sábado, 7 de octubre de 2017

Dos Amigas Descontroladas

Esta historia que voy a narrar, sucedió en la ciudad de Punta Cana, República Dominicana en el mes de mayo de 2.017.
A un reconocido hotel del lugar, más precisamente ubicado en la playa Cabeza de Toro, llegaron dos mujeres jóvenes, de treinta y tantos años, ambas de nacionalidad argentina. Una de ellas, Laura recientemente divorciada y con Florencia, su hija de 10 años; la otra estaba soltera y de nombre Cristina.
Laura con un carácter muy simpático mediría 1,75 mts, de tez blanca, con una cabellera abundante de color rubia y ondulada que le llegaba a la mitad de su pequeña espalda, ojos claros, delgada, con un rostro muy bonito, labios carnosos, una cintura muy estrecha estrecha, un culo de campeonato y unas tetas operadas impresionantes de talla 120, redondas y turgentes que desafiaban la ley de gravedad y eran la atracción de la zona.
Cristina, de igual estatura que su amiga, pero con un pelo moreno y lacio hasta los hombros, ojos cafés, nariz respingada, tetas normales de talla 90, caderona, piernas prominentes, estaba divorciada desde hace años y posee un temperamento dominante.
Hacía más de un año que Laura había encontrado a su marido con otra mujer, ocasionándole una tremenda depresión porque estaba profundamente enamorada de él. Su amiga fue un pilar importante para que supere la pena y levante su autoestima le sugirió y convenció de hacerse una cirugía plástica para aumentar el tamaño de sus pequeños senos.
Con los implantes, no sólo cambió el aspecto físico de ella, sino también su carácter, de ser una mujer normal y casi sumisa, se convirtió en una loba come hombres.
El viaje fue un regalo de Cristina para festejar que había salido una semana atrás el divorcio de Laura.
De ahora en adelante, para una mejor narrativa seguiré desarrollando la historia con los ojos de la pequeña Florencia.
Desde que mis papás se separaron, mi mamá se acercó mucho a Cristina y ella llenó la cabeza en contra de mi papá, siempre tenia algo nuevo contra él y si no era algo nuevo lo repetía. La verdad es que a mí no me caía nada bien ella y menos cuando la convenció de agrandarse los senos.
Cuando mami me contó que Cristina nos invitaba a ir 10 días a República Dominicana no me alegré para nada.
Debo decir que cuando llegamos a Punta Cana, quedé fascinada con el hotel y con las playas que eran fantásticas, llenas de palmeras, arena blanca, mar color esmeralda y sol a pleno.
Desde que llegamos, nos instalamos en la playa a tomar sol, mami y Cristina lo hacían en reposeras que ubicaron cerquita de la orilla del mar y a mi me dejaron en un camastro de playa que estaba resguardado del sol por una palapa.
Mamá me llenó de protector solar y me dijo que no me expusiera mucho al sol, que si deseaba beber algo se lo pida al valet de playa. Esto mucho no me gustó, yo pensé que ibamos a estar juntas pero ella me dejó medio de lado, pasaba más tiempo con su amiga que conmigo.
Cristina se había puesto una bikini de dos piezas, una tanga blanca con un corpiño sin tirantes color naranja. Cuando mamá se estaba probando trajes de baño se dió cuenta que todos le quedaban pequeños, porque eran los que usaba antes de los implantes mamarios, después de la cirugía se olvido de comprar nuevos, acordes al tamaño de sus senos.
Los sujetadores apenas le cubrían las tetas y no quería salir vestida así a la playa, decía que parecía una vedette. Cristina la tranquilizó y le dijo que no sea tonta, que le quedaban muy bien y que todos los hombres se la iban a querer comer con los ojos, que deje de ser la mojigata que fue cuando estaba casada porque los hombres no valoran ese tipo de mujeres y para muestra basta un botón, que recuerde como le fue con mi papá, que se marchó con la primer atorranta que se le cruzó.
Luego de mucho esfuerzo, mamá aceptó salir a la playa con una tanga tipo brasilera, que mostraba un pequeño triangulito en forma de “V” en la parte superior de sus glúteos, dejando la parte inferior completamente expuesta y un corpiño anudado en su cuello y espalda que era desbordado ampliamente por los voluminosos pechos, ambas piezas de color negro a lunares blancos.
Extrañamente a mami no le daba vergüenza exhibir su cola prácticamente desnuda, sino sus pechos, por ello salió envuelta con un pareo floreado, que la tapaba desde la altura de las axilas hasta la mitad de sus nalgas. Demás está decir que ni bien se acomodó en la reposera, dejó a un lado el pareo y tomó sol boca abajo; Pasaban los minutos y no se daba vuelta.
Por la playa pasaban constantemente vendedores ambulantes, todos negros y en su mayoría altos.
Uno de ellos vendía grandes caracoles marinos cantando “No money no horny, horny no phony” una y otra vez, provocando que no pase desapercibido. Y saludaba a los presentes de una manera graciosa “Whats up Jennifer López” a las mujeres y a los hombres “Whats up Ben Affleck”.
Me acerqué a mi mamá para alcanzarle una botella de agua fría que me había pedido y escuché a Cristina decirle:
- ¿Lau ya fijaste como te esta mirando ese negrazo?
- Siii… estaba mirando que tiene un aire a Neymar
- Ay nena… mirá que tenés cosas que mirarle y justo eso te vas a fijar?
- ¿Qué decís?
- Que de panza tiene una tabla de lavar y debajo de la bermuda parece que tiene un péndulo jajajaja
- ¿Te parece? jijijiji
- Me parece que si usa lo que tiene entre las piernas en lugar de caracoles, pesca tiburones jajaja
- Mirá que sos loca jajajaja
El tipo pasó cerca de ellas pero siguió su camino sin detenerse. Al rato largo mami tomó coraje y se dió vuelta para broncearse pareja, como el sol venía de frente, sus grandes y paradas tetas le hacían sombra en la cara y tubo que subir el respaldo para solucionarlo.
Ella se dió cuenta que atraía la mirada de todos los hombres y atinó a taparse con el pareo, pero su amiga le ganó de mano y lo alejó de su alcance.
- Ni se te ocurra nena, disfrutá que sos la protagonista de la playa.
No terminó de decir esto Cristina, que enseguida tenía al lado a Francisco, el valet de la playa preguntándole con cara de baboso a mamá si quería beber algo fresco. Ellas pidieron dos cervezas y un juguito para mí, y el chico fue corriendo a buscar el pedido.
- ¿Viste? Aprovechalas y usalas para conseguir lo que quieras, podés levantarte al tipo que quieras, recordá que las vacaciones no solamente son para tomar sol…
Los vendedores playeros se acercaban a mamá con la excusa de venderle desde excursiones hasta artesanías y la piropeaban de arriba abajo. Ella al principio se la notaba incómoda y los cortaba secamente, pero con el pasar de los minutos y de los vendedores, casi todos jóvenes, se fue soltando y hablaba algunos minutos con ellos y hasta bromeaba con algunos.
Como a la hora se escuchó de lejos “No money no horny...” y las dos recorrían con sus miradas la playa tratando de localizar al vendedor de caracoles. Un matrimonio a unos metros de donde estábamos nosotras lo llamaron para que les muestre su mercancía pero él al ver a mamá, los plantó y se acercó a ella diciendo:
- ¿Qué pasa mi reina? ¿Quieres ver lo que tengo?
Causando una risa nerviosa en las dos. Cristina le respondió:
- Lo que tenés parece que viene muuuuy bien…
- ¿Es que ustedes no están acostumbradas a ver estas cosas tan grandes?, ¿De dónde son?
- De Argentina
- Pues allá habrá cosas pequeñas, pero acá la naturaleza se porta bien con nosotros y nos lo da así de grandes… los caracoles
- Ahhh… ¿De caracoles estábamos hablando? jijiji
- Eres rápida chica, ¿Cómo te llamas?
- Cristina y mi amiga Laura
- Me parece que Laura habrá nacido acá, porque tiene unas bubis enormes jajajaja
Ese comentario hizo sonrojar a mamá y haciéndome una seña con un brazo me envió al camastro, no quería ella que yo escuche esa conversación de adultos. Hice que me alejaba pero permanecí a una distancia que me dejaba escuchar lo que decían.
Los otros dos continuaron hablando en doble sentido con la atenta atención de mi madre que no emitía palabra. En un momento el negro se sentó en la reposera a los pies de mi madre expresando:
- Disculpen pero es cansador esto de coger conchas… Uy, que descuido el mío, es cierto que ustedes los argentinos llaman concha a otra cosa jajaja… aunque las dos conchas al ser cogidas cansan jajajajaja…
- Pero una es más divertida que la otra… jijijiji
- Eso no te lo voy a negar jajajaja… ¿Tu amiga siempre es tan callada?
- No, es que la debes intimidar… ella estuvo casada años con un boludo importante y no esta acostumbrada a tener a su lado un hombre como vos…
- ¡¡¡¿¿¿Cristina, que decís???!!!
- Al fin te conozco la voz Laura, y es más linda que la de una sirena. El guardia del hotel me está haciendo señas que me vaya, a ellos no les gusta que nosotros nos quedemos hablando con ustedes mucho tiempo. ¿Ven esa lancha blanca con una franja negra y roja? (Dijo señalando al mulle que estaba al lado de nuestra playa, a unos 50 metros aproximadamente).
- Si, la vemos (Contestó Cristina).
- Esa es mi lancha, si quieren cuando cae el sol las llevo a recorrer las playas… a unos minutos de aquí está la Natural Beach que es una playa casi virgen muy bonita… las espero.
Sin esperar la respuesta de ellas, el negro se levantó para continuar la venta de los caracoles, pero al ponerse de pie fue muy evidente la tremenda erección que tenía, era como si guardara en las bermudas un tubo de pelotas de tenis, dejando boquiabiertas a mamá y a Cristina, también a las mujeres que estaba alrededor de ellas que inmediatamente le hacían señas al vendedor fingiendo que estaban interesadas en los caracoles.
El negro de cara era parecido a Neymar, pero su actitud y su aspecto no me gustaban, era muy alto, mediría casi 190 mts, muy musculoso, los abdominales se le marcaban, y en los brazos parecía que tenía rocas de tan duros y grandes que se veían, su piel era negra azabache y el blanco de sus dientes se destacaba, a pesar que le faltaban algunos. Pero vuelvo a decir que tenía algo que no sé describir, tal vez era su mirada, que me decía que le quería hacer daño a mamá y eso me causaba miedo.
En las horas que transcurrieron hasta que llegue la puesta de sol, ellas discutían si aceptar o no la invitación.
- ¿Lau por qué no querés ir? ¿Qué te da miedo?
- Que es un desconocido
- Pero si dijo que se llama Juan… alguien que te dice su nombre no es un desconocido…
- Vos sabes muy bien lo que quiero decir
- Pasa que estuviste mucho tiempo sin salir con nadie, ya es hora que te diviertas… además siempre tuvimos nosotras la fantasía de estar con un negro y este es el lugar ideal de cumplirla... ¿Por qué te pensás que elegí este lugar para venir de vacaciones? Ademas varias agencias te cobran u$s 50 el paseo en lancha para recorrer las playas, aceptemos la invitación que es gratis… nadie nos obliga a nada… vayamos y veamos que onda… a mí el negro me gusta, si a vos no te gusta, haceme compañía a mí…
- ¿Te gusta?
- Claro, si es un semental… pero no creo que se le haya puesto así de grande por mí… no dejaba de mirarte las gomas jajajajajaja
- Ufff, era enorme eso…
- Ahh turrita, te haces la mosca muerta pero bien que lo miraste, dejá de joder y vamos.
- ¿Vamos con Flopy?
- No sé… me parecé que no da… la podemos dejar acá en la playa al cuidado del valet, no creo que tardemos mucho.
Luego de la deliberación, mamá vino hacia mí, volviéndose a poner el pareo en el camino y me dijo:
- Flor, con la tía Cristina vamos a ir a dar una vueltita en lancha que nos invitaron…
- ¿Puedo ir mami?
- No mi amor, es muy peligroso, vos esperanos acá en el camastro y cuidá las cosas, Cristina fue a hablar con el valet para que te eche un ojo y cualquier cosa que necesites se la pidas, nosotras vamos y enseguida venimos, ¿Te parece mi corazoncito?
- Esta bien…
Sinceramente respondí a regañadientes.
Mientras caminaban hasta el muelle, a Cristina se la veía entusiasmada en cambio mi madre tenía cara de duda.
Tardaron en regresar casi una hora y me sorprendió observar a mamá sin el pareo y con una sonrisa dibujada en su rostro, además tenia un llamativo moretón sobre el seno izquierdo. Mientras Cristina se enderezaba la tanga mami me saludó:
- Hola amorcito ¿Cómo te portaste?
- Bien má…
- Por ser una nena tan buena te traje este hermoso caracol
- Gracias mami, pero ¿Qué te pasó en el pecho?
- Ehhh, me caí al agua y me mordió un pez…
- ¿Un pez? Una enorme anaconda negra le mordió la teta a tu mamá jajajajajaja (Dijo Cristina)
- ¿Hijita, te acordás que te mencioné que era peligroso pasear en lancha? Menos mal que no te dejé ir...
- Si nos asustó a nosotros la anaconda imaginate si la veía Flopy, iba a soñar con esa enorme cabeza hasta los 48 años jajajajaja
- Cris dejá de decir esas cosas frente a mi hija
- Pero si digo la verdad ¿O a caso no te asustaste cuando la sacó y viste esa cosa gigante con las venas gruesas y esa cabeza que parecía un hongo?.. aunque pensándolo bien vos Laura más que asustarte, te mojaste jajajaja
- Me mojé porque me caía al agua… (Me dijo mamá con ojos saltones y tapándole la boca a su amiga con una mano).
El resto de la tarde ellas estuvieron muy inquietas, como yo cuando al día siguiente tengo que rendir un examen al cual no estudié.
Nos hospedábamos en dos habitaciones contiguas unidas por una puerta que mamá dejaba abierta. A pesar que yo quería estar con mamá, me ubicaron en un cuarto y ellas permanecieron juntas en el otro con dos camas queen size. Por la noche, ya acostadas, desde mi camita individual las escuché murmurar y reírse hasta altas horas de la madrugada.
Al siguiente día nos levantamos muy temprano a desayunar para aprovechar la playa y pasadas las 10 hs volvimos a escuchar el cantito ♪♫♪...no money no horny, horny no phony...♫♫♪ y rápidamente mami sacó su rouge del bolso y se pintó nuevamente los labios y Cristina sacaba pecho y se acomodaba el cabello.
Cuando el negro ladino llegó hasta donde estábamos, ellas se levantaron de las reposeras y él sujetándolas por la cintura las saludó:
- Whats up Jennifer López and Christina Aguilera? The most horny and cute women on this beach…
El desgraciado se tomaba atribuciones que no le correspondía, no entendía como ellas se dejaban manosear por ese sucio hombre sin llamar a la seguridad de a playa.
Cuando esa bestia se percató de mi presencia, despegó sus cochinas manos del cuerpo de ellas y se sacó la tela bajo su gorra que le servía para cubrirse del sol; Pude darme cuenta que se trataba del pareo de mamá, el cual se llevó a su nariz y aspiró profundamente clavándole la mirada a mami:
- Tengo que seguir trabajando, pero si quieren nos vemos luego
- Dale, cuando caiga el sol te esperamos acá (dijo Cristina)
La tarde transcurrió entre tragos para ellas y jugos para mí, no me gustaba para nada la idea que volviera ese tipo a encontrarse con mamá.
Como a eso de las 17:00 hs Cristina dijo que mejor fuéramos a la piscina, mi alma dió un brinco de alegría ¿Acaso se habrían olvidado de la cita? Todo hacía parecer que si, nos acomodamos en unas reposeras que le daban sombras unas palmeras y al tiempo que la amiga de mamá tomaba sol, nosotras jugamos en la piscina. Cuando la puesta de sol estaba llegando, Cristina le dijo a mamá que fuera a la playa a ver a Neymar y que ella se quedaba a hacerme compañía.
Mamá agarró la toalla de playa y salió corriendo a la playa como si llegar tarde le significara media falta.
Yo quería salir de la piscina pero Cristina no me sacaba los ojos, no sé si para cuidarme o para que no me entrometiera en los asuntos de ellas.
Tuvieron que pasar más de 40 minutos para que mami regresara, se la veía contenta y ni bien se acercó hasta donde nos encontrábamos se puso a cuchichear con su amiga, como dos colegialas.
Lo único que pude escuchar es que luego de cenar se volverían a ver.
Ni bien subimos a nuestra habitación me mandaron a bañarme, al entrar al baño, abrí la ducha pero caminé hasta la puerta para pegar mi oreja y escuchar de que hablaban. Mamá le contaba a su amiga que arregló con el negro que antes de media noche se iban a encontrar en la playa cerca del muelle, la idea consistía en distraer al guardia de seguridad para poder introducirlo a Neymar al hotel para tomar unas copas y después ver.
Cristina estaba encantada con la idea, le sugirió a mamá que me acueste temprano, así podían bajar las dos para estar con el negro.
Obviamente luego de cenar volvimos a la habitación y fingiendo estar cansadas me acostaron en mi habitación y ellas cerraron la puerta que dividía nuestras habitación. Me hice la dormida y esperé a ver que pasaba.
Como a la hora, mami abrió la puerta para asegurarse que estaba dormida, se acercó a mi cama y me llamó por mi nombre, como no respondí, me besó en la frente y regresó a la habitación con su amiga para arreglarse, por suerte la puerta estaba entornada y me permitió espiar tomando los recaudos para que no me pescaran.
Cristina se vistió con unas bermudas muy ajustadas de color arena, una musculosa rosa de tirantes y havaianas, mami con un jeans tiro bajo gastado ajustado y una remera negra que a su amiga no le gustó para nada, se la hizo sacar al igual que el corpiño y le ordenó que se pusiera una blusa de manga larga tipo torera de hilo blanco abotonada por delante, que terminaba por arriba de su ombligo, como la prenda era de Cristina a mami no le cerraba, solo le abotonaba los dos botones inferiores, dejando a la vista un más que amplio escote, además llevaba sandalias veraniegas blancas con plataforma de corcho; Ambas estaban muy maquilladas y perfumadas, parecían dos come-hombres. Salieron sin hacer ruido.
A pesar de mis ganas de ir tras ellas, preferí quedarme en mi habitación.
Transcurrieron varias horas y estaba muy preocupadas por ellas, cuando creí que no pasarían en el hotel la noche, escuche risas estridentes en el pasillo, y reconocí a voz de mamá pidiendo silencio antes de abrir la puerta. Entorné casi cerrando la puerta que separaba nuestras habitaciones y volví a mi cama.
Se los escuchaba alegres y borrachos.
- Calma mis ladies que hay negrito para todas jajaja
- ¿Vas a poder con dos mujeres? Mirá que mi amiga desde que se separó no estuvo con nadie y tiene hambre acumulado jejejeje (dijo Cristina en referencia a mamá)
- Soy un semental, sólo con mi esposa tengo seis hijos… y con otras señoras algunos más jajajaja.
- Dejá de hablar y desnudate, no perdamos más tiempo que la tengo mojada.
- ¡¡¡Shhhhh!!! Por favor hablen bajo que mi hija está durmiendo.
A pesar de que me moría de ganas por ver que pasaba detrás de la puerta, me daba mucho miedo. Cuando las palabras callaron, los sonidos guturales tomaron su lugar.
Escuchaba besos sonoros, como chupones y lamentos (años más tarde supe que eran gemidos). Permanecí en mi cama hasta que escuché:
- ¡Ahhhhhh! Así negrito mío dame más que lo necesito… mmmm… ¿Te gustan mis tetas?.. son tuyas… comémelas… asiiiiiiiiiii
Esa voz era la de mi madre y eso fue lo que me hizo saltar de la cama, y cubierta por el manto de la obscuridad de mi habitación, asomarme por la puerta entornada.
No daba crédito a lo que mis ojos observaban, mamá estaba sentada sobre Neymar, ambos desnudos y enfrentados, las manos de ellas estaban apoyadas en los marcados hombros del negro y su torso inclinado para adelante de manera que sus tetas quedaban apoyadas en la cara de él, quien las mamaba desesperadamente como un becerro hambriento.
Cristina estaba sentada al lado de ellos pero del otro lado del sofá, mirándolos, también desnuda, con las piernas abiertas masturbándose con una de sus manos y con la otra sobándose los pechos. Con una de sus largas piernas pateó un flanco del torso masculino arias veces, logrando que el negro estire su brazo en dirección a ella y dos de sus huesudos dedos penetraran la vagina de ella.
Cada tanto sacaba sus empapados dedos y los chupaba, hasta que en una ocasión lo llevó a la boca de mamá y ella le pasó su lengua como si fuese un apetitoso helado. Al ver esto, Cristina se levantó y besó asfixiantemente a su amiga. Mamita respondió al beso sin dejar de cabalgar.
Las manos de él se perdían en las cuatro tetas que tenía a su antojo.
Pasado no sé cuanto tiempo, Cristina la empujó logrando que ese falo negro saliese del lugar de donde nací y que mami cayera de espalda sobre el sofá, e inmediatamente la cara de Cristina se situó entre las piernas de mamá, quien convulsionaba como poseída por el diablo.
Neymar sonreía sarcásticamente y no dejaba de pajearse.
Seguidamente Cristina se acomodó de tal manera que la entrepiernas de ellas se frotaban frenéticamente, en una posición como de tijera.
Nunca imaginé que dos mujeres pudiesen amarse como un hombre y una mujer.
A pesar del desenfrenó de ellas, no me pareció violento, más bien sensual y atrayente.
Mi mamá se sujetaba de una de las piernas de Cristina recorriéndole con su lengua la pantorrilla, a lo cual su amiga correspondió llevándose uno de los bellos pies de Laura a su boca.
Lamentablemente ese hermoso hechizo que me provocaba de ver a mami con su amiga, se rompió al intervenir Neymar, quien situó a Cristina boca abajo y la penetró con su tremenda pija. Mamá era el colchón de su amiga y lejos de quejarse por el peso de ella, volvió a besarla con pasión.
El negro arremetía con sus violentas penetraciones como queriendo romper la vagina de Cristina, quien soportaba estoicamente como esa descomunal cosa gorda y larga se perdía una y otra vez en su interior.
El sofá soportaba el peso de los tres cuerpos, las dos mujeres besándose con sus bocas bien abierta y frotando sus cuerpos. Cristina en el medio del sandwich carnal con su culo bien en pompa entregando su vagina para que la rellenen de carne.
Tras largos minutos Neymar no pudo contenerse más y sacando su tremenda verga de las profundidades de la amiga de mamá, apuntó hacia las mujeres y acabó copiosamente mojándolas con los chorros interminables de semen. Ellas ni se dieron cuenta de eso y continuaron amándose.
El negro se levantó, hurgó entre sus cosas, sacó una botella, sirvió tres vasos y las compartió con ellas que no paraban de reír.
- ¡My ladies, let's drink! Esto es mamajuana, la viagra líquida caribeña jajajaja… una bebida afrodisíaca.
- ¿Pero que contiene, droga? (preguntó temerosa mi mamá)
- Noooo, no tengas miedo, es ron y vino mezclados con miel, palo brasil y otras cosas de acá… quita todos los males del mundo, a los hombres nos da vigor y a las mujeres las pone cachondas jajaja...
Todos estaban completamente desnudos, las turgentes tetas de mamá brillaban por el sudor, estaban tentadoras y mientras bebían las manos libres de Cristina y Neymar, las acariciaban y se perdían por todo el cuerpo de ella.
Al parecer esa bebida debería ser apetecible, porque el contenido de la botella desaparecía con premura.
Cristina sujetó una mano de mamá y la posó sobre el falo viril que ya estaba muy duro y la impulsaba a masturbarlo. Al principio su amiga la guiaba, pero fue soltándose y su mano corría la piel de esa verga venosa hacia atrás y adelante de manera enérgica.
La cabeza de Cristina se hizo lugar entre las piernas de mamá para lamerle la concha. El hombre disfrutaba de la paja y se entretenía estrujando las ubres que de pequeña me alimentaron.
En un momento Neymar con sus fuertes levantó por la fina cintura a mi madre y la acomodó sobre su pija, la clavada no tuvo dificultad a pesar del gran tamaño de la cabeza de esa verga porque la vagina estaba bien lubricada gracias a la gran cantidad de saliva que había dejado su amiga.
Cristina con un rol dominante sujetaba por las axilas a su amiga levantándola y bajándola, para que las penetraciones fueran más profundas. Ella cerraba sus ojos y se dejaba hacer, sólo apoyaba sus manos en los hombros de él para no caerse.
Los gemidos de ella rebotaban en todas las paredes.
El negro inclinó su cuerpo para adelante y la tiró al suelo, quedando ella de espaldas al piso con el tipo enterrado entre sus piernas.
Cristina incentivaba al hombre diciéndole:
- Dale negro de mierda, cogete a esa trola, rompela, que se hace la santa y es una terrible puta… mirá como le gusta que le des pija… hace unas horas no quería saber nada y ahora te esta rodeando con las piernas para que se la metas hasta el útero…
El tipo estaba dejando el alma con cada mete-saca y mami se tapaba la boca con sus dos manos para que no se escuchen sus gritos, supongo que consciente que su hija estaba en la habitación de al lado supuestamente durmiendo.
Cuando las embestidas se hicieron más lentas pero profundas, mamá dejó de taparse la boca y apoyando sus manos en la cola de él, lo atraía más hacia su cuerpo, logrando que estuvieran más pegados.
Neymar emitió un fuerte sonido gutural y mami dejó de rodearlo con sus piernas para abrirlas a más no poder.
- mmm… uhhhhhh… ¿Te viniste? ohhh nooooo, puta madre no estoy tomando nada… deja de eyacular la puta que te parió que me vas a dejar en cinta… noooooooohhh… (dijo mamá apenada).
Cuando el negro la desmontó logré observar bastante cantidad de un líquido blanco escurriendo de la vagina de mami.
El hombre se volteó de espaldas y como una leona hambrienta que salta sobre una gacela, Cristina se arrojó a limpiarle los rastros de semen que quedaban en esa pija morcillona.
Mamá como incrédula hundía sus dedos en su vulva, para comprobar la gran cantidad de leche que le había dejado dentro.
Grumos de semen blancos estaban prendidos de los pendejos ondulados de esos huevos gordos, contrastando con lo negra de la piel. Esto no pasaba desapercibido para la lengua de Cristina que los limpiaba con gusto.
Tras dejar limpia la verga quiso seguir con la vagina de su amiga, pero apenas mamá percibió la punta de la lengua entrar en su concha, apartó la Cabeza de su entrepiernas.
- Esto es una locura… no puedo creer lo que acaba de suceder… ustedes si quieren sigan pero yo me voy al cuarto de mi nena.
Corrí hasta mi cama de dos plazas y me acosté entrecerrando mis ojos para no perderme ningún detalle, a los dos minutos entró mamá apenas tapada con una bata entreabierta, la luz del exterior que entraba por el ventanal me ayudaba a ver las marcas de mordiscos en sus tetas. Ella se acercó hasta mi cama para cerciorarse que estaba dormida y me acarició la cabeza.
Su vagina estaba muy cerca de mi cara y sentía el horrible olor que emanaba de esos labios irritados y abiertos, todavía con restos de semen. Acto seguido ella se desplomó a mi lado boca abajo, con su cara en dirección a la mía, de su boca salía un nauseabundo olor a alcohol.
Yo no sabía que hacer, por miedo permanecí inmóvil largo rato.
Habrá pasado como media hora hasta que escuché fuertes gemidos. Estaba muy inquieta, la curiosidad me mataba, quería ver que estaba pasando en la habitación de al lado, pero no me animaba con mamá casi desmayada a mi lado.
A los gemidos se le sumó un sonido de “PLAFF PLAFF PLAFF” similar a cuando los testículos del negro golpeaban contra la pelvis de mi madre, señal inequívoca que Cristina y Neymar estarían cogiendo.
A pesar que la ansiedad me desbordaba, cerré mis ojos y por suerte pude dormirme.
No sé cuanto habrá pasado hasta que unos movimientos en mi cama me despertó, pensé que sería mami llamándome a desayunar y que ya por fin todo pasó, pero estaba muy equivocada…
Apenas abrí algo mis ojos, pude notar que estaba amaneciendo y que mamá seguía casi inconsciente a mi lado, los movimientos en la cama que me despertaron eran causados por Neymar, que se encontraba arrodillado entre las piernas de mami y le estaba levantando la bata, dejando al descubierto el pomposo culo de ella.
Las manos huesudas del negro le abrieron los cachetes y con su pija bien erecta apuntó al ano, antes de penetrarlo dejó caer una gran escupida mojando el cerrado esfinter anal y su glande.
Sin importarle que yo estuviera en a misma cama que ellos y a pocos centímetros, con un movimiento brusco le introdujo la cabeza de la pija.
- ¡¡¡AAAAAAAAAAYYYYYYYY!!! (gritó sobresaltada mi madre).
- Shhhhh, no grite mi reina que va a despertar a su princesita… relaje ese culito para que no le duela…
- Dejame hijo de puta, salí de acá…
- ¿No habrás creído que me iba a ir sin hacer mías estas nalgas o sí? Jajajajaja…
- Andate que mi hija esta acá al lado, por favor andate
- Me importa una mierda, si se despierta es por tu culpa… haz todo el ruido que quieras si pretendes que tu niña vea a la puta de su madre entregar el fondillo a este negro jajajaja… te aseguro que no se le olvidará en su vida jajajajaja…
A pesar de algunos intentos por soltarse, a ella no le quedó otra que disminuir su resistencia, esperar que todo pase rápido y rezar para que yo no a vea… Si supiera que yo era testigo con platea preferencial del abuso del cual era víctima.
La pija de él se enterró en ella y la cara de mamá se incrustó en la mullida almohada para acallar su dolor.
La cama se zarandeaba de un lado al otro y los puños de ella estrujaban la sábana.
- Auhhhhhhhhh, uggggh, ah ah ah ahhhhhhhhhh… ufffffff… auuuuuu
- Pareces una perrita mi reina… aullando para que su machote la singue…
Él le abría más los cachetes del culo con las manos y le hacía sentir toda su virilidad con cada embestida.
Las gordas pelotas de Neymar se estrellaban en la pelvis de ella.
La culiada era violenta.
Ella para que no le duela tanto y facilitarle la entrada a ese taladro de carne negra, se apoyaba en sus codos y elevaba la cola, dejándome ver como sus grandes tetas con los pezones erectos se bamboleaban al compás de cada acometida.
La cara de mamá estaba casi pegada contra la mía, ella tenía los ojos en blanco y la boca abierta exhalando un aliento cálido que bañaba mi rostro.
El negro se la sacaba casi por completo y se la enterraba con fuerza, yo también podía sentir el golpe de la penetración.
Con los movimientos de la cogida mi cuerpo se fue acercando al de ellos, la rodilla de él tocaba una de mis piernas e inconscientemente mamá aferró con una de sus manos mi muñeca apretándola con fuerza.
Dejaron de ser dos los cuerpos en contacto sexual para ser tres, esto me permitió vivir con más claridad el ataque anal que mami soportaba.
Las uñas de mamá se clavaban en mi piel, tuve que aguantarme y morderme el labio inferior para evitar quejarme y que se den cuenta que estaba presenciando lo que pasaba a mi lado.
Mamá dejó de sujetarme cuando el violador de su ano se desplomó sobre la espalda de ella, pero sin dejar de penetrarla ni por un segundo.
Con uno de sus fuertes brazos él me corrió a la otra punta de la cama, para que no esté tan cerca de ellos, más por su comodidad que por pensar en mí. La distancia me permitió verlos con mejor claridad.
Con el peso del cuerpo del él sobre su espalda, ella dejó de sostenerse en sus codos y pegó su torso a la cama, estirando sus brazos para sujetarse de los barrotes del respaldo de la cama y levantando su cabeza cada tanto en búsqueda de una bocanada de aire.
Neymar le mordía los hombros y el cuello haciéndola gritar.
Las piernas de él estaban a cada lado de ella y las prominentes nalgas eran ultrajadas una y otra vez sin piedad.
Ella sin lograr despegar los muslos del colchón, subía y bajaba sus piernas pegándole patadas a la cama en cada embestida. Cada vez que elevaba las piernas, as plantas de sus pies chocaban contra el culo de él.
Me hizo gracia ver el inmaculado esmalte rojo de las uñas de sus pies al tiempo que su culo era mancillado.
Con cada vaivén los talones de ella le golpeaban el culo al negro.
Escurriendo los minutos las penetraciones dejaron de ser tan seguidas pero no menos bruscas. Al disminuir el ritmo, el cuerpo de ella acompañaba los movimientos de él.
Cada tanto se escuchaba una sonora cachetada a los glúteos de ella.
Neymar anunciando que estaba por acabar, decidió dar por terminada la rotura anal, le sacó la verga del culo y la hizo dar vuelta, acostándola de espaldas, sujetándola por los tobillos la obligó a que abra de par en par sus piernas y con su descomunal pija impregnada de mierda y sangre, la cogió vaginalmente.
Cuando las manos ya no sostuvieron los tobillos, fue mi propia madre quien continuó con la amplitud máxima de sus piernas y Neymar aprovechó para pellizcarle los pezones.
Cansada por los embates apoyó sus piernas en los hombros de él y mientras la garchaba, ella le acariciaba el pecho.
- Por favor no me acabes adentro, no puedo correr ese riesgo…
- Descuida mi reina aaaaaaahh ah ahhh.
Apretándole las tetas siguió bombeándola.
En un momento la cara del negro se desfiguró y ella le rogó que eyacule fuera, él haciéndole caso sacó su verga y agarrándosela por la base apuntó al vientre de mamá, pero en un momento se dejó caer sobre ella pesadamente, enterrándosela hasta el fondo.
Mami no se podía mover porque estaba inmovilizada bajo el cuerpo del negro.
- Nooooooooooooooo… hijo de puta noooooohhh… la mierda que te parió… escoria… aghhhhh
- Mi reina buscona te vas a llevar un lindo souvenir de Punta Cana para que nunca te olvides de mí jajajajaja… AAAAAAAhhhhhhhhhhhh
Diciendo esto último vació sus huevos dentro de la concha de mamá.
Al igual que ella yo no pude contener mi sorpresa y cuando atiné a levantarme ella me tapó con la sábana.
- Noooo Florenciaaaahh, ni se te ocurraggg levantarteeee… quedate acostadaaaaa…
- ¿Qué pasa mamá? ¿Por qué está Neymar acá?
- Seguí durmiendooohh… que yo después te explicooooooo


Ya han pasado varios meses de nuestro viaje a República Dominicana y ella todavía no ha podido explicarme que hacía ese hombre en mi habitación desnudo y por que ella está embarazada.
Al parecer dentro de poco voy a tener un hermanito negro.
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Gus Becker & Marcel Milord ®

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lunes, 4 de septiembre de 2017

Pobre Juan Carlos


No es mi costumbre narrar como observador, siempre me meto en un personaje y desde allí escribo, pero me llegó un mail y me contó el que lo escribió una historia que me impactó y que no dudé en volcarla, como el protagonista me pidió que ponga su nombre, acá cumplo, pero no me voy a instalar en ningún personaje, voy a narrar algo verídico y muy triste para él.

Juan Carlos tiene 39 años, un trabajo como para vivir, ni bien ni mal, vivir. Pero la desgracia golpeó su vida por primera vez cuando lo atropelló un auto a la salida de su trabajo, esos irresponsables y casi asesinos que creen que la calle les pertenece y hacen lo que quieren en ella montados y manejando un vehículo. La cosa que lo agarró de lleno cuando doblaba una esquina muy rápido y lo levantó arrojándolo a un costado. No quedó inválido, pero ya va por la tercera operación por un problema de la cadera y algo muy grave para un hombre, está impotente para las relaciones sexuales.

Los médicos dicen que es un problema de la cabeza y que con el tiempo volverá a funcionar, pero mientras tanto no funciona.

Eso y una renguera son los signos que le dejó un estúpido al volante, un idiota al que Juan Carlos llevó al tribunal y a pesar que no lo va a curar el hecho de ver sufrir un poco al pseudo aprendiz de corredor de fórmula 1 lo tranquiliza.

Juan Carlos está casado con Ana, una mujer de 35 años, no llamativa pero linda, castaña con el pelo lacio y melena tipo carré hasta los hombros, ojos marrones claros, medianos pechos, de 1,57 metros, de fina cintura y pronunciada cola, bastante pronunciada, firmes piernas, en resumen, una linda mujer.

Justo este año se iban a poner a buscar un hijo, pero el destino impedía eso por ahora.

Ana es tímida, muy tímida, muy callada, su cara de niña y su vocecita también de niña, llaman a ciertos hombres a imaginar perversiones con ella, conozco a muchos, aunque no tengan nada que ver en esta historia.

Como es casi lógico, Juan Carlos estaba siendo tratado por un psicólogo que lo trataba de sacar del estado de depresión en el que se hallaba inmerso.

Ana nunca decía nada de la impotencia de Juan Carlos, al contrario, lo consolaba diciéndole que pronto pasaría y que ella lo quería igual pase lo que pase. Será?

La cosa se complicó cuando venció el contrato del departamento que alquilaban y no tenían la plata para renovarlo, la crisis depresiva de Juan Carlos lo tenía casi alejado del trabajo.

Ante la desesperación de adonde ir, Ana habló con su madre y ella les ofreció una pieza en su casa.

La casa de la madre de Ana, estaba en un barrio de gente de trabajo, no era una casa moderna, pero ellos tendrían un techo.

Se mudaron con los muebles que podían y el resto lo vendieron.

Juan Carlos no se acostumbraba mucho a esa casa pero trataba de adaptarse. La madre de Ana, no se metía para nada y pasado mañana se iba por 1 mes al sur, a la casa de otra hija a visitarla.

Quedaban ellos dos, Ana había pedido todo el mes de vacaciones en el trabajo, para estar con Juan Carlos al no estar la madre, y lo consiguió gracias a su buena reputación y a que era muy querida allí.
La madre de ella se fue y quedaron solos.

El barrio era tranquilo, sus vecinos no parecían meterse, no se los veía, salvo a los de la casa vieja de al lado. Una mañana de mucho sol, Juan Carlos se sentó en el fondo de la casa, que era como un jardín aunque la madre lo tenía bastante mal cuidado, con el pasto alto, etc., y mas atrás una pieza que se usaba para guardar cosas, o sea , para llegar a esa pieza había que cruzar el jardín.

Juan Carlos nunca fue un tipo de calle, es mas, su primer mujer en serio fue Ana y él el primer hombre de ella, pero la depresión y el estado físico de él, lo hicieron mas lento para razonar, para darse cuanta de las cosas.

Bueno, como decía, en la casa de al lado, que parecía que se venía debajo de tan vieja y descuidada, se veía a tres tipos, que se supo vivían solos. Uno tendría unos 60 años, gordo, pelado, y petiso, muy feo aspecto. Otro de unos 55 años, flaco, teñido de negro los pocos pelos que le quedaban y con un espeso bigote también teñido, de unos 1,80 metros,tambien feo aspecto y el tercero, el mas joven, de unos 40 años, pelo largo suelto, morrudo, morocho, de 1,85 metros, caminaba encorvado, para no desentonar con los otros muy feo aspecto.

No se sabía que hacía pero siempre estaban allí. A los dos jardines, o sea al de ellos y al nuestro lo separaba un alambre tejido, o sea que se veía todo desde ambos lados.

Como decía antes, esa mañana había mucho sol y Juan Carlos estaba sentado en el jardín leyendo un libro mientras Ana lavaba la ropa en la pieza del fondo, en la que se guardaban cosas.

Salieron los tres tipos riéndose al jardín y mirando hacia Juan Carlos lo saludaron, éste devolvió el saludo y siguieron riéndose, al rato salió Ana, que estaba con unos jeans ajustados medio gastados y una remera negra. Ellos la miraron pero pararon de reírse y también la saludaron. Ella devolvió el saludo y volvió a la piecita.

Juan Carlos no notaba que ellos ahora hablaban de ella, alabando esa cola tan pronunciada, y casi en voz alta, pero Juan Carlos estaba en otra.

Juan Carlos, cansado se metió adentro de la casa, y Ana al rato salió de la piecita del fondo en dirección de la casa principal, ahí el mas viejo de los tres tipos le chistó y le dijo que si se podía acercar que le quería pedir un favor. Ana fue y el viejo inventó que creía que se le había caído cerca de donde estaba ella ahora el encendedor, y que era verde. Ella se agachó a mirar y sintió que el mas joven dijo a los otros " Que pedazo de culo divino para una noche", los otros se rieron, ella dijo que no había nada y se fue a la casa.

No le dijo nada a Juan Carlos, pero no le gustaban para nada los tres tipos esos.

Esa noche estaban cenando y a Juan Carlos le agarró mucho sueño, producto de la medicación que estaba tomando y se fue a acostar. Ana lavó los platos y antes de acostarse se acordó que había dejado la revista que había comprado ese día en la piecita de atrás por eso como tenía ganas de leer fue a buscarla.

Cuando cruzaba el jardín los vio a los tres en la galería de la casa de ellos tomando copas. Los tres se callaron cuando la vieron y al volver con la revista escucho en voz como para que escuche al mas viejo decir "De repente se me desabrochó el pantalón, algo esta creciendo allí abajo", y los otros estallaron en una carcajada. Apuró el paso y entró a la casa.

La pieza de Ana y Juan Carlos daba al jardín y ellos siempre tenían la persiana no muy baja.

Ana entró a la pieza y vio que Juan Carlos estaba dormido, fue al baño, y volvió con una tanga azul oscura con volados y una remera celeste, ella siempre dormía así. Se acostó al lado de Juan Carlos y se puso a leer cuando escuchó ruidos en la ventana, y pasos, despertó a Juan Carlos que medio dormido le preguntó que pasaba. "Hay alguien afuera" le dijo ella visiblemente asustada. Juan Carlos, rezongando se levantó lentamente y abrió la persiana y miró para todos lados. La volvió a cerrar y le dijo "Ana, mi amor, no hay nadie, deben ser los gatos que hacen ruido, quédate tranquila", dio media vuelta y siguió durmiendo, pero ella sabía que alguien estuvo mirando.

Al otro día estaba nublado y fresco, por eso Juan Carlos se quedó en la cama. Ana le llevó el café a la cama, se puso a limpiar la casa y antes de preparar la comida fue a la piecita del fondo a llevar la ropa sucia para lavar a la tarde.

Estaba en la mitad del jardín cuando los vio a los tres sentados en la galería otra vez con copas en sus manos, y escucho que uno le decía a los otros, era el del medio, el teñido " Muchachos me encantan las mujeres con ropa interior azul y si tiene volados me excitan mucho". A Ana le corrió un frío por la espalda, eran ellos los del ruido, la estaban espiando.

No dijo nada, pero pronto iba a empezar un juego muy peligroso.

A la tarde fue a lavar la ropa y escucho que uno de ellos sin saber quien era dijo "Tengo ganas de comerme una ternerita tierna, tengo algo gordo a cambio para darle", provocando la risa de los otros. Y ahora Ana sintió algo raro, muy raro, sintió excitación, el mucho tiempo sin tener relaciones con Juan Carlos estaba provocando cosas raras en ella. Dos noches atrás, mientras se bañaba, casi sin darse cuenta, se metió un dedo en la vagina y se movió hasta tener un orgasmo, le dio vergüenza después, pero intentó repetirlo al otro día.

Y ahora, esos tres tipos grandes para ella pero que la deseaban, le provocó cierta sensación de necesidad de hombre.

Lavó dos juegos de ropa interior de ella, uno rosa y el otro verde claro, salió y los colgó casi al lado de la medianera con los tipos, que miraron y se tocaron cuando vieron la ropa colgada, inclusive el mas joven se levantó y cuando ella miro le sonrió.

Esa noche, ella se dio cuenta que ellos estaban mirando por la ventana, era fácil saltar el alambre y pasar a donde ella estaba. Se levantó de la cama, parada se puso de espalda a la ventana, se acomodó la tanga y se paso el dedo por la raya del culo, sintió murmullos y casi un grito cuando iba para el baño.

Al otro día a la mañana no salió al jardín, solo abrió la ventana de la pieza asomándose con una remera blanca transparente y sin corpiño, viéndosele los pezones lo que provocó movimientos en los tipos que estaban en el jardín.

Esa misma tarde sonó el timbre, Juan Carlos fue a abrir y Ana que estaba en el baño al salir vio a los tres tipos sentados en el comedor, mirándola.

"Vienen para ver como podemos hacer para arreglar el alambre de la división que esta roto en algunos tramos", dijo Juan Carlos a lo que Ana se dio cuenta enseguida que era mentira.

Les preguntó si quería tomar algo a lo que le dijeron que si.

Les sirvió licor y se sentó a un costado atrás de Juan Carlos. Los tres la miraron y ella los miraba, se sintió caliente de repente con esos tipos ahí, la excitaba el coraje de ellos para ir ahí.

El más viejo le guiñaba un ojo ahora y con la cabeza le hacía señas para que salga ante la risa de los otros que hablaban con Juan Carlos.

Ella lo miró, pero no sabía que hacer, ahora tenía una lucha interna, ella quería a Juan Carlos.

Pero era muy fuerte lo que sentía y dijo a Juan Carlos que iba a comprar mas licor al almacén.

Salió y en seguida el viejo dijo que iba a la casa de él para apagar el gas que creía que había dejado prendido. Los otros dos hicieron una mueca sonriéndose y el viejo salió.

Ana estaba llegando a la esquina cuando sintió una mano que la agarró del brazo, se dio vuelta y lo vio al viejo que mirando para ver si alguien miraba, la tomó de la cintura y le dijo" De que color es tu bombacha hoy?, decime hermosa". Ella trató de salir y le dijo "déjame tranquila", y él le volvió a decir "vamos, no te hagas la difícil que vi que hay una botella llena de licor en el armario que abriste", lo que era cierto. Ella lo miró y le dijo "Negra, es negra", ahí nomás el viejo la besó y ella le respondió. El viejo la llevó a un pasillo de una casa abandonada y le metió la mano en el culo mientras sacaba su pija a fuera. Le llevó la mano a ella y ella miró y vio que tenía una pija corta pero muy gruesa, super gruesa, y estaba ahora muy hinchada. La agarró con la mano cerrando los ojos y el viejo le dijo "bájate los pantalones un poco, déjame que te eche un polvo ahora que no doy mas", ella le dijo "No, acá no, nos van a ver y me espera mi marido, déjame ver como hacemos", se arregló la ropa y se volvieron.

Los otros se dieron cuenta, y al rato se fueron quedando ella con Juan Carlos. Ver la pija del viejo la puso peor, estaba muy excitada, ahora no tenía dudas que necesitaba ser penetrada.

Esa noche estaban acostados y Juan Carlos dormía y escuchó un chistido de afuera. Miró a Juan Carlos para comprobar que estaba dormido, y salió al jardín. Alli estaban ellos, que la llevaron a un costado y le empezaron a manosear, ella dijo "Los tres no, no quiero, uno si", entonces el viejo hizo valer su manoseo de la tarde y la llevo a la piecita del fondo mientras los otros miraban a Juan Carlos desde la ventana.

Cerraron la puerta y el viejo le bajó enseguida la tanga y se desabrochó el pantalón sacando su gorda pija. La hizo poner de rodillas y chupársela y al rato la puso en cuatro en el piso, se arrodillo atrás de ella y empezó a penetrarla. Ella gritó cuando esa cosa gorda empezó a entrar, le dolía, el viejo le tapó la boca y se la enterró toda, ella gritaba con la boca tapada por el viejo, le dolía mucho, era muy gorda y su vagina estaba estirada al máximo para dejarla entrar. Pero el viejo no estaba para tener paciencia, le bombeo a una velocidad muy fuerte y Ana no podía acostumbrarse a eso, le dolía . Por suerte, la calentura del viejo era muy grande y le acabo al poco tiempo, salió el viejo y querían entrar los otros, pero Ella dijo que no. Quedaron en verse mañana y ella fue muy dolorida a la pieza. Miro a Juan Carlos y lloró en silencio, nunca pensó que podía ser capaz de lo que hizo.

Al otro día Ana fue al supermercado a comprar bastantes cosas y cuando llegó encontró de nuevo a los tipo hablando con Juan Carlos y un plan bien armado.

Juan Carlos le dijo que ellos le avisaron de un grupo de autoayuda que se juntaba este fin de semana y que él quería ir, que solo faltaría una noche. Ana se puso contenta y le dijo que si, que eso le iba a hacer bien, en el fondo sospechaba que ellos quería sacarlo de encima para estar tranquilos con Ana.
Ese sábado a la tarde paso una combi a buscar a Juan Carlos, se despidió de Ana y se fue.

No pasó una hora que tocaron el timbre y ella fue a atender y allí estaban los tres.

Los miró a ellos y dijo "Encontraron la vuelta para que mi marido se vaya, pero no quiero a los tres acá, ya les dije". Ellos se metieron y el mas joven le dijo " No jodamos Ana, no hay tiempo para que pasemos de a uno. Vamos a comer algo y a dormir que la noche va a ser larga".

Ana sabía que iba a ser una noche muy brava, y no se sentía segura de aguantarla.

Estaban los cuatro en el comedor tomando, y ellos estaban pasados de alcohol y Ana dijo que iba al baño. Tanto alcohol ella no estaba acostumbrada a tomar y sintió puntadas en el estómago, llegó justo al baño,y no había terminado de sentarse en el inodoro que abrieron la puerta y se metió el teñido ya desnudo. Tenía un arma muy respetable, no tan gruesa como el viejo pero larga y bien dura. Ana cuando lo vio, le dio vergüenza y le dijo "Anda a fuera, no ves que estoy ocupada, no seas asqueroso", pero eran asquerosos, el tipo con el alcohol encima, se puso frente a ella que estaba sentada y le puso la pija en la boca diciéndole "Chupamela y seguí haciendo lo que estas haciendo que te quiero escuchar".

Ella forcejeó un poco pero terminó agarrando la pija esa y chupándola mientras seguía haciendo pues se dio cuenta que estaba descompuesta. Se la chupo un rato largo hasta que el tipo la tomó con una mano de la nuca, la empujó contra él y le acabó en la boca. Salió del baño, y le dijo al mas joven "Atendela bien que esta descompuesta, ponele un buen tapón y déjaselo toda la noche", estallaron de risa y cuando Ana salió del baño, el mas joven la tomó de la cintura muy serio aunque se reía de a ratos, estaban borrachos, y la llevó a la cama.

La besó le empezó a lamer el cuello mientras se sacaba el pantalón, y apareció el pene mas grande de los tres, largo, pero la cabeza era desproporcionada con el cuerpo. El tronco del pene tenía un grosor considerable, pero la cabeza era muy grande, demasiado.y sobre todo largo.

Ana lo tenía en la mano y veía que iba a doler mucho eso, sin pensar siquiera que su dueño lo pensaba meter por el agujero que ella no quería dar, el culo.

En la cama, el tipo le dijo "Así que estas descompuesta mamita?, bueno, vamos a taparlo para que no pierda mas", y le empezó a meter un dedo en el culo, Ana, le sacó la mano y le dijo "Por ahí no, no quiero".

El tipo ya mirándole el culo a ella con lujuria le dijo "Como que no?, mira como la tengo y vos tenes pérdida por ahí, te la clavo y te la dejo toda la noche ahí".

Ella dijo firme "Dije que no y es no", y se levantó.

Pero el tipo perdió la paciencia y la tomo del brazo y la tiro de nuevo en la cama con fuerza diciéndole "No te hagas la viva, te voy a clavar el culo, te guste o no, me hiciste enojar yegua", y se le subió arriba. Ella lo empujó y le dio un cachetazo, pero enseguida él le aplicó una trompada en el estómago que la dobló. Al escuchar los ruidos entraron los otros preguntando que pasaba y el tipo les dijo "Está haciéndose la viva, encima que esta con cagadera y le quiero tapar el culo me hace escándalo diciendo que por atrás no quiere", los otros haciendo gestos burlones la tomaron de los brazos.

Ana intentó sacárselos de encima, pero vio que era imposible, solo los insultó, y prefiró entregarse a no sufrir una golpiza que sabía se la iban a dar en el estado en que se encontraban.

Al verla mas relajada, la soltaron y el mas joven volvió a la carga.

Le hizo chupar la pija casi media hora y después la acomodó boca abajo y ella solo alcanzó a decirle "despacio" cuando ya tenía la cabeza de la pija haciendo fuerza para entrar en su culo.

El tipo estaba muy borracho y le pegó un empujón sin importarle ella y la pija entró casi de un saque. Ana gritó desesperada al sentir que eso se le metía casi todo de un golpe. Quiso salir pero los otros la volvieron a sujetar y ahora el otro le encajó toda la pija adentro. Ana lloraba pero estaba agarrada sin posibilidades de hacer nada.

Una vez que se la metió toda, el tipo le dijo "Ves mami, ahora tenes el culo bien tapadito para que no pierda, te voy a poner una enema de leche para curarte". Los otros dos se reían y Ana se sentía explotar. El tipo la bombeó casi una hora a todo ritmo mientras ella gritaba hasta acabarle adentro, pero cuando salió de ahí, el mas viejo, el de la pija muy ancha, dijo "Que hermoso culo tiene esta nena, dejame que se lo tape un poco yo, ténganla", la agarraron y este se la empezó a poner.

Casi no entraba, Ana sentía que el culo se le abría al máximo e igual no entraba, lloraba y le pedía que parara pero lejos de escucharla el tipo empujo y la clavó, Ana sintió que el mundo le giraba alrededor, las puntadas eran terribles y el tipo ya estaba bombeando. El único consuelo fue que a la media hora ya acabó, pero el tercero también paso por ahí y la clavó casi otra hora.

Cuando vio que se durmieron los tres, fue a duras penas al baño, estaba muy descompuesta y salía bastante sangre de atrás, lloraba mientras pensaba lo que había hecho.

Esa noche, solo se despertó el mas chico, que la volvió a clavar por el culo y al otro día se fueron.
Volvió Juan Carlos y ella estaba en la cama, le dijo que estaba descompuesta por algo que comió.

Ana lucho para que se mudaran de allí y al final consiguió que sus padres lo hospedaran. A Juan Carlos lo vuelven a operar y esperan los médicos que recobre su vitalidad sexual, eso espera Ana también, tiene miedo de volver a tentarse.


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Marcel Milord Gus Becker ®
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