miércoles, 24 de enero de 2018

El Tratamiento

Quiero compartir con ustedes un hecho que vengo guardando muy dentro de mí y que me ha destrozado, ya es hora que libere mi alma y mente. Lamentablemente mi vida se vio envuelta en una serie de sucesos desgraciados uno tras otro como una bola de nieve que a medida que baja desde la cima de la montaña va creciendo hasta convertirse en una avalancha desbastando todo a su paso.

Mi nombre es Daniel y mi vida cambió hace un tiempo, cuando papá nos llevaba en su auto a mamá, mi hermana y a mí de vacaciones y en la ruta un borracho no pudo mantener el control de su vehículo, cruzó a nuestro carril y nos chocó. Mi hermana y yo viajábamos en el asiento trasero con los respectivos cinturones de seguridad puestos y tan sólo sufrimos lesiones menores, pero lamentablemente papá falleció y mamá quedó muerta en vida, producto del fuerte trauma padecido, perdió la consciencia.

El diagnóstico de los especialistas fue coma escala 9 de Glasgow, tipo estupor en grado moderado, que se caracteriza por falta de respuesta a toda orden verbal pero una reacción adecuada a los estímulos dolorosos.

Por fuera mamá parece normal, más allá que alguna cicatriz que le quedó, pero en su interior permanece desconectada de la realidad y del mundo que la rodea. Al principio me daba miedo cuando me paraba frente a ella, y a pesar que nos mirábamos a los ojos, no me hablaba, era como si yo fuera invisible. Sólo reacciona emitiendo un grito o balbuceando cosas inentendibles, cuando tiene algún dolor. Los médicos no desechan la esperanza que pueda llegar a recuperarse, los motiva el hecho que cada vez que desea orinar o defecar reaccione como cuando siente un dolor.

Mi abuelo paterno se hizo cargo de nosotros, nos ofreció su casa para vivir y solventar económicamente la terapia de rehabilitación de mamá. Él es un hombre viudo de 60 años, de buena posición ya que es el dueño de una próspera empresa metalúrgica, de aspecto robusto, mide más de 1,80 mts, calvo, con cara de malo, poco sociable, con un tatuaje en un brazo para tapar la cicatriz de un accidente de trabajo, su voz siempre suena autoritaria, de manos muy grandes y fuertes, su nombre es Mario.

Mi hermana se llama Luciana, tiene 15 años, es rubia y con ojos celestes como papá, delgada, con senos y cola acordes a su edad, simpática y muy bonita. Mi nombre es Daniel, pero todos me dicen Dany y soy menor que mi hermana.

Erika se llama mamá, tiene 37 años la piel blanca como la leche, el cabello morocho, lacio con ondas grandes y largo hasta hasta algo más bajo de los hombros, 1,65 de altura, delgada y con buenas formas, sus senos son grandes y redondos, sus nalgas parecen la manzana que todos los hombres quieren morder, firmes y prominentes. Si su cuerpo es lindo, su rostro lo es más, posee labios carnosos, nariz recta y en punta y ojos claros que enamoran. Ella siempre me consentía y perdonaba todas mis travesuras, en cambio mi abuelo es sumamente estricto, su palabra es ley y hay que obedecerla sin discutir.

Con el correr de los meses los familiares y amigos que nos daban apoyo, fueron desapareciendo, como olvidándonos y sólo nos quedó nuestro ermitaño abuelo.

A Luciana y a mí, nos sacó de nuestra escuela pública para pasarnos a un colegio privado con doble escolaridad, entrando a las 8 de la mañana y regresando a casa a las 17 hs. Por lo general cuando llegábamos a nuestro nuevo hogar encontrábamos a mamá sentada e uno de los grandes sillones de la sala viendo televisión (por lo general con la mirada perdida), Adela la enfermera siempre estaba cerca de ella para asistirla, asearla y llevarla al baño, como así también, todos los meses llamar al peluquero para que viniera atenderla, se ocupaba de todos los detalles.

La enfermera era una señora grande, ya jubilada que trabajaba con nosotros de lunes a viernes de 7 hs a 18 hs y los sábados sólo hasta el mediodía. Fuera de ese rango mi abuelo se hacía cargo.

Me sorprendía el trato dócil y afectuoso de él para con mamá, muy diferente al que nos dispensaba a mi hermana y a mí.

Las reglas de la casa indicaban que a las 20 hs se cenaba y a las 21:30 hs nos teníamos que acostar. Cada uno de nosotros teníamos una habitación en la planta superior, salvo mamá, que como no podía subir escaleras, mi abuelo le acondicionó su biblioteca como cuarto. Antes de cenar nosotros, Mario le daba de comer a mamá, que masticaba como una autómata.

La ilusión que mi abuelo fuera buena persona se rompió cuando una noche me levanté para hacer pis y mi hermana como toda adolescente no salía más del baño, por tal motivo bajé corriendo las escaleras en la obscuridad para ir al toilette que estaba al lado del cuarto de mami, al llegar la puerta estaba abierta y la luz encendida, me asomé y me encontré con mamá sentada en el inodoro con un camisón puesto y parado al lado de ella, de espaldas a mí, su suegro. Pensé que él la estaba preparando para ir a la cama y antes velaba por sus necesidades… que tonto fui.

Observé que con la mano izquierda acariciaba la cabeza de ella y recién cuando se acomodó frente a mamá, vi que llevaba la bragueta baja y que con su otra mano sostenía una verga descomunalmente gorda y larga, la cabeza con forma de hongo rozaba los labios de ella.

Mi corazón se detuvo unos segundos y mis oídos escuchaban que él decía:

- Chupala putita, chupala que sé que te encanta… mmmmmm… con las ganas que siempre te tuve, quién hubiera dicho que terminarías siendo mi mujer, mi hembra…

Ella estaba como todos los días, impávida, pero con cada movimiento de cintura de mi abuelo, la pija se adentraba en sus labios y por arco reflejo abría la boca y chupaba. Él eslizó su mano izquierda por dentro del camisón blanco hasta estrujarle una teta, la terrible poronga crecía, parecía que mamá la estaba inflando por el pico; Desde donde me encontraba podía apreciar el quiebre de garganta y los ruiditos que emitía al tragar saliva, para no ahogarse.

El glande era tan gordo que le costaba ingresar en la boca y para ayudar a la mamada los dedos de la mano derecha se aferraron a los cabellos de ella y empujaba su cabeza para delante y atrás, devorando más centímetros de carne con cada movimiento.

- Te la vas a comer toda… asííí… como se la comías a mi hijo… muy bien… vamos, vamooos, vamoooos… ohhh… ¿Te gusta, eh?.. mirá lo linda que se me pone la pija cuando siento tu lengüita… ahhh…

A pesar de ser una situación violenta, la mamada no lo era, sino más bien pausada, como disfrutando él al máximo de esa escena humillante para su nuera. La verga entraba y salía de la boca como en cámara lenta y los sensuales labios apretaban la cabeza para succionarla; pienso que en la débil mente de mami, ella sería una bebé y esa desproporcional pija su chupete.

- Que lindo como la besas… siiiiii… dale más besitos a mi picha que se pone gorda y dura como a vos te gusta...

Cada tanto, él se la sacaba de la boca y la pasaba por toda su cara y antes de regresarla a ese cálido y húmedo sitio, le recorría con la punta de su verga los labios, mojándolos con su líquido seminal, como si se tratase de un ruoge.

- ¿No te enseñaron que toda puta le debe mamar la verga a su macho con las tetas al aire?

Diciendo esto, sin retirarle la pija de la boca, le extrajo por encima del amplio escote del camisón los pechos, cayendo pesadamente. Fue la primera vez que se las veía a mamá sin que el corpiño las cubriera y eran magnificas, como gordas campanas, más delgadas en la parte superior y más llenas en la inferior, firmes, turgentes, con carnosos y largos pezones rosados que apuntaban hacia adelante, coronados por areolas pequeñas de una tonalidad más obscura, asemejando ser diminutos volcanes a punto de estallar. Al deslizarse el camisón hasta las caderas, su fina cintura hacía ver a esas lolas empapadas más monumentales. De la boca entaponada con verga, brotaba como fuente, baba que regaba los senos y el vientre, para terminar haciendo un charco en el suelo.

Mi abuelo, doblando las rodillas, descendió y acomodó su tremenda polla entre las tetas ensalivadas y con sus fuertes manos las unió, los movimientos coitales de esa “rusa” eran enérgicos y agresivos.

- ¡Los hombres que te habrán cogido estas tetas hermosas! ahhhhh… trola de mierda seguro que le metías los cuernos a mi hijo… guachaaaa… él nunca tuvo un pito tan grande como el mío, no sé como te habrá conquistado… ¿Abriste tus piernas a otro pijudo como yo?.. ¿No hablás, eh? No creo que hayas encontrado una verga más grande… mmm… por más que sos tetona me sobra pija, no me la podes tapar con tus ubres… yo soy tu marido ahora, tu macho y vos vas a ser siempre para mí solo… ohhhh… se nota que a tus tetas les gusta mi verga… están calientes… mmm… voy a romperte toda...

Estuvo mi abuelo como 15 minutos cogiéndole las tetotas como si su vida dependiera de ello, con cada mete-saca la punta de su sable carnoso le golpeaba la pera a mi vieja. Por la traqueteada, le qeedó muy colorado el valle que le separa los montañosos senos. Luego se arrodilló apoyando sus rodillas en el piso y no dejó centímetro de esas tetas sin lamer, besar y morder, con sus manos las exprimía y le daba sonoros chupones, por donde pasaba la boca, zonas violáceas quedaban.

Cuando volvió a pararse, la obligó abrir grande su boca y la besó metiéndole su asquerosa lengua hasta el fondo de su garganta, tironenandole de los pezones, el hijo de puta disfrutaba sometiéndola, le recorrió toda la cavidad bucal con la lengua sin dejar por ningún instante de sobarle las lolas.

Con el pulgar y el dedo índice de una mano le atenazó la nariz obligándola a abrir bien la boca para respirar, aprovechando para introducirle nuevamente la verga, se la apoyaba sobre la lengua y empujaba con lentitud hacia el fondo, hecho que provocó tos a mi madre.

Al viejo se lo veía muy excitado, aferrando con sus dos manos la cabeza de ella, la llevaba de atrás a adelante y no le importaba si le provocaba arcadas, primero estaba el placer de ese hijo de puta; Sin contemplaciones siguió así hasta que luego de emitir él un quejido dejó de moverse y segundos más tardes una gran cantidad de semen escapó de su boca y cayó a los senos, pringándolos aún más. Mi abuelo se apoyó en la pileta y con sus ojos puestos en mi madre, la contemplaba.

El miedo a que él pudiera salir en cualquier momento del baño, me obligó volver a mi cuarto raudamente para no ser descubierto, por suerte mi hermana ya no estaba en el baño y me permitió descargar vejiga antes de llegar a mi habitación. Esa noche apenas pude pegar un ojo, un ataque de rabia y repulsión para mi abuelo invadió mi cuerpo, ¿Cómo era posible que esa persona que prometió cuidarnos fuera capaz de semejante bajeza? Lamentablemente no se lo podía contar a nadie, pues costaría mucho que me creyeran y si lo hicieran ¿Qué sería de nosotros? ¿A donde iríamos, si todos los que antes nos frecuentaban ya no estaban?

Permanecer callado potenció mi odio, no solamente contra mi abuelo, sino también contra mí, me odiaba por no ser capaz de denunciarlo y por el miedo que me daba ese hombre.

Cínicamente él, a la mañana siguiente, actuaba como todos los días, como si no hubiera abusado de mi madre, es más, le recordaba a la enfermera que ese día mamá tenía rehabilitación y que no olvidara llevar los últimos estudios para mostrárselos al médico.

- ¿Chicos, con la terapia no la ven mejor a su madre? Yo la veo muuuuy bien… obviamente estas cosas llevan su tiempo, pero les prometo que haré todo lo posible para que ella se recupere, daré mi mayor esfuerzo. También para hacerla sentir, dentro de su mundo, lo mejor posible, como si estuviese viviendo con mi hijo, y darle todo lo que él le daba…

Mientras a mi hermana se le caían las lágrimas al escuchar las palabras de ese descarado, yo casi vomito lo poco que ingerí del desayuno.

Cuando estaba en casa ni a sol ni a sombre quería dejar sola a mamá con su suegro, pero por mi edad era muy difícil quedarme junto a ella, dado que yo tenía que cumplir con mis obligaciones, todos los días mi abuelo revisaba los cuadernos del colegio de sus nietos, asegurándose que hiciéramos la tarea y tomándonos examen de lo que veríamos al siguiente día, en caso de no cumplir satisfactoriamente, de penitencia no podíamos salir de nuestros cuartos hasta nuevo aviso. Por las noches esperaba el tiempo prudencial para que él creyera que todos estábamos durmiendo y bajaba hasta el baño, pero lo hallaba vacío, esto provocaba que empezara a dudar si lo que había presenciado realmente sucedió o si fue fruto de mi imaginación; El jueves por la noche pude constatar que mi imaginación no llegaba a tan lejos, cuando después de encontrar el baño de la planta baja desocupado, decidí acercarme hasta la habitación de mamá para asegurarme que todo estuviera bien, abrí la puerta despacio y casi muero del susto cuando la tenue luz de uno de los veladores iluminaba a mi abuelo a un costado de la cama de mi madre, por suerte no hice ruido y no se dio cuenta de mi intrusión.

Como era una biblioteca convertida en habitación, tenía mayor tamaño que el resto de las habitaciones, de la puerta a la cama existian como 5 metros y entre medio unos sillones que me sirvieron para ocultarme y no perderme detalle de los hechos, mi abuelo me daba la espalda sentado a los pies de la cama. Él estirando un brazo retiró despacio la sábana y el edredón, destapándola hasta los pies, dejando ver a mami durmiendo boca arriba con un babydoll negro de microtul traslúcido que llegaba hasta la mitad de sus muslos, la casi inexistente tela contenía como podía los desbordantes senos, y se podía ver claramente que no llevaba calzón. Calculo que antes de llevarla a la cama, el perturbado de mi abuelo la habrá vestido con ese atuendo de ramera, esperando hasta que nos fuéramos a dormir para poder disfrutar de ella.

Él le acarició una pierna y subió la mano hasta introducirla por debajo del babydoll, a la altura del monte de venus, pero no se detuvo ahí, siguió recorriendo su piel, cuando llegó a su vientre, lo acarició un largo rato, con movimientos circulares, de vez en cuando la mano alcanzaba los pechos y los sobaba, apretujando entre sus dedos, los elevados pezones. De a poco la mano fue abandonando el vientre para colonizar las lolas, pero como la ajustada tela impedía que pudiera jugar con ellas con comodidad, las liberó y así poder manosearlas a su gusto, al tiempo que con su otra mano se desabrochaba el pantalón. Cuando decidió que la palpación era suficiente, se desnudó y con su descomunal verga apuntando al techo, se acomodó al lado de la cara de mamá y sin preámbulos fue metiéndosela en la boca, ella apenas podía tragar algo más que el glande, entretanto con su pesado cuerpo reclinado sobre ella, la obligaba a que tragara una porción mayor de carne, sus gruesos dedos frotaban el clítoris y se hundían en la concha. La vagina era casi lampiña, apenas tenía por arriba del capuchón clítoris una pequeña mata de pelos rasurados formando una “I”.

- Tenes una boca deliciosa… que ricoooooh… mi amor como la chupas, me encanta esa boquita, me fascina…

Ella con los ojos cerrados, como si fuera una bella durmiente porno, mamaba ese venoso falo. Para aumentar la perversión, como en la vez anterior, le retiraba la pija de la garganta y le restregaba el tronco por los labios, sin miedo a que se la muerda. Cuando no pudo aguantar más la calentura, la acomodó de costado, sacando culo, y se acostó a su espalda, en posición cucharita, una mano agarrando la prominente cadera de ella la fue atrayendo hacia su cuerpo para penetrarla, con un ritmo in crescendo, las respiraciones se fueron agitando y con cada embiste las tetas se balanceaban.

- Erika que cerradita la tenés… mmm… como me aprieta tu conchita, si cierro los ojos creería que me estoy cogiendo a Lucianita… uuffffff… ¿Te gustaría que desflore a tu hija? mmmm… pienso en desvirgar a la pendeja y me pongo como un semental… ¿Será tan trola como su madre?.. le mandaría el himen a la mierda jajaja…. le destrozaría el tajito… que mejor que tu macho para hacerla mujer...

Mientras hablaba la masturbaba y las penetraciones que le pegaba eran salvajes, la enterraba bien adentro y los huevos al chocar contra las nalgas producían un sonoro “¡CHAS!”

- Tenés mojadita la conchita… ohhhh… me calienta sentirla apretadita asiii… putita mía se que te gusta… siiiiii… uhhhhh… ahora que estas bien lubricada te la voy a mandar hasta el fondo, te voy a romper toda…

Rápidamente la acostó boca arriba, separándole bien las piernas, colocó la punta de su pija en la entrada de la vulva y se dejó caer sobre ella, aplastándola y enterrándosela al máximo. La cogida era brutal y mamá gemía con cada clavada, para taparle la boca mi abuelo la besaba como si le estuviera dando respiración artificial. Estaban encastrados por la lengua de mi abuelo dentro de la boca de mi madre y por la pija enterrada hasta el cérvix, esos eran los puntos de fusión entre los dos cuerpos. La cama rechinaba que parecía se estaba por desarmar, la pelvis masculina se estrellaba repetidamente sobra las caderas de ella.

Hundiéndole la verga bien profundo eyaculó mojándole hasta el útero, cuando se aseguró que ella no volvería a emitir algún quejido, dejó de besarla y se la sacó, como instando a que nunca se separen, hilos de semen unían la gorda verga con esa concha destrozada, con los labios separados en forma de “O”. Se limpió los colgajos de leche en los recortados pendejos de la irritada vagina y se desplomó a su lado, mientras intentaba reponerse la manoseaba por todos lados y succionaba la teta más cerca suyo como si fuera un crío.

Yo no podía escaparme de la habitación porque ahora con las pulsaciones bajas podría verme, por lo tanto me escondí lo mejor que pude. No sé si transcurrió 1 hora cuando mi abuelo se levantó de la cama, pensé que arreglaría todo y se marcharía a dormir, pero en lugar de eso, puso boca abajo a mi madre y le acomodó dos almohadones bajo la pelvis.

- Que nalgas tenés, yegua… no pudo irme sin culearte… con vos no necesito viagra, la tengo dura como un cañón… ¿Querés sentirla?

Terminó de hablar y sonoras veces le pegó fuerte con la pija en uno de los cachetes de la cola, hasta dejarla roja. Le introdujo 2 dedos en la vagina y con los restos de flujo y semen que sacó lubricó el glande y el orificio anal.

Varias veces intentó sin éxito penetrarla, era contra las leyes de la física que esa descomunal verga pudiera ingresar por ese agujero. Pero con más fuerza que ternura logró que el hongo entrara sacándole un alarido a mamá, mi abuelo sin desclavarla y como pudo le arrojó el cubrecama tapándole la cabeza para aminorar sus gritos y continuó la destrucción anal. Ella volvió a quejarse pero no con tanta fuerza, por suerte mi hermana dormía en la otra punta de la casa.

Cuando ya no quedaba milímetro por entrar en el recto, él se detuvo unos instantes y la sacó hasta el cuello del pene, dejando del otro lado del anillo anal, a modo de tapón, la corona del glande, la parte más gruesa de esa desgarradora herramienta, para luego volver a enterrarle hasta los huevos, todo muy despacio, de manera de dilatarle el orto de a poco. Le gustaba sentir al culo apretando el tronco venosos de su verga, palpitante.

Desde mi lugar pude darme cuenta que mamá tenía los ojos en blanco. La cara de mi abuelo era de dolor, creo que sería muy ajustado ese túnel para una pija de semejante calibre, la penetración era animal.

- Siiiii mami, te entra toda, todaaaahggg… me vas a sacar más leche que mi finada mujer… todas las veces que rechazaste mis insinuaciones y amenazaste con contárselo a mi hijo… aaaaah… me decías que eras una mujer casada, fiel, que no eras una trola jajajajajaja… y ahora estás con mi pija enterrada en tu orto jajajajajajaja… sabia que al final ibas a ser míaaaaaaahggg… ¡Gozá putaaaaaaa!.. como suena tu culitoooh, son peditos de amor para mí… te estoy montando como una yegua…

La habitación olía raro, una mezcla de sudor y humedad. Mi abuelo hizo un intento de encularla más rápido pero hacía gritar a mamá, por lo tanto las embestidas fueron despacio pero profundas, ella se contorsionaba mostrando que no estaba a gusto con los pijazos del viejo, pero arqueaba la espalda de tal forma que elevaba el culo como ofreciéndoselo y eso lo enloquecía.

- Movete más, que me estas por hacer explotar los huevos… seeeeeeee… así, asíííí… movete que te voy a domar a base de verga...

Sin poderse contener, la cogía impetuosamente y para enmudecer sus gritos le cubrió la boca con una de sus manazas, mamá se quedó quieta recién cuando mi abuelo le descargó la leche de sus huevos en los intestinos. Al sacarle la pija una mezcla de guasca, sangre y mierda salían del desflorado ano de mami. Le dejó en el culo un boquete, tranquilamente podía ingresar por ahí una pelota de golf.

El reloj digital de la mesa de luz marcaba las 6:15 de la mañana, no había tiempo que perder, la sentó en el sillón que estaba al lado de donde yo estaba escondido y cambió las sábanas, mientras lo hacía pude ver de cerca las marcas en los senos de mamá. Ni bien terminó de hacer la cama, la vistió con un bombacha, corpiño y un camisón normal, para luego llevarla a la cama y arroparla, antes de regresar a su cuarto, le comió la boca con un beso muy apasionado.

Luego que mi abuelo abandonara la recamara de mi madre, continué agazapado entre el sillón y las cortinas que tapan la puerta vidriada corrediza que da al jardín, sin animarme a salir, estaba todo obscuro y por fin en calma, la respiración agitada de mamá de a poco se normalizaba, me llevó como media hora para tomar coraje y regresar a mi cuarto, pero antes caminé hasta situarme al lado de la cama, el cuerpo de ella desprendía olor a sexo, encendí una lámpara, ella estaba con los ojos cerrados, el labio inferior con un leve corte, algo hinchado, la destapé y el hedor aumentó, levanté el camisón para ver si había quedado muy lastimada, la bombacha ya no estaba limpia, la corrí y observé como la vagina escurría semen manchando la toalla del calzón, pasé suavemente mis dedos por la abertura vaginal para limpiarla y mamá abrió los ojos, me asusté, me quedé inmóvil con mi mano en la concha y el semen escurriendo por mis dedos. Sin proponérmelo, de a poco mi pulgar fue ingresando sin problemas en su gruta, la sentía cálida, tomé conciencia de mis actos, arreglé todo como estaba y salí de prisa.

Al resguardo de mi habitación, acostado, repesaba en mi mente una y otra vez las imágenes de la violación que fui testigo e inconscientemente me llevé los dedos manchados por ese líquido viscoso a mi nariz, cuanto más lo frotaba entre mis yemas, más pegajoso se volvía, a pesar del profundo asco no podía dejar de olfatearlo. Cuando estaba por quedarme dormido, mi abuelo golpeó mi puerta llamándome a levantarme, que tenía que ir al colegio.

Desayunando noté las ojeras que él tenía y la cara de de extenuado.

- ¿Abuelo te sentís bien? Se te ve agotado, ¿Dormiste bien?
- Dany no pegué un ojo en toda la noche, estoy molido.
- ¿Por qué? (preguntó ingenuamente mi hermana).
- Es que anoche escuché a tu mami quejarse y bajé para asistirla… tenía algo atravesado… un estreñimiento muy duro. Me quedé con ella dándole… un tratamiento casero hasta que por fin quedó calmada y pudo descansar. Ojalá no se hayan desvelado con los quejidos.
- No abu, yo no escuché nada, dormí como una princesa, pero me hubieras despertado o a mi hermano, para que te ayudemos.
- Noo, yo les prometí que la atendería y eso hago con gusto… es de hombre de bien cumplir con la palabra.

Hombre de bien”… de bien hijo de puta, pensé.

Un fin de semana largo había en la semana siguiente y Luciana avisó que harían una excursión con su división del colegio para ver unas ruinas, que saldrían el viernes después de clase y regresarían el lunes por la noche, le solicitó permiso a mi abuelo y a él le brillaron los ojitos, entusiasmado le dijo que si, era muy raro que él demuestre alguna emoción.

A los días él nos dijo que ese fin de semana largo vendría a quedarse en casa un médico muy amigo, especialista en neurología y que le daría un tratamiento experimental a mi madre, para una eventual mejoría de su realidad cognitiva.

- Gracias Abuelo por preocuparte por mami (saltó mi hermana contenta).
- Es un placer… nunca la voy a dejar sola… yo estoy para ocupar el lugar que mi hijo dejó, es lo que me corresponde…

Explicó que dicho tratamiento podría impresionarme y que sería conveniente que me fuera a la casa de algún compañero de colegio. Esas palabras no me gustaron en lo absoluto.

- Abuelo vos sabes muy bien que en este nuevo colegio no tengo amigos y además tengo que prepararme para los exámenes, siempre me decís que estudie y no me distraiga, es raro que ahora me pidas que no cumpla tus ordenes…

Lo puse en una encerrona que no pudo responderme nada.

El sábado por la tarde, ya sin mi hermana, tocó timbre el médico amigo de mi abuelo, se llamaba Domingo y era de su misma edad, más alto que él y flaco, poco pelo teñido notoriamente de negro, bigote muy fino, su cara era de rasgos marcados, mentón prominente y nariz de gancho, no tenía aspecto de doctor.

Cuando vio sentada en el jardín tomando aire a mamá, vistiendo una blusa floreada tipo solera y pantalón de lino liviano color marfil, al médico le comenzó a crecer un bulto en la bragueta, indisimulable.

- Habría que comenzar ya mismo el tratamiento Mario, no perdamos tiempo.
- Domingo es mejor esperar a la noche, ahora está Daniel presente y puede asustarse.
- Está bien, pero llegado el momento decile al pendejo que no moleste.
- Daniel ya oíste al doctor, después de cenar encerrate en tu cuarto y por más que escuches gritos, no salgas, no se puede cortar el tratamiento, es muy peligroso para la salud de mamita.

Toda la tarde estuve muy nervioso y no me separé de mi madre ni por un instante, en la cena ellos sonreían malignamente haciéndome imposible que ingiriera alimento. Mi desconfianza era enorme y no quería perderme detalle del supuesto tratamiento, por eso me levanté de la mesa diciendo que me iba acostar, al escucharme, los hombres casi festejaron, Domingo me expresó que el tratamiento podía causar dolor y por ende gritos, sugirió que me ponga a escuchar música en la pieza para no asustarme.

Me escabullí velozmente a la recamara de mamá y destrabé la puerta corrediza que da al jardín, luego subí a mi habitación, encendí el equipo de audio y fingí acostarme. Al rato pasó mi abuelo para darme las buenas noches… y controlarme.

A los 20 minutos salí al jardín, inquieto, mi corazón parecía que se me escapaba del cuerpo, abrí la puerta con sigilo, me cubrí con la cortina y me acomodé detrás del gran sillón, los veladores de la habitación alumbraban la otra mitad de la sala, dejando en penumbras donde yo estaba escondido. Mi abuelo ya estaba desnudo, con su monstruosa pija más erecta que nunca, se la veía descomunal. El sádico estaba vistiendo a mami con una bikini azul de mi hermana, que al ser más delgada y tener menos cuerpo que mamá, el corpiño no lograba abarcar las voluminosas tetas, eran dos ínfimos triangulitos unidos por cordones que apenas tapaban los turgentes pezones y la tanga se incrustaba entre los labios mayores de la vulva como si fuera un hilo dental. Ella estaba muy maquillada, sobre todo los labios, pelo recogido (y no iba a ser la único), aros dorados y la calzaron con zapatos negros de tacos muy altos.

Del otro lado de la cama estaba Domingo, también desnudo, exhibiendo un cuerpo huesudo, de piel muy blanca con verrugas negras y una pija curvada, parecía deforme el tipo. Comparando los aparatos genitales, el de Domingo era más largo, pero el ancho del de mi abuelo hacia como 6 de su amigo.

- Mario tu nuera está mejor que lo que me dijiste, es una puta divina, mejor que una vedette y lo mejor es que no habla, le podés hacer de todo ¿Y a quién le va a contar? Jajajajajaja
- Y tiene un culo que no sabés como apreta, parece la conchita de una virgen jajajaja
- ¿No se enterarán que de médico no tengo un carajo y soy tu tornero?
- No digas boludeces

A mamá, mi abuelo le dio de mamar su biberón de carne mientras que Domingo le tomó a ella una mano, la situó en su verga y sujetándola, empezó a masturbarse.

- Mario, la tetona me esta haciendo una paja jajajaja… y me la hacé con la mano de la alianza matrimonial, vale doble juaaaa jajajajaja

Las risas de ellos retumbaban en toda la habitación.

- Uyyy, ¿Mario como hacés para que te la chupe?
- Eso es lo mejor, cuando su neurólogo me explicó sobre su coma, me mencionó que mantiene los reflejos innatos de los niños, como succionar, comer, tragar, beber… te juro flaco que en ese momento planee todo, supe que era mi oportunidad para hacerle pagar que haya alejado a mi hijo de mí… y convertirla en mi mujer… jajajaja
- Sólo le falta el vestido de novia jajajaja
- Ufffff… que lindo morbo, mañana se lo ponemos… mmmmm… siiii
- A ver… dejá que me la mame un ratito.

Domingo se la metió de un saque hasta la garganta y mi abuelo lo sacó a empujones.

- ¡Despacio Bruto!
- Disculpame… OGGGGGGGGGHHH… como la mama esta hembra, es tremenda, te saca hasta el alma…

Mi abuelo arrancó la tanga y hundió su cara en la entrepierna de ella, lamió los labios mayores, los menores y luego con sus dedos de gorila abrió lo más que pudo el agujero por donde nací y le la introdujo hasta el fondo su lengua afilada. Domingo se entretenía despertando a tirones los pezones para endurecerlos, mientras recibía la mamada de su vida.

Como a los 15 minutos, le pidió ayuda a su amigo, se sento en un sillón y Domingo le acomodó encima de él a mamá dándole la espalda, con la vergota parada como un mástil mi abuelo se la acomodó en el orto y batalló hasta que la penetró analmente, ocasionando que ella gritara con todas sus fuerzas, Domingo levantó del piso la tanga de mi hermana y le tapó la boca. Mario la elevaba y bajaba de su falo sujetándola de las axilas, las tetas brincaban al compás de las embestidas, el efímero sujetador las hacia ver más apetitosas, el pseudo médico no perdió tiempo y apuntando a la concha con su pija, la accedió carnalmente.

Los potentes hombres le estaban haciendo a mamá una doble penetración bestial, sus enormes miembros viriles destrozaban los estrechos orificios; como ella se tambaleaba para los lados sin hacer pie, Domingo la desmontó con el propósito de sacarle los zapatos, le chupó los pies unos instantes y retomó la cabalgata, que ya sin los tacos fue más estable.

- Si estás en coma, comete ¡ESTA!

Gritaba el huesudo con cada clavada. Para que deje de vociferar, mi abuelo tomando por abajo las tetas de mamá, se las ofreció en bandeja, su amigo acepó la invitación chupándolas hasta dejarlas violáceas, exprimía cada seno y con sus amarillentos dientes aprisionaba los pezones. Ella exhalaba un concierto de gemidos encadenados y su suegro se deleitaba marcándole el cuello con mordiscos.

Ya llevaban más de 40 minutos taladrándola como enajenados, los cuerpos de los 3 brillaban por el sudor.

- Mariooooh a esta tetona le encanta la pijaaaagg…
- No menos que a mí culearlaahhhh… le voy a desflorar el orto…
- Es toda una putaaaaa… te envidio amigo, nunca me cogí a una yegua tan lindaaaaaa…
- Te invito cuando quieras a garcharla… desde hoy sos el amante oficial de MI MUJEEEEEER…

Domingo no aguantó y le retiró la chota de la argolla eyaculando fuertes chorros de semen mojándole el estomago, las tetas y hasta la cara, pero como no la sacó a tiempo le depósito dentro de la vagina una gran cantidad de leche. El tornero se acomodó detrás del sillón y la sostenía de los pechos para que mi abuelo le trabajara mejor el culo por varios minutos más. Cuando escuchó un fuerte gruñido, Domingo la dejó caer vilmente para que la leche de su amigo bañara lo más profundo de sus intestinos.

Satisfechos, la dejaron en la cama a mamá y ellos en bolas fueron a la cocina y a mear, al regreso le dieron de beber agua. Hicieron una pausa larga perdiendo sus manos en cualquier recoveco de ella, comentando la faena.

La erección de mi abuelo lejos de bajar, continuaba, hasta me parecía más hinchada.

- Bueno, ahora a vos te toca por el culo, me acuesto en la cama y se la enchufo en la concha y vos por detrás se la mandás a guardar, no te va a costar porque te la dejé bien abierta.

Tal como arreglaron lo llevaron a cabo. Ahora mamá estaba tan desnuda como ellos, el diminuto brasier lo usó su suegro para limpiar los retos de guasca que le dejó su amigo dentro. Ella tenía tan roto el ano que el pito de Domingo entró con más facilidad que la descomunal poronga de mi abuelo.

Al volver al sentir los dos falos en su interior mami levantó el torso y aulló con todos sus pulmones, Mario la miraba con lujuria y amasando sus tetas la cogía con más potencia.

Con ella acostada boca abajo, el culo levantado en pompa se veía descomunal, me asombraba que mamá tuviera una cola tan redonda, firme y voluminosa, como dijo el huesudo, parecía una vedette. Domingo profanaba el estirado esfinter anal con bombeos agresivos, se afianzaba de los hombros de ella para clavarla profundo, en tanto, mi abuelo con con sus manos juntaba las tetas y succionaba al mismo tiempo los dos pezones que parecían frutillas por lo rojos, grandes y puntiagudos que estaban.

Internamente me preguntaba si mamá sentiría placer, tal vez en su miserable vida esto fuera su único goce. Quien sabe los gemidos no eran de dolor sino de gusto.

Otra vez Domingo acabó primero y mi abuelo saliendo de abajo de ella, la montó por la concha en posición de perrito, obligándola a poner su cara en una almohada para que no se escucharan sus gemidos. Con cada pijazo las tetas iban y venían, rozando los pezones la sábanas, esta escena motivó al tornero tirarse bajo de ella y besar descaradamente esas lolas tentadoras, tan inflamadas que daban la sensación de estar al borde de explotar.

La efusividad de Domingo hizo que mi abuelo cayera de espaldas y sin dejar de pistonear, acomodó mamá de costado, pasando su pierna por debajo de la de ella se la levantó, obteniendo yo un primer plano de esa concha hermosa, sin perderme detalle de como devoraba a esa verga descomunal de su suegro que la estaba violando sin contemplación.

Nuevamente al palo, el esquelético no se quiso quedar afuera, apoyó su glande en la boca de mi madre para que se lo succione. Mi abuelo arrodillado en la cama, sujetándole las piernas por debajo de las rodillas, la bombeaba con vehemencia hasta que acabó copiosamente con chorros de semen que esparcían sus espermatozoides desde el útero hasta los ovarios. Ella al sentir la leche caliente en su interior casi le muerde el rabo a Domingo, quien al sentir los dientes rozando la cabeza de su poronga le llenó la boca de guasca, y la forzó a tragar hasta la última gota.

Los dos hombres quedaron agotados sobre el abusado cuerpo de mi madre, yo aproveché para regresar a mi habitación, dormir y reponer fuerzas, todavía faltaban 2 días más de tratamiento y no quería perdérmelo.


____________________________________________________________
Gus Becker & Marcel Milord ®

Somos unos de los pocos sitios gratuitos de relatos, solicitamos que valoren el esfuerzo que implica después de tantos años seguir escribiendo, dejando algun comentario, que puede ser anónimo esto nos motiva para nuevas publicaciones y/o continuación de otras.

Saludos y gracias.

sábado, 7 de octubre de 2017

Dos Amigas Descontroladas




(Con fotos reales de las protagonistas, Laura es la voluptuosa morocha de sombrero, Cristina está acostada en la reposera y Flor está mirando al mar)



Esta historia que voy a narrar, sucedió en la ciudad de Punta Cana, República Dominicana en el mes de mayo de 2.017.
A un reconocido hotel del lugar, más precisamente ubicado en la playa Cabeza de Toro, llegaron dos mujeres jóvenes, de treinta y tantos años, ambas de nacionalidad argentina. Una de ellas, Laura recientemente divorciada y con Florencia, su hija de 10 años; la otra estaba soltera y de nombre Cristina.
Laura con un carácter muy simpático mediría 1,75 mts, de tez blanca, con una cabellera abundante morena y ondulada que le llegaba a la mitad de su pequeña espalda, ojos claros, delgada, con un rostro muy bonito, labios carnosos, una cintura muy estrecha estrecha, el brazo derecho tatuado, un culo de campeonato y unas tetas operadas impresionantes de talla 120, redondas y turgentes que desafiaban la ley de gravedad y eran la atracción de la zona.
Cristina, de igual estatura y color de pelo que su amiga, pero teñida de rubio y lacio hasta los hombros, ojos cafés, nariz respingada, tetas normales de talla 90, caderona, piernas prominentes, estaba divorciada desde hace años y posee un temperamento dominante.
Hacía más de un año que Laura había encontrado a su marido con otra mujer, ocasionándole una tremenda depresión porque estaba profundamente enamorada de él. Su amiga fue un pilar importante para que supere la pena y levante su autoestima le sugirió y convenció de hacerse una cirugía plástica para aumentar el tamaño de sus pequeños senos.
Con los implantes, no sólo cambió el aspecto físico de ella, sino también su carácter, de ser una mujer normal y casi sumisa, se convirtió en una loba come hombres.
El viaje fue un regalo de Cristina para festejar que había salido una semana atrás el divorcio de Laura.
De ahora en adelante, para una mejor narrativa seguiré desarrollando la historia con los ojos de la pequeña Florencia.
Desde que mis papás se separaron, mi mamá se acercó mucho a Cristina y ella llenó la cabeza en contra de mi papá, siempre tenia algo nuevo contra él y si no era algo nuevo lo repetía. La verdad es que a mí no me caía nada bien ella y menos cuando la convenció de agrandarse los senos.
Cuando mami me contó que Cristina nos invitaba a ir 10 días a República Dominicana no me alegré para nada.
Debo decir que cuando llegamos a Punta Cana, quedé fascinada con el hotel y con las playas que eran fantásticas, llenas de palmeras, arena blanca, mar color esmeralda y sol a pleno.
Desde que llegamos, nos instalamos en la playa a tomar sol, mami y Cristina lo hacían en reposeras que ubicaron cerquita de la orilla del mar y a mi me dejaron en un camastro de playa que estaba resguardado del sol por una palapa.
Mamá me llenó de protector solar y me dijo que no me expusiera mucho al sol, que si deseaba beber algo se lo pida al valet de playa. Esto mucho no me gustó, yo pensé que ibamos a estar juntas pero ella me dejó medio de lado, pasaba más tiempo con su amiga que conmigo.
Cristina se había puesto una bikini de dos piezas, una tanga blanca con un corpiño sin tirantes color naranja. Cuando mamá se estaba probando trajes de baño se dió cuenta que todos le quedaban pequeños, porque eran los que usaba antes de los implantes mamarios, después de la cirugía se olvido de comprar nuevos, acordes al tamaño de sus senos.
Los sujetadores apenas le cubrían las tetas y no quería salir vestida así a la playa, decía que parecía una vedette. Cristina la tranquilizó y le dijo que no sea tonta, que le quedaban muy bien y que todos los hombres se la iban a querer comer con los ojos, que deje de ser la mojigata que fue cuando estaba casada porque los hombres no valoran ese tipo de mujeres y para muestra basta un botón, que recuerde como le fue con mi papá, que se marchó con la primer atorranta que se le cruzó.
Luego de mucho esfuerzo, mamá aceptó salir a la playa con una tanga tipo brasilera, que mostraba un pequeño triangulito en forma de “V” en la parte superior de sus glúteos, dejando la parte inferior completamente expuesta y un corpiño anudado en su cuello y espalda que era desbordado ampliamente por los voluminosos pechos, ambas piezas de color negro a lunares blancos.
Extrañamente a mami no le daba vergüenza exhibir su cola prácticamente desnuda, sino sus pechos, por ello salió envuelta con un pareo floreado, que la tapaba desde la altura de las axilas hasta la mitad de sus nalgas. Demás está decir que ni bien se acomodó en la reposera, dejó a un lado el pareo y tomó sol boca abajo; Pasaban los minutos y no se daba vuelta.
Por la playa pasaban constantemente vendedores ambulantes, todos negros y en su mayoría altos.
Uno de ellos vendía grandes caracoles marinos cantando “No money no horny, horny no phony” una y otra vez, provocando que no pase desapercibido. Y saludaba a los presentes de una manera graciosa “Whats up Jennifer López” a las mujeres y a los hombres “Whats up Ben Affleck”.
Me acerqué a mi mamá para alcanzarle una botella de agua fría que me había pedido y escuché a Cristina decirle:
- ¿Lau ya fijaste como te esta mirando ese negrazo?
- Siii… estaba mirando que tiene un aire a Neymar
- Ay nena… mirá que tenés cosas que mirarle y justo eso te vas a fijar?
- ¿Qué decís?
- Que de panza tiene una tabla de lavar y debajo de la bermuda parece que tiene un péndulo jajajaja
- ¿Te parece? jijijiji
- Me parece que si usa lo que tiene entre las piernas en lugar de caracoles, pesca tiburones jajaja
- Mirá que sos loca jajajaja
El tipo pasó cerca de ellas pero siguió su camino sin detenerse. Al rato largo mami tomó coraje y se dió vuelta para broncearse pareja, como el sol venía de frente, sus grandes y paradas tetas le hacían sombra en la cara y tubo que subir el respaldo para solucionarlo.
Ella se dió cuenta que atraía la mirada de todos los hombres y atinó a taparse con el pareo, pero su amiga le ganó de mano y lo alejó de su alcance.
- Ni se te ocurra nena, disfrutá que sos la protagonista de la playa.
No terminó de decir esto Cristina, que enseguida tenía al lado a Francisco, el valet de la playa preguntándole con cara de baboso a mamá si quería beber algo fresco. Ellas pidieron dos cervezas y un juguito para mí, y el chico fue corriendo a buscar el pedido.
- ¿Viste? Aprovechalas y usalas para conseguir lo que quieras, podés levantarte al tipo que quieras, recordá que las vacaciones no solamente son para tomar sol…
Los vendedores playeros se acercaban a mamá con la excusa de venderle desde excursiones hasta artesanías y la piropeaban de arriba abajo. Ella al principio se la notaba incómoda y los cortaba secamente, pero con el pasar de los minutos y de los vendedores, casi todos jóvenes, se fue soltando y hablaba algunos minutos con ellos y hasta bromeaba con algunos.
Como a la hora se escuchó de lejos “No money no horny...” y las dos recorrían con sus miradas la playa tratando de localizar al vendedor de caracoles. Un matrimonio a unos metros de donde estábamos nosotras lo llamaron para que les muestre su mercancía pero él al ver a mamá, los plantó y se acercó a ella diciendo:
- ¿Qué pasa mi reina? ¿Quieres ver lo que tengo?
Causando una risa nerviosa en las dos. Cristina le respondió:
- Lo que tenés parece que viene muuuuy bien…
- ¿Es que ustedes no están acostumbradas a ver estas cosas tan grandes?, ¿De dónde son?
- De Argentina
- Pues allá habrá cosas pequeñas, pero acá la naturaleza se porta bien con nosotros y nos lo da así de grandes… los caracoles
- Ahhh… ¿De caracoles estábamos hablando? jijiji
- Eres rápida chica, ¿Cómo te llamas?
- Cristina y mi amiga Laura
- Me parece que Laura habrá nacido acá, porque tiene unas bubis enormes jajajaja
Ese comentario hizo sonrojar a mamá y haciéndome una seña con un brazo me envió al camastro, no quería ella que yo escuche esa conversación de adultos. Hice que me alejaba pero permanecí a una distancia que me dejaba escuchar lo que decían.
Los otros dos continuaron hablando en doble sentido con la atenta atención de mi madre que no emitía palabra. En un momento el negro se sentó en la reposera a los pies de mi madre expresando:
- Disculpen pero es cansador esto de coger conchas… Uy, que descuido el mío, es cierto que ustedes los argentinos llaman concha a otra cosa jajaja… aunque las dos conchas al ser cogidas cansan jajajajaja…
- Pero una es más divertida que la otra… jijijiji
- Eso no te lo voy a negar jajajaja… ¿Tu amiga siempre es tan callada?
- No, es que la debes intimidar… ella estuvo casada años con un boludo importante y no esta acostumbrada a tener a su lado un hombre como vos…
- ¡¡¡¿¿¿Cristina, que decís???!!!
- Al fin te conozco la voz Laura, y es más linda que la de una sirena. El guardia del hotel me está haciendo señas que me vaya, a ellos no les gusta que nosotros nos quedemos hablando con ustedes mucho tiempo. ¿Ven esa lancha blanca con una franja negra y roja? (Dijo señalando al mulle que estaba al lado de nuestra playa, a unos 50 metros aproximadamente).
- Si, la vemos (Contestó Cristina).
- Esa es mi lancha, si quieren cuando cae el sol las llevo a recorrer las playas… a unos minutos de aquí está la Natural Beach que es una playa casi virgen muy bonita… las espero.
Sin esperar la respuesta de ellas, el negro se levantó para continuar la venta de los caracoles, pero al ponerse de pie fue muy evidente la tremenda erección que tenía, era como si guardara en las bermudas un tubo de pelotas de tenis, dejando boquiabiertas a mamá y a Cristina, también a las mujeres que estaba alrededor de ellas que inmediatamente le hacían señas al vendedor fingiendo que estaban interesadas en los caracoles.
El negro de cara era parecido a Neymar, pero su actitud y su aspecto no me gustaban, era muy alto, mediría casi 190 mts, muy musculoso, los abdominales se le marcaban, y en los brazos parecía que tenía rocas de tan duros y grandes que se veían, su piel era negra azabache y el blanco de sus dientes se destacaba, a pesar que le faltaban algunos. Pero vuelvo a decir que tenía algo que no sé describir, tal vez era su mirada, que me decía que le quería hacer daño a mamá y eso me causaba miedo.
En las horas que transcurrieron hasta que llegue la puesta de sol, ellas discutían si aceptar o no la invitación.
- ¿Lau por qué no querés ir? ¿Qué te da miedo?
- Que es un desconocido
- Pero si dijo que se llama Juan… alguien que te dice su nombre no es un desconocido…
- Vos sabes muy bien lo que quiero decir
- Pasa que estuviste mucho tiempo sin salir con nadie, ya es hora que te diviertas… además siempre tuvimos nosotras la fantasía de estar con un negro y este es el lugar ideal de cumplirla... ¿Por qué te pensás que elegí este lugar para venir de vacaciones? Ademas varias agencias te cobran u$s 50 el paseo en lancha para recorrer las playas, aceptemos la invitación que es gratis… nadie nos obliga a nada… vayamos y veamos que onda… a mí el negro me gusta, si a vos no te gusta, haceme compañía a mí…
- ¿Te gusta?
- Claro, si es un semental… pero no creo que se le haya puesto así de grande por mí… no dejaba de mirarte las gomas jajajajajaja
- Ufff, era enorme eso…
- Ahh turrita, te haces la mosca muerta pero bien que lo miraste, dejá de joder y vamos.
- ¿Vamos con Flopy?
- No sé… me parecé que no da… la podemos dejar acá en la playa al cuidado del valet, no creo que tardemos mucho.
Luego de la deliberación, mamá vino hacia mí, volviéndose a poner el pareo en el camino y me dijo:
- Flor, con la tía Cristina vamos a ir a dar una vueltita en lancha que nos invitaron…
- ¿Puedo ir mami?
- No mi amor, es muy peligroso, vos esperanos acá en el camastro y cuidá las cosas, Cristina fue a hablar con el valet para que te eche un ojo y cualquier cosa que necesites se la pidas, nosotras vamos y enseguida venimos, ¿Te parece mi corazoncito?
- Esta bien…
Sinceramente respondí a regañadientes.
Mientras caminaban hasta el muelle, a Cristina se la veía entusiasmada en cambio mi madre tenía cara de duda.
Tardaron en regresar casi una hora y me sorprendió observar a mamá sin el pareo y con una sonrisa dibujada en su rostro, además tenia un llamativo moretón sobre el seno izquierdo. Mientras Cristina se enderezaba la tanga mami me saludó:
- Hola amorcito ¿Cómo te portaste?
- Bien má…
- Por ser una nena tan buena te traje este hermoso caracol
- Gracias mami, pero ¿Qué te pasó en el pecho?
- Ehhh, me caí al agua y me mordió un pez…
- ¿Un pez? Una enorme anaconda negra le mordió la teta a tu mamá jajajajajaja (Dijo Cristina)
- ¿Hijita, te acordás que te mencioné que era peligroso pasear en lancha? Menos mal que no te dejé ir...
- Si nos asustó a nosotros la anaconda imaginate si la veía Flopy, iba a soñar con esa enorme cabeza hasta los 48 años jajajajaja
- Cris dejá de decir esas cosas frente a mi hija
- Pero si digo la verdad ¿O a caso no te asustaste cuando la sacó y viste esa cosa gigante con las venas gruesas y esa cabeza que parecía un hongo?.. aunque pensándolo bien vos Laura más que asustarte, te mojaste jajajaja
- Me mojé porque me caía al agua… (Me dijo mamá con ojos saltones y tapándole la boca a su amiga con una mano).
El resto de la tarde ellas estuvieron muy inquietas, como yo cuando al día siguiente tengo que rendir un examen al cual no estudié.
Nos hospedábamos en dos habitaciones contiguas unidas por una puerta que mamá dejaba abierta. A pesar que yo quería estar con mamá, me ubicaron en un cuarto y ellas permanecieron juntas en el otro con dos camas queen size. Por la noche, ya acostadas, desde mi camita individual las escuché murmurar y reírse hasta altas horas de la madrugada.
Al siguiente día nos levantamos muy temprano a desayunar para aprovechar la playa y pasadas las 10 hs volvimos a escuchar el cantito ♪♫♪...no money no horny, horny no phony...♫♫♪ y rápidamente mami sacó su rouge del bolso y se pintó nuevamente los labios y Cristina sacaba pecho y se acomodaba el cabello.
Cuando el negro ladino llegó hasta donde estábamos, ellas se levantaron de las reposeras y él sujetándolas por la cintura las saludó:
- Whats up Jennifer López and Christina Aguilera? The most horny and cute women on this beach…
El desgraciado se tomaba atribuciones que no le correspondía, no entendía como ellas se dejaban manosear por ese sucio hombre sin llamar a la seguridad de a playa.
Cuando esa bestia se percató de mi presencia, despegó sus cochinas manos del cuerpo de ellas y se sacó la tela bajo su gorra que le servía para cubrirse del sol; Pude darme cuenta que se trataba del pareo de mamá, el cual se llevó a su nariz y aspiró profundamente clavándole la mirada a mami:
- Tengo que seguir trabajando, pero si quieren nos vemos luego
- Dale, cuando caiga el sol te esperamos acá (dijo Cristina)
La tarde transcurrió entre tragos para ellas y jugos para mí, no me gustaba para nada la idea que volviera ese tipo a encontrarse con mamá.
Como a eso de las 17:00 hs Cristina dijo que mejor fuéramos a la piscina, mi alma dió un brinco de alegría ¿Acaso se habrían olvidado de la cita? Todo hacía parecer que si, nos acomodamos en unas reposeras que le daban sombras unas palmeras y al tiempo que la amiga de mamá tomaba sol, nosotras jugamos en la piscina. Cuando la puesta de sol estaba llegando, Cristina le dijo a mamá que fuera a la playa a ver a Neymar y que ella se quedaba a hacerme compañía.
Mamá agarró la toalla de playa y salió corriendo a la playa como si llegar tarde le significara media falta.
Yo quería salir de la piscina pero Cristina no me sacaba los ojos, no sé si para cuidarme o para que no me entrometiera en los asuntos de ellas.
Tuvieron que pasar más de 40 minutos para que mami regresara, se la veía contenta y ni bien se acercó hasta donde nos encontrábamos se puso a cuchichear con su amiga, como dos colegialas.
Lo único que pude escuchar es que luego de cenar se volverían a ver.
Ni bien subimos a nuestra habitación me mandaron a bañarme, al entrar al baño, abrí la ducha pero caminé hasta la puerta para pegar mi oreja y escuchar de que hablaban. Mamá le contaba a su amiga que arregló con el negro que antes de media noche se iban a encontrar en la playa cerca del muelle, la idea consistía en distraer al guardia de seguridad para poder introducirlo a Neymar al hotel para tomar unas copas y después ver.
Cristina estaba encantada con la idea, le sugirió a mamá que me acueste temprano, así podían bajar las dos para estar con el negro.
Obviamente luego de cenar volvimos a la habitación y fingiendo estar cansadas me acostaron en mi habitación y ellas cerraron la puerta que dividía nuestras habitación. Me hice la dormida y esperé a ver que pasaba.
Como a la hora, mami abrió la puerta para asegurarse que estaba dormida, se acercó a mi cama y me llamó por mi nombre, como no respondí, me besó en la frente y regresó a la habitación con su amiga para arreglarse, por suerte la puerta estaba entornada y me permitió espiar tomando los recaudos para que no me pescaran.
Cristina se vistió con unas bermudas muy ajustadas de color arena, una musculosa rosa de tirantes y havaianas, mami con un jeans tiro bajo gastado ajustado y una remera negra que a su amiga no le gustó para nada, se la hizo sacar al igual que el corpiño y le ordenó que se pusiera una blusa de manga larga tipo torera de hilo blanco abotonada por delante, que terminaba por arriba de su ombligo, como la prenda era de Cristina a mami no le cerraba, solo le abotonaba los dos botones inferiores, dejando a la vista un más que amplio escote, además llevaba sandalias veraniegas blancas con plataforma de corcho; Ambas estaban muy maquilladas y perfumadas, parecían dos come-hombres. Salieron sin hacer ruido.
A pesar de mis ganas de ir tras ellas, preferí quedarme en mi habitación.
Transcurrieron varias horas y estaba muy preocupadas por ellas, cuando creí que no pasarían en el hotel la noche, escuche risas estridentes en el pasillo, y reconocí a voz de mamá pidiendo silencio antes de abrir la puerta. Entorné casi cerrando la puerta que separaba nuestras habitaciones y volví a mi cama.
Se los escuchaba alegres y borrachos.
- Calma mis ladies que hay negrito para todas jajaja
- ¿Vas a poder con dos mujeres? Mirá que mi amiga desde que se separó no estuvo con nadie y tiene hambre acumulado jejejeje (dijo Cristina en referencia a mamá)
- Soy un semental, sólo con mi esposa tengo seis hijos… y con otras señoras algunos más jajajaja.
- Dejá de hablar y desnudate, no perdamos más tiempo que la tengo mojada.
- ¡¡¡Shhhhh!!! Por favor hablen bajo que mi hija está durmiendo.
A pesar de que me moría de ganas por ver que pasaba detrás de la puerta, me daba mucho miedo. Cuando las palabras callaron, los sonidos guturales tomaron su lugar.
Escuchaba besos sonoros, como chupones y lamentos (años más tarde supe que eran gemidos). Permanecí en mi cama hasta que escuché:
- ¡Ahhhhhh! Así negrito mío dame más que lo necesito… mmmm… ¿Te gustan mis tetas?.. son tuyas… comémelas… asiiiiiiiiiii
Esa voz era la de mi madre y eso fue lo que me hizo saltar de la cama, y cubierta por el manto de la obscuridad de mi habitación, asomarme por la puerta entornada.
No daba crédito a lo que mis ojos observaban, mamá estaba sentada sobre Neymar, ambos desnudos y enfrentados, las manos de ellas estaban apoyadas en los marcados hombros del negro y su torso inclinado para adelante de manera que sus tetas quedaban apoyadas en la cara de él, quien las mamaba desesperadamente como un becerro hambriento.
Cristina estaba sentada al lado de ellos pero del otro lado del sofá, mirándolos, también desnuda, con las piernas abiertas masturbándose con una de sus manos y con la otra sobándose los pechos. Con una de sus largas piernas pateó un flanco del torso masculino arias veces, logrando que el negro estire su brazo en dirección a ella y dos de sus huesudos dedos penetraran la vagina de ella.
Cada tanto sacaba sus empapados dedos y los chupaba, hasta que en una ocasión lo llevó a la boca de mamá y ella le pasó su lengua como si fuese un apetitoso helado. Al ver esto, Cristina se levantó y besó asfixiantemente a su amiga. Mamita respondió al beso sin dejar de cabalgar.
Las manos de él se perdían en las cuatro tetas que tenía a su antojo.
Pasado no sé cuanto tiempo, Cristina la empujó logrando que ese falo negro saliese del lugar de donde nací y que mami cayera de espalda sobre el sofá, e inmediatamente la cara de Cristina se situó entre las piernas de mamá, quien convulsionaba como poseída por el diablo.
Neymar sonreía sarcásticamente y no dejaba de pajearse.
Seguidamente Cristina se acomodó de tal manera que la entrepiernas de ellas se frotaban frenéticamente, en una posición como de tijera.
Nunca imaginé que dos mujeres pudiesen amarse como un hombre y una mujer.
A pesar del desenfrenó de ellas, no me pareció violento, más bien sensual y atrayente.
Mi mamá se sujetaba de una de las piernas de Cristina recorriéndole con su lengua la pantorrilla, a lo cual su amiga correspondió llevándose uno de los bellos pies de Laura a su boca.
Lamentablemente ese hermoso hechizo que me provocaba de ver a mami con su amiga, se rompió al intervenir Neymar, quien situó a Cristina boca abajo y la penetró con su tremenda pija. Mamá era el colchón de su amiga y lejos de quejarse por el peso de ella, volvió a besarla con pasión.
El negro arremetía con sus violentas penetraciones como queriendo romper la vagina de Cristina, quien soportaba estoicamente como esa descomunal cosa gorda y larga se perdía una y otra vez en su interior.
El sofá soportaba el peso de los tres cuerpos, las dos mujeres besándose con sus bocas bien abierta y frotando sus cuerpos. Cristina en el medio del sandwich carnal con su culo bien en pompa entregando su vagina para que la rellenen de carne.
Tras largos minutos Neymar no pudo contenerse más y sacando su tremenda verga de las profundidades de la amiga de mamá, apuntó hacia las mujeres y acabó copiosamente mojándolas con los chorros interminables de semen. Ellas ni se dieron cuenta de eso y continuaron amándose.
El negro se levantó, hurgó entre sus cosas, sacó una botella, sirvió tres vasos y las compartió con ellas que no paraban de reír.
- ¡My ladies, let's drink! Esto es mamajuana, la viagra líquida caribeña jajajaja… una bebida afrodisíaca.
- ¿Pero que contiene, droga? (preguntó temerosa mi mamá)
- Noooo, no tengas miedo, es ron y vino mezclados con miel, palo brasil y otras cosas de acá… quita todos los males del mundo, a los hombres nos da vigor y a las mujeres las pone cachondas jajaja...
Todos estaban completamente desnudos, las turgentes tetas de mamá brillaban por el sudor, estaban tentadoras y mientras bebían las manos libres de Cristina y Neymar, las acariciaban y se perdían por todo el cuerpo de ella.
Al parecer esa bebida debería ser apetecible, porque el contenido de la botella desaparecía con premura.
Cristina sujetó una mano de mamá y la posó sobre el falo viril que ya estaba muy duro y la impulsaba a masturbarlo. Al principio su amiga la guiaba, pero fue soltándose y su mano corría la piel de esa verga venosa hacia atrás y adelante de manera enérgica.
La cabeza de Cristina se hizo lugar entre las piernas de mamá para lamerle la concha. El hombre disfrutaba de la paja y se entretenía estrujando las ubres que de pequeña me alimentaron.
En un momento Neymar con sus fuertes levantó por la fina cintura a mi madre y la acomodó sobre su pija, la clavada no tuvo dificultad a pesar del gran tamaño de la cabeza de esa verga porque la vagina estaba bien lubricada gracias a la gran cantidad de saliva que había dejado su amiga.
Cristina con un rol dominante sujetaba por las axilas a su amiga levantándola y bajándola, para que las penetraciones fueran más profundas. Ella cerraba sus ojos y se dejaba hacer, sólo apoyaba sus manos en los hombros de él para no caerse.
Los gemidos de ella rebotaban en todas las paredes.
El negro inclinó su cuerpo para adelante y la tiró al suelo, quedando ella de espaldas al piso con el tipo enterrado entre sus piernas.
Cristina incentivaba al hombre diciéndole:
- Dale negro de mierda, cogete a esa trola, rompela, que se hace la santa y es una terrible puta… mirá como le gusta que le des pija… hace unas horas no quería saber nada y ahora te esta rodeando con las piernas para que se la metas hasta el útero…
El tipo estaba dejando el alma con cada mete-saca y mami se tapaba la boca con sus dos manos para que no se escuchen sus gritos, supongo que consciente que su hija estaba en la habitación de al lado supuestamente durmiendo.
Cuando las embestidas se hicieron más lentas pero profundas, mamá dejó de taparse la boca y apoyando sus manos en la cola de él, lo atraía más hacia su cuerpo, logrando que estuvieran más pegados.
Neymar emitió un fuerte sonido gutural y mami dejó de rodearlo con sus piernas para abrirlas a más no poder.
- mmm… uhhhhhh… ¿Te viniste? ohhh nooooo, puta madre no estoy tomando nada… deja de eyacular la puta que te parió que me vas a dejar en cinta… noooooooohhh… (dijo mamá apenada).
Cuando el negro la desmontó logré observar bastante cantidad de un líquido blanco escurriendo de la vagina de mami.
El hombre se volteó de espaldas y como una leona hambrienta que salta sobre una gacela, Cristina se arrojó a limpiarle los rastros de semen que quedaban en esa pija morcillona.
Mamá como incrédula hundía sus dedos en su vulva, para comprobar la gran cantidad de leche que le había dejado dentro.
Grumos de semen blancos estaban prendidos de los pendejos ondulados de esos huevos gordos, contrastando con lo negra de la piel. Esto no pasaba desapercibido para la lengua de Cristina que los limpiaba con gusto.
Tras dejar limpia la verga quiso seguir con la vagina de su amiga, pero apenas mamá percibió la punta de la lengua entrar en su concha, apartó la Cabeza de su entrepiernas.
- Esto es una locura… no puedo creer lo que acaba de suceder… ustedes si quieren sigan pero yo me voy al cuarto de mi nena.
Corrí hasta mi cama de dos plazas y me acosté entrecerrando mis ojos para no perderme ningún detalle, a los dos minutos entró mamá apenas tapada con una bata entreabierta, la luz del exterior que entraba por el ventanal me ayudaba a ver las marcas de mordiscos en sus tetas. Ella se acercó hasta mi cama para cerciorarse que estaba dormida y me acarició la cabeza.
Su vagina estaba muy cerca de mi cara y sentía el horrible olor que emanaba de esos labios irritados y abiertos, todavía con restos de semen. Acto seguido ella se desplomó a mi lado boca abajo, con su cara en dirección a la mía, de su boca salía un nauseabundo olor a alcohol.
Yo no sabía que hacer, por miedo permanecí inmóvil largo rato.
Habrá pasado como media hora hasta que escuché fuertes gemidos. Estaba muy inquieta, la curiosidad me mataba, quería ver que estaba pasando en la habitación de al lado, pero no me animaba con mamá casi desmayada a mi lado.
A los gemidos se le sumó un sonido de “PLAFF PLAFF PLAFF” similar a cuando los testículos del negro golpeaban contra la pelvis de mi madre, señal inequívoca que Cristina y Neymar estarían cogiendo.
A pesar que la ansiedad me desbordaba, cerré mis ojos y por suerte pude dormirme.
No sé cuanto habrá pasado hasta que unos movimientos en mi cama me despertó, pensé que sería mami llamándome a desayunar y que ya por fin todo pasó, pero estaba muy equivocada…
Apenas abrí algo mis ojos, pude notar que estaba amaneciendo y que mamá seguía casi inconsciente a mi lado, los movimientos en la cama que me despertaron eran causados por Neymar, que se encontraba arrodillado entre las piernas de mami y le estaba levantando la bata, dejando al descubierto el pomposo culo de ella.
Las manos huesudas del negro le abrieron los cachetes y con su pija bien erecta apuntó al ano, antes de penetrarlo dejó caer una gran escupida mojando el cerrado esfinter anal y su glande.
Sin importarle que yo estuviera en a misma cama que ellos y a pocos centímetros, con un movimiento brusco le introdujo la cabeza de la pija.
- ¡¡¡AAAAAAAAAAYYYYYYYY!!! (gritó sobresaltada mi madre).
- Shhhhh, no grite mi reina que va a despertar a su princesita… relaje ese culito para que no le duela…
- Dejame hijo de puta, salí de acá…
- ¿No habrás creído que me iba a ir sin hacer mías estas nalgas o sí? Jajajajaja…
- Andate que mi hija esta acá al lado, por favor andate
- Me importa una mierda, si se despierta es por tu culpa… haz todo el ruido que quieras si pretendes que tu niña vea a la puta de su madre entregar el fondillo a este negro jajajaja… te aseguro que no se le olvidará en su vida jajajajaja…
A pesar de algunos intentos por soltarse, a ella no le quedó otra que disminuir su resistencia, esperar que todo pase rápido y rezar para que yo no a vea… Si supiera que yo era testigo con platea preferencial del abuso del cual era víctima.
La pija de él se enterró en ella y la cara de mamá se incrustó en la mullida almohada para acallar su dolor.
La cama se zarandeaba de un lado al otro y los puños de ella estrujaban la sábana.
- Auhhhhhhhhh, uggggh, ah ah ah ahhhhhhhhhh… ufffffff… auuuuuu
- Pareces una perrita mi reina… aullando para que su machote la singue…
Él le abría más los cachetes del culo con las manos y le hacía sentir toda su virilidad con cada embestida.
Las gordas pelotas de Neymar se estrellaban en la pelvis de ella.
La culiada era violenta.
Ella para que no le duela tanto y facilitarle la entrada a ese taladro de carne negra, se apoyaba en sus codos y elevaba la cola, dejándome ver como sus grandes tetas con los pezones erectos se bamboleaban al compás de cada acometida.
La cara de mamá estaba casi pegada contra la mía, ella tenía los ojos en blanco y la boca abierta exhalando un aliento cálido que bañaba mi rostro.
El negro se la sacaba casi por completo y se la enterraba con fuerza, yo también podía sentir el golpe de la penetración.
Con los movimientos de la cogida mi cuerpo se fue acercando al de ellos, la rodilla de él tocaba una de mis piernas e inconscientemente mamá aferró con una de sus manos mi muñeca apretándola con fuerza.
Dejaron de ser dos los cuerpos en contacto sexual para ser tres, esto me permitió vivir con más claridad el ataque anal que mami soportaba.
Las uñas de mamá se clavaban en mi piel, tuve que aguantarme y morderme el labio inferior para evitar quejarme y que se den cuenta que estaba presenciando lo que pasaba a mi lado.
Mamá dejó de sujetarme cuando el violador de su ano se desplomó sobre la espalda de ella, pero sin dejar de penetrarla ni por un segundo.
Con uno de sus fuertes brazos él me corrió a la otra punta de la cama, para que no esté tan cerca de ellos, más por su comodidad que por pensar en mí. La distancia me permitió verlos con mejor claridad.
Con el peso del cuerpo del él sobre su espalda, ella dejó de sostenerse en sus codos y pegó su torso a la cama, estirando sus brazos para sujetarse de los barrotes del respaldo de la cama y levantando su cabeza cada tanto en búsqueda de una bocanada de aire.
Neymar le mordía los hombros y el cuello haciéndola gritar.
Las piernas de él estaban a cada lado de ella y las prominentes nalgas eran ultrajadas una y otra vez sin piedad.
Ella sin lograr despegar los muslos del colchón, subía y bajaba sus piernas pegándole patadas a la cama en cada embestida. Cada vez que elevaba las piernas, as plantas de sus pies chocaban contra el culo de él.
Me hizo gracia ver el inmaculado esmalte rojo de las uñas de sus pies al tiempo que su culo era mancillado.
Con cada vaivén los talones de ella le golpeaban el culo al negro.
Escurriendo los minutos las penetraciones dejaron de ser tan seguidas pero no menos bruscas. Al disminuir el ritmo, el cuerpo de ella acompañaba los movimientos de él.
Cada tanto se escuchaba una sonora cachetada a los glúteos de ella.
Neymar anunciando que estaba por acabar, decidió dar por terminada la rotura anal, le sacó la verga del culo y la hizo dar vuelta, acostándola de espaldas, sujetándola por los tobillos la obligó a que abra de par en par sus piernas y con su descomunal pija impregnada de mierda y sangre, la cogió vaginalmente.
Cuando las manos ya no sostuvieron los tobillos, fue mi propia madre quien continuó con la amplitud máxima de sus piernas y Neymar aprovechó para pellizcarle los pezones.
Cansada por los embates apoyó sus piernas en los hombros de él y mientras la garchaba, ella le acariciaba el pecho.
- Por favor no me acabes adentro, no puedo correr ese riesgo…
- Descuida mi reina aaaaaaahh ah ahhh.
Apretándole las tetas siguió bombeándola.
En un momento la cara del negro se desfiguró y ella le rogó que eyacule fuera, él haciéndole caso sacó su verga y agarrándosela por la base apuntó al vientre de mamá, pero en un momento se dejó caer sobre ella pesadamente, enterrándosela hasta el fondo.
Mami no se podía mover porque estaba inmovilizada bajo el cuerpo del negro.
- Nooooooooooooooo… hijo de puta noooooohhh… la mierda que te parió… escoria… aghhhhh
- Mi reina buscona te vas a llevar un lindo souvenir de Punta Cana para que nunca te olvides de mí jajajajaja… AAAAAAAhhhhhhhhhhhh
Diciendo esto último vació sus huevos dentro de la concha de mamá.
Al igual que ella yo no pude contener mi sorpresa y cuando atiné a levantarme ella me tapó con la sábana.
- Noooo Florenciaaaahh, ni se te ocurraggg levantarteeee… quedate acostadaaaaa…
- ¿Qué pasa mamá? ¿Por qué está Neymar acá?
- Seguí durmiendooohh… que yo después te explicooooooo


Ya han pasado varios meses de nuestro viaje a República Dominicana y ella todavía no ha podido explicarme que hacía ese hombre en mi habitación desnudo y por que ella está embarazada.
Al parecer dentro de poco voy a tener un hermanito negro.


____________________________________________________________
Gus Becker & Marcel Milord ®

Si te gusta pedir un relato nuevo cada mes, que salga a tiempo, o pedir la continuación de alguno, QUE TE GUSTE TAMBIEN DEJAR ALGUN COMENTARIO.
El blog es una comunión gratuita entre autores-lectores, pero si NO hay una participación de lectores, no vemos motivos para seguir publicando por este medio.
Saludos.