domingo, 5 de marzo de 2017

Todo Fue Por Nececidad



Papá se marchó, no sé si con otra mujer, o qué, pero se fue al extranjero. Nada hacía prever que terminaría con mamá, pero terminó.

Pero el problema mayor era que papá era el único sostén de la familia, mamá no trabajaba, sólo se encargaba de criarme.

La casa era alquilada, los ahorros alcanzaban para unos meses, papá era un empleado y ni le importó en la penosa situación económica en que nos dejaba.

Se rajó tan rápido que hasta su ropa dejó, ¿Qué pasó?, no sé, pero el futuro próximo era ahora lo mas preocupante. Ya habría tiempo para reflexiones y preguntas, pero no ahora.

La carta que dejó solo tenía escrita una palabra, y esa era “adiós”, explicaciones : ninguna.

Mamá es una típica mujer criada en el campo, de 30 años cumplidos este mes, 1,55 mts de altura, con el cabello castaño largo y algo ondulado, hasta mitad de la espalda, ojos color miel, nariz chiquita, pechos medianos, fina cintura y muy linda cola, terminando con hermosas piernas. Es calladita, sumisa, ingenua, se cree todo.

Estaba muy desesperada, el primer mes de la ida de papá, ella le preguntó a casi a todo el vecindario si tenían o sabían de algún trabajo.

Vino la dueña del departamento, hablaron un rato largo y mami le dio un sinfín de escusas, pero la dueña le dijo que necesitaba la plata del alquiler.

Cuando se retiró, mamá lloró sobre la mesa. Al otro día, fuimos a hacer las pocas compras que nos permitió el escaso dinero que poseíamos, solo lo justo y en la panadería, el dueño le presentó a Doña Clara. Esta mujer, según escuché en el barrio, era considerada como muy viva y para nada ingenua, si podía tomar ventaja de cualquier cosa lo hacía, sin importarle el cómo ni el que dirán.

A la salida de la panadería, Clara nos invitó a un bar, .e compró una gaseosa con un tostado y ellas bebieron café doble. No tuvo tapujos en la manera de hablarle a mamá por más que yo estuviera presente y fue al grano, le explicó que ella trabaja desde hace dos años, como empleada doméstica con cama adentro y dijo:

  • El viejo Braulio paga muy bien, pero.....imaginate, es inmundo, ya estoy cansada de tenerlo arriba mio, rompiéndome toda, más ahora que me junté con un quinielero que conocí hace un par de meses, ya es hora de formar una familia ¿Viste?.. Eso si, con Braulio casa y comida van a tener, eso seguro, ponele la firma…. cuanto mejor te portes, más beneficios vas a tener… nena fijate, si te interesa el laburo, te recomiendo con mi patrón para que me reemplaces… pero te va a ser duro y no habló del trabajo…
  • Acepto, Clara tengo un nene que depende de mí y el hijo de puta de su padre nos dejó en bolas, no puedo darme el lujo de elegir trabajo, es esto o la miseria.
Unos días antes de entregar la casa (no teníamos muebles pues lo que estaban eran de la dueña), fuimos a lo de Braulio.

El tipo vivía en una casona muy vieja tipo PH, con un patio cuadrado semicubierto en el centro de la propiedad y rodeándolo en galería, los demás ambientes: una modesta cocina, un baño, un comedor mediano con una mesa, 6 sillas y un viejo sofá de 3 cuerpos, luego seguía una habitación grande y la habitación del viejo con baño propio. Todo contiguo, para ir de un lugar a otro, hay que pasar obligadamente por la galería que rodea al patio. Las paredes estaban descascaradas, manchas de humedad por todas partes y a donde se mirada solo se observaba cosas viejas.

Clara ya se había ido para no volver, nos recibió el viejo, quien realmente tiene una cara de degenerado terrible y una apariencia espantosa, es pelado, alto, de casi 1,90 mts.,con un tupido bigote, la piel muy blanca y bastante peludo el pecho (tenía una camisa celeste toda desabrochada). Con una sonrisa, me frotó la cabeza y le dijo a mamá:

  • ¡¡¡Que chiquita!!!... digo de físico, claro.

Nos sentamos en el comedor, trajo bebidas frescas para beber y se pusieron a hablar mientras yo miraba el comedor, bastante descuidado.

Mamá había ido vestida normal, con un vaquero apretado y una remera blanca ajustada.

Cuando ella le pidió permiso para ir al baño, el viejo la acompaño al baño principal, que estaba entre las habitaciones. Braulio reveló ser un viejo verde degenerado, quedándose parado con el oído casi pegado en la puerta, escuchando lo que mamá hacía mientras me guiñaba un ojo y con una mano se frotaba la bragueta.

Antes de irnos le dijo que tenía que estar uniformada (el uniforme lo proveía él) y nos mostró nuestro dormitorio.

El fin de semana siguiente nos mudamos a lo del viejo, presintiendo como sería todo, pero era lo que había, no quedaba otra.

Braulio era un jefe de estación ferroviaria jubilado, por lo tanto estaba siempre en la casa.

Ese primer día llegamos de noche, nos acomodamos rápido en la habitación que el viejo nos dio, la cual tenía 2 camas de una plaza, 1 roperito, 1 cómoda y 1 silla rota. Arreglamos la poca ropa que teníamos y nos tiramos vestidos en las camas a descansar.

A eso de las 22 hs, mientras mamá preparaba la cena, el viejo comenzó a mostrarse tal cual era.

Me dijo:

  • Es linda mamita... ¿Luly le dicen no?
  • Si se llama Luciana
  • ¿Y vos pendejo, cómo te llamás?
  • Sebastián
  • Si... es muy linda tu mami… es joven... lástima que anda muy vestida (mamá llevaba puesto un vestido amplio, color rosa con florcitas blancas, largo hasta la rodilla)
  • (no contesté nada)
  • ¿Dormían juntos?
  • No, yo tenía mi dormitorio
  • Bueno, acá la vas a ver en ropita interior, eso es bueno... va a llegar un momento en que todos vamos a andar livianos de ropa... ¿Te molesta eso?
  • Nnnnno (¿qué otra cosa podía decir?)
Llegó la cena y el descarado alababa como cocinaba mamá. De sobremesa el viejo sacó una botella de licor de huevo, casi obligándola a beber; como mamá nunca tomaba alcohol, comenzó a bostezar y se le cerraban los ojos.

Antes de ir a dormir, pasamos por el baño y luego nos encerramos en nuestro dormitorio, que la única comodidad eléctrica con la que contaba era un velador con los cables pelados, en contraste con la habitación de Braulio que tenía aire acondicionado.

El calor era insoportable y transpirábamos en nuestras camas a más no poder, para dormir cómoda mamá se sacó el camisón y fue la primera vez que la veía en ropa interior. Ella tenía cierta timidez que la mirara en bombacha y corpiño, pero se resignó, sabiendo que sería así de ahora en más.

Nuestra pieza estaba al lado del comedor y la del viejo daba a la otra punta del patio. La habitación de él tenía una puerta con vidrio y persianas con postigos antigua que daban al patio.

El día siguiente fue domingo y el viejo con mi mamá fueron a hacer compras, yo aproveche para revisar entrar al cuarto de Braulio y revisar sus muebles.

En un cajón, de abajo de un ropero, encontré “el placer” del viejo, una caja de zapatos que contenía: un consolador enorme negro, cinco bolas chinas de un respetable tamaño, un aparatito en forma de óvulo con un cable que iba a un control remoto, ropa íntima de mujer, tanguitas minúsculas con voladitos, babydolls, CDs porno, etc.

Ya no tenía duda que mamá iba a tener mucha “actividad” acá. En la heladera había supositorios para ayudar a dilatar el ano tal como decía el prospecto y otros antiinflamatorios.

Como a la media hora, ellos volvieron muy risueños. Ese día fue tranquilo, el último de tranquilidad.

Después que nos bañamos todos, mamá hizo la cena, y como la vez anterior licor de sobremesa y a la cama.

Ya mamá se quedó en ropa interior en forma más natural.

Como era verano y estaba yo de vacaciones, el lunes, apenas se levantó y antes de mamá comenzar con la limpieza, fue con el viejo a una escuela privada que estaba a dos cuadras a inscribirme.

Cuando regresaron, mami estaba llorando de la alegría, no sabía como agradecerle a Braulio que haya pagado él la inscripción y además prometiera hacerse cargo de todas las cuotas mensuales. El viejo le decía que no era nada, que lo hacía pensando en mi futuro, porque el colegio era muy bueno y contaba con jornada doble, sacándome a mí, tiempo para andar callejeando con los otros pibes vagos del vecindario.

Mamá se fue a cambiar al baño, yo estaba en el sillón, en una punta mirando tele y el viejo se sentó en la otra punta del sofá. A él se lo notaba nervioso, excitado, alterado.

Cuando escuchó que mamá apretaba el botón del inodoro, comentó en voz baja:

  • Con el tremendo culo que tenés, el sorete que habrás echo, puerca
Apareció mamá y el viejo ya se movía inquieto.

El “uniforme” era un guardapolvo rosa, con una tela que dejaba ver todo perfectamente y súper cortito, apenas terminaba donde comenzaban las nalgas. Pero lo que me puso nervioso, era que debajo no llevaba nada, ninguna ropa interior, o sea, estaba desnuda.

No tenía duda que mamá tenía muy claro como eran las reglas del juego y que yo sería espectador involuntario de lujo. Seguramente las salidas juntos les sirvió para hablar.

El viejo por supuesto le dijo que comenzara por el comedor, en donde estábamos, mamá barrió y cuando comenzó a limpiar la mesa, el uniforme se levantó dejando ver toda su cola.

Casualmente el culo de ella quedó apuntando a la cara del viejo que suspiró fuerte.

¿Casualidad? No lo sé, mamá estaba entrando en un estado de exhibicionismo y desfachatez que nunca le había conocido, pero dicen que la necesidad tiene cara de hereje.

Mamá cerró los ojos, y siempre haciendo que limpiaba, se corrió para atrás, ahora el culo chocó con la nariz del viejo, que le tomó las nalgas con las dos manos, las abrió un poco y le pasó la lengua por el agujero del culo.

Enseguida mamá me dijo:

  • Sebi, andá a la habitación
Pero inmediatamente el viejo ordenó:

  • Nooo, quedate... que se acostumbre… ya lo hablamos en la calle
  • Bueno no te enojes. Sebi, seguí mirando tele.
El viejo le volvió a lenguetear el culo y ella a refregárselo por la cara. Estaban sacados.

Braulio comenzó a manosearse el bulto que estaba muy hinchado y de repente se paró, la agarró de la mano y mirándome me dijo:

  • Ahora si, quedate un rato acá que vamos a hacer unas cositas con mamá y volvemos
No aguantaron a la noche, fueron a la habitación del viejo, dejando la puerta abierta. Al entrar, el viejo se le abalanzó, la besó bruscamente, mientras le levantaba el guardapolvo y le tocaba desesperadamente el culo, en estado de máxima excitación, él se bajó los pantalones y luego el calzoncillo, liberando la pija que saltó a los golpes pidiendo acción.

Era larga, no gruesa, tirando a fina, pero con la cabeza enorme, desproporcionada en relación al tronco. Y como dije, muy larga, parecía un hongo estirado y súper cabezón.

Mamá se arrodilló, Braulio con una mano agarró el tronco y le acercó la verga a los labios de ella, con la mano libre le apretaba una nalga.

Abriendo la boca lo más que pudo y con muchísimo esfuerzo comenzó a chupar la cabezota.

El viejo, mirándola, le dijo:

  • Esta noche preparamos el culo y me lo entregás
Mamá seguía luchando con el gordo glande dentro de su boca, y antes que pudiera metérselo por completo, recibió un abundante descarga de semen que la ahogó, se vio obligada a sacarse la pija para poder respirar.

La leche le chorreaba por las comisuras de los labios, ella se incorporó, y después de limpiarle la verga con la lengua, salió corriendo al baño.

El viejo se subió los pantalones y vino al comedor, se sentó a mi lado y me dijo cagándose de risa:

  • Bueno, ya está por ahora, mamá tomó la lechita jajajaja.
Ella estuvo casi media hora dentro del baño y ahora salió con la bombacha, se sentó en al medio de nosotros un rato antes de ir a preparar el mate.

El viejo, siempre riéndose, le preguntaba:

  • ¿Estaba rica?
Mamá no dijo nada, solo sonrió.

Transcurrió el día, ellos descansando cada uno en su habitación. A la hora de la cena comimos liviano y la entremesa fue larga.

Mamá aprovechó que el viejo fuera al baño para decirme que dormiría con él, algo que yo ya sabía. Lo aprobé con tristeza.

Braulio era tan degenerado que sentía un placer extra si yo miraba o escuchaba las cosas que le hacía a mamá. Y a ella le brotó todo la sexualidad que tenía latente.

Cuando mamá se estaba cambiando y yo ya me iba apesadumbrado a mi dormitorio, el viejo me gritó que le llevara los cigarrillos que había dejado en la mesa del comedor. Fue a propósito.

Cuando entré a su habitación para dárselos, estaban todos los juguetes en la cama, los supositorios en la mesa de luz y él solo con una camiseta y nada más, la verga se le veía muy dura.

Me miró con esa sonrisa morbosa que tenía y me preguntó con voz jadeante, bien babosa:

  • ¿Te gustan los “chiches” para jugar con mami?. Mamá va a ser juguetona después que pruebe esto y “esto” que me cuelga entre las piernas… jajaja… me vas a dar las gracias porque vas a tener una mamita nueva... ya me vas a dar las gracias, vas a ver… voy a dejar la puerta abierta para que vos escuches a mami jugar, si querés mirar lo juguetona que se va a poner, mejor... jajaja
Le hice una sonrisa cómplice y noté que sin quererlo comenzaba a excitarme. Fui al comedor tomar una gaseosa antes de acostarme y me choqué de frente con mamá.

Estaba desnuda con una remerita blanca cortita, a la que se le marcaban los pezones, me quedé petrificado mirándole la vagina con apenas vello púbico, ella me dió un beso en la frente y se fue a la habitación donde la esperaba su patrón. Cuando se iba, el bambolear de los cachetes de su prominente culo, me calentó tanto que me desquició. Al entrar ni amagó cerrar la puerta.

Ya nadie se cuidaba ante mi, del viejo no me extrañaba, pero de mamá si. Al final, Braulio tenía razón, nacía una mamá nueva para mí.

Fui a mi habitación y tampoco cerré mi puerta, desde allí observé que ellos apagaban la luz principal dejando solo prendidas las dos lámparas rojas de los veladores. El viejo puso boleros de fondo, a pesar de no estar tan alto el volumen, llegaba a mis oídos.

Me quedé en mi cama hasta que escuché el primer gemido de mamá, me levanté y me asomé. Ella estaba boca abajo con el culo parado y la cara del anciano enterrada en esa hermosa cola, recorriéndola con su lengua y llenándola de saliva.

Mamá con una mano se llevaba a la boca el consolador negro y lo chupaba desesperada como si fuera la verga de otro hombre, y abría las piernas para que el viejo pudiera introducir más su cara y lenguetearla profundamente.

Entre tanto, Braulio colocaba vaselina un supositorio, siempre mirando perversamente el orto de mamá, al cual le pegó con la mano libre sonoras cachetadas dejándolo rojo. Con el supositorio recorría en círculos el esfinter anal de mamá y ayudado con sus gordos dedos, lo introdujo despacio al supositorio hasta que el culo se lo tragó todo, produciendo que instintivamente ella levantara más provocativamente su cola.

Para que la rotura sea mayor, tres dedos untados con vaselina recorrían ida y vuelta el conducto anal. Ambos gritaban de placer.

Cuando el consolador comenzó a recorrer el cerrado camino del supositorio, mamá largó un gemido fuerte que habrá despertado a más de un vecino.

  • Nooooooooooo… me muero… siento mi culito abierto…
Dijo mamá con la voz de otra mujer, como si estuviera poseída por la lujuria.

El viejo mirándola sorprendido, la bombeaba a más velocidad con el consolador negro.

  • Uyy, Luly no puedo creer… ¿Putita, te hicieron el culo alguna vez?
  • Hace mucho
  • ¿Era una pija grande?
  • No, chica
  • Que hermoso… ya me parecía porque está muy fruncido… vamos a jugar mucho con tu colita pata que te entre mi verga… esperá a que te calentés y te va a entrar hasta la alfombra…
Pasaron como 10 minutos, el supositorio y el consolador lograron dilatar el estrecho orificio. Braulio, sin permitir que ella se moviera, reemplazó el consolador por las bolas chinas, gracias al lubricante le entraron las cinco pelotas unidas por un cordoncito.

Al percibir cada fría bolita abrirse camino en su ano, mamá mordía la almohada y gemía.

Ella se retorcía con eso adentro y no pude saber si era de gozo o de dolor.

De su culo quedó colgando la soguita para sacárselas.

Agarró el óvulo y se lo introdujo en la concha y con el control comenzó a hacerlo vibrar. Ella levantó la cabeza y comenzó a bramar de placer.

El viejo se acomodó con la pija apuntando a la boca de ella y mamá comenzó a chuparla ávidamente.

Los orgasmos se reproducían en el cuerpo de mamá, se retorcía constantemente suplicándole que parara con eso.

El viejo sonreía perversamente y le pellizcaba los pezones, arrancándole gritos, ella golpeaba la cama con sus puños y tiraba golpes al vacío.

De la concha salía un fuerte chorro como de meo, señal que mamá estaba acabando. El viejo sacó el vibrador de la concha, luego las bolas chinas, una por una, muy pausadamente, un breve quejido femenino las despedía.
  • Ensuciaste las bolas chinas con mierda, puerca… no las puedo guardar así… chupalas hasta que queden limpias

Sin voluntad, cumplió con lo ordenado. Esa señora no era mi madre, era la esclava sexual del viejo.

Braulio contento con la faena, se acomodó detrás de ella y se lubricó la descomunal cabeza de su chota.

Aferrándose de la cintura de mamá, de un fuerte empujón le cavó la verga hasta el fondo, ella quiso escapar, pero los brazos del viejo no se lo permitieron.

El placer que que hace un rato sentía, se transformó en un agudo dolor.

Lo rasguñaba, lo golpeaba, lo empujaba, pero todo era inútil, el viejo maldito no estaba dispuesto a ceder un centímetro.

Era demasiado grande la cabeza para su túnel y a medida que avanzaba dañaba, y mucho.

Los ojos de mamá parecían darse vuelta.

La larga pija comenzaba a esconderse toda adentro del cálido culo de mamá.

Pronto comprendió que la resistencia era en vano.

Con la verga toda enterrada, el viejo se detuvo y sin sacarla se acomodó mejor sobre la espalda de mamá y comenzó a bombearle el culo.

Ella no gritaba, apenas tenía fuerzas para levantar sus pies en señal de dolor.

La vida de mamá siempre fue muy sufrida y este no era un momento alegre, como siempre hizo, aguantó como pudo su penar.

Estaba como muerta, se dejaba hacer.

De golpe, el viejo se la sacó y ahí ella revivió, gritando al sentir salir la cabeza.

Nuevamente le enterró el consolador negro en el semidestruído culo de ella.

Mamá lloraba, estaba recibiendo dos terribles pijas, distintas, pero ambas dañinas.
  • No aguanto más… aaaaaaaaaaaaay… soltame por favor…
Sin darle importancia a los lamentos, él la cogío un rato con el consolador, hasta que lo sacó y volvió a meter su pija, toda de golpe.

La culeaba alternando su pija y el consolador.

Se veía en la cara de mamá el agotamiento.

Con su culo ya sodomizado, se acostumbró a los embates brutales, a la gran cabeza destruyéndolo.

Con las pocas fuerzas que le quedaban comenzó a subir y bajar el orto, acompañando el bombeo del viejo y logrando que tras largas 2 horas él eyacule llenándole el orto de pesados grumos de leche, que caían manchando las sábanas.

El viejo salió de adentro suyo y ella cayó desplomada sobre la cama, inerte, si no fuera por sus jadeos, creería que el viejo la dejó sin vida. Estuvo así por más de 10 minutos.

El culo estaba muy reventado, se lo veía más grande que la vagina.

Mamá con mucho esfuerzo se levantó para ir al baño y yo fui a mi pieza.

Al salir del baño, ella con una bata negra corta, pasó por mi habitación, me vio despierto y entró intentando dibujar una sonrisa, estaba demacrada, sin energía.

Se paró a mi lado y me dió un beso en la frente, olía muy raro.

  • ¿Estás bien mamá?
  • Si hijo, tranquilo, estoy bien… sólo espero que puedas entender algún día, que todo esto fue por necesidad…
Volvió a la habitación del viejo, antes de llegar a la puerta dejó caer su bata y entró desnuda, los escuché hablar y reír, al rato las luces se apagaron.

A las 8 de la mañana, gritos, ruidos y gemidos me despertaron., me levanté medio dormido y me asomé.

La encontré de cuclillas en la cama, con el consolador negro dentro de su vagina, sentándose a horcajadas sobre él.

Ante mi torpeza me expuse, mamá me vio, el viejo también.

Le vi el diablo en el rostro de Braulio, que sin sacarle sus ojos al cuerpo de ella, me dijo:

  • Vení lindo, pasá… no tengas miedo... mamita te va a necesitar…
  • ¡Eh! ¿Te volviste loco?.. es mi hijo…
  • Ya lo sé… o lo dejás pasar o te buscas donde ir…

Mamá haciendo un ademan con la mano me dijo:

  • Si, vení hijo... ayudame
Me senté en la cama, a un costado de ella, que no se animaba a mirarme.

La situación era extraña, mamá estaba como estatua, no se animaba a mover ni un musculo, pero seguía con el consolador en su interior. Braulio se impacientó y le pegó una cachetada en la teta hacia, haciendo que mamá perdiera el equilibrio y se enterrara todo el consolador en su concha.

  • ¡¡¡AHHHHHH!!!... oughhhhhhhhh

Instintivamente, en la caída, llevó sus brazos hacia adelante para aferrarse de algo, y ese algo era yo. Sujetándome de los hombros, inclinó su cuerpo hacia adelante hasta tocar con su cabeza mi pecho.

  • Me lo clavé hasta el útero… ufffff...

Me dijo, recargándose más sobre mí, y sin darse cuenta poniendo el culo en posición de guerra.

Se quedó quietita, empalada por el consolador y el viejo, aprovechando la situación, se acomodó atrás de ella, se escupió la cabezota de la pija y se la enterró en el culo.

De tan dilatado que le había quedado el culo, la verga entró sin resistencias.

Mamá ahora tenía los dos agujeros tapados por dos enormes pijas. Elevó su torso arqueando la espalda y estiró una mano para que se la agarre.

Con mis dos manos sostuve la de ella, me las apretó muy fuerte. Intentaba gemir, pero se sentía cohibida y ahogada, atorada. Mordiéndose el labio inferior hasta hacerse daño, lloraba.

Muy serio, el viejo, mientras bombeaba el culo de mi mamá, me dijo jadeando:

  • Pendejo, secale las lagrimitas a mami… acariciala para que no llore… consolala
Me apreté contra su cabeza y le acariciaba el cabello mientras le decía:

  • No llores mamá, tranquila por favor… sé que te estás sacrificando por nosotros… te quiero mucho
Braulio la culeaba con fuerza, con cada estocada el cuerpo de mamá se pegaba más al mio, y a través de mi fina remera sentía sus carnosos y duros pezones punzando en mi pecho.

Mamá seguía sufriendo pero escuchar mis palabras le quitó un gran peso de culpa. Abrió sus ojos llorosos y me miró, casi como suplicando me dijo bajito:

  • Me duele mucho… soy chiquita y la tiene muy grande…
No dije nada, solo la bese y apoyé mi cabeza en la suya.

Vernos juntos, estimulaba al viejo, dándole penetraciones muy duras.

Tardó en comenzar a gozar, pero sentir su cálida respiración en mi cara y escuchar sus gemiditos entrecortados, indicaba que lo estaba logrando.

No puedo calcular cuanto demoró todo, pero fue mucho tiempo.

El viejo acabó una catarata de leche en el fondo del culo de mamá.

Pero no la historia no terminó ahí. Esperó que la leche comenzara a salir de adentro del ano, con un vasito la juntó y se la hizo beber.

Todo lo que restaba del día, mamá permaneció encerrada en nuestra habitación, durmiendo.

Yo estuve con el viejo mirando tele en el comedor.

Desde ese día, el viejo fue muy bueno conmigo y comencé a tener beneficios, tales como ropa nueva, una mesada de dinero todos los meses para mis gastos, una bici, una Play, etc.

Mamá dejó de vestir el delantal para usar ropa interior muy sexy o simplemente ir totalmente desnuda por la casa.

Ellos cogían casi todos los días en cualquier lado: patio, baño, cocina… en todos los lugares donde al viejo se le parara, pero para mi eso ya era “normal”.


----------------------------------------------------- Fin ----------------------------------------------------------------
MARCEL MILORD

La única forma de saber si el relato les gustó y que quieren que sigamos escribiendo, es si dejan un comentario, eso nos estimula a continuar.

Saludos.

ACLARACION: A pesar de nuestros esfuerzos, las obligaciones diarias nos imposibilitan de momento de cumplir con 1 relato cada 15 días, hasta que podarnos normalizarnos seguiremos con una publicación por mes o en menos tiempo. Desde ya disculpas y queremos que sepan que las ganas de seguir escribiendo y que Uds. nos sigan leyendo estan, por eso tantas historias nuevas, pero hay veces que otros factores interfieren.
Abrazo fuerte, como siempre.


miércoles, 15 de febrero de 2017

El Cornudo y La Ninfómana

Pablo, ante la mirada de los demás, es un hombre común y corriente, respetuoso de la moral y buenas costumbres que impone la sociedad, casado con una bella mujer de 36 años de nombre Nancy, y con dos hijos, Luciana de 12 y Rodrigo de 10 años.

Pablo es un hastiado químico de un laboratorio del centro de la ciudad y Nancy se desempeña como secretaria del presidente de una de las más grandes empresas Nacionales.

Parecieran ellos el modelo a seguir de toda familia, salvo, que puertas adentro llevan un estilo de vida diferente a los cánones de la mayoría de las personas, Nancy es una ninfómana insaciable y él un cornudo consiente.

Pablo después de una larga jornada laboral estaba conduciendo su coche por una embotellada autopista que apenas lo dejaba avanzar, y mientras fumaba un cigarrillo esperando que el transito se alivianara, reflexionaba el vuelco que había dado su aburrida y tediosa vida luego de descubrir a su esposa siéndole infiel con el jefe de ella. A pesar de los celos y odio, por primera vez sintió a su corazón galopar descontrolado y una descarga de adrenalina y morbo que lo extasiaron, sensación nunca experimentada por él, a pesar de presenciar como la imagen de su fiel esposa se despedazaba, se sentía vivo.

Cuando los adúlteros amantes descubrieron al espiá, ya las cartas estaban echadas en la mesa y para desgracia de Pablo fue una malísima mano, porque lo encontraron con los pantalones bajos y masturbándose como un quinceañero, dejando más que claro que al cornudo le excitaba lo que estaba viendo.

A partir de ahí su esposa se tomó vía libre para encamarse con quien quisiera. Y aunque paresa mentira esto los unió más, porque ya no había mentiras ni engaños entre ellos, compartían un mismo secreto que los hacía cómplices. Nancy siempre le contaba de sus aventuras y amantes ocasionales… bueno, casi siempre.

Su esposa es un manjar que pocos hombres no quisieran saborear, 1,70 mts de altura, ojos seductores color cafés, pelo lacio castaño claro con reflejos dorados largo hasta la mitad de su espalda, sus medidas son 95-60-95, a pesar de tener hijos, su cuerpo no tiene una pizca de adiposidad porque todas las mañanas religiosamente le dedica hora y media al gimnasio, y gracias al esfuerzo físico posee un abdomen plano, piernas bien marcadas y una cola redonda y bien paradita que causa tortícolis a cualquier caballero que pase a su lado, porque es imposible despegarle la vista.
Nancy es una mujer que por su belleza y cuerpo nunca pasa desapercibida a cualquier lugar a donde vaya y menos por su ajustada ropa. Y a Daniel, el nuevo vecino soltero tampoco… ya había pasado 1 semana desde que Pablo había tenido esa sensación angustiosamente morbosa de que su vecino podría haber sacado provecho del maravilloso cuerpo de su esposa.

Los días transcurrieron normalmente y parecía que el asunto se había enfriado hasta que ese viernes por la noche, cuando Pablo tras largas horas al fin había dejado atrás la autopista y estaba entrando el coche a su casa, cuando Daniel se acercó y le realizó una invitación más que tentadora.

- ¿Cómo le va vecino?

- ¿Qué haces pibe? ¿Tus cosas?

- Bien, todo tranquilo como siempre, mire quería invitarlo a cenar mañana a casa, creo que seria una buena manera de conocernos más y pasar un rato agradable, ¿Qué le parece?

- Guauuuu me agarrás de sorpresa...

- Si, lo que pasa que ayer me confirmaron que me salió un gran negocio que tengo con un socio y quería festejar, pasar una noche diferente, será algo tranquilo puede venir su esposa y los nenes, estará lindo

- Bueno ok, mañana pasaremos por tu casa, ¿Querés que llevemos algo?

- Sólo ganas de divertirse... ¡No se arrepentirá vecino! jajajaja


Pablo quedó medio sorprendido, pero en el fondo le parecía bien esto de integrar a la familia y conocer más a este hombre que vivía a unos metros de su casa.

Entrando al hogar encontró un ambiente que le encantaba: los niños estaban terminando de cenar y Nancy estaba parada lavando algo en la mesa de la cocina, ella llevaba puesto un jeans blanco que parecía quedarle chico, ya que su culo parecía que explotaba, admirable imagen que hizo sentir a Pablo orgulloso.

Saludó a todos y se sirvió un Jack Danield’s Honey en las rocas para beber sin dejar de observar el gran cuerpo de su esposa, mientras él se relajaba en su gran sillón.

Tras clavarse 2 vasos más de whiskey, se levantó y se sentó a la mesa para cenar, comentándole a su esposa la invitación que le había hecho Daniel, ella abrió grande los ojos, sorprendida y con una combinación de miedo, lo cual hizo a Pablo reflotar esos pensamientos cornudos de la semana pasada.

Le costó 10 minutos convencerla de ir con los niños y pasar un rato en familia y diferente.

Esa noche Pablo se durmió rápidamente sin embargo Nancy no pudo, debido a esa rara invitación de su vecino, estaba asustada y sorprendida, pero esa sensación fue desapareciendo para empezar a recordar al detalle la tremenda cogida que Daniel le había dado en la ducha, como la agarraba y las bestialidades que le había dicho mientras sus hijos quedaron solos en la sala, inmediatamente con esos pensamientos sus pezones se pusieron duros y su vagina depilada se humedeció, no dudó en correr su camisón transparente para que sus tetas quedaran al aire y con su mano derecha empezó a apretarse los pezones, esa sensación le encantaba y lógicamente con la mano izquierda jugaba con su clítoris y sus labios vaginales empapados, de la excitación su respiración empezó a ser fuerte, entrecortada, sin importar que a un metro estaba Pablo roncando, pensaba en lo buen amante que era su vecino y el gran cuerpo que tenía, un miembro fuera de serie que lo sabia usar con maestría, ella ya sentía su orgasmo venir e inmediatamente pensó en como él le eyaculó en la cara, Daniel era un pervertido que la excitaba, le había largado una gran cantidad de semen justo en el momento en que su hijo golpeaba la puerta de la cocina para que le abran y ella le contestaba que no la molesté más y que en un rato le preparaba la leche, se sentía mala madre pero no le importaba, quería sentirse bien puta y disfrutar de su vida sexual, tuvo un gran orgasmo que tuvo que tapar con la almohada para que no saliera un gran grito de placer.

Al otro día, ya se acercaba la noche y Nancy en el dormitorio se preparaba para la cena en lo de Daniel, Pablo estaba abajo jugando con los niños en un clima familiar y tranquilo, la mente de Nancy no pensaba ni en tranquilidad ni en la familia simplemente se observaba en el espejo mientras se vestía de la manera más provocativa, su juego de ropa interior gris con encajes negros y transparencias era sencillamente bestial, calentaría hasta un muerto, en eso Pablo entró al dormitorio para prepararse y vio lo sexy que estaba su esposa.

- ¿Mi amor te vestís putísima para una cena familiar, estás loca?

- Pablo yo me visto con lo que tenga ganas de ponerme, me siento bien con esto y así iré vestida


Pablo se asustó y no entendía bien cual era la idea de su esposa, vestirse así tan sexy y provocativa adelante de los niños le daba miedo, ella actuaba como una puta sin importarle nada, luego vio como se maquillaba y se terminaba de poner su vestido súper ajustado negro con lentejuelas, le quedaba de maravilla pero le parecía desubicado su atuendo para una cena con el vecino y los niños.

Una hora después Pablo y su familia tocaban a la puerta de Daniel, rápidamente su vecino abrió quedando con la boca abierta al ver a la puta que se había cogido una semana antes, inmediatamente su verga tomó un tamaño considerable y disimulando agarró las dos botellas de vino que le traía Pablo.


- Pasen por favor, pónganse cómodos en la sala y los niños tienen la Play prendida para que no se aburran


Los niños pasaron rápidamente a jugar a la consola sin prestar atención a lo que los rodeaba, Nancy caminó con sus zapatos de taco aguja a la sala con su andar felino sin que nadie le saque los ojos de encima, sentado en un sillón estaba Gus un amigo íntimo de Daniel con el que compartían negocios, que con sus ojos miró sin respeto todo el cuerpo de la esposa puta, los niños jugaban y reían inocentemente mientras Daniel y Gus no dejaban de hacer chistes picantes y observar el cuerpo de Nancy.

Gus es un hombre de 1,80 que tenia horas de gimnasio, fuertes brazos y una gran musculatura, pelo corto, barba de tres días, cara de pocos amigos y sus ojos marrones se depositaban en las tetas de Nancy que había llevado un escote bien amplio en su vestido, sin sostén sus tetas se movían libremente debajo de la tela provocando a todos los hombres de la sala. Pablo se sentía incomodo por el clima que había en ese lugar, las miradas pervertidas de Daniel y Gus se combinaban con la mirada de puta provocativa que tenia su esposa.

Daniel trajo los bocaditos de la cocina y Gus se dedicaba a hablar de la vida con Nancy, Pablo se puso a abrir los vinos mientras los niños lo llamaban, asique fue y se puso a tontear con sus hijos y hablar de los jueguitos de la consola, desde lejos veía como en la sala principal en el sillón de tres cuerpos, Nancy se había sentado en el medio rodeada de estos dos hombres atléticos, así que inmediatamente se levantó, abandonó a los nenes y se sentó en otro sillón enfrente de ellos, los chistes eran cada vez más picantes y las risas más fuertes.

Las manos de esos hombres en las piernas de Nancy se hacían una costumbre, ella era el centro de la noche y Pablo pudo notar como estos tipos tenían ya su verga dura debajo del pantalón. Daniel puso música y pidió un brindis por esta nueva amistad, todos brindaron y el alcohol ya se convertía en el mejor amigo de estos pervertidos así como de Nancy que se levantó a bailar al ritmo de la música, en eso Lucianita le pidió a su padre que la acompañase al baño y lógicamente Pablo no se negó, así que fue a llevar a la niña y 5 minutos después bajó a la sala encontrándose un panorama más que incomodo, su esposa bailaba con los dos hombres que la franeleaban y la apretaban uno por delante y otro por atrás, Daniel había apagado las luces dejando solo unas lámparas de pie encendidas y a varios metros estaba Rodriguito jugando a la play en estado de adicción.

Pablo enojado le dijo a Nancy que terminaran de cenar y que dejara de bailar, ese asunto no le gustó para nada al musculoso de Gus que lo miraba mal, cuando volvieron a los sillones Nancy se sentó enfrente de Gus y Daniel, mientras que Pablo permanecía parado tratando de que sus hijos no vieran nada ni que pensaran mal más allá que eran muy chicos.

Cuando Pablo se llevó la copa de vino a la boca y giró para volver a ver a su esposa no esperaba encontrarse con la actitud de una puta fácil, ella se había levantado la falda del vestido dejando al aire su hermosa ropa interior o sea su tanga transparente y sus medias mientras se chupaba un dedo y miraba con cara de zorra a los dos sementales, ellos se tocaban sus penes por debajo del pantalón sin importar nada y le pedían a Nancy que mostrara más, hasta que ella corrió parte de su escote dejando ver unos pezones erectos maravillosos.


- ¡¡¡¿¿¿Nancy que estás haciendo, estás loca???!!!, Los niños te pueden ver, ya estas borracha, ¿Qué te pasa?

- jajaja ¿Qué te pasa cornudito, no te gusta que yo sea feliz?, sos mala onda jajajaja… ¿Verdad chicos, que opinan?

- Che pelotudo no compliques la noche y trata de no molestar.


Eso dijo Gus mientras se levantaba de mala manera demostrando que esto podía pasar a mayores, en eso Pablo quedo duro y con sensaciones raras en su cuerpo y mente, así fue que Nancy le marcó como seguiría la noche.


- Mi amor lleva a los niños a dormir a casa que ya es tarde y te recomiendo que te quedes cuidándolos si es que no querés llevarte mal con los vecinos jijijijijiji

- Eso boludo, andate rápido con los críos y no rompas las bolas (dijo Gus que ya tenía ganas de ponerse violento con el cornudo).


Pablo, cabizbajo, se retiró de la casa de su vecino rápidamente en silencio y con sus hijos que pedían poder jugar más a la Play; mientras subía al dormitorio de sus hijos pensaba en la humillación que había pasado, su esposa se había transformado en una puta sin que le importase nada, se fue arreglada para coger con ellos y lo habían echado junto a sus hijos.

Pensó que hasta lo podían haber golpeado en caso de no haber aceptado las ordenes de su esposa, se estaba transformando en un cornudo total y viviendo las clásicas humillaciones de los cornudos fijos, metió a sus hijos en la cama, los arropó, apagó la luz y les cantó una pequeña canción tierna para que se durmieran mientras que en su mente pensaba que podría estar pasando en la casa del vecino con la trola de esposa, sintió que sus hijos se durmieron y que respiraban tranquilamente, se levantó y se fue a su dormitorio, caminó pesadamente hasta el gran ventanal y sin prender la luz corrió un poco la cortina para ver lo que sucedía en la habitación de enfrente.

Los hijos de puta habían subido toda la persiana americana y prendido las luces para que se pudiera ver todo desde la ventana del cornudo, fue el momento más voyeur que había vivido Pablo hasta ese momento, su esposa estaba prácticamente desnuda arriba de la cama mamando las dos vergas de esos jóvenes musculosos y degenerados, fue una escena larga en donde él no perdió detalle de la gran cogida que le dieron a su bella esposa.

Eran tres cuerpos en guerra, decididos a disfrutar de una cogida salvaje, fue bestial el manoseo y como la trataron a Nancy: nalgadas, tirones de pelos, escupitajos y todo esa pasión descontrolada al punto de llegar a una doble penetración en donde Nancy se montó a Daniel dejando su culo para que el musculoso Gus lo taladrara con gusto. En pleno silencio y oscuridad Pablo tuvo un momento especial, se sintió altamente humillado más por su esposa que por esos dos jóvenes y le molestaba un poco esa actitud de puta adelante de los niños, ella estaba cambiando y eso le producía un morbo especial.

Minutos pasó Pablo masturbándose lentamente, respetando los momentos del trió y principalmente cruzando pensamientos de cornudo en su mente y recordando todo lo que le hizo su esposa, la cara de ella reflejaba pasión y hambre de buenas pijas, se notaba que estaba mal atendida por él y sin dudas la estaba pasando bien, como si viera un espectáculo o una peli porno Pablo terminó eyaculando sobre el ventanal y con un grito que casi despierta a los niños. Sintió que su cuerpo explotaba y que le demostraba que el tema de los cuernos ya corría por su sangre.

Recién 10 minutos después, Daniel acababa en el interior de la concha de Nancy y Gus le rellanaba el culo de leche, Pablo no perdió detalle de ese final y de cómo los tres cuerpos quedaban cansados, principalmente el de su esposa que manifestaba un leve dolor de culo, Pablo se acostó rápidamente y en la oscuridad esperó a su esposa que llegue media hora después con sus orificios chorreando semen caliente.

Pablo se hizo el dormido y no dejaba de pensar en lo cornudo y humillado que estaba siendo, trató de dormirse en silencio con la pija dura nuevamente y sintió deseos de chuparle las zonas intimas a su joven y… puta esposa.


Nancy había tenido la mejor noche de su vida, su actitud le excitó más que cualquier cosa, se recibió de puta sin importarle ni su esposo ni sus hijos a la hora de soltar todo su erotismo y sexualidad, era una nueva Nancy que se dedicaría a humillar al gran Pablo.


Días habían pasado desde la gran humillación que había recibido Pablo por parte de su amada esposa, ellos actuaban como si no hubiera pasado nada, Nancy se preocupaba más que nada de no tocar el tema adelante de los niños y el cornudo de Pablo sabía que no era bueno hablar de lo que lo humillaba así que se fue acostumbrando a estos cambios de actitud de su esposa y lo que más lo asombraba a él, era que pasado los días su excitación aumentaba y se masturbaba mucho pensando en sus cuernos.


Transcurrieron un par de semanas y le era imposible poder cogerse a su esposa, estaba claro que ella no disfrutaba de su pequeño pene y él sentía vergüenza de acercarse más allá que ella lo excitaba mucho.


Una noche, después de mucho tiempo, Nancy invitó a un par de amigas a una cena de reencuentro, la pizza y la cerveza hicieron que Pablo se sintiera mal y se retirara a la cocina, y no se debió a un problema estomacal, ya que él no participó de la cena, sino a que el alcohol desinhibió a las mujeres, haciendo que se rieran a carcajadas y hablaran de los grandes amantes en la vida de cada una, y también de los hombres a los que cornearon.

Él, escuchando como podía, se imaginó que Nancy seguramente tuvo el descaro de contar como humillaba a su esposo y por eso se reían las amigas. Muerto de vergüenza, pasó por la sala a buscar su botella preferida de Johnny Walker, la “the spice road”, y se encerró con los nenes en su dormitorio a jugar con ellos y emborracharse.


Al otro día, Pablo se despertó con una resaca del infierno, mirando el techo del dormitorio lamentó haber asesinado a la botella que se encontraba yaciendo a su lado.

Cuando se fue a levantar de la cama sintió algo raro entre sus piernas, así que corrió las sabanas y sorpresa fue ver que tenía un cinturón de castidad puesto en su pitito, no entendía nada y pensaba que todavía seguía ebrió, no sabía que mierda era ese aparato y mucho menos quien se lo había puesto, desesperado bajó a la cocina y se encontró con una hermosa postal familiar, similar a un anuncio de tarjeta de crédito, sus hijos estaban jugando en la mesada de la cocina mientras desayunaban cereales, a un costado de ellos su curvilínea esposa se preparaba un nespresso.

Ella se veía espléndida, con un rostro luminoso y el pelo suelto, estaba apenas tapada con un camisón transparente que dejaban ver en partes sus hermosas tetas y esos carnosos pezones duros que siempre lleva. A él le pareció una ropa muy erótica como para llevar en casa y adelante de los niños, se acercó a Nancy para recriminarla y se encontró con un dialogo que no esperaba:


- Buen día amorcito¿Te preparo algo?... Seguro que se te parte la cabeza después de bajarte la botella de whisky, un café negro te vendría bien, te despabilaría...

- Escúchame una cosa Nancy, están los nenes y me parece que tu atuendo no es el ideal, tiene transparencias y se te están por escapar las gomas por el tremendo escote que llevas, en algún momento los niños se van a dar cuenta...

- ¿De qué se van a dar cuenta?, ¿De que papá es cornudito? jajaja

- Me hacés reír el culo... ¿Qué te pasa?... explícame que es esta cosa que tengo entre las piernas

- Ahhhh... ¿Ya te diste cuenta?, Es parte de un jueguito que me propuso mi jefe, el Sr. Mauricio, hace unos días y que seguro nos va a gustar... es como que ahora tu libertad sexual es mía… ¿Entendés? Jajajaja... a partir de hoy voy a decidir yo si te dejo gozar o no… jajajaja… ¿Verdad que tuvo una gran idea?

- Noooo, para nada… ¡Quiero la llave, ya!, ¿Me oíste?, ¡¡¡YA!!!... y que terminen estas actitudes de pendeja caprichosa...


En eso Nancy miró a sus hijos y los vio comiendo el cereal concentrados en los dibujitos que daban por la tele, dándoles la espalda llevó sus manos al camisón y bajó los finos breteles para dejar al aire sus hermosas tetas.


-
¿Qué actitudes mi amor? ¿La de zorra? ¿La de puta? ¿La de esposa que te hace cornudo? Esas actitudes no cambiaran más, soy una nueva Nancy que se siente feliz y bien puta. No sabes lo caliente que estoy y la bronca que me da que tengas esa verguita que no me sirve para nada. Soy una hembra que necesita un macho, no un pelotudo como vos. ¿Te quedó claro?


Mientras decía las últimas palabras, se pellizcaba los pezones y pasaba su lengua por los labios, Pablo no entendía como había cambiado tan radicalmente, ya no le importaba nada, solo quería coger con los mejores amantes corneadores que pudiera conseguir, sintió humillación y excitación, su pene quería ponerse duro pero no podía y ella lo sabía por eso tenía esas actitudes y esos atuendos tan sexys.

Se retiró de la cocina enojado y con ganas de masturbarse, pero ese cinturón no se lo permitía, era como estar encarcelado en libertad, se sentía más cornudo que nunca y sabia que esas eran las reglas de juego, o si no, la perdería para siempre y el quería seguir con su familia y con su bella y trola esposa. Perderlos lo mataría.

Así pasaron unos días y Pablo trataba de no pensar en el tema, de distraerse con algo ya que excitarse le provocaba un tirón importante en el miembro y un dolor de huevos como si ella se los hubiera pateado… y en cierta forma algo de verdad había.

Él se sentía violento ya que no podía pajearse como acostumbraba hacerlo, buscó la llave en toda la casa y le fue imposible encontrarla, la muy conchuda sin dudas la había escondido muy bien o seguro la tendría en su trabajo y no duro mucho la espera para saber en dónde y quien tenía la llave.

Fue un jueves al mediodía que le llegó un mail al trabajo que decía “Importante - Llaves”, cuando Pablo lo abrió se encontró con que no había texto si no un video que pesaba unos pocos megas y sin pensarlo lo descargó, al verlo le produjo una combinación especial de sensaciones: lujuria, humillación, excitación, morbo, vergüenza y mucha bronca.

En el video estaba el jefe de su esposa, el Sr. Mauricio que le estaba hablando de pie y en primer plano, dejándole un mensaje directo mientras que con la mano le mostraba las llaves del cinturón de castidad que Pablo llevaba.

- Querido Pablo, como verá aquí tengo las llaves que usted tanto desea mientras su puta esposa o sea mi secretaria, me chupa la verga con su suave boca y mirándome a los ojos… le propongo algo Cornudito, ¿Qué le parece si viene esta tarde por la oficina a una reunión de trabajo y negociamos la posibilidad de que usted pueda volver a pajearse?... que seguro estará ansioso, ya que hace días que tengo estas llaves en la oficina juajuajajajaja… lo espero a las 16 hs, contésteme si viene así lo espero como se merece jajaja


Al termino del video, el Sr. Mauricio bajó la cámara para mostrar a Nancy con un aspecto muy formal chupándole la verga hasta el fondo, fueron 10 los segundos que Pablo pudo ver a su esposa y se excitó inmediatamente provocándole un pequeño dolor en el glande, se acomodó ese aparato como pudo y se levantó a servirse un trago de algo fuerte en su despacho del laboratorio.

No sabía si le asombraba más lo puta de su esposa o lo pervertido del Sr. Mauricio.

Mirando la alianza matrimonial en su dedo anular, lloró como un niño y se enojaba por lo poco hombre que era, por no haberle puesto un límite a la hija de puta de su esposa, se levantó y le pegaba cabezazos a las paredes tratando de sacar el morbo de su mente.

Cuando algo de serenidad regresó a su cuerpo, se sentó y respondió el mail escribiendo escuetamente “Ahí estaré”.

Eran las 16 hs y Pablo estaba entrando al gran edificio de oficinas del Sr. Mauricio, su ansiedad aumentaba con cada paso que daba, cuando llegó al piso se encontró con que los escritorios de las secretarias del pervertido jefe estaban vacíos, su esposa no estaba y la flaca compañera de ella tampoco, aunque recordó que su esposa le había comentado que estaban por echarla, lo que si lo sorprendió era el negro que estaba parado en la gran puerta de entrada a la oficina del Sr. Mauricio, el negro lo miró con cara de pocos amigos y Pablo pensó que habían puesto un seguridad por si él venia con intenciones de armar alguna revuelta.

El negro le preguntó si venía a ver al jefe a lo que Pablo respondió positivamente y dijo que lo esperaban, el negro lo reviso fuertemente para asegurarse que Pablo no tenga ni armas ni cuchillos, y luego abrió la puerta doble para que Pablo pasara.

Cuando entró solo estaba el Sr. Mauricio sentado en su escritorio fumando y tomando una copa de vino tinto, le dijo a Pablo que se sentara y arranco la jugosa charla:


- Bienvenido… ¿Quiere algo para beber o tal vez algún cigarro Sr. Pablo?

- No, no quiero nada y le pido que vaya al grano, estos juegos ya me están superando.

- Bueno no se desespere, la idea es que en esta reunión todos salgamos ganando… ¿Usted quiere la llave? Jajajajajaja… ¿Qué le pareció ese juguete, una buena idea, no?

- Quiero la llave o terminaré haciendo una denuncia

- ¿Eh? jajajajaja... creo que no le va a convenir, considerando que quien le puso el juguete fue su esposa… ¿Y no querrá que se haga publico que tiene una mierdita de pitito?… sería muy bochornoso para usted, creame... Nancy esta encantada con el trabajo que tiene, no solamente por el sueldo abultado que gana, sino por el placer que recibe... y seguro que a usted no le gustaría dejar de ver a sus niños... ¿Verdad?

- Por favor Sr. Mauricio terminemos esto, ¿Qué es lo que quiere?

- Muy bien, ya que se dió cuenta de quién manda vayamos al show, usted simplemente tiene que quedarse sentado en ese sillón y ver junto a mí un maravilloso espectáculo, luego de eso le daré la posibilidad de sacarse el juguete, es muy sencillo

- Muy bien, pero me gustaría saber donde esta mí mujer

- ¿Su mujer? ¿Acaso dijo su mujer? jajajajaja… nooo querido mío, está Ud. muy equivocado… será su esposa, pero no su mujer, hace años que dejó de serlo… ya la verá a Nancy, no se desespere, ella será parte del show… Que curioso, me doy cuenta que hasta nombre de puta tiene su esposa ¿Lo notó?


En eso se levantó el Sr. Mauricio, caminó lentamente hasta la puerta y la abrió para que pasara el negro fornido, cuando entró se rió y miró a Pablo presentándolo:


- Estimado Pablo le presento a Jerome, mi seguridad personal, traído recientemente de los Estados Unidos


Jerome era una bestia negra enorme, tendría una estatura cercana a los 2 mts y pesaría arriba de los 120 kg, era el formato de cuerpo de los jugadores de fútbol americano, sus brazos eran gruesos y sus manos gigantescas, la nariz rota, cara redonda, casi sin cuello y feo como nadie; cuando hablaba se le vía un diente de oro.
Después el Sr. Mauricio se encaminó hasta la puerta que llevaba al baño y un lugar de descanso, cuando la abrió, llamó en voz alta:

- Veni putita, llegó la hora de la diversión jajajaja

Nancy apareció con un look fatal, la muy puta tenía una cara de goce y disfrute desconcertante, entró bamboleando su culo y miró directamente a los ojos a su esposo que estaba paralizado al verla, su cabellera estaba revuelta, vestía un bodystocking color negro, mostrando completamente sus tetas desnudas y una micro tanga que apenas existía de frente no logrando tapar el desarrollado clítoris y de atrás se veía un minúsculo triangulito que se perdía entre los voluminosos cachetes de su culo, zapatos con tacos altísimos que le paraban aun más el orto; era una mujer fatal increíble.

- Hola mi amor... ¿Viste que interesante reunión tenemos? Disculpa que te haga vivir esto pero es la única manera de liberarte… ya que no tenes huevos para hacerlo

La muy puta lo decía con tono burlón y con una mirada de zorra alucinante, Pablo no dejaba de observarla y de admirarla, sus curvas eran sensacionales sin dudas que sus dos embarazos quedaron borrados con la gran cantidad de vergazos que estaba recibiendo, le modelaban su cuerpo despampanante haciéndola más tentadora, otorgándole un magnetismo sexual irresistible.
Sin mucha previa el Sr. Mauricio se sentó en su sillón personal como si fuera a ver una película y Jerome con su macizo cuerpo corrió una mesita y un sofá de tres cuerpos fuera de la alfombra grande, no había que ser muy sabio para saber que en esa alfombra cogerían a Nancy, apenas terminó Jerome se acercó a Nancy y le partió la boca de un beso, se notaba que el negro estaba recontra caliente, debido a que debajo de su pantalón de vestir se asomaba una erección descomunal y la besaba con mucha pasión, la lengua del negro parecía invadir el cuerpo de Nancy que lentamente se entregaba y empezaba a gemir, rápidamente, la zorra se agacho en la alfombra y de rodillas le bajo el pantalón al negro, liberando una pija de otro planeta, era perfecta, gruesa, larga y depilada, seguro que era de más de 22 cm. Jerome apoyó su verga en la cara de ella y se la tapó, Nancy ponía cara de felicidad y de hambre, como pudo le empezó a pasar la lengua al venoso tronco y de a poco se la fue tragando, el negro le agarro la cabeza a la puta y empezó a presionar hasta que ella comenzó a tener arcadas, con la otra mano el negro fue destrozando el bodystocking y dejó al aire las exuberantes tetas de Nancy que ya estaban con los pezones duros.
El Sr Mauricio se bajó la cremallera y extrajo su grueso pene y empezó a pajearse adelante de todos. El negro poseía una verga más larga, pero el viejo una mucho más gruesa.

-
Disculpa cornudito, es que tu esposa me encanta y no me aguanto jajajaja… ¿Te acordás la mamada que te envié en el mail?.. no sabés como terminé.. la trola se chupó hasta la última gota y eso que largué mucha leche jajaja y menos mal que me la mamó, porque está en sus días fértiles y le prohibí tomar anticonceptivos, si la cogía, te la embarazaba jajajaja
- ¿Y ahora, los está tomando?
- ¿Eres sordo o idiota? Te termino de decir que no… ¿No me digas que sos racista y no te gustaría tener un bastardo negrito?

Pablo temblaba de los nervios y ya empezaba a sentir ese cosquilleo que combinaba la excitación y la humillación, observaba al jefe de su esposa pajearse adelante de él y a un negro dotado a punto de cogerse a la madre de sus hijos, eso era altamente morboso, pero lo que más le asombraba y excitaba era lo putona que estaba Nancy, como gemía y con que hambre mamaba la pitón del tal Jerome, no le importaba nada más que ser penetrada y tratada como una trola.

A Pablo ya le dolían los testículos y el glande su pene pedía a gritos la libertad y lógicamente una gran eyaculación, minutos después Nancy estaba en cuatro patas, en la alfombra recibiendo unas estocadas infernales de Jerome, ese negro era un semental, parecía que le estaba desfondando la concha, la descomunal poronga le apretaba mucho a la puta que parecía estrecha.

El negro la sujetaba del pelo y le decía cosas como: puta, zorra, te voy a reventar, mirá lo cornudo que es tu esposo, le encanta que se garchen a su mujer, después de sentir la mía nunca más vas a querer estar con ese blanquito, si supieran tus hijos la hotwife de madre que tienen, te menciono a tus nenes y se te empapa la concha, sos una putita degeneradita...

Sin dudas fue un momento bestial, dificil de soportar para Pablo, que asombrado y caliente miraba como Nancy pedía más, no paraba de gemir y tener orgasmos, se retorcía de placer, decía que era una puta y que haría todo lo que le pidiera Jerome y su jefe el Sr. Mauricio, con tanto gemido y olor a sexo, Pablo se olvidó que tenía que ir al colegio a buscar a sus hijos, pero sabía que si se retiraba nunca tendría las llaves.

Las penetraciones de Jerome eran salvajes y rítmicas, seguramente Nancy nunca haya recibido una cogida de esa manera, lo mejor estaba por venir el negro se levantó y agarró una silla en donde el se sentó, su verga brillaba y su cuerpo sudaba por la gran garchada que le estaba dando a la amada de Pablo. Sin que el negro ni el Sr. Mauricio dijeran nada Nancy, se puso de frente a Pablo y se sentó en la verga del negro dándole la espalda al mismo, en primer plano Pablo observaba como a Nancy le costaba enterrarse la descomunal cabeza de la verga del negro, que parecía desgarrar todo a su paso.

Lentamente descendía su concha en el durísimo falo de ébano, el ritmo lo imponía ella, mientras lo cabalgaba al negro, los ojos de Nancy apuntaban solo a Pablo que no sabia que hacer. Ella tenia una sola cosa en mente, enloquecer a su marido, y lo estaba logrando ampliamente.

Las gruesas manos de Jerome sobaban fuertemente las tetas, las estrujaba sin contemplación, y este manoseo en los senos que alimentaron a sus hijos, erectaban más esos rosados pezones, que eran pellizcados y tironeados, arrancándole agudos gemidos de gozo a la adultera esposa.

En eso Nancy sujetó la gran herramienta del seguridad y como pudo trato de metérsela en el ano, pero no le entraba y fue ahí cuando Jerome tomó las riendas y mandó un par de embestidas que invadieron el hermoso culo respingón de Nancy, el grito de ella fue bestial a tal punto que pidió que fuera suave pero el negro no respetó mucho, la pija de Jerome desaparecía en entre los firmes cachetes de Nancy, la cara de ella era una combinación de excitación y dolor.

A Pablo se le escapan de su sufrido pene, pequeñas gotas de semen y ya no sentía ningún celo, disfrutaba sin culpas observando como esa bestia negra le rompía el culo a su esposa, no quería que le tenga piedad, ansiaba que la sodomice sin piedad. Lamentablemente, él quería pajearse pero le era imposible.

Tenerla a poca distancia y que ella lo mirase a los ojos al tiempo que la enculaban, le derribó todas las barreras y lo que aun perturbó más fue que Nancy le hablaba a él:


- Ayyyyyy mi amor como me gusta… no te das una idea que puta me pone tener una pija tan dura dentro mío... mmmm... soy tan puta y vos tan cornudo... nunca me cogiste así en tu vidaaaaaa ahhhhhh... siiiiii siiiiii... quiero maaaaaaaaas... reventame el culo Jerome, demostrale al cornudo como hay que coger a una yegua como yo… ohhhh ogggggh... por favor enterramela toda, mirá como sufre el cornudito, llename con esa verga divinaaaaaaaa... rompemeeee el culo… ¡Ahhhhh!


Pablo sintió explotar de excitación sus huevos, su leche hervía y su estomago parecía estar en guerra de las fantásticas sensaciones, se quiso levantar pero vio al Sr. Mauricio descargar una generosa cantidad de semen en un vaso que tenía una pequeña llave adentro, eso lo dejó congelado y no se pudo mover, el Sr. Mauricio después de exprimir su pija se acercó a la silla donde estaban rompiéndole el culo a la esposa de Pablo y le hizo una seña a Jerome que aceleró las embestidas en el masacrado culo de Nancy, los gritos de ella fueron aterradores, su cara reflejaba el dolor y gozo, no habrá tenido menos de 8 orgasmos la muy puta en toda esa tarde, sus moretoneadas tetas de tanto ser estrujadas, saltaban de arriba a abajo con un movimiento perfecto y erótico, esos pezones duros suplicaban ser mordidos.

Jerome la sacó de arriba suyo, aferró el vaso que le dejó el Sr. Mauricio y lo empezó a llenar de abundante leche espesa, parecía una crema facial, los gritos del negro mientras eyaculaba parecían el de un gorila, se convulsionaba con cada chorro escupido por su verga.

Quedaron todos cansados y solo se escuchaban las respiraciones agotadas de los 4 integrantes de ese salón, que para Pablo ya parecía maldito, y fue ahí en donde él empezó a razonar, Jerome tenía un pequeño vaso que estaba llenó de semen caliente hasta la mitad, y en el fondo del mismo estaba la llave…

La bestia negra se le acercó, desnudo con su verga morcillona colgando y goteando leche, lo miró a los ojos y le dijo a Pablo:


- Acá se puede acabar el juego amigo jaja depende de vos... primero te quiero felicitar por el estrecho culo de tu esposa, es maravilloso y segundo acá tenés el cóctel del cornudo, si te bebes todo lo que hay en el vaso, la llave del fondo es tuya, si no, seguirás con el juguete jajaja y te aclaro que si lo escupes o te haces el loco, recibirás la paliza de tu vida


Nancy y el Sr. Mauricio se reían atrás de Jerome, y ella agreg
ó unas palabras entretanto su jefe le chuponeaba las tetas:


- Perdón mi amor pero como buen cornudo tenes que hacerlo... es por tu bienestar... y el de la pijita jajaja... la verdad que fue increíble la idea del Sr. Mauricio, apenas me la contó me pareció de lo más excitante y divertida jajaja

La cara de Jerome no era de amigos y la verdad que te pagaran un gran sueldo para cuidar al Sr. Mauricio y cogerse a una belleza como Nancy era algo para defender a muerte.

Pablo agarró el vaso y no podía creer lo que estaba viviendo, esto más que una humillación le pareció aberrante, pensó en sus hijos y en lo puta que estaba Nancy, el silencio fue mortal y todos lo miraban esperando que bebiera el vaso.

La tensión crecía en el salón, Pablo cerró los ojos y con asco se mandó todo el vaso de un trago, hizo un fondo blanco (y nunca mejor ese término), demoró en abrir los ojos y sintió aplausos de Jerome, mientras que el Sr. Mauricio y Nancy se reían a carcajadas.

Pablo aferró en uno de sus puños la llave y se retiró rápidamente sin hablar ni mirarlos, apenas salió de la oficina trato de escupir pero ya había tragado todo, no lo podía creer, corrió y se subió a su auto, rápidamente arrancó y fue hasta un lugar solitario y aislado, se sacó el aparato y sintió su pene respirar, había largado algunas gotas de semen, se masajeo un buen rato y a los minutos ya se estaba masturbando, no demoró ni 3 minutos en lograr un doloroso y fantástico orgasmo.

Luego regresó a su casa y se pegó una larga ducha en donde seguía masajeando su pene y sus doloridos huevos, naturalmente hizo muchas gárgaras y todavía no podía creer lo que había tragado su virgen garganta, luego salió y se dedicó a romper con un martillo el cinturón de castidad y tirarlo a la basura.

Esa noche no se cruzó con Nancy ya que ella se dedicó a estar con los niños que estaban infernales, después que Pablo los pasara a buscar varias horas más tarde.

El cornudo se acostó a dormir y tuvo muchas pesadillas en donde estaba en el maldito lugar de la oficina del Sr. Mauricio, soñó con que le tiraban semen en la cara y cosas raras que pasan solo en pesadillas, al otro día se levantó agitado y sudado, asustado pensó rápidamente en su pene y corrió las sabanas esperando ver lo peor y por suerte no había ningún juguete ni nada raro en su pito.

Había pasado una noche fatal y sabia que lo que había vivido el día anterior no era una pesadilla, las últimas 24 horas fueron las más raras de su vida pero no sabía si considéralas las peores, el solo pensaba en estar con sus hijos y no se le cruzaba por la mente dejar a Nancy.

En que se estaba transformando su esposa, solo el destino y el futuro lo sabrían, sabía que Nancy como el maldito del Sr. Mauricio buscarían humillarlo y tenía que estar atento y preparado, su esposa no era más la misma que conoció y esta vida de cornudo cada vez le corría más por la sangre.


----------------------------------------------------- Fin ----------------------------------------------------------------

Gus Becker

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Saludos.