martes, 1 de octubre de 2019

Regreso Al Pueblo 1


Mi nombre es Gustavo, tengo 11 años y vivo solamente con mi madre, que se llama Laura quien tiene 30 años, pues nunca conocí a mi papá, ella lo único que me contó de él, es que era su novio y cuando se enteró que estaba embarazada, se fue sin decir donde y nunca más nada supo más de él. Mamá se las arregló para criarme y nunca me faltó nada en especial amor, ya que ella es súper cariñosa.


Ella es oficinista trabaja de la mañana hasta pasadas las 15 hs y dos veces por semana a la tarde trabaja de recepcionista en un consultorio odontológico, para tener una entrada de dinero extra pue el departamento donde vivimos es alquilado y la renta se lleva una buena parte de su sueldo. Mami es alta, mide casi 1,75 mts de altura, es de tez blanca, delgada, cabellera larga y morocha con ondas pronunciadas, ojos miel, medidas 96 D-66-90 o sea con muy buen cuerpo que quita el hipo a cualquier caballero que la observe pasar.

Los papás de mi mamá murieron muy jóvenes en un accidente y ella fue cuidada por su tía Marta (hermana de su madre) y su marido el tío Alfredo, quienes nunca tuvieron hijos y la cuidaron con mucho afecto como si fuera hija suya, pero desde que mami abandonó el pueblo nunca más volvió y a ellos nunca los conocí.

En las vacaciones de verano con mamá viajamos al pueblo para ver en que estado estaba la casa de mis abuelos maternos y venderla, ese viaje me tenía bastante entusiasmado porque iba a conocer a mis tíos abuelos y donde creció mamita. Luego de casi 3 horas de viaje en auto, llegamos alrededor del mediodía, ella acostumbra a llevar ropa ligera cuando conduce y en esa ocasión vistió un pantalón jogging de algodón ajustado, remera blanca y zapatillas.

Ella estacionó frente a una cabaña de madera en una parte alejada del pueblo, casi en la entrada de un pequeño bosque, con árboles frondosos, la verdad que el lugar era muy lindo, a unos metros de la puerta se encontraba un viejo grandote, de cuerpo fornido, con escaso pelo, alrededor de 1,80 mts de altura, quien estaba lavando una bicicleta bastante vieja.

El hombre al ver el auto se acercó con una sonrisa a saludar y ella bajando su ventanilla dijo:
  • ¡Hola tío Alfredo! ¿Cómo estás?
  • ¡Laura! Cuando me dijiste que planeabas venir decidí limpiar la cabaña para que estuvieras cómoda... que alegría... cuanto tiempo sin verte...

El viejo introdujo su cabeza en el auto para besarla efusivamente, ella bajó y al hombre no le pasó desapercibido la redondez de su culo que marcaba a la perfección el pantalón que usaba, la abrazó pegando su cuerpo muy estrechamente al de mamá, la tomó de la mano y la acercó a la puerta.
  • Dejame verte bien Laurita, ven a la luz... pero caramba si estás mucho más linda que la última vez que te vi... te fuiste casi siendo una niña y regresaste toda una mujer...

Como al descuido ese tipo le acarició la espalda con una mano y la bajó hasta la cola, dándole un fuerte apretón.
  • Cuando te vean El Gringo y Roberto, la sorpresa que se van a llevar... esperá que los llamó... ¡Muchachos, vengan que llegó la nena!
  • ¿Están acá?
  • Claro... no iba a limpiar yo solo, ¿Para qué están ellos? jajajaja... ni bien les comenté que venían se ofrecieron como comité de bienvenida... están desesperados por verte...

No me gustó para nada el tono con el cual remarcó esa última frase. De la cabaña aparecieron dos tipos de igual edad de Alfredo, unos 70 y tantos años, uno era alto y flaco, con pelo rubio hasta los hombros, el otro hombre era de baja estatura, gordo y morocho, los dos la miraron de arriba a abajo a mi madre, como intentando memorizar su cuerpo.
  • Niña al fin te acordaste de nosotros... -dijo el rubio-
  • Mierda que te haz desarrollado -dijo el gordo- vamos adentro y festejamos tomando unos vinos que traje una botella... así nos ponemos al día...
  • Mejor lo dejamos para otro día, no va a faltar oportunidad, quiero entrar y cocinarle algo a Gusti que no comió nada desde que salimos...
  • ¿Viniste con tu marido? -preguntó Alfredo mirando hacia el auto-
  • No, mi hijo...
  • ¿Tenés un hijo? ¿Qué edad tiene? -dijo Alfredo-
  • Once añitos...

Alfredo se la quedó viendo de una manera extraña, como asombrado, permaneció unos segundos en silencio y la interrogó:
  • ¿Once años dijiste? Pppe... pero si no llega a doce años que te fuiste de acá... ¿No paste a ver a Chola la curandera antes de irte a la ciudad?
  • Fui... pero no sirvió de nada... ¿Por qué te crees que en todo este tiempo no regresé? -respondió ella-

La cara de Alfredo parecía que estaba ante la luz mala y los otros dos hombres se reían a carcajadas al verlo.
  • Chau Gringo -dijo ella dándole un beso al rubio-, chau Roberto -besando de la misma forma en la mejilla al gordo-, pasen cuando quiera, nos vamos a quedar una semana. ¿Vos tío te quedas a comer algo y conocer a Gusti?
  • ¿Ehhh?.. Nnnno mejor los dejo acomodarse tranquilos y pasó más tarde...

Mamá volvió al auto, abrió mi puerta y cuando yo estaba por descender del vehículo los viejos se fueron.
  • ¿Má quienes eran esos hombres?
  • El grandote es tío Alfredo que más tarde va a regresar para conocerte y los otros son el Gringo y Roberto, dos amigos de él, vecinos del pueblo, de chica fueron como... padrinos para mí... ahora entrá así te hago de comer, ya vas a tener tiempo de conocerlos.

La cabaña era bien rústica, construidas con troncos, bastante amplía, contaba con dos plantas, la baja con un monoambiente con una pequeña división que separaba la cocina de la sala, el único cuarto era el del baño, además había una cocina, un amplio sofá, dos sillones, una mesa con sillas, en la superior había dos dormitorios enfrentados por un pequeño pasillo. En las uniones de las madera de los cuartos quedaban rendijas que permitían ver a través de las paredes y del piso de la planta alta hacia abajo, pero era una construcción fuerte de tablones duros.

Mamá acomodó sus cosas en el cuarto que alguna vez ocuparon sus papás, era una habitación sencilla con una cama de dos plazas y una pequeña cómoda, a mí me ubicó en la recamara que usó ella la cual también tenía una cómoda y una camita de una plaza. Luego de comer ella entró a su habitación a cambiarse y desde mi cuarto a pesar de estar con la puerta cerrada, por las rendijas podía vislumbrar como se cambiaba de ropa. El desnudo de ella no me causó asombro porque mami siempre fue algo liberal y me enseñó que no hay que avergonzarse de nuestros cuerpos, por lo general cuando se cambiaba o se bañaba dejaba la puerta abierta, pero siempre me gustó verla, cada vez que ella estaba frente a mis ojos sin prendas me causaba una extraña sensación, como cosquillitas en mi panza y se aceleraba mi corazón, además se me paraba el pitito, dándome un gustito muy rico.

Mami se vistió con una minifalda de jeans muy corta, una musculosa floreada ajustada que dejaba al descubierto su ombligo perforado con un pendiente muy sexy y sandalias. Como a la hora Alfredo volvió a aparecer.
  • Tío Alfredo te presentó a este hombrecito que es mi hijo, se llama Gustavo...
  • Hola, encantado de conocerte...

Dijo acariciándome la cabeza y despeinándome.
  • ¿Viniste solo tío?
  • Si... por ahí después aparecen a saludarte.
  • Sentate y ponete cómodo que preparo unos mates.

Ellos se sentaron en el sofá a charlar y yo me puse a jugar afuera de la casa, pero como estaba la puerta abierta podía verlos y escuchar algo de la conversación. Estaban contentos y Alfredo mientras hablaban, apoyaba una mano en el muslo de mamá acariciándole la pierna.
  • Cómo creciste Lau, sos una mamita muy linda...
  • Gracias, yo también te extrañé mucho...
  • Vuelo de calentura, no aguanto las ganas de montarte nena...
  • Shhh... que está mi hijo...

Extrañado por lo que escuché, acercándome al marco de la puerta inocentemente pregunté:
  • ¿Má qué te dijo tu tío?
  • Ehhh... que tiene algo de fiebre...
  • Pero dijo algo de montarte, no entiendo...
  • Queeee... que quiere montarme... en la bicicleta para ver si aprendí a andar sin rueditas... eso...

Y para disimular se levantaron y salieron a donde yo estaba, él agarró la bicicleta y le preguntó a mamá:
  • ¿Te acordás como te gustaba montar? Jajajaja... te volvía loca tenerla entre las piernas...
  • Shhhh... habla de la bicicleta hijito...

Ella intentó dar una vuelta en la bicicleta pero se cayó de bruces al suelo, riendo él la levantó.
  • Veo que ya te olvidaste, te voy a ayudar como cuando eras una nena...

Sosteniendo la bicicleta con una mano le indicaba a ella:
  • Para mantener el equilibrio, primero tenés que pararte erguida apoyando cada pie a su lado, recordá que lo tengo muuuy largo y gordo... el asiento... y tenes que sentarte en el apoyando tu conchit... digo tu entrepierna sobre la punta.

La minifalda la tenía algo levantada, dejando a la vista su ropa interior, él le apoyó una mano en la pequeña tanga blanca palpándole la vagina, como corrigiendo su forma de sentarse.
  • Mirá lo duro que me estas poniendo putita...

Le susurró en el oído mientras la obligaba a tocarle la bragueta para que ella compruebe su dureza. Ella mirándolo a los ojos le palpó el bulto disimuladamente y se mordió el labio inferior, giró su cabeza para saber donde yo estaba y como me vio cerca, dejó la bicicleta y se pararon un poco más alejados de mi posición para que yo no los escuche. El viejo quiso bajar el cierre de su pantalón pero mi madre se lo impidió con una mano, pidiéndole que no haga una locura que yo estaba cerquita, aprovechando que la mano de mi madre se situó en su entrepierna, él apoyó su mano sobre la de ella y la apretó contra su verga, ella la mantuvo unos largos segundos antes de retirarla.
  • Estate quieto que el nene nos mira...
  • ¿Es mi hijo?
  • No lo sé... puede ser de cualquiera de los tres, si desde que vos me desvirgaste, ustedes no dejaban de cogerme, me la ponían a cada rato... como saber de quien es... es muy posible que seas vos el padre porque de los tres sos el que más me cogió... y por todos lados...
  • Saber que te preñé me la pone más dura...
  • ¿Cómo sabés que es tuyo?
  • Porque soy tu macho... no entiendo por que te fuiste, si querías tenerlo te hubiera ayudado con el niño...
  • ¿Te olvidas que tu mujer sospechaba de lo nuestro? Si me hubiera visto panzona lo hubiera confirmado... y como todo pueblo chico, infierno grande, fue mejor así...

No daba crédito a lo que mis oídos escuchaban, ese hombre podía ser mi padre, estaba absorto con la noticia. ¿Esos cerdos la habrán violado? ¿Pero si fue así, por qué razón no los enfrentaba y los llevaba a la policía? La veía muy tranquila y contenta...
  • ¿Te casaste? ¿Estas de novia o con alguien?
  • ¿Está celoso mi macho?
  • Dale, contestame...
  • Nunca me casé... hay pretendientes pero nada serio... por ahora...

Alfredo la atrajo hacia su cuerpo y besándola le metió mano por todos lados, por el frente le subió la falda, le bajó un poco la tanga y le manoseó la vagina.
  • Tenés la conchita empapada mmm... está extrañando mi pija...

En eso sonó el celular del viejo, atendió y era su esposa que quería hablar con mamá para invitarla a cenar, él le pasó su teléfono y mientras ellas charlaban, caminó hasta donde yo estaba.
  • Gustavo la tía Marta, mi esposa, quiere invitarlos a cenar y conocerte, ve a la casa a prepararte que ya nos vamos.

Cuando me vio entrar a la cabaña, fue a buscar a mamá y le sobó con descaro el culo, ella apartándolo le devolvió el celular.
  • ¿Mi hijo?
  • Entró a la casa a prepararse antes de ir a cenar, tenemos unos minutos, quiero cogerte, tengo los huevos que me van a explotar de tan cargados que están...
Abrazados caminaron hasta el bosque, desde la ventana de mi cuarto los entrar en el, dejé todo y fui tras ellos, él la tenía a mamá apoyada de espaldas contra un árbol, con la pollera en su cintura y las piernas abiertas sin la tanga, la lengua de ese viejo le hurgaba la concha con desesperación, minutos después se paró, la besó en la boca al tiempo que sus manos le levantaban la musculosa y le estrujaba las redondas tetas. Se apartaron un momento y él se bajó los pantalones dejando a la vista una verga larga pero sobre toda las cosas muy gorda, ella sin perder tiempo lo masturbaba.
  • Que pedazo de pija tenés... mmm... es tremenda... no sé como pudo desflorarme sin mandarme al hospital...
  • Cuando te desvirgué tenías la concha chiquita y me costó mucho trabajo meterte tan solo la cabeza... ahora la tenés tan grande que te entra más de una... que puta sos... te la debes pasar en la ciudad revolcándote con tipos... pero por más que busques no vas a encontrar un pijudo como yo... agachate y chupármela un poco así la lubricas y te entra bien...

Mamá le hizo caso, arrodillándose le pasó la lengua por todo el tronco y le llenó el glande de suaves besos, se la mamó con fuerza, a pesar del tamaño descomunal de esa verga se notaba que ella tenía mucha practica, hasta los peludos huevos recibieron las caricias que prodigaba esa lengua, cuando la saliva de ella colgaba de la verga, él la levantó de las axilas y le acomodó la pija en la entrada de la concha, con un empujón se la enterró hasta la mitad arrancándole un fuerte grito, y con vehemencia la penetró hasta el fondo, quedando sus pesados huevos cacheteando los gordos labios depilados de la vagina. La verga estaba brillosa por los abundantes flujos de ella.
  • Que placer volver a sentirla, esa verga de burro me rompe la conchaaaaaa... ufffff...
  • Disfrutala...
  • Metemela todaaaaaahhh...

Los minutos pasaban y los gritos de dolor de mamá se transformaron en gemidos de placer, las tetas se movían al ritmo de los embates, él le agarró una y le chupó el carnoso pezón haciéndolo crecer en tamaño.
  • AHHHHHHH... puta tomá mi lecheeeeeee...
  • Siiiiiiii... damela, es toda miaaaaaaaaaaaa...

Al tiempo que acababan juntos se miraban a los ojos con excitación, la pija del viejo salió de la concha y de ese agujero caían hilos de semen, él volvió a meterse en la boca una teta y le dejaba marcas de chupones.
  • Cuanta leche papi...
  • Me vaciaste los huevos... antes eras inocente y ahora tu concha de ordeñaba la verga... que puta que sos... cuantas pijas esa concha habrá comido para que seas tan zorra...

Mamá sonriéndole se introdujo dos dedos en la vagina y colmados de semen se los llevó a su boca para saborearlos.
  • Tan rica como siempre... mmm...
  • Acomodate que te voy a echar otro polvo...
  • Nooo, que nos está esperando tu esposa para cenar...
  • Mierda es verdad...

Se besaron de lengua y luego mientras se vestían, volví a mi habitación, al rato llegaron y ella entró al baño, al salir nos fuimos a la casa de Alfredo. Después de los saludos de rigor y las presentación con Marta, nos sentamos a comer un suculento plato de estofado. Al terminar de comer, las mujeres levantaron la mesa y fueron a la cocina a lavar los trastos, dejándonos solos al viejo y a mí sentados a la mesa.
  • ¿Gus te quedaste con hambre?
  • No.
  • ¿Tu madre tiene novio?
  • Ahora no...
  • Ahhh... ¿Hasta hace un tiempo tenía?
  • Si tuvo, pero ahora no...
  • Con el cuerpo de vicio que tiene, hombres no le devén faltar...
  • Es muy linda...
  • ¿Lleva a la casa los amigos?
  • Si, algunos...
  • ¿Y cuando los llevan qué hacen?
  • Hablan... no sé... vienen a comer...
  • Ahhhh... ¿Y se quedan a dormir?
  • A veces...
  • Ten algo de dinero para que te compres algo...
  • ¡Gracias!
  • De nada... y contame... ¿Haz visto como la besan o le meten mano?
  • Eeee...
  • Tranquilo... estamos entre hombres... y es normal que a tu edad la espíes... ¿Te gusta tener una mamita tan linda?
  • Si...
  • ¿Y también te gusta cuando la besan, no?
  • Y... seeee...
  • Cuando algun tipo se queda a dormir con mami... ¿Los espiás?
  • A veces...
  • ¿Viste como la cogen?
  • Nooo... pero si lo escuché...

Justo en ese momento llegó la tía Marta y él dejó de preguntar, mientras su esposa servía café Alfredo veía a mamá en la cocina y se manoseaba el pito por sobre el pantalón. A eso de medianoche, con estábamos por regresar a la cabaña y el viejo se ofreció acompañarnos, argumentando que ella por ahí de noche no reconocía el camino y podría caer con el auto en una acequia.
  • Marta de regreso voy a pasar por el bar a beber unas grapas con los muchachos y jugar al tute...
  • Bueno pero no vengas tarde...
  • No me esperes despierta...
  • Gustavito pedile a tu mami que te traiga en estos días, prometo hacerte buñuelos de manzana...
  • Iupiiiiiiii... gracias tía Marta...

Ya en el auto los tres con rumbo a casa, mamá dijo en tono sarcástico...
  • ¿Con que al bar ehh? -dijo mamá con tono sarcástico-
  • También dije que te iba a acompañar... puedo tomar en tu casa una copa y jugar con vos...
  • Tío, mami no sabe jugar a eso del tute...
  • Pero te aseguro que ella sabe otros juegos más divertidos jajajaja...
  • ¿Má, puedo jugar yo con ustedes?
  • Noooo... tu muchachito ni bien lleguemos te vas a la cama que ya es tarde... y vos tío cierra esa bocota...

Una vez en la cabaña, ellos se quedaron en la sala hablando y yo entré al baño a lavarme los dientes.
  • Acostá al nene rápido que quiero cogerte, me da mucho morbo metértela en la cama en donde te concibieron tus padres jajajaja...
  • ¡¿Qué?!.. ¿Cómo te vas a quedar a dormir, si está mi hijo?
  • El no se va a asombrar, está acostumbrado a ver a tus amiguitos quedarse a dormir con vos jejejeje... y no creo que se queden a contarte un cuentito para que te duermas...
  • ¿Y vos cómo sabes?
  • Es que los niños y los borrachos dicen la verdad jajajaja...
  • Ya veo que tu truco de dar dinero funcionó con el nene...

Cuando salí del baño mamá me llevó a mi cuarto, me acostó, se quedó conmigo unos minutos, luego bajó a la sala y se sentó en el sofá con su tío, quien se acercó a mi madre y la besó con lujuria mientras le sobaba las redondas tetas, el viejo parecía un pulpo, le metía mano por todo el cuerpo, le sacó la pollera y la tanga, le estimuló el clítoris logrando que su vagina se moje, más tarde le quitó la musculosa y se puso a mamarle las tetas como lo habré hecho yo de bebé, mientras le mordía un pezón le pellizcaba el otro.
  • Cielo dame tus tetas... que grandes se te han puesto en estos años, amor...
  • Son tuyas... comelas... siiiii... chupalas como cuando era jovencita... que bien lo haces papi...

El viejo se tiró sobre ella, le abrió sus piernas con la suya y le coló un dedo en la vagina.
  • ¿Te acordás que apretadito lo tenías?.. ahora te estoy metiendo tres lo más bien... estás empapada putita...
  • Siiiii.... más adentroooo... asiiiiiii... no pares....

Desde las rendijas del suelo observaba a mi madre respirar agitadamente, gracias a la masturbación de Alfredo, a ella le temblaban las piernas y la concha le explotaba de placer en un squirt alusinante.
  • Así nena... gozá... que concha más cogida tenés... vamos acaba puta...
Le decía el viejo sin dejar de pajearla, llevó su otra mano al culo y le metió un dedo en el ano, al sentirlo los espasmos de mi madre aumentaron.
  • Me fascina verte muy puta...

Ella lo escuchaba acostada con los ojos cerrados, tratando de recuperarse de tanto placer. Mientras frotaba la cabeza de su pija en los gordos labios vaginales, le preguntaba:
  • ¿Te acordás cuando te venía a buscar y te llevaba al bosque para metértela mientras tus padres dormían?
  • Siiiiiii papi... no se me olvidaaaaaa... tampoco cuando me entregabas a tus amigos... Ahhhhhhh...

Como mamá no podía contener sus gemidos, así desnuda como estaba, tomó unas llaves y sujetándolo por la verga lo arrastró para que la siguiera.
  • ¿A donde me llevás?
  • Vamos al auto, no quiero despertar a mi hijo...

Se subieron, encendieron el motor, conducieron unos metros hasta el bosque, estacionaron en la zona donde comenzaban los árboles y apagaron las luces, así como estaba yo con el pijama, me puse las zapatillas una campera, bajé y corrí tras ellos. Al llegar al lugar, ellos estaban en el asiento trasero del auto.
  • Que rico concha... nunca comí una tan jugosa como la tuya...
  • Siiii... no pares... comeme la raja...

La asquerosa lengua del viejo iba del culo a la vagina y se metía en cuanto agujero encontraba, indistintamente, exasperando a mi madre, quien se giró y se arrodilló para lamerle los huevos:
  • Que lindooo... seguí así putita... lamelos bien que de ahí salió tu hijo jejejeje...

Más tarde, mamá se acomodó arriba de él en cuclillas y abierta de piernas, abriendose los labios vaginales con los dedos de una mano, se fue empalando en la gorda verga, en un rápido movimiento, sujetándola por la cintura el viejo la acostó de espaldas y se la hundió hasta la matriz.
  • Ohhh... que grande la tenes... cabrooon..
  • ¿Te gusta así?.. ¿Te gusta las pijas duras, gordas y viejas?
  • Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii...

Mi madre no paraba de gemir sintiendo los pijazos en su concha, reventándola, yo me acerqué al coche que se movía de lado a lado, cuando estuve junto a él observé a mi mamá con las piernas abiertas recibiendo gustosamente los embates de su macho, quien se ensañaba una vez más con los carnosos pezones. Como estaban apretados, Alfredo abrió la puerta, se bajó, la acomodó en cuatro en el asiento trasero y él parado desde el lado de afuera se la cogió, ella a esta altura tenía los labios vaginales irritados, rojos y muy inflamados envolviendo la barra de carne que la taladraba. En un momento el viejo giró su cabeza y me vio, inmediatamente me escondí detrás de un árbol, esperé unos minutos inmóvil y cuando volví a asomarme, ellos estaban cogiendo parados, ella apoyaba sus tetas en el baúl y él desde atrás la bombeaba.

El viejo al verme otra vez, le sacó la pija y se la restregó lentamente desde el culo hasta la concha y con un fuerte movimiento de pelvis la clavó profundo, ella gritó y él la penetró a un ritmo salvaje, casi violándola, los puños de mamá golpeaban la chapa del auto y no paraba de gemir:
  • Aahhh... siii... no pares... asiiiiiiiii, metemela asiiiiiiii que me vuelve locaaaahhhhhh...

Alfredo aferró sus manos en la cintura de ella y la garchó más deprisa, ella levantó su torso y arqueaba su columna hacia atrás para que él la bese, las tetas se bamboleaban como campanas llamando a misa, ella comenzó a acabar, gritando, gimiendo, retorciéndose de placer. Por la catarata de flujos de mami, el viejo sacó la pija muy mojada y la enculó, mi madre gritó al tiempo que se corría, sintiendo ahora como ese vergón le destrozaba el culo.

El tío como sabiendo donde yo estaba, sin sacársela del culo, se sentó en el asiento trasero y ella con las piernas abiertas era quien subía y bajaba, enterrándose la pija, teniendo yo un primer plano de la perforación anal y de lo abierta que le quedó a mamá la concha. Desde atrás el tipo le amasaba las tetas retorciéndole los pezones.
  • Ayyyyyy... ahhhhhhh... me corro de nuevooooooo... siiiiiiii... no pares por favor... vacía tus huevos en mi culooooo...

Con sus fuertes brazos el viejo abrazó la cintura y le llenó las tripas de leche. Estuvieron un rato largo desplomados en el auto, luego se besaron y las manos de mamá lo masturbaba mientras su culo supuraba cataratas de esperma.
  • Parece que tu amiguito está contento de volver a saludarme jejeje... porque no se te baja... sos un semental...

Sentados, en la misma posición anterior, pero esta ves enfrentados y besándose de lengua, el viejo la cogía pero esta vez por la concha y era ella quien tomaba la iniciativa, moviendo sus caderas en círculos. Mamá agarrándose las tetas se las ofrecía como en bandeja.

Hipnotizado por la escena sexual me acerqué más de lo debido y ella me vio, se quedó paralizada, el viejo sin importarle continuaba garchándola, ella se giró para parar y taparse.. pero Alfredo se lo impidió estrujándole las tetas.
  • Paraaaaaa... que está mi hijo observándonos...

Ella se desclavó y tapándose las tetas con las manos me preguntó:
  • ¿Hijo, qué hacés acá?
  • Mami escuché el auto y al asomarme por la ventana vi que pararon acá... ¿Se te rompió el coche?
  • Nooo... lo que se le rompió a tu madre es otra cosa jajajajaja...
  • No hagás caso hijo de lo que te dice este viejo...
  • ¿Se averió el auto? ¿Qué pasó?
  • No hijo... bueno... siiii... se rompió... estábamos saltando para ver si logramos hacerlo arrancar...
  • Pero están desnudos mami...
  • ¿Ehhh?.. eeeees que no queríamos ensuciarnos con la grasa del motor... vete a casa cielo que nosotros ya vamos...
  • ¿Má, vos no me acompañas?
  • Andá solito que yo te miró desde acá...
  • Niño tu mami no puede acompañarte ahora porque esta verga esta parada jejejeje...
  • El tío se refiere a que esta verga de auto se paró... y hasta que logremos arrancarlo no podemos irnos... ve y no prestes atención a las palabrotas que él dice, es que está enojado por este desperfecto... acuéstate hijo que es tarde y nosotros ya te alcanzamos...

Caminé en dirección a la cabaña pero a los pocos metros cuando me aseguré que no me veían, lo hice en circulo, ubicándome cerca de ellos y escuchando como ella se lamentaba.
  • ¡Mierda!.. nos ha visto... no tenía que haber encendido el coche...
  • Deja de culparte Laura que ya no tiene remedio...
  • Por lo menos el pobre cree que el coche está roto...
  • Eso es lo que vos querés creer... tu hijo te ha visto saltando enterrándote mi verga... no le des mas vueltas... no pasa nada... no haz matado a nadie, es un hecho natural de la vida... ¿Qué hijo alguna vez no vio a sus padres follando?
  • La verdad que tenes razón... prefiero engañarme que cree que el auto está averiado, pero la verdad es esa...

Al rato escuché que ellos llegaron a la casa, él permaneció sentado en la sala desnudo y ella subió rápido a su cuarto con la pollera y la musculosa en una mano y la tanga en otra, unos minutos después apareció en mi habitación mi madre, descalza, vistiendo una remera larga hasta el nacimiento de sus muslos, se sentó al borde de mi cama, dejándome ver que llevaba una tanga rosa, la notaba muy nerviosa, encendió un cigarrillo y tartamudeando quiso buscar una explicación a lo que vi.
  • ¿Cielo recordás cuando te expliqué lo de las abejas y las florcitas?
  • ¿Eso de como vienen los bebés al mundo?
  • Exacto...
  • ¿Estabas haciendo un bebé con tu tío?
  • Noooo... bueno... algo parecido... no siempre es para tener hijos... sino porque da gusto... la cuestión es que...

En ese momento apreció el viejo en bolas, con su pito bamboleante de lado a lado como un péndulo, se paró detrás de ella, le acarició el pelo y dijo:
  • Bueno... vamos todos a dormir que es tarde... y tu pequeño toma este dinero y mañana comprate lo que más te guste...

Recogí el dinero que me tiró en la cama, mami me besó en la frente y ambos salieron de mi recamara.
  • ¿Lau te apetece un trago para digerir este momento embarazoso?
  • Si, servime una... ¡¿Qué haces desnudo?! -respondió mamá al girar la cabeza y ver a su tío sin prendas-
  • Si ya nos vio... ¿Qué sentido tiene vestirnos, acaso la ropa le va a borrar la memoria?

Bajaron a la sala y se sentaron en el sofá a beber la copa.
  • ¿Vos arreglas todo con dinero?
  • Bueno, hace años sirvió para que te quites las ropa, por cada prenda te daba un dinerito jajaja
  • Si, me acuerdo jajajaja
  • Era hermoso verte por la casa con trenzas y totalmente desnuda... los pezoncitos lo tenías pequeños y se te ponían duritos cuando te los tocaba...

Desde mi habitación, por las rendijas del piso presencié que mamá se paró frente a él, se levantó la remera y le preguntó.
  • ¿Te gustaba más antes o ahora?
  • Ufffff... ahora sin dudas... tenés unas tremendas gomas y los pezones están gordos y puntudos... pareces una de esas mujeres qe aparecen desnudas en los posters de gomerías o talleres de autos... pero más puta... mucho más puta y eso me encanta...

Luego ella giró, se inclino mostrando le el culo y los labios de la vulva, separando las piernas, el viejo se agarró la verga masturbándose.
  • La conchita también me gusta más ahora... mmmm... que abierta la tenés... el mocoso habrá salido fácil por acá jajajajaja... ¿Te acordas la primera vez que te sentaste encima mío y te la clavaste vos solita?
  • Si... ¿Creo que fue así, no?

Mamá volvió a girar, se acercó a él y se sentó encima de la verga, mirándolo a los ojos, pasándose la punta de la lengua por sus labios y frotó el glande por su concha, sin metérsela.
  • Siiii... cielo así... sigue...

Mi madre recorría la descomunal verga con los labios del coño, moviendo su cadera adelante y atrás, suavemente.
  • Ahora si me chupas la pija, te voy a dar una propina jajaja

Mami se arrodilló y lamió la polla como si fuera un helado sabroso, dejándola brillosa con su saliva, en ese momento llamaron a la puerta, extrañada ella se levantó y el viejo velozmente fue a abrir la puerta.
  • Tranquila putita que son los muchachos...
  • ¿Qué hacen acá a esta hora?
  • ¡Carajo!.. están en bolas... ¿Ya están garchando? Llegamos justo Roberto... -dijo el Gringo-
  • Shhhh... pasen pero no hagan ruido que está mi nene durmiendo...

Ni bien entraron vieron a mi madre desnuda poniéndose el tanga.

Gringo: - Cielo estás putísimamente hermosa...
Mamá: - Bueno... creo que es un cumplido, gracias... tomen asiento...

Dijo ella poniéndose la remera y señalando los sillones que se encuentran a un costado del sofá.

Roberto: - Vaya recibimiento...
Mamá: - ¿Les gusta?

Preguntó con voz pícara, con los brazos en la cintura a modo de jarra y posando graciosamente. Ellos se le acercaron y la besaron algo tímidos en la mejilla, se los notaba algo inhibidos.

Mamá: - Pero díganme ¿Qué están haciendo a estas horas en mi casa?
El Gringo: - Púes estábamos en el bar y como Alfredo no venía pensamos que estaría contigo y decidimos pasara a... tomar una copa y saludarte... ¿Pero si molestamos nos vamos?
Mamá: - No, que va... ¿Qué les sirvo?

El Gringo la miró de arriba a bajo, estirando un brazo le metió una mano dentro de la tanga, manoseó su concha y hundiendo uno de sus dedos entre los labios de su húmeda raja, la recorrió un par de veces, para luego decir:
  • A mí me apetece tu tanga jejeje
  • Viejo verde jajajaja, pasan los años y no cambias más, con todas las que me quitaste cuando era niña, debés tener una colección...
  • Siiiii... y todavía las huelo, el olor de tu vagina me hacía extrañarte menos...
  • ¿A vos Roberto que te sirvo de beber?
  • Lo mismo que están tomando ustedes.

Ella moviendo el culo creo que sin quererlo, sirvió dos vasos más de whisky, Roberto al agarrar su bebida aprovechó para acariciarle una nalga y El Gringo se desnudó de la cintura para abajo y con un pito largo y delgado, como huesudo, se lo apoyó entremedio de los cachetes del culo, ella al darse cuenta le preguntó.
  • ¿Que estás haciendo?
  • Nadaaaaaa... es que a mí me gusta el whisky con “cola”...

Todos rieron a carcajadas por la ocurrencia, los dos viejos bebieron su bebida haciendo fondo blanco, aposaron los vasos en la mesa ratona y pegaron sus cuerpos al de mi madre, El Gringo le amasaba las tetas por arriba de la remera y Roberto quiso besarla, los dos primeros intentos no tuvieron resultados, pero al final ella respondió. Luego de unos minutos El Gringo le sacó la camiseta, la tiró al suelo y le restregó su huesuda verga por entre las nalgas, Roberto ya desnudo apoyo su boca en las tetas y las succionaba con hambre.
  • Paren por favor, que arriba está durmiendo mi hijo... mmm... paren...

Roberto le tomó una mano, se la llevó a la verga gorda como él y dijo:
  • ¿Qué pare?.. mirá como me la pusiste... más no la puedo parar...
  • Paren que mi niño puede bajar -rogó y luego mordió su labio inferior-

Alfredo la tomó de una mano y la llevó a la habitación de mis abuelos, que estaba frente a la mía, los otros viejos los siguieron, cuando cerraron la puerta corrí para espiar por las rendijas de los rústicos tablones de madera, los tres hombres estaban sobre mi madre devorándola con sus bocas como pirañas, la tanga la tenía puesta en la cabeza El Gringo a modo de vincha. Ella estaba acostada boca arriba devorándole la pija a su tío mientras que los otros dos estaban a un costado jugando con las tetas al tiempo que ella los pajeaba para que sus vergas no pierdan la dureza.

Pasó como 15 minutos cuando Alfredo se sentó en la cama, ella entendió la señal y se acomodó sobre las piernas de él, enfrentados, con la pija apuntando filosamente a su vagina, con dos dedos se abrió los labios vaginales y de a poco fue descendiendo.

  • ¡Ohhh!.. que gorda es, cabronn...
  • Asííí nena... bajaaa... clavate toda puta...

Cuando los gordos huevos hicieron tope contra su pelvis, ella empezó a cabalgarlo enérgicamente con las tetas botando a escasa distancia de la cara del viejo, quien no resistió la tentación y con sus manos las apretaba y retorcía, la boca de su tío iba de pezón a pezón. La escena se perpetuó hasta que él dijo:
  • No aguanto más, me corrooooooooo...

En movimiento mamá lo descabalgó como una experta jineta y se arrodilló a mamársela, recibiendo chorros de semen en su cara, cuello y tetas.

  • Te amo putita míaaaaaaaaaa, sos mi vida...
  • Que pedazo de verga tenés... ufffff... me vuelve loca...

Mi madre se puso de pie y con la sábana se limpió la descarga vertida por el viejo, mientras lo hacía miraba a los otros dos tipos que la estaban apuntando con sus pijas, como furtivos cazadores a la preza sin escapatoria, de la mesa de luz agarró un vaso y de un sorbo tragó lo que quedaba de whisky, el Gringo y Roberto la abrazaban con sus miembros viriles frotándose contra el cuerpo femenino. El gordo la agarró de los cabellos y la puso contra la pared, se puso detrás y tomando con una de mano su pija por la base apuntó al culo, mamá miró por su hombro y exclamó:

  • Mi culo noooooo...
  • ¿Tu culo no? jejejeje

Roberto situó su glande contra el ano y empujó hacia delante con su pelvis, ella se resistió pero la panza de ese asqueroso viejo le limitaba los movimientos, la gorda verga pija entraba y salia lentamente del culo, haciéndose camino.

  • Ayyy...
  • Asiiii, así zorrita... disfrutala... mmm, tu culo sigue igual de rico... estás más nalgona por fuera pero por dentro igual de apretado...

Mami agitaba su culo mientras se sobaba el coño y el viejo cada vez la enculaba más fuerte, apretándole las tetas. Desde donde yo estaba daba la impresión de ser una parodia de una película porno, en donde un policía palpa de armas a una bella mujer y la somete a su voluntad.

  • Aahhhh... hija de puta me corro...
  • Que poco duraste gordo jajaja... (lo cargó Alfredo), por eso yo soy el macho de Laurita y vos no jajajaja
  • Es que me pone muy caliente esta perra...

Mamá sacó su culo para afuera y se abrió las nalgas, Roberto agitado como un asmático le pegó un último pijazo que la dejó temblando, luego se la sacó y a lo bruto la hizo arrodillar, restregándole la verga por su bello rostro se corrió, ensuciándolo con un grumoso semen.

  • ¡Ahora es mi turno! (gritó el Gringo)
  • Noooooo... por favor no doy más...
  • Como si me importase eso jejeje

El Gringo la sujetó de las axilas y la tiró en la cama boca abajo, rápidamente él se acomodó entre las nalgas de ella y la penetró analmente. La cama chirriaba de por los salvajes movimientos, el sometimiento anal no tuvo piedad, era tal la desesperación que la besaba sin importarle que su cara estaba asquerosamente mancillada con los colgajos de semen, la pija de él era más larga y se clavaba más profundamente, a lugares que no había llegado el gordo. Le cacheteó las nalgas hasta dejárselas coloradas, ella como desmayada soportaba los embates y con sus puños apretaba las sábanas, su ceño denotaba algo de dolor. Como a los 20 minutos el tipo aferrando entre sus manos los pomposos cachetes del culo eyaculó fuera, mojándose toda la espalda con copiosos chorros de leche. Permanecieron varios minutos tirados en la cama como inertes con los otros dos espectadores comentando el la faena.

Alfredo: - Vaya polvo que echaron, se escuchó en toda la casa jajaja
El Giego: - Me dejó seco la trola... ufff...

Alfredo: - ¿Cielo te gustó la cogida que te dieron?

Mamá: - Los hijos de puta me reventaron el culo... mira que abierto me lo dejo ese gordo vicioso... y el otro inservible me ha lastimado por dentro de tan profundo y fuerte que me clavó... ya está bien, quiero que se vayan de esta casa...
Alfredo se tiró sobre ella, apretándole el cuello, cuando mamá abrió la boca buscando aire el viejo le enterró la verga hasta la garganta.

  • ¿Desde cuándo las putas le dicen a su macho lo que tienen que hacer? Esto es para que aprendas quien manda... ¿Te quedó claro?

Ella pestañeaba dándole a entender que si, entonces él se apartó sentándose en la cama y degradada mamá gateó hasta su tío, le besó la verga y continuó la felación, con sus carnosos labios le recorrió la erecta verga por todo su tronco hasta los huevos, lamiéndolos, él la sujetándola de los pelos la cogió como si su boca fuera una vagina, hundiéndole su rabo hasta el fondo una y otra vez. Solamente se detuvo cuando le vació sus testículos, derramando ella lefa de la boca hasta sus tetas. Roberto y el Griego aplaudieron.

Mamá: - ¡¡¡Shhhhhh!!! Hagan silencio que con todo este ruido mi hijo pudo despertarse... esperen acá que voy a fijarme si sigue durmiendo.

Rápidamente volví a mi cuarto y me acosté, a los pocos segundos mi madre se acercó a la puerta, la abrió despacio, vislumbré que estaba desnuda, asomando su cabeza miró hacia mí y preguntó tenuamente:

  • ¿Amorcito, estas dormido?
  • ¿Ehhhhhh?.. siiii mamá... ¿Pasa algo? (respondí fingiendo que recién me despertaba)
  • No corazón, solo vine a ver si estabas arropado, porque afuera hace frio y no quiero que te me enfermes ¡AHHH!

A pesar que todo mi cuarto estaba a obscuras, gracias a la luz que salía de la otra habitación, pude observar con claridad como Alfredo se paró detrás de mamá y le metió su dura verga en la concha. De pronto ella se giró y le susurró:

  • ¡¿Qué Haces?! Acá nooo...
  • Disimulá nena... no voy a parar jejeje...

Desencajada mamá volvió a mirarme y me dijo:

  • Esta bien hijo, descaaaaansa... vu vuelvee a doohrmir... mmm...

Me saludó temblorosa con una mano queriendo abandonar mi habitación pero el viejo la sujetaba de la cadera y la penetraba vaginalmente mientras hablaba conmigo. La muy zorra en lugar de rechazarlo, giró e intentó cerrar la puerta sin darse cuenta que la dejó entreabierta, dejándome ver con claridad desde mi cama como se agachó y le mamó la pija.

  • Así preciosa, comela toda...
  • Siiii papi... pero acá no porque el nene nos puede oír, volvamos a la habitación...
  • Mejor vamos abajo, esos dos ya tuvieron bastante y te quiero para mí solo...

Ella sujetándolo por la verga lo condujo por las escaleras a la sala, inmediatamente vi como los dos truhanes bajaban tras ellos.

  • Por hoy fue suficiente, otro día la repetimos pero ya es tarde, váyanse.

Parcamente Alfredo echó a sus amigos, cuando escuché cerrarse la puerta de abajo, señal que ya se habían ido, me asomé a la escalera para seguir viendo.

Mamá completamente en bolas le estaba sirviendo más whisky a su tío, cuando le acercó el trago el viejo introdujo su pito dentro del vaso, ella sonrió con picardía mordiéndose el labio inferior y poniéndose en cuclillas le sacó la verga del vaso y la llevó a su boca.

  • Que rica sabe papito... me gusta más así...

Tras un buen rato, el viejo la puso sobre el sofá a cuatro patas y le escupió la concha, la saliva caía por los labios vaginales, él se lamió dos dedos y se los introdujo, ella gemía de placer. Cada tanto él le retiraba los dedos, sacándolos más mojados que cuando los metió. Mientras disfrutaba su bebida, con la otra mano no dejaba de masturbarla, recién cuando terminó su trago, le metió la verga profundamente, hasta que el glande chocara con el cérvix.

  • ¿Te gusta mi putita?
  • Siiiiii... me matas de gustoooohhh... no pares...

Al tiempo que le rompía la concha a pijazos le metía un par de dedos por el ano, ella gemía más fuerte y movía en círculos su cadera. Yo bajé un par de escalones para no perderme detalle.

Mami con una mano se estimulaba el clítoris y contenía sus gritos mordiendo uno de los almohadones.

  • Mierda, como te han dejado el culo esos cabrones... mi puño entero te entra...
  • Uhhhhhhhhhh... hace años que no me sentía tan rota.... aghhhhhhh... seguí por favor...

Dentro del culo cambió su puño por su descomunal verga y la cogió alternando el ano con la concha. Era tan morboso lo que observaba que bajé la escalera y me puse a un costado.

Cuando el viejo ya no pudo más, también derramó su semen dentro de los dos agujeros, ella llevó una mano a su culo para constatar lo abierto que estaba al hacerlo se manchó algunos dedos con guasca, se costó de espaldas en el sofá y con esos dedos mojados de semen se empezó a masturbar, hundiéndolos en su concha y mirándolo a los ojos, hasta que ella también acabó en una corrida a chorros que le provocó temblores, cerró las piernas de placer mientras su concha seguía emanando jugos, el viejo se acercó y le dio chuponeó las tetas.

Dejando a mi madre desfallecida en el sofá, él fue por otra copa y me vio parado a escasos metros de ellos, maliciosamente sonrió y me hizo señas que me escondiera detrás de la escalera. Al volver le dijo:

  • Lau limpiame la verga que la tengo sucia...
  • Siiiiiiiiiiiiiiii
  • ¿Te gusta mi verga?
  • Sos el hombre más pijudo que me cogió, la tenés muy larga y gorda, parece la de un burro... y siempre está dura... sos mi semental...
  • Me hubiera gustado garcharte panzona, con las tetas cargadas de leche...
  • Sabés muy bien que no me podía quedar, en un pueblo tan chico la gente comenta...
  • Abrí las piernas que te voy a coger de nuevo... tal vez tenga suerte esta vez...


¿A que se refería ese viejo hijo de puta?
A lo misionero volvieron a hacer el amor, ella con sus pies desnudos cruzados por sobre la cadera de él, Alfredo le chupaba las tetas y la embestía cada vez mas fuerte, le mordía los pezones arrancándole gemidos de gozo a mamá. En un momento el viejo volteó la cabeza, observándome, mientras mamaba una teta estrujándola, como queriendo sacarle leche, al tiempo que la concha era salvajemente follada. De pronto el viejo le dijo algo al oído y de repente ella volteó a verme, cuando iba a gritarme él la besó enterrándole la lengua en la garganta y bombeándola con más dureza. Cuando al fin dejó de besarla, mientras recibía las vergazos sin poder parar gemir, ella me clavó sus ojos y expresó:

  • No dejés de cogerme Alfredo... ahhhh... dame más fuerte...

Esas palabras lo enardecieron, el bombeo era violento, el viejo sudaba enterrándole su tremenda verga hasta el fondo y mordiendo las tetas como un animal hambriento, provocando que mamá acabara en repetidas veces, con orgasmos espasmódicos.

  • No aguanto más cielo... estoy por acabar...
Al escucharlo ella lo atrajo hacia su cuerpo, abrazándolo y mirándolo con cara de puta recibió hasta la última gota de semen en sus ovarios. Luego de unos minutos viendo como su tío quedó extasiado, ella se levantó y mostrándole la cantidad de semen que emanaba de su vagina le dijo:

  • Nadie me coge como vos... despertás la hembra viciosa que llevo... son las 5 de la mañana será mejor que regreses a tu casa... si pregunta la bruja de tu mujer donde estuviste, decile que te dejé en el bar y te quedaste jugando a las cartas con tus amigos y chupando vino hasta ahora...
  • Quedate tranquila, le voy a decir que con los muchachos fuimos al pueblo de al lado a jugar a la taba y se nos hizo tarde...

Mientras se despedían prodigándose múltiples caricias y besos, regresé corriendo a mi habitación, al rato mamá subió la escalera desnuda con un cigarro encendido, mientras se lo fumaba se apoyo en el marco de mi puerta y permaneció en silencio, buscando las palabras para excusar su comportamiento de puta.

  • Hijo... veo que ya eres mayor... cada uno es responsables por sus actos... yo estuve mal en lo que hice y tu estuviste mal al espiar... es tarde para reproches, será mejor que durmamos y tal vez al despertar hacer de cuenta que nada pasó...
Las horas corrieron y no pude pegar un ojo, la excitación me desbordaba, me levanté a mear y al salir del baño la vi acostada en su cama, destapada, me acerqué parándome al lado de su cama, vi que tenía la cara, el pelo y las tetas con manchas secas de semen, ademas en su busto se evidenciaban las marcas de los mordiscos recibidos, con miedo corrí un poco más la sábana hasta dejar al descubierto su irritada vagina, de labios abiertos e hinchados, acerque mi rostro para olerla, emanaba de ella un olor muy fuerte que me causó picor, del pantalón del pijama extraje mi pequeño pito y lo froté repetidas veces contra uno de sus cuidados pies de uñas pintadas de rojo hasta empaparlo con mi cálida leche, volví a taparla y al salir me encontré con su tanga, me la llevé a mi cama y oliéndola me dormí.

CONTINUARÁ.
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® Autor: Gus Becker

Pensar historias nuevas y escribirlas es mucho esfuerzo, por eso solicitamos que comenten cada relato, para que exista un ida y vuelta entre nosotros.


Cuando supere los 15 comentarios se publicará un nuevo relato.


24 comentarios:

  1. No tiene ese morbo de "no consentido". Me gustan mucho más los otros que definen vuestro estilo...

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  2. Excelente chiques. La verdad que cada vez más morbo ... Me encanta su estilo desde siempre

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  3. Qué agradable una chica tan pueblerina y tan cogedora! Cornelio Cornicelli

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  4. Este si que es old school que caliente!!! Felicitaciones, tendra una segunda parte?

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  5. muy buen relato feliciaciones!!!!

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  6. Como siempre un buen relato, tal vez no sea el mejor, pero no deja de ser bueno. Se ve que están intentando meterle cosas nuevas y que no se quieren estancar en las mismas temáticas.
    Muchas gracias por el relato.

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  7. me encanto felicidades, espero la segunda parte

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  8. Interesante y entretenido para leerlo ; la verdad que me gustó pero quiero saber si habrá una segunda parte? Espero que si

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  9. que bueno, espero que continue

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  10. Muy buen relato, espero continuación.

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  11. ojala siga con mas depravacion

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  12. buen relato, aunque quedo la sensacion de hacerle falta algo mas de morbo a la historia. El hijo al descubrir que el tio de su madre podria ser su padre, le tuvo que haber afectado en algo...

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  13. Ufff tremendo relato nada mas exitante que un gangbang con una madre muy putilla con ansias del próximo relato.

    Lo máximo maestro en tus relatos

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  14. me encanto espero mas relatos así y la segunda parte de este gracias

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  15. Muy buen relato me gustó aunque aún deciando los relatos del viejo estilo pero son excelentes maestros del morbo felicidades

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  16. por favor la segunda parte de este ajajajaj quedo inconcluso..

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  17. me encantan los relatos donde el papa anime al hijo a cojerse a su mama espero la segunda parte pronto y mas relatos así

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  18. me encanto,pueden hacer uno donde los padres de un niño piensen que es gay y quieren comprobarlo y termine en un trió con sus padres

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  19. que bueno, ojala que continuen las andanzas de la mami

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  20. que rico es leer esto mienta te la chupan las vecinas porque perdieron una apuesta , muy bueno espero segunda parte

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  21. Que está bueno esta el relato esperamos la segunda parte

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  22. Hola excelente relato ojalá que el hijo se la ponga y la segunda parte este pronto y con más fotos

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