domingo, 29 de mayo de 2016

Mami, su novio y... el perro

Que es la degeneración?, que difícil es contestarse eso, cuando creí tener una vez una respuesta me dijeron, que tal vez lo que para mi es degenerado para otros no, porque el que hace algo que a uno le parece aberrante, y lo hace convencido que es placer, chocan las opiniones y nunca habrá un acuerdo. Aparte dijo alguien muy importante hace mucho, el que este libre de pecado, arroje la primera piedra. Nadie la arrojó.
Por eso, ahora lo pienso y con respecto a lo que viví, a lo que vi, de lo que fui testigo y juzgue como degenerado por mucho tiempo, ahora trato tal vez de auto engañarme para encontrarle la palabra: placer.
Me voy a ubicar y relatar mi experiencia en el momento que sucedió, lo tengo muy grabado.
Me llamo Lucas, tengo 5 años, y me quedé sin papá hace 3 años, por lo tanto, no recuerdo nada de él.
Por lo que sé éramos, bueno, lo correcto sería decir eran pues yo no había nacido, una familia de abolengo. Mis abuelos tenían campo, y un excelente pasar. Muerto mi abuelo heredan mi papá y dos hermanos. Los tres no estaban preparados para llevar lo que mi abuelo construyó. Discusiones mediante y peleas, se separaron y la caída se aceleró.
Mis dos tíos fundieron primero y se fueron del país, actualmente no tengo idea que será de ellos, mi papá duró mas, se agarraba con los dientes, producto de que trató de adaptarse a la nueva mala vida. Vendió la casa de veraneo, vendió la casa en la ciudad y se fue a vivir al campo, pero víctima de una gran depresión al ver que todo se caía igual y él no podía hacer nada, se mató. En el campo nací yo, fruto de tratamientos de mamá pues no quedaba embarazada.
El suicidio de papá fue un duro golpe para mamá, conmigo de 2 años, joven de 30 años recién cumplidos. Linda, de 1,70 metros, rubía de ojos preciosos verdes, esbelta con un hermoso cuerpo, grandes pechos sin ser exagerados, fina cintura y hermosa cola. Perfecta para mi padre que por las fotos que vi era un tipo muy apuesto.
Mamá se encontró con un campo que era mas del banco que nuestro a esta altura, inexperta, ignorante de cómo se llevaba un campo, no distinguía casi una vaca de un toro, con eso el desenlace estaba cantado.
Se reunió con los contadores y ahí se enteró que ellos no cobraban de hacia varios meses y aparte le dijeron el panorama como estaba. Cuando se fueron, las palabras de mamá fueron "Que vamos a hacer, que va a ser de nosotros?", me agarró en brazos y me llevó a su pieza llorando.
Todo mal, y yo a pesar de mi edad me daba cuenta que no era muy bueno el futuro.
El golpe de gracia fue un lunes que apareció un auto con dos tipos, mamá habló con ellos conmigo en brazos y los tipos dijeron con caras de circunstancia "Lo sentimos mucho señora, pero le traemos la cédula por la cual se le conceden 60 días para levantar la deuda sino el banco ejecuta la hipoteca y remata, lo sentimos de veras", golpe a la quijada, nos mandó al suelo.
Mamá estaba desesperada.
Una tarde estábamos sentados con Doña Carmen, la única que había quedado a pesar que le debían como 6 meses de sueldo, pero dado que ella conocía a papá de chiquito, se quedó para acompañarnos hasta lo último.
No había salida, laberinto y sin luz.
Apareció una camioneta último modelo que la vimos parada en la tranquera de entrada, bajó un hombre, abrió la tranquera volvió a subir y vino para nuestra casa.
Mamá le preguntó a doña Carmen "Quien es?", y la mujer le contestó "Es un vecino nuevo, no se lo conoce bien, está comprando casi todos los campos de la zona, mucho dinero señora, es muy raro, no se da con nadie, vive solo, no se que querrá".
El tipo paró la camioneta imponente de lo linda que era, bajó, y vino hacia donde estábamos.
Era grande, de unos 55 años, pelado con pelos canosos y bastantes largos a los costados nada mas, alto y flaco, muy flaco, vestido con un pantalón y una camisa así nomás. Pero lo que impresionaba era la cara de depravado y burlona que tenía, era repulsivo.
Saludó y mamá y doña Carmen se pararon y le dieron la mano. El tipo miró a mamá apenas bajó de la camioneta, era lógico, mamá es muy bonita.
Se sentó invitado por mamá y doña Carmen, luego de preguntarle si deseaba tomar algo, le sirvió Whisky a él y licor a mamá.
Hablando me di cuenta que el tipo, que se había presentado como Jorge y un apellido muy raro, sabía toda nuestra situación. Y dijo "Mire señora, yo no sé si es su solución pero a mí me interesa este campo, porque compré los de al lado, yo puedo arreglar con el banco y si hay alguna diferencia se la pago a usted, de esa manera se evitaría la humillación del remate". Casi gozaba con eso que decía, los ojos le brillaban,no sabía si eran por mamá o por el negocio que estaba haciendo o por las dos cosas.
Mamá no dijo nada ahí, luego de un rato le contestó "Bueno, lo pienso y le contesto, creo que no tengo otra salida, un remate sería deprimente, no se donde voy a ir a vivir con mi hijo pero eso no es problema suyo, solo se lo comento, déjeme pensarlo".
El tipo se paró, saludó mirando a mamá, se subió a su camioneta y se fue.
Doña carmen dijo apenas el tipo arrancó "Que hijo de puta, ahora me doy cuenta por que no se da con nadie, disculpe señora pero me brotó, encima la miraba a usted como para comérsela". Mamá le sonrió, y se metió conmigo en la casa.
Paso un día, y vino una tormenta terrible, llovió muchísimo, y quedamos aislados en el campo, no quedaba mucha comida y había que ir a comprar al pueblo. Otra preocupación mas. Mamá estaba sentada conmigo en la cocina cuando escuchamos el ruido de un motor, se asomó y lo vio al tipo que bajaba, el que quería quedarse con nuestro campo.
Como llovía muchísimo mamá lo hizo entrar a la cocina, le sirvió un café y le preguntó a que se debía su visita.
El tipo le dijo que se imaginaba que estábamos aislados por la tormenta y él se ofrecía a llevarnos al pueblo a comprar las provisiones. Por supuesto que algo se traía entre manos, no era de la clase de personas que hacen algo por compasión, es de las que sacan provecho de cualquier situación.
Mamá le dijo que gracias, pero que igual no tenía dinero para comprar, que iba a esperar a que una prima de ella le gire plata, pero que faltaban unos días para eso.
El tipo le dijo que no se haga problema, que yo debía comer y que él pagaba la comida, que algún día ella le podría devolver el favor, que no lo tome como una limosna. El tipo iba a cumplir su promesa y a mamá le iba a salir muy caro.
Nos llevó al pueblo, compró lo que necesitábamos y nos llevó a comer a un restaurant.
Yo me daba cuenta que el tipo quería a mamá, y no me gustaba para ella. No me gustaba nada de él, ni su cara, su apariencia, su manera de ser, nada.
Nos trajo de vuelta, se quedó un rato y se fue, preguntó antes a mamá si quería que pasara mañana, pues iba a seguir lloviendo y podíamos necesitar algo. Mamá le agradeció, le dijo que si, y el tipo se fue.
Esa noche, mamá me decía que ella tenía que hacer algo para salir de esa situación, que una vez que nos echaran del campo no teníamos donde ir, y me preguntó si me gustaba el tipo. Yo era tan chico que me costaba medir las cosas, pero me di cuenta que mamá estaba dispuesta a meterse con el tipo por mi, y por ella por supuesto, yo dependía de ella, entonces le dije que si, que me gustaba. Ella se dió cuenta que yo mentía como yo me di cuenta que ella se sacrificaba sin sentir nada, o tal vez sintiendo repugnancia por el tipo.
Mamá estuvo toda la noche sin dormir, pensando, llorando. Al otro día, cuando me dio el desayuno, me dijo como si yo fuera adulto. "Ya esta Lucas, no queda otra que entregarme, pienso y pienso y no hay salida, todos nos huyen como si estuviéramos enfermos, a nadie le importamos, a él tampoco, solo le importo yo, pero no me voy a quedar de brazos cruzados esperando que estemos en la calle, tranquilo hijo, mamá va a hacer lo que tenga que hacer por vos". Yo la miraba, y me di cuenta que mamá iba a agarrar al tipo para salvarnos. No dije nada, pero sufrí por dentro.
El tipo venía siempre casi a la misma hora, así que mamá dos horas antes se empezó a arreglar. Se fue a bañar mientras yo estaba sentado mirando la lluvia, la vi salir con una tanguita y negra muy chiquita, se puso un pantalón claro que le marcaba toda la figura de la tanga abajo y un top blanco muy ajustado que revelaba el volumen de sus redondas tetas. Estaba hermosa.
Llegó el tipo y cuando la vio los ojos le brillaban como nunca, daba miedo su mirada, asustaba. Nos llevó al pueblo, y a comer. Mamá le hablaba y se reía a cada rato, lo provocaba y el tipo que no era lerdo, le propuso ir a tomar algo a su casa, mamá aceptó y fuimos.
La casa del tipo era un palacio casi, había sido la casa de una familia muy tradicional también caída en desgracia, enorme, tenía como 5 habitaciones arriba, un comedor gigante, cocina enorme, era un palacio, y el tipo estaba solo allí, ni siquiera personal estable, nada, solo los que trabajaban con él en los campo que tenía pero no entraban a la casa.
Y el solo, bueno, no tan solo.
Mientras nos mostraba la casona, fuimos a una habitación muy grande adentro mismo de la casa, abrió la puerta y estaba él. Mamá casi se va para atrás del susto sino es que el tipo la agarra. Era un perro enorme, nunca vi uno tan grande, todo negro, pero todo, daba terror verlo, con cara de asesino, yo no quería ni mirarlo por miedo a su mirada, si me agarraba nunca mas habría noticias mías, me come de un mordisco.
Como mamá me agarró fuerte en brazos a pesar que el perro estaba encadenado, el tipo le dijo "No, tranquila Silvina (así se llama mamá), no le tengas miedo a Gerard, él es bueno y le caíste muy bien, tranquila", mamá le dijo que igual preferiría no acercarse, el tipo no dijo nada, y salimos de ahí yendo al comedor.
Una vez sentados allí, yo veía que mamá se insinuaba ante él, y el tipo sabía que podía empezar a avanzar. El obstáculo para el tipo era yo y mamá se dio cuenta, por eso le dijo al tipo si no la llevaba a ver el establo y cuando el tipo se levantó, mamá me dijo si me quedaba un rato aquí que ella en seguida venía. Le dije que sí y me quedé sentado con unas revistas que el tipo puso para que yo lea. Al rato me levanté y fui hasta la puerta, de allí se veía el establo que estaba enfrente y los observé hablando uno frente al otro muy cerca entre sí.
Vi que mamá se rió y el tipo la agarró de la cintura, mamá lo tomó de los hombros y se besaron. Estuvieron un rato besándose y el tipo bajó la mano y le empezó a tocar el culo a mamá, ella le agarró la mano y se la apartó, pero él la llevó hacia uno de sus senos y se lo estrujaba casi con violencia, ella le dijo algo, hablaron, se volvieron a besar, y el tipo posó de nuevo sus manos en la cintura de ella y caminaron hacia acá.
Estuvimos un rato mas y nos llevó a casa.
Pasaron los día, el tipo venía a buscarnos, se besaban con mucha lengua en algún lado que creían que yo no los veía, pero ahora mamá no le sacaba la mano del culo y de las tetas cuando el tipo la tocaba, y un día ella agarró con su mano la verga grande, larga y sobre todo gorda que el tipo sacó y se lo acarició.
Yo presentía que esa noche ellos se iban a acostar. Cuando volvieron, mamá me dijo que nos quedábamos en la casa del tipo, y eso me lo confirmó.
Nos acomodó en una habitación de arriba, al lado de la de él, y como mamá no llevó ropa de dormir, él le dio una camisa de frisa.
Yo sabía que mamá iba a esperar conmigo a que me duerma y se iba a pasar a la pieza del tipo.
Mamá se sacó el corpiño y la tanga y se puso la camisa que le cubría apenas la cola. Se quedó acostada a mi lado acariciándome para que me duerma, yo me hice el dormido y como a la hora apareció el tipo con una bata negra hasta las rodillas, mamá lo miró y me observó, yo respiraba como si estuviera dormido, mami se levantó, fue al lado del tipo, él cuando la vió con la camisa sonrió maliciosamente, le puso una mano atrás y le tocó el culo levantando un poco la camisa, cuando descubrió que estaba desnuda le dijo algo que no pude entender y se fueron al cuarto de él.
Dejaron entreabiertas las puertas de mi habitación y las de ellos, para poderme escuchar por si me despertaba y buscaba a mi madre.
Como estaban todas las luces apagadas, me levanté despacio, a pesar que me daba miedo esa pieza tan grande y me asome con mucho cuidado por el pasillo largo y miré hacia la pieza de ellos, favorecido por la oscuridad. Era un sentimiento de curiosidad de ver a mamá con ese tipo.
Estaban parados, abrazados, en la mitad del cuarto, besándose, el tipo le tenía levantada la camisa y manoseaba el culo y vagina de mamá, al tiempo que ella le desenudaba la bata. Al rato se acostaron, mamá posó su cara sobre el pene de él y acomodó su vagina en el rostro de ese hombre, o sea los dos se chupaban el sexo, más adelante me enteré que le dicen 69 a eso. Se lamian y gemían los dos, mamá tenía agarrado con una mano ese gran pene y le mamaba la gorda cabeza, el tipo la tenía agarrada de las caderas, le pasaba la lengua por la vagina y la hundía en ella.
Estuvieron un rato así hasta que mamá se acomodó boca arriba, levantó las piernas y el tipo se situó arriba de ella.
Cuando la penetró ella gimió muy fuerte, como si le doliera, pero él siguió metiéndolo hasta que se lo enterró todo, al rato el tipo la bombeaba y ella levantaba la cadera para recibirlo más adentro suyo. Estuvieron más de una hora así, hasta que el tipo pegó un grito y acabó adentro de mamá, quien también gritó sin importarle si me despertaba. Me fui cuando vi que mamá se levantaba, me metí rápido en la cama, escuché que mamá fue al baño y al rato la sentí acostarse al lado mío.

A la semana nos fuimos a vivir a la casa de este hombre y fue cuando comenzó lo peor.
Hasta ahí todo era igual, mamá se pasaba a su habitación cuando yo me dormía, el tipo la penetraba por la vagina y el culo hasta vaciar sus huevos y ella luego venía a acostarse conmigo.
Pero a los 2 días de estar viviendo con él comenzó el calvario para mí, por lo que vería.
Un día que estábamos sentados en el comedor gigante, llovía hasta con piedras, parecía que se venía todo abajo del viento que había, y yo tenía miedo aunque no decía nada.
El tipo estaba cambiando, o se mostraba como en realidad era, y era un asqueroso. La noche anterior se metió al baño cuando mamá estaba haciendo sus necesidades y la cogió ahí mismo muy fuerte, tanto que mamá la hizo gritar, y él fuera de sí decía que la tenía que preparar. Después que la tuvo casi una hora cogiendo en el baño, tiró la cadena del inodoro mirando adentro y diciéndole cosas a ella y salieron.
Bueno, como decía, ese día de la tormenta, estábamos en el comedor, ellos sentados en el sofá cada tanto se besaban, pero no se tocaban, como ya sabía yo que el tipo era el novio de mamá no se ocultaban mucho, y el tipo le dijo. "Bueno amor, tenes que conocer a Gerard, ahora estas acá, vamos a verlo para que entren en confianza", se levantaron, mamá hacía todo lo que decía el tipo, no sé si porque sabía que teníamos que estar ahí con él o por miedo después de la cogida del baño, el tipo me dijo que me quede ahí que enseguida volvían y se fueron de la mano a la habitación donde estaba ese horrible perro.
Como esa habitación estaba abajo, no tuve problemas para caminar unos metros para ver que iban a hacer.
El tipo abrió la puerta y la sujetó a mamá del hombro diciéndole "Vamos Silvina, llegó el momento de que te prepares para lo mejor", y empezó a caminar con ella hacia el animal. El perro se levantó con las orejas paradas y mirando a mamá, era enorme, y daba terror, mamá se paró del miedo cuando vio que el perro se levantó y el tipo mirándola de costado le dijo "No linda, sin miedo, tranquilita, van a ser muy amigos ustedes, vamos putita", y la llevó a donde el perro ya llegaba, a pesar de la cadena. Mamá estaba dura y el perro la empezó a olfatear mientras el tipo la miraba fijo. Primero le olió los pies, después las piernas y cuando llegó a la vagina, estrelló el hocico allí arriba del pantalón de mamá.
Mamá quiso irse para atrás pero el tipo la sujetó diciéndole "Quietita, déjalo que te conozca, no te asustes".
El perro tenía el hocico en la vagina de mamá y empezó a lamerla por el pantalón con esa ancha lengua que tenía. Mamá lo miraba aterrorizada y sentía la mojada lengua a pesar de los jeans y en un momento cerró los ojos y le dijo al tipo "No por favor, no quiero, sácalo, vamonos, no quiero". Ella se dio cuenta de las intenciones del tipo y estaba pálida del miedo.
El la llevó de nuevo al comedor, y sentados en el sofá le dijo "Querida va a ser así, vamos a ser un trío por las noches, sino me voy a cansar y me voy a quedar sólo como estaba a pesar de que te quiero". Mentía el hijo de puta degenerado, no la quería, estaba caliente con mamá, ese tipo no puede querer a nadie, solo a él y sus bajos instintos.
Mamá lloró bajito para que yo no la escuchara, se sentía impotente, rebajada, humillada.
No dijo nada, el silencio él lo tomó como una aceptación y en realidad lo era.
Entonces aferrandola de los brazos, la besó largamente y luego de mordele el labio inferior le dijo "Así me gusta amor, que seas abierta al placer para que ambos tengamos noches de orgasmos brutales. Despacio vas a ir arrimándote a Gerard hasta que cuando estés familiarizada con él lo llevemos a nuestra habitación a pasar la noche con nosotros, ahora anda con Lucas a dormir, esta noche no hacemos nada y mañana empezamos, andá que vamos a tener un día muy agitado mañana", y luego de jugar brevemente con sus pezones la dejó ir.
El hijo de puta estaba con el bulto muy parado, parecía que le explotaba.
Ella vino a dormir conmigo, esa noche no fue a la habitación de su novio.
Al otro día nuevamente llovía. A la mañana estábamos los tres en el comedor, y el tipo le susurraba y le hablaba a mamá mientras yo estaba dibujando. Después de comer fuimos a dormir la siesta y a eso de las 16:00 hs nos levantamos, mamá me hizo la merienda y el tipo le dijo "Bueno, vamos a empezar. Amor ponete la minifalda blanca y negra que tenés, la tableada pero déjate la ropa interior abajo y veni cielo", estaba excitadísimo, loco, y se tocaba la bragueta que estaba al punto de estallarle.
Mamá bajó con la pollerita que no le alcanzaba a cubrir todo el culo (era mas larga pero el tipo se la hizo acortar para su morbo), una pequeña camisa blanca anudada por debajo de sus pechos y una especie de botas de taco alto blancas con negro tipo corsario altas hasta la rodillas. Parecía una puta del cabaret del pueblo.
El tipo me ordenó que me quede viendo televisión que ellos iban a hacer una cosa y demorarían un rato largo. Dije que sí y se llevó a mamá de la mano. Me quedé hipnotizado observando como mami movía su culo al caminar escuchando el rechinar de sus tacones.
El tipo abrió la puerta de la habitación donde estaba ese bruto animal, ella estaba muy nerviosa por ese motivo su pareja le habló bastante para infundirle valor, la besó y propinándole una sonora cachetada en la casi desnuda nalga, entraron.
El perro se irguió como un resorte y mamá se inmovilizó, el tipo le habló despacio y siempre sujetándola de la cintura la siguió llevando. Se pararon en donde el perro llegaba. La bestia volvió a olfatearle las piernas y subió el hocico hasta la vagina, levantando la pollera con el hocico, a medida que lo subía enterró su nariz en la vagina de mamá protegida solo por la diminuta tanga hilo dental que tenía puesta. Mamá cerró los ojos y el perro empujaba con su frio hocico en la concha gruñiendo. Ella lanzó un suspiro apretando la mano del tipo.
El perro empujaba y empujaba ya mas fuerte con su hocico, y ahora le empezaba a lamer la vagina tironeando de la cadena, queriendo acercarse más a mamá, que con los ojos cerrados cuando sintió la lengua enorme recorriendo su tajo, dejó escapar un gemido ahogado sonoro. Sus erectos pezones estaban muy puntudos como queriendo agujerear la camisa.

El tipo enloquecido, sacó su pija y le dijo a mamá " Así, así putita, levantate la pollera para que trabaje tranquilo, tocalo, acaríciale la cabeza, el lomo, querelo a quien va a ser tu macho, yo te dejo solita con él pero estoy acá, no tengas miedo", se fue a un costado y empezó a masturbarse.
Mamá gemía por los lenguetazos, levantó el frente de su pollera y se corrió un poco mas adelante para que el perro la lama mejor.
Ella estaba muy caliente también y le empezó a acariciar la cabeza al animal y a mover su cadera para adelante y para atrás. El perro se ponía mas loco con el movimiento de mamá, se levantó poniendo las dos patas delanteras en los hombros de ella, quedando su hocico frente a la cara de mi mami.
Ella pegó un grito cuando el perro se subió y el tipo soltó su pene y corrió a abrazarla diciéndole "No te asustes amor, déjalo, no te hace nada, no te va a morder nunca porque te quiere... esta un poco desesperado porque hace mucho que no tiene una hembra. Vamos déjalo que suba", y la volvió a acercar al perro que estaba loco a los tirones porque mamá se había corrido para atrás. Cuando se acercó de nuevo, el perro volvió a subirse a sus hombros y le pasaba le lamía la cara, pero descontroladamente excitado, el can sacó descomunal verga de su funda.
Era enorme, puntiaguda, roja, mucho, pero mucho más gruesa que la de ese hombre, y empezó a hacer movimientos como para cogerla pero no llegaba. El tipo agarró la mano de mamá que estaba con la vista clavada en la pija chorreante del animal mirando con miedo y la llevó a que toque la toque.
Primero mamá no se animaba, pero el tipo le acariciaba la concha y le refregaba el clítoris, ella volvió a cerrar los ojos y le agarró el pito al perro, fuertemente.
El animal se descontroló, la quería coger y se movía desesperado, babeando a mamá y con las orejas paradísimas.
El tipo con la poronga erecta, retiró a mamá y le dijo "Bueno, ya están calientes los dos, esta noche va a ser el momento", me olvidaba de decir que él estaba más caliente que el perro y mamita.
Para mi asombro mamá se iba mirando al perro como queriendo quedarse allí, metiéndose un par de dedos en la concha y apretándose una teta.
Esa noche cenamos temprano y mami casi no ingirió alimento, hablaban en voz baja y me llevó a la cama tempranamente. La noté nerviosa pero no con miedo, sino excitada, me dijo que me duerma rápido y yo volví a fingir que estaba en los brazos de morfeo. Como a la hora vino el tipo con la bata negra y le dijo a mamá que se vuelva a vestir como antes. El se fue a buscar al perro, y ella estaba con la camisa anudada y la minifalda que le llegaba arriba de la vagina, no llevaba tanga, cuando se dio vuelta para ir a la pieza de al lado se le veía todo el culo.
Este vez cerró la puerta y escuché los pasos de él con el perro. Mi temor era que el animal me descubriera pero me animé igual, cualquier cosa volvía volando, igual el perro estaba muy en otra cosa como para andar haciendo de guardían.
Me asomé y la vi a mamá parada y al tipo teniendo al perro del collar, que tenía la vista clavada en mamá y le ladraba. El le dijo a mamá que iban a estar el en suelo, sobre la alfombra y que agarre algunas toallas de la cómoda.
Después que mamá las agarró y las puso a un costado, el tipo le dijo que se acueste, que lo iba a soltar, que hiciera lo que quisiera, y que no tuviera miedo. El perro tenía como dos guantes atados en las patas de adelante, mamá se acostó boca arriba en la alfombra mirando al perro, el tipo lo soltó y la bestia fue derecho a su presa. Clavó el hocico en la vagina desnuda de mamá y al rato empezó a lamerla, mientras el hombre se colocó al lado de ella, le bajó la camisa y le empezó a chupar las tetas agarrándolas con las manos y apretándolas. Mamá gemía como loca, abrió las piernas y le tomó la cabeza al animal con sus manos. Al rato tuvo un orgasmo y el perro lamía lo que de adentro de ella salía. Ella seguía excitadísima, y al ver que el perro sacó su pija, la agarró con una mano sin que su amante se lo exijiera y lo pajeaba vigorosamente. El tipo se levantó, agarró al perro del collar y le dijo a mamá "Chupáselo", mamá lo miró, luego miró al perro, se acomodó y empezó a mamar ese pene grande y rojo del animal.

El perro estaba loco, hacía movimientos para montarla. Al rato el tipo le dijo a ella, "Ponete en cuatro y abrí bien las piernas". Mamá obedeció y sacaba el culo bien afuera, el tipo soltó al perro y este fue volando a chupar el culo y la vagina de mamá siempre con la pija afuera, hasta que se se montó en la espalda de mamá, se tiró bien adelante, empujaba pero no lograba penetrarla.
Fue el tipo que tenía un frasco de crema en la mano. Le manoseaba la vagina a mamá pero le puso crema en la entrada del agujero del culo, mamá no se dio cuenta, estaba muy caliente esperando que la penetrara.
El tipo agarró la pija del perro que estaba babeando la espalda de mamá y con esfuerzo por que el animal era muy fuerte le llevó la pija al culo de mamá.
El perro empujó y la metió, mamá pegó un grito cuando sintió que le atacaban un agujero que no era el que esperaba. El la sujetó y el perro se la metía en el culo moviéndose para adelante como loco. Mamá gritaba que lo saque de ahí, pero el tipo le decía que se quede quieta y lo reciba. La bestia empujaba con mucha fuerza y se movía muy rápido y mamá gritaba que le dolía mucho que lo saque. Pero el tipo no pensaba en sacarlo, al contrario, lo ayudaba para que entre bien la pija del animal en el culo de ella, se la metía toda hasta una pelota roja que no entraba. Mamá sufría en cada bombeo del animal en su culo y el perro se movía a todo lo que da con la boca abierta, babeando con casi toda la lengua afuera.
Mamá ya acostumbrada, ahora lo
ayudaba, moviéndose ella siguiendo el compás del animal y gimiendo, mientras le tenía agarrada la pija al tipo que estaba a su lado, pajeandolo y chupandosela. Solo le molestaba la fuerza con que el animal empujaba y hacía muecas de dolor ante cada embate, pero eso también era lo que más la calentaba. Su rosotro estaba irreconocible, no era mi madre, ella en ese momento era una perra en celo, gozando a sus machos. Con tanto vigor la cogia ese animal que en una de las estocadas salió del ano esa pija y entró en su concha, haciendola disfrutar como nunca en su vida logró un hombre.

De la vagina escapaban chorros tras chorros de leche perruna, que por la cantidad la estrecha cavidad vaginal no podía contener la simiente del animal, provocándole la presión un encadenamiento de orgasmos interminables que la hacian gritar sin poder contenerse. Cuando el perro al fin la desmontó, observé que su concha estaba muy coloroda y tremendamente abierta. El tipo tenía la pija muy gorda y apuntando al techo, parecía durisima. Sujetó a mi madre por las piernas, le sacó las botas y le ordenó con una voz muy aspera que le haga una paja con los pies. Mami obedeció sumisamente, y él con fuertes estocadas movia su pelvis como poseido hasta que acabó cubriendo de su semen las piernas y el abdomen de mi madre. El sujetándola de los pelos la obligó a que se la limpie con la boca.




Al rato el tipo se llevó al perro y la cogió él a mamá por la vagina.

A la otra noche, subieron un sofá a la pieza, y mamá se sentó en él con la concha afuera, el perro se le subió, o sea estaban los dos frente a frente y la clavó por la vagina. De nuevo le costó a mamá acostumbrarse al gran tamaño, a la fuerza y a la rapidez con que la penetraba el animal, pero al rato estaba gimiendo, pero esta vez el tipo dirigió con su mano la verga del animal hasta la entrada vaginal, logrando que ambos quedasen abotonados, el perro con mucho trabajo metió esa pelota enorme en la vagina de mamá. Ella gritó como loca cuando entró y su amante la tuvo que sujetar pero después siguió gozando con eso adentro, hasta que acabó y permanecieron abotonados por más de 15 minutos en los que el tipo le decía a mamá que se quede relajada y disfrute de su macho y acariciaba al animal. Ella sólo decía que era una perra.
Mientras esperaban que el animal se salga de ella, él le pellizcaba las tetas y las chupaba dejandoles marca. La bola por fin se desinchó y con un ¡PLOP! el perro de un tirón se la sacó a mi, arrancándole un grito y dejándola casi al borde del desmayo de tanto placer.


Así pasaron los días, cada vez que el tipo se iba de viaje por negocios, mamá me dormía e iba a buscar al perro y se hacía montar.
Ahora soy grande y tengo mi familia. Cada vez que mamá viene a visitarme con el tipo, pienso en lo que viví, pero no la culpo más, después de todo, primero me tendría que explicar por que espiaba, y después mirarme al espejo y sentirme muy limpio para juzgar a alguien de enfermo sexual, y yo no lo estaba.


----------------------------------------------------- Fin ----------------------------------------------------------
Los buenos comentarios nos estimulan a escribir.
La única forma de saber si el relato les gustó y tal vez quieran una continuación, es si dejan un comentario.
¡Saludos!

domingo, 24 de abril de 2016

Papá, Mamá y el Mecánico

                                  
-Relato Autobiográfico-


Siempre he escrito historias ficticias o sobre algo que me comentó algún lector, plasmando en esas narraciones un porcentaje pequeño de mí, pero hoy preferí hacer al revés, contarles una historia en donde el mayor porcentaje sea real, hoy decidí escribir sobre mi vida.
Gus Becker
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Corría el año 1.984 y yo tenía 9 años, único hijo del matrimonio de mis padres.
Raúl es el nombre de mi papá, pero todos lo llaman por su apodo “Lito”, es Capitán de barcos pesqueros de ultramar, lo cual lo lleva a estar embarcado entre 7 u 8 meses para luego tener entre 4 y 6 meses de vacaciones de corrido. El es de tez blanca, estatura promedio, delgado, de pelo lacio, que siempre lleva corto, de color rubio oscuro y se peina para el costado con raya, de ojos claros color verde esmeralda. En ese año contaba con 42 años.
Mamá se llama Alicia, tiene 11 años menos que papá, o sea que en ese tiempo tenía 31 años, mide 1,66 mts., delgada, de espalda pequeña, con lolas grandes y bien paradas y una cola redondita, sus medidas eran 110-65-96, tez blanca, ojos color almendras y cabellera morocha azabache, hasta pasando un poco los hombros. Los familiares y amigos le decían cariñosamente de sobrenombre “Negra” o “Negrita”.
Si bien no era una modelo, tenía facciones bonitas y con sus curvas no pasaba desapercibida a la vista de los hombres, los que comúnmente en la calle la llamaban petiza tetona. Años atrás trabajó un de empleada en una farmacia, pero en esa época gracias al buen sueldo de mi padre, se dedicaba por completo a ser ama de casa.
Vivíamos en una ciudad tranquila, a varios kilómetros de la capital.
Con papá nunca me llevaba bien porque apenas lo veía, y cuando estaba en casa era de carácter severo, todo lo que yo hacía le molestaba, siempre imponiendo sus reglas y que esto no se hace, que esto no se toca, que hable despacio, que no corra en casa, que vea menos tele y estudie más, que cene a las 20:30 hs y me acueste a más tardar a las 22:00 hs, que me levante temprano a las 6:30 hs. de la mañana para que no llegue tarde a la escuela, si bien entraba a las 8 hs, ¡Estaba a tan sólo 3 cuadras!, y la frase que más repetía cada vez que hacía algo que a él le molestaba, era la tan odiada por mí “¿Eso te lo enseñó tu madre?”.
En resumen, era un fastidio, verdaderamente cuando él estaba en casa contaba los segundos para que volviera a embarcarse, porque con mamá era todo distinto, ella siempre con una sonrisa a flor de piel me motivaba a dar lo mejor de mí sin tantos límites, me consentía como a todo hijo único, pero se las ingeniaba para que yo sea responsable y buen estudiante. Rara vez me ha gritado, cuando hacia una travesura ella me imponía como castigo quitarme lo que más me gustaba o deseaba, como por ejemplo no ver TV por xx días, no salir a jugar, etc., nunca me dió un chirlo, como lo hacía papá si lo desobedecía.
Jamás entendí como llegaron a enamorarse, siendo totalmente distintos, como el agua y el aceite.
Vivíamos en el cuarto piso de un edificio de zona casi céntrica, en un departamento de 3 ambientes con balcón a la calle, con 2 habitaciones, 1 baño, 1 cocina y una amplia sala de estar.
A una cuadra de casa existía un taller mecánico, en el que trabajaban dos hombres, uno era un viejo al que apodaban “Bujía”, bastante desgarbado y muy flaco, le faltaban un par de dientes y siempre usaba el mismo mameluco azul sucio de grasa que parecía que no lavaba desde hace varios años (si es que alguna vez lo lavó), los pocos pelos que le quedaban los llevaba largos y se los ataba con una coleta; el otro mecánico era grandote y superaba el 1,80 mts. de altura, de unos treinta y pico de años, morocho, de pelo desprolijo y facciones duras, a pesar que su nombre era Miguel, lo llamaban “Sandro” por sus patillas largas, como las que usaba el cantante Roberto Sánchez.
Mami era la que me llevaba y traía todos los días de la escuela y como camino obligado teníamos el mencionado taller y Sandro siempre cuando nos veía pasar por la puerta le dedicaba un algún piropo ordinario a mamá sin importarle que yo estuviera presente, del tipo: “Preciosa, regalame tu sonrisa vertical”, “Corazón de arroz, la que me cuelga es para vos”, “Con ese culo cagas bombones”, “Juguemos a que soy un barrilete y vos me re-montas”, “Con tus melones y mi banana, desayunamos en la cama”, “Mostrame una teta y yo me imagino la otra”, “Negra con esas tetas ¿Para qué te pintas los labios?”, “Pero que lindo culo para sacar a pasear mi pija”. Al principio esto la enojaba, pero con el correr del tiempo le causó gracia y me retaba si yo le contestaba algo a ese hombre:

- Mi amorcito no tenés que contestarle.
- Pero mami no me gusta que te diga esas cosas...
- Es normal que los hombres digan esas cosas cuando ven a una mujer atractiva, me sube la moral que no solamente tu papi me crea linda. Gustavito en lugar de enojarte sentite alagado que piropeen a mami…

Cuando pasábamos por ahí, ella me apretaba la mano para que yo siga caminando y no intente defenderla.
Una semana antes de embarcarse papá, el Renault 11 que teníamos empezó a andar mal y él lo llevó al taller mecánico de Sandro y Bujía, desconociendo lo que ellos le decían  a su esposa; los días transcurrieron y del auto ni noticias.
Papi partió sin que el vehículo estuviera arreglado, por tal motivo una mañana, camino a la escuela entramos al taller. Lejos de la valentía habitual para piropearla, al verla caminar hacia él con paso firme, Sandro comenzó a tartamudear.  Mamá le preguntó por nuestro auto:

- No sabía que era tuyo el auto mamita, decile a tu marido que en estos días venga a buscarlo que lo voy a tener listo.
- Mi marido no va a poder pasar porque está embarcado, decime cuando crees que me lo voy a poder llevar.

Al escuchar estas palabras una sonrisa se le dibujó en la cara al mecánico.

- Por ser vos, te lo tengo listo al mediodía, preciosa.
- Bien entonces más tarde vengo.

Transcurrida la mañana, luego de pasarme a buscar por la escuela, volvimos al taller como habíamos quedado.

- ¡Hola!  ¿Ya está terminado?
- Si mamita, nunca les miento a las chicas lindas como vos, cuando les prometo algo lo cumplo.
- ¡No le diga mamita que no es su mamá! Y tampoco esas cosas feas que le dice cuando pasamos por acá…
- ¡Hijo! ¿Qué te dije sobre responder?
- No lo retes preciosa, tiene razón, como todo un hombrecito defiende a su mamá. Esta bien que salte así, además me espanta la competencia jajajajajajaja. Para disculparme el arreglo es gratis.
- Gracias pero prefiero pagarle, no me gusta deberle nada a nadie.
- Pero no me debés, no te cobro para que hagamos las paces y empecemos de cero, como si ahora fuera la primera vez que nos vemos, ¿Te parece?.. Hola, me llamo Miguel pero todos me dicen Sandro y él es Bujía mi socio ¿Vos cómo te llamás? (dijo estirándole la mano para saludarla).
- Mi nombre es Alicia pero mis amigos me dicen Negra (contestó mamá respondiéndole el saludo con la mano).
- ¿Negra sabés manejar o querés que te lo llevo hasta tu casa?
- No te molestes, sé manejar.
- No es molestia,  todo lo contrario, estoy para lo que necesites, tenelo en cuenta… (expresó dándole las llaves del auto).

Mamá sin responderle, me abrió la puerta para que me suba y luego acomodándose en el asiento del conductor, le dio arranque al auto y nos fuimos.
A partir de ese día, las cosas cambiaron considerablemente, ya no le decía cosas elevadas de tono cunado pasábamos por el taller, sino más bien románticas, como: “Adiós preciosa”, “El día estará nublado pero acaba de llegar el sol”, “Si fueras el Diablo como me gustaría estar en el infierno, preciosa”, “Me gustaría ser aviador, para volar en tus sueños”, etc.
Y hasta nos esperaba con facturas, o torta de ricota o pasta frola ofreciéndonos mientras le convidaba un mate a mamá, que gentilmente aceptaba, para después seguir rumbo a mi escuela. De esta forma de a poco el tipo se fue ganando la confianza de ella y las paradas en el taller se hicieron habituales y más largas.
A pesar que no me gustaba lo vivía con normalidad, hasta que una mañana, en esas paradas Stop and Go, mamá mientras tomaba un mate, le dijo a Sandro:

- El agua esta fría, calentala que dejo al nene y vuelvo…

El saber que ella regresaría sola me inquietaba, me preguntaba si anteriormente habría vuelto al taller sin mi compañía.  A pesar de ser un buen alumno, ese día no pude concentrarme en el aula, mi mente estaba en otra parte.
Mamá para estar de entrecasa y hacer las cosas por el barrio acostumbraba vestir ropa cómoda y holgada como pantalón de gimnasia, alguna remera, zapatillas y buzo si hacia frio, pero cambió la ropa deportiva por prendas que usaba cuando salia con papá o íbamos al centro, tales como polleras, blusas, zapatos de taco alto o sandalias, comenzó a maquillarse antes de salir de casa, perfumarse, pintarse las uñas y hasta ir más seguido a la peluquería.
También cambiaron los temas triviales de conversación por temas personales:

- Negra vos sos joven ¿Cómo te las arreglas tanto tiempo sin tu marido? Porque vamos a hablar con sinceridad, yo si no la pongo en una semana camino por las paredes. (le preguntó mientras yo jugaba por el taller pero no perdía detalle de la charla).
- No es fácil, cuesta pero una se arregla...
- Si mi novia fuera la mitad de linda de lo que sos, no la dejaría ir sola ni a la esquina, ni pensar en alejarme varios meses.
- Pero es su trabajo…
- Cambiaría de trabajo, mi prioridad serías vos. De verdad te lo digo, no lo comprendo a tu marido, salvo que le guste estar rodeado de hombres o tenga otra mina por ahí, ¿No lo pensaste?
- Nooo ¿Sos loco, cómo decís eso?
- Porque sos un minón… es como dejar un Mercedes Benz estacionado con las llaves puestas, aunque no lo quieras va a pasar alguien y se lo va a llevar… y quisas ese que se lo lleve sepa valorar más lo que tiene… (le dijo acercándose a ella).
- Gracias por el cumplido… pero mejor me voy.
- Pensá lo que te dije mami.

Sandro cada vez se mostraba más avasallador, dejaba lo que estaba haciendo para acompañarnos, a la escuela por las mañanas o a casa al mediodía y si nos veía por el barrio se nos pegaba como garrapata. Daba la impresión que espiaba los movimientos de mamá para fingir encuentros casuales y lo peor era que a ella la alegraba verlo.
Si íbamos al supermercado, nos chocábamos con él y galantemente cargaba las bolsas de las compras hasta la puerta de nuestro edificio, sin que mami le permitiese subirlas hasta nuestro departamento. Y más de un sábado se ofrecía para llevarnos a pasear por el centro, mamá se rehusaba pero no con mucha convicción y al final terminaba aceptando.
El trataba de acercarse a ella constantemente, cuando caminábamos la tomaba de la mano o la asía de la cintura, si nos llevaba en su automóvil con la escusa de apoyar su mano sobre la palanca de cambios provocaba con sus dedos roces en la pierna izquierda de ella, y cuando se despedían con un beso, los labios de él en lugar de tocar la mejilla rozaban la comisura de los labios de ella.
Esas actitudes me provocaban celos, pero al mismo tiempo una sensación extraña en la boca de mi estómago, mi respiración se aceleraba y a pesar de molestarme no sé por qué extraña razón deseaba también que continuase, quería ver un poco más. Ya de grande, puedo comparar esas emociones que sentía, para que ustedes comprendan, como el de una montaña rusa, que a pesar del miedo, la adrenalina y vértigo dan ganas de volverse a subir. Andrés Calamaro la describiría como una dulce condena.
Una tarde caminábamos con mamá hacía la librería y al pasar por el taller, él la llamó y estuvieron hablando en voz baja mientras Bujía me daba una biela fundida para jugar. En un momento Sandro dijo:

- Viejo, cuidá al nene, que voy a llevar un rato al cuartito a Ali, para mostrarle una cosa que quiero que vea…

El cuartito era una pequeña habitación sin puerta que usaban al mismo tiempo de oficina y depósito, situándose al fondo a la izquierda, en frente del baño.
Con un brazo en el hombro de ella, la condujo hasta ahí y entraron.
Bujía me pidió que no me moviera de mi lugar, despacio caminó hasta el fondo del taller y se metió en la fosa, que estaba muy cerca de la puerta de donde entraron su socio y mamá, y como tenía un auto arriba podía ver que pasaba ahí dentro sin ser visto. El hecho que el viejo esté más interesado en contemplar el interior de la oficina que en jugar conmigo, hizo que me acercara hasta la punta del auto y me escondiera detrás de un tonel de 200 lts. de aceite que estaba entre la fosa y el baño.
El tonel me cubría de la vista de Bujía y me permitía espiar lo que acontecía en el cuarito. Mamá estaba parada de espaldas a la entrada y con sus brazos rodeaba el cuello de Sandro quien se encontraba agachado besándola con intensidad, las grandes manos de él le recorrían la espalda y sobaban el culo fuertemente. Ella vestía una musculosa ajustada color negra, pollera del mismo color, amplia y larga hasta la mitad de sus muslos, y sandalias de taco alto que elevaba su figura varios centímetros y no la hacía ver tan baja en relación a la altura de él.
Poco a poco las manos de Sandro subieron la musculosa dejando al aire las voluminosas tetas y sólo en ese momento la boca del mecánico liberó la de mamá, para perderse en los pechos con sonoros chupones que se escuchaban desde donde me encontraba. Apretaba y mamaba de los senos como queriendo alimentarse de ellos, lejos de alejarle la cabeza, ella se los ofrecía con sus manos.
Sandro se irguió, se bajó los pantalones junto los calzoncillos, sujetándola de los hombros la bajó, apoyó la gordísima y larga verga sobre la cara de ella y la refregó, paseaba el hinchado glande por los labios hasta que estos se abrieron y la hundió hasta la garganta, con dificultad la cabeza de ella iba y venía tratando de engullir lo más que podía, de a ratos la soltaba y le pasaba la lengua por toda su extensión, la cubría de húmedos besos, la gorda barra de carne brillaba gracias la saliva, le acariciaba los pesados huevos, los labios de mamá se apoyaban en la cabeza de la poronga y la punta de su lengua recorría su circunferencia como si le besara la boca en lugar de su pija.
El tipo la apartó un momento, la desnudó con violencia, luego se sentó en una mugrienta silla que había y sujetándola de la cintura la sentó de cara a él, mientras ella refregaba su concha sobre la verga, Sandro le exprimía las tetas, sus lenguas se entrelazaban fuera de sus bocas, el tajo de mamá se deslizaba a todo lo largo del riel de carne, de atrás hacia adelante constantemente y cada vez más rápido, se susurraban no sé que.
El la levantó con una mano y con la otra sujetando por la base su venosa pija, la dejó caer, largando mami un ahogado grito al quedar estaqueada, permanecieron inmóviles unos minutos, en los cuales sólo se miraban a los ojos. Después de una sonora palmada que le aplicó él en una nalga, ella comenzó a cabalgarlo de una manera enérgica, que me indicaba por el grosor de la verga y la ausencia de dificultad, que no era la primera vez.
Mamá apoyada en la punta de sus zapatos, subía hasta casi dejar escapar el glande de su concha y se dejaba caer pesadamente. Un CHAP CHAP CHAP producto del choque del corpulento culo de ella contra los muslos de él, llenaba el cuartito. El tipo acompañaba el ritmo estrujándole los pechos y mordiendo sus pezones, mientras ella se sujetaba firmemente de los fuertes hombros del mecánico. Daba la impresión que esa ancha pija la estaba partiendo al medio.

Siguieron así por más de 20 minutos y de todo los que se cuchicheaban sólo alcancé a escuchar cuando ella le rogó:

- ¡Ahhhh! ¡AAAh! Por favor papi, no me acabés adentro… Oggggggghh

Con ayuda de Sandro se desempaló y arrodillándose entre las piernas del tipo, le aferró con sus manos la verga y se la metió en la boca, él con fuertes espasmos saltaba de la silla y con una mano en la nuca de ella, la atrajo más hacia su cuerpo, de la comisuras de mamá escurrían gotas blancas. Cuando la cabeza de ella fue liberada, apartó la boca de la pija y un chorro impactó en su cara, cubriendo un ojo y parte de la nariz.
Mamá tragó lo que tenía en la boca y sonriendo se limpió la cara con un trapo que encontró tirado en el piso. Se volvió a sentar sobre Sandro y se besaron tiernamente.
Por miedo a que me reten si me descubrían que los espié, me alejé con cuidado de no ser visto y fingí jugar sin haberme enterado de nada, al instante salió de la fosa el viejo con una mancha entre las piernas, me sonrió nerviosamente y se dirigió a la mesa de las herramientas disimulando que trabajaba. A los cinco minutos aparecieron ellos, perfectamente vestidos.

- ¿Cómo se portó el nene? (preguntó Sandro)
- Muy bien, va a salir mecánico jajaja (Respondió Bujía)

Mami, mirándome, con su cabellera revuelta y un ojo enrojecido me preguntó:

- ¿Te aburriste cielo?
- No mami, estuve jugando con esto (dije enseñándole la biela)
- Bueno, vamos a la librería antes que cierre.

Y sujetándome de la mano, salimos del taller.
Pero los encuentros no se limitaron solamente al taller, también en nuestro departamento, él caía casi siempre pasadas las 17:00 hs, mamá me preparaba la leche y me dejaba en la sala para que haga la tarea o vea los dibujitos y ellos permanecían en la cocina tomando mate y cuchicheando, cuando me acercaba a la cocina en varias ocasiones sorprendí a mami sentada cómodamente en las piernas de él como si fueran una parejita de novios.
Sandro era muy bruto, a cada momento quería meterle mano a mamá y ella se las alejaba de su cuerpo pero sin apartarse del lugar; él se volvía loco cuando ella lo recibía en casa luciendo alguna blusa ajustada o minifalda y para parecer más alta los tacos de sus zapatos eran cada vez de más centímetros, parándole mucho la cola, ni bien entraba ella ligaba una palmada en el culo y se le abalanzaba encima.

- Calmate, ahora no que está el nene, a la noche vení después de la hora de la cena, que lo acuesto y así estamos solos.
- Pero no aguanto hasta la noche, vamos a la cocina así apretamos un ratito petiza…

Palabras más, palabras menos era lo que se decían.
Me gustaba muchísimo espiarlos en la cocina, porque ella prácticamente desaparecía en los brazos de él, esas rudas manos no dejaban lugar sin sobar. Gracias a esas exploraciones de él sobre el cuerpo de mami, me percaté una vez que ella lo esperaba sin bombacha ni corpiño, al levantarle la falda vi la mata de pendejos que era característica en las mujeres de los '80s y las tetas de mamá recibiendo más chupones que su boca.
Si el mecánico iba a venir a la noche a visitar a mamá, me daba cuenta en la cena, porque comíamos más temprano que de costumbre y ni bien terminaba el último bocado, me llevaba a la rastra a lavarme los dientes y a la cama a dormir. Ella se quedaba en la sala viendo tv y cerca de las once de la noche, bajaba sin hacer ruido a la entrada del edificio para abrirle, ni bien regresaba, volvía a entrar a mi habitación para cerciorase que estaba dormido (cosa que yo fingía muy bien porque me mataba la curiosidad por saber que hacían), luego cerraba la puerta y regresaba a la sala para estar con él.
Yo esperaba varios minutos, que se me hacían horas, para abrir la puerta y espiarlos, era común encontrarlos en el sofá matándose a besos y caricias, con todas las luces apagadas, dejando el televisor encendido que estaba frente al sofá para iluminarse y algunas veces las luces de la cocina o la del balcón.
Nuestro departamento era en forma de L, ubicándose en la superficie más larga, la puerta de entrada, a unos pasos a la izquierda la puerta de la cocina (entrando a la cocina está la puerta que da al lavadero), caminando y pasando la puerta de la cocina llegamos a la sala que era muy grande y enfrentadas en línea recta con la puerta de entrada estaban las puertas de vidrio corredizas que daban al balcón. A un costado de la sala a la izquierda, estaba la superficie más corta, en donde a la derecha estaba la puerta de mi habitación, enfrentada en diagonal la de mis padres y al fondo del pasillo la puerta del baño. En la zona de la sala más próxima al balcón estaba el sofá, con dos sillones a los costados, y en frente una biblioteca con el televisor en su parte media y a un costado el equipo de audio, entre el sofá y la biblioteca una mesa ratona de vidrio; en la otra mitad de la sala, que se encontraba más cerca de la cocina, se hallaba el comedor.
Apenas asomándome desde la puerta de mi pieza, veía el respaldo del sofá y por suerte a un costado del pasillo había una maceta con una planta alta que dificultaba bastante verme. Dada la altura del respaldo podía observar los cuerpos desde la altura de los hombros para arriba.
La primera vez que pude presenciar la visita nocturna de Sandro, él casi la viola en el sofá, estaba desesperado, quería desnudarla arrancándole la ropa.

- Despacito papi, que tenemos toda la noche para nosotros, tranquilo. Lo único que te pido es que no hagas ruido que el nene está durmiendo.

Le decía ella con voz dulzona, pero no lograba calmarlo. Se abalanzó sobre ella, dejando colgando la cabeza de mamá del apoya brazo del sofá, por los movimientos sospechaba que le estaría estrujando las tetas.

- ¡Ahhh! Son todas tuyas pero por favor no me las muerdas que me duele (le susurraba ella).

El sólo se detuvo para desnudarse por completo dejando su ropa tirada por todo el piso de la sala. Camino hasta donde estaba la cabeza de mami y ella bajando del sofá, se arrodilló para chuparle la erecta verga. Desde mi posición pude apreciar mejor que en el taller el tamaño y era muy grande. Algunas veces papá era quien me llevaba al club donde practicaba natación y él aprovechaba para nadar también, pudiéndolo ver desnudo en el vestuario, pero no se parecía en nada a la de este tipo. Recuerdo que pensé que la misma diferencia que existía entre el pito de papá y el mío, había entre la pija del mecánico y la de papá.


Y a mamá parecía que le agradaba esa diferencia de largo y grosor, porque la veneraba a lamidas y besos, que por estar situados ellos a un costado del sofá pude observar muy bien. La cabeza de ella se acercaba y se alejaba de la pelvis de él, tragando más cantidad de carne en cada embestida. Las manos de Sandro se aferraban  a la cabellera de ella, marcándole el ritmo de la mamada.
Yo estaba cagado de miedo que me descubran mirando, pero al mismo tiempo, me excitaba con esa escena prohibida para mis ojos, tenía pánico que me delaté el fuerte ruido que hacía mi acelerado corazón al latir.
Cuando mamá se la sacó de la boca para lamerle las pelotas, la verga cayó pesadamente sobre su cara y el largo excedía al de su rostro. Al día de hoy no puedo explicar por qué me fascinaba el tamaño de esa pija.

Antes que ella retome la mamada, el sujetándola de un brazo la levantó y tiró frente al ventanal, quedando el pomposo culo mirando al mecánico, quien se tuvo que agachar para refregarle su verga por todo el culo, le pegaba cachetadas con la dura barra de carne. Cuando acomodaba el glande para penetrarla desde atrás ella reaccionó, diciéndole:

- Acá nooooo, vamos a mi habitación, no quiero correr el riesgo que nos encuentre mi hijo…

Esas palabras fueron como una orden para que cierre la puerta y vuelva a mi cama fingiendo dormir.
Cuando oí que la puerta de la habitación de ella se cerraba espere un momento y salía de mi cuarto, ya no podía ver nada. Caminé hasta la sala y vi todo el piso con prendas tiradas, el sofá estaba mojado de babas y no sé que más. Suspiros y gemidos traspasaban la puerta y me acerqué para pegar mi oreja y escuchar mejor. Mamá respiraba como si tuviera asma. No me animé a comprobar si la puerta estaba cerrada con cerrojo.
En el tiempo que permanecía ahí, que creo que fueron horas pero no lo puedo asegurar, las únicas palabras audibles fueron:

- ¡¡¡DES PA CI TOOOOO!!! Por favor despaciiiito que me duele… yoooooooh soy muy chica y vos muy grandote…
- Te la voy a dejar tan abierta que cuando el cornudo venga te la va a tener que coser…
- Hoy estás hecho un toro, siento que me partís la conchita… Ahhhhhhhhh
- Me calienta cogerte en la cama del cornudo… mmmmm
- Ohhhh, me llenás… siiii
- Que gomas tenés hija de puta… Ufff… a cuantos te habrás volteado…
- De casada a nadie más que a voooos… nunca lo engañé… pero no aguanto tanto tiempo sin ¡¡¡PIJAAAAAAAAA!!!… siiiii… necesito un macho que me cojaaaaahh
- Yo soy tu macho putita… ¿Querías pija?… ¡Tomááááá!
- AHHHHHHHHHHHHHHGGGGGGG… haaaaaaaay… que bien me coges… Ohhh
- Vas a ponerte al día de pija… voy a venir a cogerte todos los días… te voy a dejar renga hija de puta, nos vas a poder cerrar las piernas… oggggggggh
- Siiiiiiii… veníííí todas las noches a romperme la concha a pijaaazos… soy tuyaaaaa… que grande la tenés ahhh
- Tetona mía, que linda que sossss… uuuuuuummmmm… como me gusta garcharte petiza… me viene la lecheeeeeeeee no puedoooo aguantar máááááásss
- Acabame donde quieraaaaaaaas… estoy tomando la pildoraaaaaaaahhhhhhhhhh…
- Ahhhhhhhhhh…
- Siiiiiiii... cuanta lechitaaaaaaaaa y todaaaaa para miiiiiiii… que chorros mmmmm… la siento calienteeeeeee
- ¡Esta caliente porque yo estoy vos! Me tenés al palo todo el día... Mmmmmmmm... hasta que no me dejes los huevos secos, de acá no me voy... 

Lo que se decían era muy excitante, pero me estremecían las respiraciones agitadas, el rechinar de la cama, los gemidos…
Una vez que el silencio reinó nuevamente en el departamento volvía a mi cama cansado, cuando mamá vistiendo un pequeño camisón y con el pelo revuelto me despertó a desayunar, el mecánico ya no estaba, todo era normal, salvo por el cansancio dibujado en la cara de mamá y la enorme felicidad que tenía.

Estos encuentros continuaron por varios años, cuando papá se embarcaba, mamá era la novia del mecánico.


-------------------------------------------- ¿Fin de la Primera Parte? -------------------------------------------
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La única forma de saber si el relato les gustó y tal vez quieran una continuación, es si dejan un comentario.
¡Saludos!


Gus Becker & Marcel Milord.
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