  • Si
  • ¿Hace mucho que no coje?
  • Si, mucho, desde que se separo
  • ¡¡¡Que lindo!!!, ¿La viste en bolas?
  • No, en tanga solamente
  • Tu vieja es hermosa, ¿La imaginas encamada conmigo?
  • sssi
  • ¿Y...?

Me quedé callado, pero no pude ocultar una erección.

  • ¡¡¡Upa!!!, ¿Qué veo?, Parece que se te paró el pirulín jajajaja. ¿Te calienta?

Me puse rojo y bajé la cabeza.

  • Tranquilo, esta muy bien, más te vas a calentar cuando la agarre a tu vieja, vas a acabar mil veces, lindo. Y yo voy a acabar adentro de ella mil veces...

No dije nada.

Me siguió preguntando sobre mamá y hablamos de papá también, hasta que en un momento vi que aparecía un gran bulto en su sucio pantalón.

El tipo, que me había dicho que le decían “Bestia”, notó que le miraba el bulto yme dijo muy serio.

  • Viste que mala es mamita, ¡¡¡Mira como me para la pija!!!. Quiero que veas un ratito mi cosita...

Se levantó a un poco más de un metro mio, lentamente se desabrochó el cinturón, se bajó un poco el pantalón, luego el anatómico y apareció la verdadera bestia.

Era muy larga y de un grosor muy respetable, pero la cabeza la hacía deforme. Una terrible cabeza, hinchada, grandota, muy enorme en comparación con el tronco.

Sonrió cuando vio mi cara de espanto, pero me calentó y también lo notó.

Me salió espontáneamente:

  • Nooo, por favor... ¡La cola de mi mamá es virgen!

Y me callé, pero ya estaba dicho.

Se puso muy serio, y con el monstruo afuera se sentó.

El monstruo estaba durísimo y cabeceaba hacia arriba golpeándole la panza.

Me tomó de una mano y me dijo:

  • ¿Cómo sabes que es virgen del culo?
  • Escuché cuando se lo contó a su amiga.
  • No aguanto más la pija, me voy a tener que pajear pendejo porque voy a explotar.

Se manoseo un poco el monstruo y un chorro de leche emergió.

Descansó un rato, se lo limpió, lo guardó y me dijo:

  • Con lo que me contaste vamos a tener que apurar todo, escuchame bien, esta noche va a llover, ya conozco de esto viendo el cielo y vienen nubes muy cargadas, acá esas tormentas duran varios días, vas a suplicarle a mamá para que me invite a la casa del encargado porque tenes lástima de que me moje, suplicale, llorá si hace falta, una vez allí yo me encargo del resto.
  • Mamá es boluda, pero es muy difícil, varios se le tiraron y rebotaron mal.
  • No te preocupes, a veces hay que ponerse un poco violento para aflojarlas y después se amansan.
  • ¿No le vas a pegar, no?
  • No hace falta, unos gritos y algunas amenazas y listo. Hacete la idea que vas a tener un nuevo “papá” y anda pajeándote porque me la voy a coger a tu vieja mucho. Yo acabo adentro siempre, es posible que tengas un hermanito, jajaja

Fui temblando a casa, no sé si por miedo o por la calentura terrible que tenía.

A eso de las 6 de la tarde, comenzaron los truenos y relámpagos. Tanto le insistí a mamá, que hasta le dije que Bestia me había ayudado ante unos pibes que me querían sacar el celular y accedió.

Lo fui a buscar justo cuando comenzaron a caer las primeras gotas, cuando entramos a la cocina el cielo se vino abajo, era una cortina de agua.

Bajó mamá del dormitorio, estaba con una calza blanca adherida al cuerpo que le marcaba la tanguita y una remera corta blanca con vivos negros. Lo saludó sonriente y le ofreció mate.

Mami no podía ocultar el desagrado que le producía ese tipo, pero para mi sorpresa sucedió lo inesperado, la bestia le pidió a mamá si se podía bañar, mirando el baño que estaba en planta baja. Mamá accedió gustosa, sabiendo que por fin dejaría de percibir ese nauseabundo olor que emanaba.

Trajo de su baño desodorante, champú y un toallón gastado pero en condiciones. Le dijo que lo invitaba a cenar sandwichs de jamón y empanadas cuando saliera.

La bestia agradeció sonriente.

Mamá puso cara de espanto al verle los dientes.

Mientras se bañaba, ella preparó los sandwichs y sirvió en la mesa las empanadas. Cuando iba al comedor a buscar el vino del aparador, se entreabrió la puerta del baño.

La bestia estaba desnudo secándose, miraba a mamá y sonreía, la pija larga y cabezona estaba colgando pero con intensión de incorporarse. Su cuerpo era peludo, muy flaco, las costillas eran bien visibles.

Mamá se detuvo, reaccionando tarde me dijo que me diera vuelta, que no mirara, pero ella siguió mirando.

Sacó el vino de la heladera y mientras lo traía volvió a mirar. La bestia le sonreía.

Mamá regresó a la cocina y se puso a calentar las empanadas en el microondas. La noté muy nerviosa, movía las piernas, y ponía y sacaba cosas de las alacenas.

Apareció la bestia con una bata que le había bajado mamá prometiéndole que le lavaría la ropa al día siguiente.

Durante toda la cena el tipo miraba a mamá y ella a él; tenían clavados sus ojos en los del otro como si lo que acontecía alrededor no existiese.

Cada vez que ella se levantaba él le miraba el culo y ella se daba cuenta.

Me di cuenta que mamá quedó estupefacta con esa terrible verga, pero también me di cuenta que la puso nerviosa.

Terminamos de cenar y mamita iba a preparar café, cuando antes de levantarse, el tipo le agarró una mano y le preguntó:

  • ¿Te sentís bien?
  • ¿Eh?… si
  • Estas temblando
  • Si, no sé por qué

Mamá se levantó, enchufó la cafetera y mientras comenzó a lavar los platos, el pordiosero se había bajado la botella de vino y ahora se servía licor. Sus ojos enrojecidos estaban clavados en el culo de mamá.

Se dió vuelta y me dijo susurrando al oído:

  • Andate al comedor pendejo

Le dije a mamá que iba a ver tele y salí de ahí.

El tipo se levantó y con una mano entornó la puerta de la cocina casi cerrándola.

Mi pijita explotaba.

No aguanté más y luego de 10 minutos que se me hicieron eternos, me arrimé muy despacio a la puerta, la abrí un poquito para ver y escuchar, mi calentura llegó al máximo.

Sus cuerpos estaban casi pegados, mamá estaba apoyada en la mesada y él tipo mirándola de frente, con las manos apoyadas a los costados de ella, rodeándola.

Lo que llegué a oír fue que el tipo le decía:

  • ¿Por qué no querés? Mirate como estas...
  • No estoy preparada
  • ¿Me viste en el baño?
  • Si, te vi
  • ¿Que te pareció?
  • ¿Que querés que te diga?
  • ¿Te gustó la serpiente?
  • No hablemos de eso por favor
  • Quiero que hablemos (su voz subió de tono y era firme), ¿Te gustó?
  • No puedo contestar a eso
  • O sea que te encantó mi anaconda, vamos a la habitación a hablar más tranquilos
  • No, no. Esta mi hijo, no quiero
  • A ver nena, tu hijo me adora dijiste hoy, va a entender que estemos arriba. Él va a jugar acá con la play y a ver tele hasta que se duerma, en el sofá va a estar re cómodo. Empezá a hacer tu vida, aparte conmigo acá no va a ver peligro con ningún indeseable de afuera.
  • Por favor , no...

El hijo de puta arrimó su cara a mamá y le besó los labios.

Mamá quiso apartarse pero con las manos la tomó de la cintura, la apretó contra él y le dio otro beso, pero más fuerte que el anterior. Se quedaron mirando fijo y ella empezó a llorar.

El tipo con la lengua le secaba las lágrimas, la volvió a apretar y le dió otro beso pero esta vez puso la mano derecha sobre el culo de ella.

Mamá intentó separarse y sacarle la mano, pero él le sujetó la muñeca y le dijo:

  • Las manitos quietitas, dejame trabajar, entregate que el nene no nos ve ni escucha.

Puso la mano de mamá sobre la mesada y volvió a sobarle el culo, ella cerró los ojos, no intento esta vez sacarle la mano.

Volvió a besarla, pero esta vez mamá abrió la boca.

Mientras se besaban, ahora la mano de mamá fue a la cabeza de él y comenzó a acariciarle el pelo.

La temperatura subía aceleradamente, los besos eran muy fuertes, muy apasionados.

El tipo tomó una mano de mamá y la llevó a su bulto.

Mamá comenzó gemir, a manosearlo y a moverse como si cogiera. El tipo le apretaba el culo con ambas manos, después de unos minutos, le corrió el elástico de la calza y le introdujo su mano.

Ahora le manoseaba el culo sobre la tanga.

Mamá le dijo:

  • Paremos, esto me hace mal. Voy al baño, le preparo el sofá al nene, le explico y subo. Esperame arriba
  • Subí sin la calza
  • Bueno.

Mamá fue al baño de abajo, conociéndola sabía que demoraría.

La bestia vino hacia mí, sonriente:

  • ¿Estuviste mirando y escuchando puerquito?
  • ¡Siiii!
  • De ahora en más los días de mami y yo acá, van a ser de coger y coger, vos hacé tu vida
  • Esta bien pero por favor no la hagas doler
  • No pendejo, de eso olvidate, le va a doler muchísimo. Abrirle el ojete va a ser muy difícil, seguro lo tiene muy fruncido jajaja... hasta cuando le entre por la concha va a gritar, pero con los días y ya varias cogidas va a ir gozando más. Si querés espiar cuidado que mami no te escuche, pajeate hasta reventar si querés pero que no te escuche, porque si me cortas el polvo te cago a trompadas.
  • Bueno, pero porfa se suave
  • Jajaja, le voy a reventar ese orto precioso, le voy a clavar toda la pija, mamita vuela de calentura, le voy a dar tan fuerte que va a estar seguido en el baño. Pendejo, en serio, va a ser violento, mami va a sufrir mucho hasta comenzar a gozar, si te da mucha lástima, andá a ver tele, subí el volumen para no escuchar y dormite tempranito.

Dijo eso, y se fue arriba, al baño y después al dormitorio.

Al rato salió mamá del baño, estaba solo en tanga con la remera, pero sin corpiño, con unas sandalias de taco alto.

Acomodó en silencio el sofá, luego se sentó conmigo, abrazándome y comenzó a explicarme suavemente lo que sucedería.

Me pidió por favor que no me moviera de la planta baja y que me durmiera temprano, me dió un beso y apagó la luz general, dejando solo encendido una lámpara de pie. Luego del beso sin decir nada más, subió.

Afuera llovía torrencialmente.

La verdad tenía miedo de ir arriba, pensando en mi mami sufriendo se me caían unas lágrimas, pero escuché un gemido y al rato ella gritó fuerte, y decidí ver que pasaba.

Subí sigilosamente las escaleras de madera y en el oscuro pasillo vi la luz de la habitación de mamá.

La puerta estaba muy entornada, pero bien colocado podía ver y escuchar sin ser visto.

El tipo, todavía con la bata puesta, la tenía a mamá contra la pared, le besaba el cuello de tal manera que ya se lo estaba marcando.

La separó un poco de la pared y comenzó a pasarle un dedo por el ano de mamá con la tanga metida bien en la raya, después de frotarle el dedo por el fruncido agujero, se lo llevó a su boca, lo chupó bien, lo mojó y lo llevó de nuevo atrás, siempre mirándola fijo.

Mamá estaba con los ojos cerrados.

Cuando el tipo comenzó a meterle el dedo en el culo, mami contorsionando su cuerpo volvió a gritar y le dijo que basta. Sin hacerle caso, el pordiosero la llevó a la cama y la hizo poner boca abajo.

Se sacó la bata, la pijota explotaba, estaba súper hinchada, las venas parecían reventar y la cabeza bien colorada.

Se acostó sobre ella y comenzó a besarle el cuello y a refregarle la pija en el culo sobre la tanguita.

Luego se corrió para abajo hasta que su cara quedó en el culo, lo miró, cerró los ojos y sacado, casi gritando decía:

  • Te la vas a comer hasta que los huevos me duelan de chocar contra tus nalgas hija de puta, ie voy a perforar este agujerito hasta que termines gritando para ir al baño.

Empezó a chuparle el culo y la concha bruscamente.

Le arrancó la tanga, le abrió las piernas y enterró su cara en el pobre culo de mamá.

Él chupaba y escupía, ella gemía.

Comenzó a meterle el dedo, ella a gritar.

Después de cogerle con el dedo el culo un rato, la sentó.

Él parado frente a ella le hacía abrir la boca y le escupía adentro obligándola a tragar, hasta que le puso la cabezota en los labios.


Mamá abrió la boca y con esfuerzo la metió, el hijo de puta empujaba la pija de tal manera que a mamá le agarraban arcadas y babeaba.

Y llegó la hora del verdadero sufrimiento.

La colocó boca abajo. Le abrió bien las piernas, usando la vaselina que guardaba mamá en la mesa de luz para cuando yo andaba seco de vientre se untó bien la pija, sobre todo la cabezota. Se untó un dedo y se lo metía en el culo, lo sacaba, lo volvía a untar y de nuevo adentro.

Le puso vaselina en el agujerito.

Se acomosó encima de ella, le corrió el pelo, le chupo bien el cuello y le dijo:

  • Aflojate mi vida que si no es peor y respirá bien hondo.

Agarró la pija con una mano, acomodó la cabezota en el agujero y empujó.

Mamá agarró los barrotes de la cama de hierro, levantó la cabeza y lanzó un alarido.

El agujero se resistía a dejar entrar ese monstruo invasor, la cabeza enorme comenzaba a abrirse paso y el agujero comenzaba a ceder. La mitad de la cabeza empezó a meterse en esa hermosa cueva.

Mamá lloraba, diciendo:

  • No entra por favor sacala, me duele mucho

El tipo, con los ojos inyectados en sangre, le respondía:

  • Aflojate amor, aflojate que está entrando… dame ese culito para que lo rompa.

Puso las dos manos en la espalda de mamá para aplastarla y empujó más fuerte. Ahora la cabeza entró.

Mamá gritó y quiso levantarse, pero estaba muy bien sujeta. Ya con la cabeza adentro el tronco comenzó a esconderse.

La pija entraba despacio pero sin pausa, el tipo comenzaba a gemir.

Mamá seguía gritando y llorando.

La pija seguía su camino destructivo hasta que se escondió toda dentro del culo ya abierto de mamá.

Los huevos estaban apoyados en las nalgas. Con toda la pija enterrada, le acariciaba la cabeza y las mejillas a mamá.

La dejaba ahí mientras mamá trataba desesperada de salir. La tuvo un buen rato toda enterrada dentro del orto.

Le dijo susurrando en la oreja:

  • Es hermoso tener la pija metida en tu cálido culito, ahora vamos a romperlo.
  • Sacala, tengo ganas de ir al baño, no aguanto el dolor.
  • No

Comenzó a bombear, despacio, sacaba la pija hasta la mitad y volvía a empujarla toda adentro. Mamá aplastó su cara contra la almohada y seguía llorando.

El bombeo comenzó a aumentar. La pija salía hasta la cabeza y volvía a enterrarse con mas fuerza y velocidad.


Mamá agarrada de los barrotes, dejó de llorar. La pija subía y bajaba con mayor velocidad.

El tipo gemía y siempre sacado decía:

  • Por fin se entregó este ojete precioso, dejame abrirlo bien y que te pueda meter una hermosa enema de leche.
Bombeaba y bombeaba, gemía, gritaba, la pija estaba haciendo un desastre en ese lindo y tierno culo.

Mamá de a poco comenzó levantar la cabeza y le dijo:

  • Despacio, más despacio
  • No puedo, lo quiero bien roto hoy
  • Ya esta roto
  • No putita… todavía falta mucho.

Todo ese proceso duró muchísimo.

Aceleró el bombeo, la metió toda hasta el fondo y acabó.

La tuvo un rato adentro, cuando la cabezota salió del abierto e inflamado culo, mamá gritó y la leche empezó a salir.

Bajé cuando vi que mamá iba al baño, caminaba con mucha dificultad y supuse que estaba descompuesta por el tiempo que demoró.

Era tarde, apagué la tele y comenzaba a dormirme cuando escuché gritar a mamá.

Subí y vi que otra vez la tenía empomada en el orto, la bombeaba de tal manera que saltaba arriba de ella, le estaba destrozando el culo.

Esa escena me asustó mucho.

Gritaba:

  • Así, así… rompete hijo de puta, rompete bien
  • ¡¡¡Pará por favor!!! ¡Más despacio!
  • Más despacio un carajo, vas a dormir en el inodoro de como te voy a dejar el ojete.

Cerré los ojos porque era terrible ver como frenéticamente se la sacaba casi toda y se desplomaba pesadamente sobre ella. Mami estaba destruida.

Desplomándose sobre ella y estrujándole salvajemente las tetas, por fin volvió a acabar y mamá con muchísima dificultad salió corriendo al baño.

Al otro día, cuando me desperté estaban en la cocina.

El día estaba hermoso y mamá vestía una diminuta bikini que nunca se la había visto.

Estábamos sentados a la mesa, cuando mamá terminó de desayunar, llevó su taza al fregadero para lavarla, La Bestia se levantó y se paró atrás de ella, manoseándole las tetas, la besaba en la cara y el cuello.

Mamá le dijo algo al oído y él se calmó.

Ella mirándome y me dijo:

  • Hijo, quedate un poco acá que pronto volvemos.

Por supuesto fueron a la habitación y de nuevo le atacó el orto, esta vez gemían los dos y mamá se movía.

Por la noche, el tipo se dedicó a la concha de mamá, se la bombeaba con fuerza, ella estaba sentada sobre él, empalada, ambos gritaban y ella se retorcía de gusto, cuando notó que él acababa, intentó sacársela, paro el tipo le agarró las manos y siguió.

Mamá le gritó:

  • Adentro no, te lo suplico... ¡¡¡Adentro nooooo!!!
  • Dejame... toma mi leche, dejame
  • Por favor, ¡NOOO!

Pero siguió bombeando, la enterró hasta el fondo y con un terrible grito acabó. El hijo de puta se la dejó adentro un buen rato.


Cuando la sacó, la leche le chorreaba de la concha. Mamá lloraba, sabía que era uno de esos días peligrosos.


Ahora acá estamos, los tres, esperando el resultado de los análisis de mamá.


----------------------------------------------------- Fin ----------------------------------------------------------

MARCEL MILORD


Luego de varios años Marcel volvió a escribir y verdaderamente no ha perdido la magia para nada, por algo el sigue siendo el MAESTRO. Gracias por ser mi amigo, mentor y no dejar nunca de sorprenderme con tu creatividad y morbo.

POR FAVOR DENLE A MILORD UNA FUERTE BIENVENIDA

Los buenos comentarios nos estimulan a escribir.
La única forma de saber si el relato les gustó y tal vez quieran una continuación, es si dejan un comentario.
¡Saludos!